thumb|300px|Quinto SertorioHans Holbein el JovenQuinto Sertorio, en latín Quintus Sertorius (Nursia, 122 a. C. – Osca, 72 a. C.), fue un destacado político y militar romano de la etapa final de la República romana, célebre por el movimiento antisilano que dirigió en Hispania, liderando una rebelión a gran escala contra el senado romano. Desafiando el régimen de Sila, Sertorio se convirtió en el regente independiente de Hispania por más de una década, hasta su asesinato. Posteriormente su figura fue mitificada como héroe nacional en España y Portugal.Plutarco, Vida de Sertorio.

Perteneciente a una familia ecuestre de origen relativamente modesto, aunque bien integrada en la sociedad romana, Sertorio se vinculó políticamente al partido de Cayo Mario, a cuyas órdenes sirvió durante la Guerra de Yugurta y en las campañas contra los pueblos germánicos. Durante estas guerras comenzó a labrarse una reputación como militar competente y audaz.Keaveney, Arthur. Sulla: The Last Republican. Routledge.

Su prestigio se consolidó tras sus intervenciones en la batalla de Arausio (105 a. C.) y, especialmente, en la decisiva batalla de Vercelas (101 a. C.), en la que las fuerzas romanas dirigidas por Cayo Mario derrotaron definitivamente a cimbrios y teutones.Plutarco, Vida de Mario.

Posteriormente sirvió en Hispania bajo el mando del cónsul Tito Didio, donde volvió a destacar por sus habilidades militares. Durante esta etapa desempeñó el cargo de tribuno militar (tribunus militum) y participó en diversas operaciones contra rebeldes en la región, llegando a recibir una corona gramínea, una de las más altas condecoraciones militares romanas, tras sofocar un motín y salvar a una fuerza romana en peligro en las cercanías de Cástulo.Plinio el Viejo, Historia natural, XXII.

En el año 90 a. C. fue elegido cuestor de la Galia Cisalpina. Tras finalizar su mandato, combatió como legado durante la Guerra Social (91–88 a. C.), conflicto que enfrentó a Roma con varios de sus aliados itálicos.Appiano, Guerras civiles, I.

Cuando estalló la guerra civil entre el partido de Cayo Mario y Lucio Cornelio Sila, Sertorio se alineó con la facción popular. Durante el gobierno de Lucio Cornelio Cinna desempeñó un papel relevante en el régimen mariano y participó en la ocupación de Roma por las fuerzas de Mario y Cinna.

No obstante, según las fuentes antiguas, Sertorio se mostró contrario a las ejecuciones indiscriminadas que siguieron a la toma de la ciudad. En un intento por restablecer la disciplina, ordenó a sus tropas eliminar a los grupos de esclavos y libertos armados que estaban cometiendo saqueos y atrocidades.

Tras la victoria de Lucio Cornelio Sila y su nombramiento como dictador, muchos partidarios del régimen mariano fueron perseguidos. Sertorio fue enviado a Hispania, aunque a finales del 82 a. C., Sertorio fue proscrito por Sila y expulsado de su provincia. Sin embargo, regresó en 80 a. C. reuniendo y liderando a muchos exiliados marianos y cinnanos en una guerra prolongada, presentándose como un procónsul romano que se resistía al régimen silano en Roma. Sertorio consiguió apoyo de otros exiliados romanos, así como de las tribus íberas nativas, en parte usando su cierva blanca domesticada para afirmar que tenía el favor divino, y usó técnicas de guerra irregular y de guerrillas para derrotar repetidamente a comandantes enviados desde Roma a derrotarle. Se alió con Mitrídates VI del Ponto y con piratas cilicios en su lucha contra el gobierno romano.Konrad, C. F. Sertorius. University of North Carolina Press.

En la cima de su poder, Sertorio llegó a controlar casi toda Hispania, sosteniendo su resistencia antisilana por muchos años. Para acabar con él, el Senado envió contra Sertorio a dos de sus comandantes más capaces: Quinto Cecilio Metelo Pío y, posteriormente, Pompeyo. La llegada de este último inclinó progresivamente la guerra a favor de los optimates, a pesar de ser derrotado por Sertorio en el 76 a. C. en la batalla de Laurón. Tras repetidos reveses en años posteriores, para el 73 a. C. sus aliados habían perdido confianza en su liderazgo. Finalmente, en el año 72 a. C., Sertorio fue asesinado en Osca como resultado de una conspiración encabezada por su teniente Marco Perpenna Ventón, quien intentó asumir el mando de la rebelión, aunque sería derrotado poco después por Pompeyo. El biógrafo y ensayista griego Plutarco escogió a Sertorio como el protagonista de una de sus biografías en Vidas paralelas, donde se le emparejó con Éumenes de Cardia, uno de los diádocos postalejandrinos.

Juventud Sertorio nació en Nursia (Sabinia) hacia el año 122 a. C., en el seno de una familia ecuestre. Siendo huérfano de padre, su madre Rhea se encargó de su formación y su educación, muy probablemente ayudada por un familiar varón cercano como tutor, siendo miembro de una de las tribus más relevantes de su población originaria, la Velina o, más posiblemente, la Quirina. Pronto destacó como buen orador.

Tras conseguir su toga viril, marchó a Roma y a los veinte años empezó su carrera militar bajo el mando de Quinto Servilio Cepión y Tito Didio, tras el relevo del primero por Cayo Mario se distinguió en las labores de exploración, tal vez como praefectus turmae o alae algo que después le serviría en sus posteriores combates.

Sin embargo, su prestigio le vendría a raíz de sus valerosas intervenciones militares en las batallas de Arausio (105 a. C.) y Vercelae (102 a. C.) contra los cimbrios y teutones a las órdenes de Cneo Malio Máximo y Cayo Mario, respectivamente. Según las fuentes, en este año Sertorio había entrado en el territorio de los cimbrios para conocer sus movimientos aprovechando sus conocimientos de la lengua celta. Posteriormente sirvió como tribuno militar, tribunus militum pufuli al ser elegido por el cónsul Tito Didio el 98 a. C. y no por los comicios, en Hispania bajo Tito Didio (97 a. C. a 93 a. C.), accediendo también de la mano del mismo cónsul, que había recibido la magistratura de la Hispania Citerior y ganó una corona gramínea al reprimir un motín militar en Cástulo.

En 90 a. C. fue nombrado cuestor, permaneciendo en la Galia Cisalpina. Poco tiempo después tomaría parte en la guerra Social en calidad de legado. Durante la guerra civil se declaró enemigo de Sila, mandando, según nos dice Apiano, una de las cuatro legiones que ocuparon Roma bajo el gobierno de Mario y de Cinna.

No obstante esta colaboración, se mostró contrario a las ejecuciones que siguieron al establecimiento de dicho gobierno. A los cinco días del comienzo de éstas, Sertorio ordenó a sus tropas (mucho más disciplinadas que las de Mario, que se habían reclutado entre gladiadores, esclavos y demás) aniquilar a los libertos responsables de las atrocidades, acción que Mario se tomó con sorprendente calma, sin tomar represalia alguna.

La oposición a Sila Sertorio fue un miembro activo del gobierno de Cinna. En 83 a. C. viajó a la Hispania Citerior en calidad de pretor, pero después de que Sila se apoderara de la ciudad de Roma, nombró a Cayo Valerio Flaco gobernador de la Citerior, por lo que Sertorio se convirtió en un rebelde que dirigió la lucha contra el dictador en las llamadas Guerras Sertorianas. Durante esta etapa trató de atraerse el apoyo de las tribus indígenas de la península mediante el trato afable, el alivio de los tributos y el levantamiento de la obligación de alojar a los soldados en sus poblaciones.

El año 82 a. C. Valerio Flaco y Cayo Annio Lusco intentaron desalojar a Sertorio de su gobierno con veinte mil hombres.Quinto Sertorio El ejército adicto a Sila marchó hacia los Pirineos, cuyos pasos orientales estaban fortificados por orden de Sertorio, quien había confiado su custodia a su lugarteniente Livio Salinator con seis mil hombres, y probablemente estableció una segunda línea defensiva a la altura del Ebro.

Habiendo sido asesinado Salinator, los partidarios de Sila pudieron entrar en la provincia, y Sertorio hubo de huir con los tres mil hombres que le quedaban a Carthago Nova, y después a Mauritania (81 a. C.), donde existía una fuerte facción adicta a los populares de Roma, al parecer con 120 navíos y 800 transportes aunque tras intentar desembarcar en Mauritania lo hizo en Ebusus.

Las fuentes, en ocasiones poco fiables, mencionan la colaboración de Sertorio con piratas cilicios en acciones contra las islas de Ibiza y de Plana y, posteriormente, contra la costa mauritana. Aquí venció a la guarnición romana mandada por Pacciano, que Sila había enviado en ayuda de Ascalis, vasallo del rey Boco de Mauritania, y poco más tarde puso sitio a la ciudad de Tingis, que cayó en su poder. miniaturadeimagen|Inscripción romana en la que aparece el nombre de Quinto Sertorio en el Museo de Bellas Artes de Valencia. Sertorio desembarca en la península ibérica el año 80 a. C. atravesando el estrecho de Gibraltar en la primavera del año 80 a. C., Sertorio se encontraba nuevamente en la península al frente de un ejército de tres mil trescientos hombres formado por dos mil soldados romanos que le habían permanecido leales, setecientos jinetes mauritanos y seiscientos auxiliares locales.Mar Zamora Merchán (2003). El caballo en la Antigua Iberia: estudios sobre los équidos en la Edad del Hierro. Madrid: Real Academia de la Historia. ISBN 84-95983-20-6 pp. 136, cuadro IV. Aunque otros autores como Plutarco detallan su contingente en 7300 hombres.

Su cómoda victoria en un combate naval frente a Mellaria sobre el propretor Cayo Aurelio Cota, enviado con una pequeña flota por Sila, le permitió desembarcar en Baelo Claudia y explica que Sertorio concertara una alianza con los rebeldes lusitanos, que le designaron como jefe, y se le unió entonces un importante contingente de cuatro mil infantes y setecientos jinetes. En el estuario del Guadalquivir se impuso con facilidad a las legiones del nuevo propretor de Sila en la Hispania Ulterior, Lucio Fufidio, causándoles dos mil bajas, pudo alcanzar la Lusitania a finales del año y quien entonces pediría la ayuda de Lucio Domicio Calvino, procónsul de la Citerior, quien acudiría casi dos años más tarde, al ser requerido por Quinto Cecilio Metelo Pío.

La llegada de Metelo

Sila, preocupado por el curso de los acontecimientos en la Hispania Ulterior, decidió enviar a la península a Quinto Cecilio Metelo Pío (79 a. C.), en calidad de procónsul de la Ulterior al frente de dos legiones y numerosos auxiliares (unos 15000 hombres) con la intención de entrar en combate inmediatamente, cosa que Sertorio supo evitar de primeras. Al asediar Metelo la ciudad de Lacóbriga hay autores que consideran la zona del norte del Tajo como el área de control de Sertorio, algo que se refuerza con los combates registrados en las cercanías de ciudades como Dipo y Conistorgis, y que esta acción junto con la creación del campamento fortificado de Castra Caecilia, en las proximidades de Cáceres muestra la intención de aislar a Sertorio en la otra parte del Tajo para así cortar sus líneas de suministro desde el sur.

El enfrentamiento entre ambos ejércitos tuvo lugar, durante ese año y el siguiente, en el sur de Lusitania. Sertorio supo actuar con acierto pese a la inferioridad numérica de sus efectivos (apenas 8000) y las tropas de Sertorio lograron romper el cerco que Metelo había puesto a Lacóbriga, obligando a este a replegarse a la zona del Guadiana, aunque otros autores también ponen como posibilidad que invernara en el campamento de Castra Caecilia, siendo entonces cuando requirió la asistencia de Marco Domicio Calvino.

Envió a su lugarteniente Lucio Hirtuleyo a detener las tropas del gobernador de la Citerior, Marco Domicio Calvino, que acudía en ayuda de Metelo siguiendo la línea del Tajo. Hirtuleyo no sólo venció a Calvino cerca de Consabura, sino que, desplazándose más hacia el Este, derrotó a las tropas de auxilio del procónsul de la Narbonense, Lucio Manlio, cerca de Ilerda (78 a. C.).