El orfanato es una película coproducción española-mexicana de terror gótico y drama de 2007, dirigida por J.A. Bayona en su primer largometraje y escrita por Sergio G. Sánchez. Está protagonizada por Belén Rueda y producida por Rodar y Rodar y Telecinco Cinema, con el cineasta mexicano Guillermo del Toro como productor ejecutivo.

La película tuvo éxito en España, tanto en taquilla como en crítica, y recaudó casi 80 millones de dólares a nivel mundial. Estuvo nominada a 61 premios internacionales de los que ganó 31, entre los que destacan 7 premios Goya.

Argumento miniaturadeimagen|Imagen de la Actriz española Belén Rueda. Laura (Belén Rueda) regresa junto a su marido Carlos (Fernando Cayo) y su hijo Simón (Roger Príncep) al orfanato en el que ella se crio de pequeña con la intención de reabrirlo como un centro residencial para niños con discapacidad. Un día, el pequeño Simón empieza a jugar con amigos imaginarios y cuando acude de excursión junto a su madre a una cueva cercana, Laura le sorprende hablando con otro niño imaginario.

Un día, una mujer se presenta como asistente social bajo el nombre de Benigna Escobedo (Montserrat Carulla) para hablar sobre la adopción de Simón y un tratamiento para su enfermedad: Simón, efectivamente, no sabe que es adoptado y que es portador del VIH y sus padres todavía no quieren que lo sepa. Esa noche, Laura escucha ruidos en el almacén de carbón y descubre a Benigna fisgoneando. Antes de poder preguntarle qué hace allí, la anciana desaparece.

Simón le enseña a su madre su último dibujo, en el que aparece su último amigo imaginario: Tomás, un niño con la cara tapada por una bolsa con dos agujeros en los ojos. Mientras habla con su madre sobre el juego al que ha estado jugando con sus amigos imaginarios, que consiste en reemplazar unos objetos por otros y al acabar las pistas debes encontrar tu tesoro y pedir un deseo si finalmente lo encuentras, Simón encuentra los papeles de la adopción y Laura le explica que son papeles personales. En mitad de la discusión, ella le grita que debe dejar de decir mentiras en lo referente a jugar con otros niños y él le dice que es ella la mentirosa porque no es su madre y sus amigos le han dicho que se va a morir pronto.

Durante la fiesta de inauguración del nuevo centro, madre e hijo discuten porque ella no tiene tiempo de ir a ver «la casita de Tomás» y se marcha. Más tarde. Laura sube a la habitación de su hijo para disculparse y se cruza con un niño vestido como el dibujo de Tomás que hizo su hijo. El niño se acerca a ella, que queda paralizada y encerrada por él en un cuarto de baño. Cuando su marido abre la puerta, Laura descubre que Simón ha desaparecido. La búsqueda la conduce hasta la cueva donde Simón había conocido a Tomás, pero la marea sube y le es imposible entrar. En la carrera, además, se rompe una pierna y ve a un niño en la entrada de la cueva. En el hospital, la psicóloga de la policía Pilar (Mabel Rivera) informa al matrimonio que no había nadie en la cueva y que no existe ninguna asistente social llamada Benigna, la principal sospechosa de tratarse de un secuestro. Esa misma noche, Laura, mientras está tumbada en la cama, oye en su casa unos golpes inexplicables y nada agradables en las paredes.

Seis meses más tarde, Carlos y Laura ven en la ciudad a Benigna paseando un cochecito de bebé. Laura la llama, pero Benigna es atropellada por un camión y muere al instante. Laura consigue coger el cochecito de bebé que conducía la anciana, pero descubre que en su interior solo hay una muñeca con un saco parecido al de Tomás puesto en la cabeza. La policía revisa la casa de Benigna y descubre que ella trabajó en el orfanato y que era la madre de Tomás, un niño deforme con un saco en su cabeza y apartado de los demás niños. La historia dice que un grupo de niños llevó a Tomás hasta la cueva y, una vez allí, le quitaron el saco y le retaron a salir al exterior. Tomás decidió, avergonzado, permanecer escondido en la cueva y cuando la marea subió, murió ahogado.

Desesperada, Laura va a una médium llamada Aurora (Geraldine Chaplin) para buscar pistas de la desaparición de su hijo. La médium contacta con los espíritus de niños del orfanato, que aún siguen en la casa y lloran por haber sido envenenados. Al marcharse de la casa por petición del marido, la médium le recuerda a Laura que hay que «creer para ver». La madre desesperada empieza a jugar al juego que su hijo decía jugar con sus amigos imaginarios y acaba por descubrir sacos llenos de cenizas y huesos de niños en el almacén de carbón que había estado rondando Benigna aquella noche. Al parecer, Benigna culpó a cinco niños del orfanato de la muerte de su hijo Tomás y les envenenó, escondiendo sus cadáveres en cal viva en el almacén de carbón. Cuando descubre que años después un matrimonio quiere reabrir el lugar, y temiendo que alguien descubra lo sucedido, Benigna se presenta como asistenta social como excusa para entrar en el almacén.

Incapaz de enfrentarse a la situación, Carlos abandona el orfanato y Laura le pide que le dé dos días de plazo para despedirse del lugar. Pero, su intención es otra: siguiendo el consejo de la médium, Laura recrea la disposición original del orfanato e intenta ponerse en contacto con los fantasmas de los niños mediante sus juegos. Laura empieza a creer y acaba viendo a los espíritus de sus amigos. Los fantasmas le conducen a una puerta oculta dentro de un armario bajo la escalera: «la casita de Tomás». Esta puerta conduce a un espacio del sótano en el que Benigna y el resto de los dirigentes del orfanato mantenían oculto a Tomás. Laura encuentra a Simón acurrucado y habla con él. El niño le pide que se quede jugando con él y sus amigos, pero Laura le abraza y le pide que cierre muy fuerte los ojos hasta que salgan de allí. Ella misma los cierra, deseando que toda esa pesadilla termine inmediatamente. Pero, al abrir los ojos, Laura se descubre con una manta vacía en las manos y, a su espalda, el cadáver de su hijo con la máscara de Tomás aún puesta.

Descubre al fin qué ocurrió con su hijo: tras la discusión con su madre el día de la inauguración, Simón se dirigió a la «casita de Tomás» y su madre, buscándole, bloqueó la puerta sin querer. El niño provocaba los ruidos, pidiendo auxilio, que ella escuchaba por las noches. El niño provocó el gran estruendo que ella escuchó al caer por las escaleras y morir. Laura, en estado de shock, decide suicidarse tragando varios puñados de pastillas y con el cadáver de su hijo en brazos. Antes de morir, pide estar con Simón otra vez como premio por haber terminado el juego del tesoro. Cuando abre los ojos, Simón está allí con ella para pedirle que se quede en el orfanato para cuidar del resto de niños y de él mismo. El espíritu de Laura, después de ser reconocida por los espíritus de sus amigos, acepta.

Tiempo después, su marido acude al orfanato para visitar el memorial para su mujer, su hijo y el resto de niños difuntos. Visita las habitaciones y encuentra en el suelo el medallón de San Antonio, buscador de artículos perdidos, que él había entregado a Laura algún tiempo atrás. En ese momento, Carlos oye la puerta del dormitorio abriéndose y, finalmente, al levantar la vista, sonríe.

Reparto +Actor/ActrizPersonajeBelén RuedaLauraFernando CayoCarlosRoger PríncepSimónGeraldine ChaplinAuroraMontserrat CarullaBenignaMabel RiveraPilarAndrés GertrúdixEnriqueÉdgar VivarProf. Leo BálabanÓscar CasasTomásMireia RenauLaura NiñaGeorgina AvellanedaRitaCarla GordilloMartínAlejandro CampsVíctorEnric ArquimbauJefe Grupo TerapiaIsabel FrieraAntonia CuidadoraFernando MarrotMédicoCarmen LópezAliciaÓscar LaraGuillermoBlanca MartínezMujer Grupo TerapiaCarol SuárezBenigna JovenJordi CardusNiño CiegoPedro MoralesPadre 2

Producción Nacimiento del proyecto

La idea fue de Sergio G. Sánchez, donde nos muestra como un niño se inventa amigos invisibles para llamar la atención de su madre. De esta idea nació uno de sus cortometrajes Se que estás ahí que con el tiempo se convirtió en esta película. El guion llegó hasta las manos de Mar Targarona y Joaquín Padró, productores de Rodar y Rodar Cine, con quien Juan Antonio Bayona había realizado varias campañas de publicidad. La productora acogió el proyecto y lo puso en marcha. Mar Targarona monitorizó la reescritura del guion durante los siguientes años.

El orfanato comparte mucho con un tipo de cine fantástico que ya no se practica. Se trata de un terror que parte de elementos cotidianos para ir contaminándose poco a poco hasta adentrarse en el miedo y la locura absoluta. Aquí el miedo nace en un entorno idílico, en el corazón de la familia perfecta. Y crece de manera inesperada amenazando con destruir por completo a dicha familia.

Bayona cortó partes del guion, incluyendo el resultado de otros niños de orfanato, porque él quiso enfocar el carácter de Laura y lo que le pasaba. Para crear la película como él quiso, Bayona tuvo que doblar tanto el presupuesto de la película como la cantidad del tiempo de rodaje. Para lograr esto, Bayona recibió la ayuda del director Guillermo del Toro, a quien había conocido en el Festival de Cine de Sitges cuando del Toro presentaba su película Cronos. Del Toro se ofreció como coproductor de la película tan pronto se enteró del proyecto, en su incansable búsqueda de nuevos talentos hispanos dotados para el género fantástico. Para el resto de su equipo, Bayona trabajó con su equipo habitual, con el que ya trabajó en vídeos musicales y publicidad. La producción estuvo, entre otros, a cargo Telecinco Cinema, y Warner Sogefilms distribuyó el filme en España como uno de los acontecimientos de la temporada.

Elección del reparto Juan Antonio Bayona desde el principio pensó en Belén Rueda para encarnar el papel protagonista. Fernando Cayo hace el papel del marido, el director le recordaba por sus interpretaciones secundarias en El Lobo y Shacky carmine. En sus interpretaciones secundarias acababa robando el protagonista y Bayona pensó que ya era hora de que alguien le diera un papel protagonista. Geraldine Chaplin, ganadora de un Premio Goya, fue la elegida para interpretar a la médium y otra ganadora del premio, Mabel Rivera, el de psicóloga de la policía. Roger Príncep fue elegido de entre mil personas, aunque fue de los primeros en presentarse al casting.

Rodaje

250px|thumb|right|Villa Parres o palacio de Partarríu, en Llanes (España), lugar donde se rodó gran parte de la película.

El rodaje comenzó el 15 de mayo de 2006 y en el centro de un pueblo donde se tuvo que simular una gran nevada navideña en pleno mes de agosto. Bayona decidió rodar la película en Llanes (Asturias), un lugar que ofrecía privilegiadas localizaciones naturales como grutas, acantilados, bosques y montañas ideales para el filme además de lo más importante de la película, el caserón. Se trata de la Villa Parres, o palacio de Partarríu, una mansión del año 1898 que perteneció a José Parres Piñera, acaudalado indiano, que fue ministro de Marina, gracia y justicia, entre otros cargos. Se pudo haber rodado en interiores, pero los complejos movimientos de cámara que usa Bayona provocaron que se recurriera a los decorados.

La casa resultaba tan fascinante que Josep Rosell, responsable de la dirección artística, sugirió en un primer momento que sus interiores fuesen utilizados para el rodaje. Sin embargo, la planificación del director, llena de complicados movimientos de cámara, aconsejaba que los interiores de la casa se construyeran por completo en un plató. Para ejercer ese control toda la película se visualizó previamente. Se realizaron miles de dibujos, guiones gráficos y diseños conceptuales antes del rodaje de la película; todo el decorado fue reproducido en 3 dimensiones en el cual el operador podía colocar la cámara antes de pisar el plató y se montaron animatics de las secuencias más complicadas.