thumb|350px|Madrid por la noche (1980), fotografiada por Paolo Monti. Desde la Movida siguen en el vocabulario madrileño expresiones como «Madrid nunca duerme», «Esta noche, todo el mundo a la calle» o «Madrid me mata».
La movida madrileña fue un movimiento contracultural surgido en Madrid durante los primeros años de la Transición de la España posfranquista, que se extendió a otras provincias con el nombre genérico de «la Movida», hasta su finalización a mediados de la década de 1980.
Se considera que el movimiento se precipitó tras el Concierto homenaje a Canito el 9 de febrero de 1980, en memoria de dicho músico y cantante, promovido en la Escuela de Caminos de Madrid por un grupo de estudiantes que posteriormente formaron la banda Los Secretos. La primera reunión importante tuvo lugar en 1981 con motivo del «Concierto de primavera» de la Escuela de Arquitectura.Diario ABC 26/05/1981 - consultado 08-12-2011
Se ha destacado la importancia de programas musicales en su difusión y mitificación, como los de Radio España, con Jesús Ordovás, Rafael Abitbol y Gonzalo Garrido; Radio El País, con Moncho Alpuente y Madrid Me Mata, Radio Popular, con Julio Ruiz; Radio Juventud, con Paco Pérez-Bryan y Sardinita; Radio Centro, con Javier Díez, etc. También fueron determinantes los fanzines (sucedáneos de revistas que reflejaron el fenómeno), que dieron cierta entidad literaria y catalogaron las estéticas y eventos de la Movida en Madrid. Destacaron Licantropía y Monster; La Pluma Eléctrica, 96 Lágrimas y Du Duá, de Sardinita; Rockocó, de Miguel Trillo; Ediciones Moulinsart, de Pepo y Kiko Fuentes; Lollipop, de los futuros creadores del sello discográfico de igual nombre; Mental, de Juan Mental; Banana Split, de los hermanos Astudillo y La Parlote de Patricia Godes, en clave de parodia. También Garageland, creado por Chema Díaz en 1985, y maquetado por Aurora García, «Kitty Orsa». Más tarde aparecieron las revistas La Luna de Madrid y Madrid Me Mata de Óscar Mariné, y otras publicaciones financiadas por los ayuntamientos de Madrid y de Vigo (donde también tuvo lugar la conocida como «movida viguesa»). Publicaciones como las citadas fueron el baluarte del movimiento, que halló reflejo en algunos programas televisivos como Musical Express, Popgrama, La bola de cristal, Si yo fuera presidente de Fernando García Tola y La edad de oro de Paloma Chamorro, y tuvo sus cronistas a Fernando Márquez en fanzines (Kaka de Luxe, La Liviandad del Imperdible, El Corazón del Bosque), y su obra literaria, Sardinita, en los fanzines, y su columna en la revista La Luna de Madrid, en el escritor y periodista Francisco Umbral desde su columna en el diario El País; sus cantantes en Enrique Urquijo, Antonio Vega, Paco Clavel, Santiago Auserón y Olvido Gara (más conocida como «Alaska»), su poeta en Eduardo Haro Ibars, su tebeo en Madriz, su graffitero en Juan Carlos Argüello (Muelle), su ídolo artístico en Andy Warhol y sus lugares de culto en Rock-Ola, La sala Carolina, El Sol, El Pentagrama, La Vía Láctea, Marquee, El Jardín, El Escalón, El Cien por Cien, etc.
Las principales «capitales» de la movida fueron Madrid y Vigo, si bien se extendió después a otras capitales españolas. El fenómeno coincidió con la despenalización de la homosexualidad, la venta de anticonceptivos, el resurgimiento del feminismo y el laicismo en la sociedad. También se ha glosado la importancia de las drogas que, siguiendo la pauta de los círculos musicales de Occidente, llegarían a España, provocando la muerte de gente de la música, el cine y el teatro afectos a la Movida. El consumo de sustancias psicotrópicas encarnó los valores nihilistas que sus integrantes abanderaron.
Historia thumb|300px|En los barrios de Tribunal y San Bernardo se movía gran parte de la noche madrileña de los 80. La noche madrileña siempre fue muy activa; su primer cronista fue a principios de siglo Ramón Gómez de la Serna, un devoto de El Rastro y de lo kitsch. Existía desde siempre un interés inusual en las llamadas «culturas alternativas» o underground. Todo ello había estado germinando desde los movimientos culturales juveniles que anteriormente, a través del boom turístico, habían llegado del resto de Europa en los 60 y 70 y que, con el cambio de régimen, encontrarían ya un terreno abonado para desenvolverse completamente. Fue parte del cambio y liberalización cultural e ideológica a que se abriría la gran mayoría de la sociedad española en general.
Los comienzos de lo que después se ha conocido como la movida madrileña se dieron entre 1977-1978 alrededor de los grupos musicales de la nueva ola madrileña, primera hornada punk en Madrid a imitación de lo que sucedía en varias ciudades anglosajonas (Londres, Nueva York o Los Ángeles) en esos mismos días. Esos grupos musicales tienen un denominador común: sus maquetas (entonces no había sellos independientes y grabar un disco era muy difícil) sonaban en los programas musicales de Onda 2 (Radio España), Dominó de Gonzalo Garrido, Dinamita de Rafael Abitbol, Jesús Ordovás, Mario Armero, Patricia Godes, etc.; Julio Ruiz, que en principio no apoyó el punk ni la nueva ola, y terminó programando los grupos de la Movida en su Disco grande, de Radio Popular. Paco Pérez-Bryan, que en principio sí apoyó el punk (Ramoncín a la cabeza), en El Búho, en Radio Juventud, se inclinó más por los grupos de chapa: Rosendo, Miguel Ríos, etc.
Se reconoce como pistoletazo de salida de la movida al llamado Concierto homenaje a Canito en memoria de José Enrique Cano Leal, difunto batería de Tos (futuros Los Secretos), que había muerto a consecuencia de un accidente de tráfico ocurrido en la Nochevieja de 1979. En dicho concierto, organizado desde los micrófonos de Onda 2, celebrado el 9 de febrero de 1980 en la Escuela de Caminos de Madrid, actuaron los citados Tos, Mermelada, Nacha Pop, Mamá, Paraíso, Alaska y los Pegamoides, Trastos, Mario Tenia y los Solitarios y Los Rebeldes (futuros Los Bólidos, sin relación con el grupo catalán Los Rebeldes).Movida en Caminos publicado en el elmundo.es, blog Metrópoli, el 20 de abril de 2006. Comprobado el 14 de abril de 2013.
Sin embargo, quizás el momento cumbre de la movida madrileña fue el 23 de mayo de 1981, cuando los alumnos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid de la Universidad Politécnica de Madrid junto a Klub organizaron "El Concierto de Primavera". Más de 15.000 personas se dieron cita en dicho acontecimiento histórico, en un festival de más de ocho horas de duración en el que participaron en orden y por sorteo Farenheit 451, Alaska y los Pegamoides, Flash Strato, Los Modelos, Tótem, Rubi y los Casinos, Mamá, Los Secretos y Nacha Pop.thumb|200px|Plaza del Callao
Nacido en Madrid, el movimiento tomó muy pronto una envergadura mucho mayor a nivel sociológico y nacional, extendiéndose miméticamente a otras capitales españolas, con la connivencia y aliento. Fue apoyada por algunos políticos, principalmente socialistas, entre los que destacaría el entonces alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, que había estudiado profundamente desde un punto de vista sociológico la cultura marginal juvenil (véanse los ensayos contenidos en su obra El miedo a la razón). El apoyo político a esta cultura alternativa pretendía mostrar un punto de inflexión entre la sociedad franquista y la nueva sociedad de la democracia. Esta imagen de una España "moderna", o cuando menos abierta a la modernidad, sería utilizada internacionalmente para combatir la imagen negativa que el país había adquirido a lo largo de cuatro décadas de dictadura. No obstante, y a pesar de este movimiento contracultural, gran parte de las estructuras sociales y económicas del país eran heredadas del régimen anterior.
Por su parte, la aparición de sellos independientes de grabación discográfica (DRO, MR, Nuevos Medios, Spansuls, TicTac, Tres Cipreses, Lollipop, etc.) colaboró en la difusión de música que las multinacionales del disco no patrocinaban.
Ámbitos de expresión thumb|Olvido Gara, «Alaska», vocalista de Alaska y los Pegamoides. La movida produjo estilos y vertientes nuevas en:
Música: Los grupos que destacaron en la Movida se han convertido con el paso de los años en grupos de culto; entre ellos destacan Kaka de Luxe, Alaska y los Pegamoides, Alaska y Dinarama Pop Decó / Paraíso, Radio Futura, Nacha Pop, Los Secretos, Mamá, Ejecutivos Agresivos, los Elegantes, Los Modelos, Danza Invisible, Tótem, La UVI, Aviador Dro, Los Bólidos, Los Nikis, Zoquillos, Zombies, La Fundación, Parálisis Permanente, Derribos Arias, Glutamato Ye-ye, Ciudad Jardín, Alphaville, Polanski y el Ardor, La Mode, Las Chinas, Rubi y los Casinos, Gabinete Caligari, Los Coyotes, Farenheit 451, Los Monaguillosh, Décima Víctima, Flash Strato, Los Pistones, Clavel y Jazmín, Espasmódicos, Larsen, PVP, Burning, Mermelada, La Broma de Ssatán. A veces se incluyen a algunos grupos de otras provincias de España, como los vascos de Orquesta Mondragón, Duncan Dhu, Aventuras de Kirlian, Dinamita pa' los Pollos, los gallegos Siniestro Total, Semen Up, Os Resentidos, Aerolíneas Federales y Golpes Bajos, los valencianos Glamour, Betty Troupe, Seguridad Social, Video los murcianos Farmacia de Guardia, los barceloneses Loquillo, los Desechables, Los Burros, Decibelios, Los Rebeldes, Brighton 64, etc. También en ocasiones se incluyen dentro de la rama musical de la Movida madrileña pioneros del tecno-pop de la capital como Mecano, Azul y Negro, Tino Casal, La Unión, Hombres G y otros; o grupos como Malevaje, formación que combinó el tango argentino con el casticismo de la capital. Sin embargo, la inclusión de algunos de estos nombres, así como los de Tequila, Ramoncín, los grupos del sello Chapa Discos —Cucharada, Leño, Topo, Barón Rojo, Obús, etc.— y otros grupos contemporáneos, es polémica, dado que los participantes más destacados de la Movida presentaban esta, en buena medida, como una reacción contra el estilo de la mayoría de esos grupos,Para contrastar los grupos que en el momento álgido de la "Movida" se consideraban integrantes de ésta, cf. por ejemplo el artículo de D.A. Manrique, "El oso y la caja de ritmos", en Rock Espezial, nº 3, noviembre de 1981. del mismo modo que la escena del heavy metal y hard rock madrileño de la época siempre consideró La Movida como un producto manufacturado por las clases políticas para eclipsar a esos otros movimientos más "contestatarios". Mención especial al fenómeno de las compañías discográficas independientes, ya que, entre 1981 y 1986, surgieron una serie de sellos que dinamizaron el panorama del disco: DRO, GASA, Twins, Nuevos Medios, Discos Lollipop, Spansuls, Dos Rombos, Rara Avis, Flor y Nata y tantos otros sellos. Muchos desaparecidos, otros absorbidos por multinacionales y en algunos raros casos, sobreviviendo a duras penas. Desde las cadenas musicales de Radio Nacional de España, Radio 3 y Radio España FM se transmitía lo que sucedía y se convirtieron en portavoces de la Movida Jesús Ordovás, Rafael Abitbol, Gonzalo Garrido, Julio Ruiz y otros locutores. Sin embargo, no se puede limitar la Movida a un estilo de música particular o concreto, ni confundirlo con una sección de ella, sea glam rock, punk, Post punk, Deathrock gótico, New Wave o tecno, pues la juventud entera que participó arrolladoramente en esa época se distinguió por adoptar una gran variedad y libertad de gustos y subculturas musicales, alternativos a los anteriormente presentados oficialmente como populares. thumb|Pedro Almodóvar fue uno de los iconos de la movida.
Cine, con Pedro Almodóvar como máximo exponente (Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), Laberinto de pasiones (1982), pero también Fernando Trueba con películas emblemáticas como Ópera prima (1980) o Fernando Colomo. Sin olvidar a Iván Zulueta y su innovadora obra Arrebato.
150px|thumb|Radio Futura, grupo de la movida.