La historia de la lengua gallega puede resumirse como siete siglos de normalidad, desde sus orígenes cuando se separó del latín galaico hacia el hasta la introducción del castellano en el , y cinco siglos de conflictos, desde el hasta nuestros días.

Los primeros habitantes de Galicia Los primeros habitantes de Galicia eran de origen preindoeuropeo, dejando algunas muestras en el gallego. De esta forma se encuentran palabras de raíz preindoeuropea (“amorodo”, “lastra”, “veiga”, etc.). Asimismo, entre los primitivos habitantes de Galicia también se encontraban los celtas en gran cantidad, cuya lengua fue la hablada en todo el território de la Gallaecia hasta bien entrada la romanización. Dejaron multitud de topónimos y algunas palabras como “berce”, “bugallo”, “croio”... que llegaron a la lengua bien de forma directa o a través del latín.

Los romanos 200px|thumb|La provincia Gallaecia bajo Diocleciano.

Los romanos llegan a Galicia hacia el , aunque su conquista no se consolidará hasta el Comienza así un proceso de “romanización” que llevó la incorporación de los pueblos autóctonos a la lengua y cultura de los conquistadores romanos. El latín se convirtió en la lengua de la zona, pero su asimilación no fue un proceso inmediato, sino paulatino, a través de la colonización de ciudadanos romanos y las ventajas culturales y administrativas de la ciudadanía romana, el reparto de tierras, entre otros

El proceso de romanización fue similar al de otros lugares, pudiendo hablarse de una élite fuertemente romanizada mientras la mayoría de los habitantes utilizan una variante degradada del latín vulgar, del que derivarán las llamadas lenguas romances: el castellano, catalán, rumano, francés, italiano, entre otros.

La llegada de los germanos A partir del llegan a Galicia pueblos de cultura y lengua germánica que debido a su escaso peso demográfico no son capaces de asimilar por completo a la población galaicorromana, terminando por ser asimilados. También durante la Alta Edad Media llegan refugiados procedentes de las Islas Británicas e incluso la zona es ocupada brevemente por los árabes durante el . Aunque su peso cultural resulta ínfimo sobre el trasfondo cultural latino, estos pueblos aportan varios préstamos lingüísticos con diversos términos germánicos (espeto, roupa, etc.) y árabes (estos a menudo a través de fuentes indirectas) (alberca, laranxa, aceite, azucre, etc.).

La formación del gallego thumb|right|150px| La transformación del latín en gallego se produjo de forma progresiva e imperceptible. Es imposible proporcionar una fecha exacta de transformación. No obstante, a partir de los testimonios escritos conservados puede decirse que hacia el la lengua de la iglesia y la administración era muy diferente del latín clásico, pues a menudo aparece llena de vulgarismos y modismos que posteriormente serán transmitidos al gallego.

Sin embargo, los primeros escritos en una lengua considerada ya como gallego no aparecen hasta bien avanzado el , y el latín continúa siendo la lengua de la cultura, de la administración, de la liturgia y de la enseñanza, no sólo en el territorio de la antigua Gallaecia, sino en la mayor parte de la Europa Medieval.

El documento literario más antiguo de los conservados actualmente es una cantiga satírica Ora faz ost'o senhor de Navarra de Joam Soares de Paiva, escrita en algún momento indeterminado cerca del año 1200. De los comienzos del datan los primeros documentos no literarios en gallego. La “Noticia de Torto” (1211) y el Testamento de Alfonso II de Portugal (1214). Recientemente fue encontrado el documento más antiguo escrito en Galicia, fechado en el año 1228. Se trata del Foro del burgo de Castro Caldelas, otorgado por Alfonso IX en abril del citado año en el municipio de Allariz. El más antiguo documento latino-gallego-portugués fue encontrado en Portugal, y es una donación a la iglesia de Sozello, que se encuentra en el Archivo Nacional de Torre do Tombo, y está fechado en torno al año 870 d. C.

Ya desde el , y a medida que los invasores musulmanes consolidan sus conquistas en el sur de la península ibérica, Galicia constituye una unidad política con los reinos medievales de Asturias y León, aunque mantiene cierta autonomía que le permite en ocasiones surgir como reino independiente en momentos puntuales de los , y . En este contexto el gallego es en su mayor parte una lengua exclusiva del ámbito oral, con una competencia menguante con el latín en el ámbito escrito. El progresivo peso demográfico de los gallegos hablantes poco a poco introduce el gallego junto al latín en los documentos notariales, bandos administrativos, pleitos, etc., aunque el latín sigue poseyendo una posición cultural superior.

Esplendor medieval thumbnail|230px|left|Miniatura de las Cantigas de Santa María

Desde el y a partir de su consolidación, la literatura gallega vive su período de mayor esplendor. El gallego se convierte en la lengua por excelencia de la lírica

En este período el gallego alcanza un rango internacional, ya que es utilizada por autores de muchos países europeos: gallegos, portugueses, leoneses, castellanos, occitanos, sicilianos, etc. y está presente en muchas cortes reales y señoriales, aunque su uso se concentra sobre todo en la península ibérica.

Las Cantigas de Santa María, composiciones poéticas realizadas en alabanza a la Virgen María son la principal muestra de la vertiente religiosa de la lírica gallego-portuguesa y constituyen el corpus de la poesía mariana medieval más relevante de toda la península ibérica, y aún de Europa. Fueron compuestas en la corte del rey Alfonso X “El Sabio” de Castilla, quien se encargó de la dirección, y en ocasiones participó directamente en su composición. Es todo un ejemplo del prestigio alcanzado por el idioma gallego como lengua literaria a finales del . Este esplendor no sólo se reduce al reino de Castilla, sino también al reino vecino, donde el propio rey Dionisio I de Portugal fue un destacado compositor de la lírica gallego-portuguesa.

En comparación con la lírica, la prosa literaria medieval en gallego es escasa y tardía. Es necesario tener en cuenta que los centros culturales de la época eran los monasterios y escuelas monacales, donde imperaba el uso del latín eclesiástico. Aun así, a partir de finales del , y más significativamente en los siglos XIV-XV, los temas literarios de mayor difusión en Europa son recogidos en lengua gallega. Varios ejemplos son los relatos del llamado “ciclo bretón”, alrededor de la figura legendaria del rey Arturo, los textos referentes a la historia y destrucción de Troya, como la “Historia Troyana” y la “Crónica Troyana”, y los “Miragres de Santiago”, conjuntos de relatos que cuentan desde la destrucción de Jerusalén hasta la milagrosa intervención del apóstol Santiago el Mayor en diferentes situaciones. También hay que incluir otros textos en prosa que son traducciones o versiones de otras lenguas con elaboración propia como la “Cronica Xeral Galega”, “General Estoria”, “Crónica Galega de 1404” y “Crónica de Santa María de Iria.”

Los siglos oscuros El final de la Edad Media (siglos XIV-XV) coincide con el final del esplendor de la lengua gallega y el comienzo de un progresivo período de decadencia, tanto en el uso común como literario del idioma.

Diversos factores influyeron en esta progresiva decadencia, especialmente la progresiva centralización del reino de Castilla y la posterior consolidación del absolutismo. También cabe destacar el asentamiento en Galicia de una nobleza extranjera y ajena a la cultura y lengua gallegas, que sustituyen a la nobleza autóctona derrotada en varias ocasiones en las luchas sucesorias y dinásticas de la Corona de Castilla, primero en la guerra entre Pedro I “El Cruel” contra Enrique II de Trastámara y posteriormente (1475-1479) en la guerra entre Juana la Beltraneja e Isabel la Católica; la ausencia de una burguesía fuerte capaz de defender sus intereses, la disminución de la población, la reforma eclesiástica y pérdida de autonomía de la Iglesia gallega, etc.

Estos hechos, unidos a la creciente política centralista e intervencionista de Castilla, afianzan progresivamente una corriente “desgalleguizadora”, especialmente en las clases altas de la sociedad, que impiden la consolidación del gallego como lengua culta y literaria. Este proceso se ve agravado con la formación de los estados modernos y la aparición del concepto de “estado nacional”, que conlleva una uniformización lingüística y administración como factor de cohesión de las estructuras políticas.

thumb|200px|El ilustrado Fray Benito Jerónimo Feijoo reivindicó el reconocimiento de la lengua gallega. Durante un largo período de tres siglos XVI, XVII y XVIII, denominados “siglos oscuros” la lengua gallega estuvo prácticamente ausente de los usos escritos, frente al castellano y el portugués, que en la península ibérica y durante esta época comienzan un proceso de codificación y fijación gramatical y ortográfica que les confiere una categoría de lenguas culturales. Además, su uso se extiende sobre la totalidad de la población de los estados de España y Portugal, respectivamente. En contra, el uso exclusivamente oral de la lengua lleva provocó una progresiva dialectalización y fragmentación del idioma, incapacitando su uso literario y científico.

De esta forma la lengua gallega quedó al margen de las corrientes literarias del Renacimiento y el Barroco, que coinciden con el llamado “Siglo de oro” de la literatura castellana. Existen, no obstante, algunos escasos testimonios escritos (como algunas cartas dirigidas a Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar), documentos y unas pocas muestras literarias que permiten apreciar la situación de la lengua en la época. Paralelamente al vacío en la literatura erudita, sobrevive una lírica popular en forma de canciones de cuna, canciones de ciego, canciones de carnaval, adivinanzas, leyenda, romances, cuentos, farsas, etc. Muchas de estas expresiones literarias sobrevivieron hasta hoy a través de la transmisión oral. En el surgen algunas voces de denuncia de los llamados “ilustrados” que muestran su inquietud por el subdesarrollo de Galicia y ofrecen propuestas renovadoras de la vida económica, social y cultural. Entre este minoritario grupo de intelectuales despunta con fuerza la figura del padre fray Martín Sarmiento, personaje polifacético –naturalista, lingüista, bibliófilo- que defendió el uso del gallego en la enseñanza, en la administración y en la Iglesia, es decir, su normalización como lengua de los gallegos. Participaron además el padre Benito Jerónimo Feijoo, el primer erudito en rechazar la condición de “dialecto” del gallego, y el padre Sobreira, continuador de la labor lexicográfica de Sarmiento. Su obra constituyó la primera llamada de atención de una problemática lingüística que se manifestará en toda su extensión a partir de la segunda mitad del .

El “Rexurdimento” “Rexurdimento” (Resurgimiento) es el nombre con el que se conoce el en la historia de la lengua gallega y expresa de forma nítida una trayectoria de recuperación no sólo literaria, sino también cultural, política e histórica.

A partir de la invasión francesa y la Guerra de la Independencia en 1809, y posteriormente entre los enfrentamientos entre absolutistas y liberales en el conjunto de España, surgen textos escritos en gallego, en hojas sueltas o diarios con fines propagandísticos. Algunos llaman a los campesinos a la defensa del país, otros defienden las ideas liberales.

A lo largo del siglo, tras el fin de absolutismo y el inicio de una monarquía constitucional, nacen diversos movimientos galleguistas, basados en la defensa de la singularidad y de la personalidad diferenciada de Galicia. El primero de ellos, surgido en torno a la década de 1820 a.c es el llamado “provincialismo”, que denunciaba la marginación social de Galicia y buscaba una revalorización social de su arte, costumbres e historia.