miniaturadeimagen|463x463px|Mapa de la expansión del tahuantinsuyo durante la fase imperial. La pequeña área oscura corresponde al periodo curacal. La expansión del Tahuantinsuyo es un proceso histórico que se inicia con la derrota de los chancas por parte de los incas del Cusco y que se trunca con la conquista española.

Sobre las fases de expansión del Tahuantinsuyo existen varias hipótesis y divisiones hechas por diversos historiadores. Algunos autores concuerdan en la división de tres fases en la expansión del Tahuantinsuyo: la consolidación y primera expansión; la segunda expansión; y la tercera expansión y caída.

En tanto en la historia local de algunos países se periodifica la incursión incaica en etapas que representan el avance incaico en sus respectivos territorios. Así como también existen muchas discrepancias entre los investigadores sobre las incursiones incaicas en algunas zonas que han sido poco estudiadas.

La consolidación y primera expansión

Le corresponde a los reinados de Sinchi Roca y Lloque Yupanqui. Durante esta etapa los gobernantes establecieron alianzas con las sociedades contiguas al Cusco, estas alianzas establecieron los lazos que servirían en el futuro para expandir su territorio inca .

Segunda expansión

Corresponde a los gobiernos de los incas Mayta Cápac, Cápac Yupanqui, Inca Roca, Yahuar Huáca y Wiracocha. Durante el reinado de Wiracocha Titu Cusi Yupanqui (Pachacutec) se impone a los Chancas y establece su hegemonía en la cuenca del Vilcanota, Apurimac y Pampas.

Tercera expansión

Durante este periodo gobernaron Pachacutec, Túpac Yupanqui, Huayna Cápac, Huascar y Atahualpa. Los tres primeros expandieron en Chile Tahuantinsuyo hasta su máxima amplitud. Los dos últimos se enfrentaron en una guerra interna por el poder del Tahuantinsuyo.

Guerra de sucesión incaica

Los siguientes Sapa Incas, no realizaron expansión territorial alguna, por el contrario, se dedicaron un imperio consolidado. Más en algún momento nace la ambición por la supremacía en el Imperio: Huáscar Inca Yupanqui, consideraba que históricamente el Imperio había sido gobernado por las panacas reales del Cuzco tanto del Hanan Cuzco como del Hurin Cuzco. Quizá aconsejado por sus generales, se da cuenta de que su posición era poco estratégica para una potencial expansión territorial hacia el sur (conocía que al sur del límite del Imperio, no había nada atractivo que conquistar), y que hacia el norte no lo podía hacer, debido a su lindancia con la porción del Imperio que gobernaba su medio hermano Atahualpa. También se da cuenta de que en mejor posición estaba Atahualpa, ya que él si podía iniciar conquistas territoriales hacia el norte, volverse más poderoso y avasallar al Cuzco. Son algunas de las razones que podrían haber desencadenado la guerra intestina entre los hermanos.

Huáscar Inca Yupanqui y Atahualpa

Huáscar Inca Yupanqui (de la panaca de los Hanan Cuzco) y Atahualpa (hijo Tocto Ocllo Coca), tras la muerte de su padre Huayna Cápac se convertiría en el gobernador de la ciudad de Quito mientras que Huascar pasaría a ser el emperador del Tahuantinsuyo.

Más o menos durante cinco años, ambos Incas gobernaron en armonía, sin que ninguno de ellos armara expedición conquistadora, por varias razones:

1. Huáscar Inca Yupanqui, porque no tenía más reinos ricos que conquistar; y, 2. Atahualpa, porque se dedicó a sacar provecho y disfrutar de los ricos territorios que heredó.

Como el sistema incaico de mantener cohesionado el imperio, era la dádiva y la reciprocidad, en algún momento, seguramente, el del Cuzco, necesitaba más producción que la que tenía para mantener cohesionado su parte del Imperio, por lo que las panacas que rodeaban a Huáscar Inca Yupanqui, comenzaron a darse cuenta, que fue un error elegir como emperador a Huascar.

Villanueva Sotomayor, nos dice al respecto:

Partió la comitiva hacia el Cuzco, los soldados partieron en forma fraccionada también y se fueron juntando cerca al Cuzco, al mando de los generales Challcuchimac y Quizquiz. Atahualpa iba detrás de su ejército, pero se quedó en los límites sur de su imperio a esperar los acontecimientos. Los curacas y otros funcionarios del gobierno dependientes del Cuzco, que vieron pasar al ejército de Atahualpa, avisaron a Huáscar Inca Yupanqui de la traición que tramaba su hermano.

Huáscar Inca Yupanqui, que había confiado en su hermano, solicitó a todos los curacas del Imperio que acudiesen al Cuzco con todos sus ejércitos. Mientras tanto el ejército de Atahualpa, cruzaba el río Apurímac con 20.000 hombres en franca actitud bélica. En el trayecto entre el río Apurímac y el Cuzco, se le juntó otra fracción de su ejército con 10000 soldados más. Las tropas llegaron hasta Villcacunca, a 30 km del Cuzco.

Huáscar Inca Yupanqui, salió del Cuzco con una tropa de 10000 soldados y acampó a 15 km al oeste del Cuzco a esperar los refuerzos que venían del Contisuyo. Hasta ahí fueron a buscarlos las tropas de Atahualpa, y se produjo el enfrentamiento en la zona denominada Quepaipa. La batalla fue muy cruel y salió vencedor el ejército de Atahualpa, debido a los experimentados generales que tenía: Challcuchimac y Quizquiz. Huáscar Inca Yupanqui, fue capturado, luego de la batalla, cuando escapaba. Noticiado Atahualpa de la prisión de Huáscar Inca Yupanqui, se trasladó a Xauxa (Jauja). Desde este sitio mandó llamar a todos los parientes y curacas del Cuzco para “…capitular con todos ellos ciertos fueros y estatutos que de allí adelante se guardasen entre los dos reyes, para que viviesen en toda paz y hermandad”.

Desde la batalla de Quepaipa (de haber sucedido fue hacia 1532, según algunas fuentes) hasta la muerte de los parientes de Huáscar Inca Yupanqui, pasaron “casi dos años y medio”. Durante este tiempo, es probable que las tropas leales a Huáscar Inca Yupanqui, se hayan sublevado en varias partes del Tawantinsuyo, y se hayan producido brutales enfrentamientos. Agustín de Zárate, cuenta:

De tal magnitud debió ser la revuelta, que Atahualpa, o no se atrevió a entrar al Cuzco o no tuvo tiempo de hacerlo, pero siempre mantuvo cautivo a Huáscar Inca Yupanqui. Hasta que definitivamente, las diezmadas tropas de Huáscar, fueron derrotadas. Recién ahí Atahualpa, se dirige al Cuzco. Antes de su entrada a la ciudad imperial, Atahualpa se enteró de la llegada de los españoles, que cambiarían la historia del Imperio inca.

Waldemar Espinoza Soriano, sobre la masacre cuzqueña y la muerte de Huáscar Inca Yupanqui, nos dice:

Por su parte Julio R. Villanueva Sotomayor, nos dice:

Así, se desangró el Gran Imperio inca, dada el desafortunado testamento del Sapa Inca Huayna Cápac y la ambición de los hermanos, que heredaron el imperio. Todo ello teniendo a puertas, al invasor español. Los últimos incas, no hicieron conquistas, se mataron entre ellos.

Origen del conflicto Era costumbre en el Tahuantinsuyo que cuando el Sapa Inca se ausentaba del Cuzco, siempre dejaba a su reemplazante. Ese encargo podía recaer en un auqui o en una junta de orejones o nobles cuzqueños. Esos gobernantes temporales mantenían con el Sapa Inca, donde él estuviera, una comunicación casi diaria, gracias al servicio de los quipucamáyocs y de los chasquis. Así, por ejemplo, durante las ausencias de Huayna Cápac, una tetrarquía de orejones o nobles, gobernó el Cuzco. Estuvo integrada por Topa Cusi Huallpa, Hilaquita, Auqui Topa Inca y Tito Atauchi. En el séquito del Sapa Inca, siempre estuvieron sus otros hijos: Ninan Cuyuchi y Atahualpa.

Huáscar Inca Yupanqui era hijo de Huayna Cápac y de la coya Raura Ocllo. Había nacido en el Cuzco y pertenecía, por descendencia materna, al linaje de Túpac Inca Yupanqui. Era más administrador que guerrero.

Atahualpa era también hijo de Huayna Cápac, pero éste lo tuvo con la ñusta Tupa Palla (hay cronistas, que sugieren que fue hijo de Tocto Coca. “Se llamó Toctollo”, dice Santa Cruz Pachacútec. Si hubiese sido así, su linaje descendía de Pachacútec Inca Yupanqui. Pero, hay duda sobre donde nació Atahualpa, veamos:

1. Hay quienes afirman que nació en Quito (por ejemplo: Inca Garcilaso de la Vega, Antonio Vásquez de Espinoza, Pedro Pizarro, Agustín Zárate, Pedro Gutiérrez de Santa Clara y Francisco López de Gómara). 2. Felipe Guamán Poma de Ayala afirma que nació en Chachapoyas.

Lo cierto es que Atahualpa se destacó por su espíritu guerrero, ganándose la confianza de su padre.

Sin embargo, Huayna Cápac, había establecido la siguiente orden de sucesión:

1. Primera opción, su hijo Ninancuyuchi. 2. Segunda opción, Huáscar Inca Yupanqui.

Atahualpa, no estuvo en sus planes iniciales. Esta versión es sostenida por los cronistas Pedro Sarmiento de Gamboa, Juan Santa Cruz Pachacúti Yamqui, Bernabé Cobo, Martín de Murúa y Miguel Cabello Valboa.

Para asegurarse de su buena elección, Huayna Cápac consultó con los augures. Un villaoma partió a hacer los sacrificios de la callpa (“la fuerza o poder del alma o del cuerpo: augur”). En eso, Huayna Cápac cayó enfermo de viruela, en Quito. Ante la gravedad de la situación, una embajada especial, comandada por Cusi Topa Yupanqui, fue enviada a Tumipampa para que avise a Ninancuyuchi de la decisión de su padre para que sea el reemplazante en el trono imperial.

El villaoma regresó a Quito desalentado por las “respuestas negativas” de los augures. Los enviados a Tumipampa también retornaron a Quito. Llegaron con la fatal noticia de que Ninancuyuchi, había fallecido. Esos malos informes ya no pudieron ser escuchados por el Sapa Inca, porque Huayna Cápac, había dejado de existir.

El Tawantinsuyu había quedado acéfalo; sin gobernante oficial, real. Ante tal situación de incertidumbre, los orejones de la corte imperial que estaban en Quito urdieron un estratagema. Decidieron llevar la momia de Huayna Cápac al Cuzco “como si estuviera vivo, para no generar mayor desconcierto”, pero Atahualpa y un grupo de nobles se quedaron, sospechosamente, en Quito. En cambio, Raura Ocllo, la madre de Huáscar Inca Yupanqui, salió apresuradamente de Quito rumbo al Cuzco para dar esa noticia a su hijo. Otra de sus intenciones era convencer a los nobles orejones para que nombren a Huáscar Inca Yupanqui como al nuevo Sapa Inca. Después de ella, recién la comitiva, con la momia de Huayna Cápac, llegó primero a Limatambo; luego, al Cuzco.

Al llegar la comitiva al Cuzco, Huáscar Inca Yupanqui, se encolerizó, porque comprobó que Atahualpa no estaba en ella, confirmándose la versión de su madre. Culpó a los orejones “por no haberlo llevado”. En verdad, Atahualpa, había desacatado la orden de su hermano mayor, el auqui, de trasladarse a la capital imperial.

Huáscar Inca Yupanqui perdió toda la confianza que le tenía a Atahualpa y llegó a creer que todos los que llevaron la momia de Huayna Cápac eran cómplices de tamaña ofensa a su investidura imperial. Por eso, dispuso que matasen a todos los orejones de la comitiva venida de Quito; cosa que se cumplió en el acto. Ese castigo para algunos cronistas, se realizó en el Cuzco; para otros, en Limatambo. Los orejones a quienes Huáscar Inca Yupanqui había hecho ejecutar, pertenecían al linaje de Pachacútec Inca Yupanqui. El principal de ellos fue Cusi Topa Yupanqui. Por lo tanto, esa medida molestó a las panacas del Hanan Cuzco.

Atahualpa se dirigió a Tumipampa, donde hizo construir varios edificios públicos imperiales, presuntamente “en homenaje a Huáscar Inca Yupanqui”. Pero las intrigas cortesanas en el Cuzco, se incrementaron. Los huascaristas veían en todos los actos de Atahualpa la inminencia de una traición y los atahualpistas, creían percibir en cada gesto de Huáscar Inca Yupanqui, los deseos de una hegemonía en los beneficios del Imperio, excluyéndolos. Por supuesto, esas insinuaciones aumentaron la desconfianza y acrecentaron el mutuo resentimiento entre ambos hermanos.