Blackout es el octavo álbum de estudio de la banda alemana de hard rock y heavy metal Scorpions, publicado el 29 de marzo de 1982 por los sellos discográficos Harvest/EMI en Europa y por Mercury Records en los Estados Unidos. El proceso de grabación comenzó a principios de 1981 en Grasse (Francia), pero tuvieron que suspenderlo después de que Klaus Meine presentara un problema en su voz. Primeramente, se sometió a un tratamiento y a una operación, pero en mayo de 1981 le encontraron nódulos en sus cuerdas vocales. Aun cuando pensó en renunciar, sus compañeros lo alentaron para que buscase a otros especialistas y así encontró a un médico experto en cantantes en Austria. Después de una segunda operación y un largo reentrenamiento de cerca de seis meses, el vocalista salió triunfante del problema.
Mientras Meine se recuperaba, los demás integrantes aprovecharon de descansar, a excepción del baterista Herman Rarebell que, junto con otros músicos, grabó su primer álbum solista Nip in the Bud. En el cuarto cuatrimestre se reunieron en los estudios de Dieter Dierks en Colonia, pero como el vocalista aún no estaba en condiciones, el productor recurrió a Don Dokken para que cantara los tonos altos de los coros en determinadas canciones. No obstante, a finales de 1981, Meine, con su voz recuperada, grabó todas las partes vocales —incluidos los tonos altos—, por lo que el estadounidense señaló que es difícil saber si su voz quedó en la grabación final o no.
Blackout recibió reseñas positivas por parte de la prensa especializada y es considerado uno de los mejores álbumes de su carrera, como también uno de los mejores del hard rock y heavy metal, en general. Además, la crítica destacó la producción, la voz de Meine, la calidad de las composiciones, el sonido de la banda y la portada; obra del artista austriaco Gottfried Helnwein. Asimismo, significó para la banda un gran avance comercial en los principales mercados mundiales, por ejemplo llegó al primer lugar en la lista musical de Francia, al décimo en Alemania, al undécimo en Canadá y el Reino Unido, y marcó el debut de Scorpions en los conteos de los Países Bajos y Finlandia. Por su parte, llegó a ser su primer álbum en entrar entre los diez más vendidos en el Billboard 200 de los Estados Unidos, como también el primero en lograr una certificación discográfica por parte de la Recording Industry Association of America (RIAA).
Para promocionarlo se publicaron tres sencillos: «Now!» —editado solo en Japón—, «Can't Live Without You» y «No One Like You». Este último llegó hasta el primer lugar en el Mainstream Rock Tracks y logró ser el primer sencillo de Scorpions en entrar en el Billboard Hot 100. Por su parte, en febrero de 1982 iniciaron su gira Blackout Tour, que les permitió tocar por Europa, Norteamérica y Japón, y presentarse por primera vez en vivo en Finlandia, España e Italia. Por otro lado, en 2015, como parte de la celebración del 50° aniversario de la banda, se remasterizó con cuatro pistas adicionales: las versiones demo de «Blackout» y de tres canciones descartadas, un DVD con un concierto en vivo y los videoclips de «No One Like You» y «Arizona».
Antecedentes thumb|El problema vocal que sufrió Klaus Meine lo devastó tanto, que pensó en dejar la banda en 1981|250px
Entre diciembre de 1979 y febrero de 1980 la banda trabajó en Animal Magnetism, cuya grabación —a diferencia de sus álbumes anteriores— se realizó en la sala dos de los Dierks Studios porque la principal estaba en remodelación. A pesar de que era más pequeño que el estudio uno, se vieron obligados a trabajar en él porque gran parte de su gira promocional ya estaba programada, incluso antes de que la grabación comenzara. Con más de cien presentaciones por Europa y Norteamérica, el tour culminó el 28 de octubre de 1980 en Londres. Después de un descanso, a principios de 1981 la banda se trasladó al sur de Francia para trabajar en su nueva producción. Mientras estaba en ese país, Klaus Meine comenzó a tener problemas con su voz. Al principio le dificultaba alcanzar los tonos altos y mantener su registro, pero la situación empeoró con el paso de los días hasta el punto que ya no podía hablar.
De regreso en Alemania, Meine empezó un tratamiento en el Hospital de la Universidad de Colonia, pero el daño era tan severo que tuvieron que operarlo. A pesar de que la cirugía fue un éxito, en mayo de 1981 le encontraron nódulos en sus cuerdas vocales. Así que el médico le aconsejó que dejara de cantar, pues el daño era muy grave. Aun cuando pensó en renunciar, el resto de la banda —sobre todo Rudolf Schenker— optó por paralizar el proceso de composición y lo motivaron para que buscara otros especialistas. Con el apoyo de sus compañeros y de su familia, Meine viajó a Viena (Austria) para tratarse con el doctor Peter Kursten, un médico experto en cantantes. Después de una segunda operación y un largo reentrenamiento de cerca de seis meses, Meine salió triunfante del problema. Según reportó el periódico Deseret News en junio de 1984, el tratamiento consistía en aplicarle pequeñas descargas con un par de electrodos para mantener sus cuerdas vocales «sueltas». Además, un profesor de canto alemán lo ayudaba a calentar su voz, desde vocalizar escalas hasta que pudiera interpretar una canción completa. De acuerdo con el baterista Herman Rarebell, todo el proceso, desde que el vocalista presentó los primeros síntomas hasta que estuvo recuperado del todo, duró alrededor de nueve meses. Cabe indicar que desde que se recuperó, Meine calentaba su voz antes de comenzar un concierto y trataba de forzarla al máximo en los espectáculos.
En 2012, en una entrevista concedida a la página Noise Creep, Meine atribuyó su problema vocal a los primeros días de Scorpions: «Cuando estaba Michael [Schenker] en la banda, mi voz sonaba muy agradable y limpia. Pero estábamos tocando covers de rock y quería que mi voz sonara más sucia. Así que empecé a romper mi voz gritando durante esos días varias horas». Además, señaló que en esos años tocaban de cinco a seis horas por noche con solo breves descansos y que eso, junto con las giras y las horas en los estudios de grabación, le pasaron factura. Desde el punto de vista del bajista Francis Buchholz, Meine inconscientemente afectó su voz porque «iba de cero a cien en un minuto», sin calentarla ni prepararla antes de los conciertos.
Grabación y la participación de Don Dokken thumb|Gracias a la intervención del productor, Don Dokken ayudó con los tonos altos de los coros en ciertas canciones|200px
En febrero de 1981 la banda arrendó una casa en la Villa San Pecaire de Saint Jacques en Grasse, al sur de Francia, con la finalidad de trabajar en un recinto al aire libre y no en el típico estudio de grabación. Allí escribieron las primeras maquetas con la ayuda del estudio móvil del productor Dieter Dierks, pero el problema vocal de Meine los obligó a paralizar el proceso a finales de marzo. Mientras el vocalista buscaba una solución a su dilema, los demás integrantes aprovecharon de tomar un descanso. Por ejemplo, el guitarrista Rudolf Schenker se fue de vacaciones a Filipinas y descubrió que gracias al mercado negro sus canciones era populares en ese país, en especial la power ballad «Holiday». Por su parte, el baterista Herman Rarebell junto con otros músicos grabó su primer álbum solista, Nip in the Bud, que salió a la venta en 1981 solo en Europa y Japón, mientras que en los Estados Unidos se publicó en 1986.
De acuerdo con Schenker, en septiembre o en octubre se volvieron a reunir, pero esta vez en los estudios Dierks en Colonia (Alemania). Como Meine aún no estaba en condiciones, el productor recurrió al cantante Don Dokken, a quien conoció por intermedio de Niko, el intérprete de Scorpions en su primera gira por los Estados Unidos. Dierks presenció uno de sus conciertos en un club de los Estados Unidos y, aunque no le agradó mucho la banda, consideró que su voz era muy buena y tenía similitudes con la de Meine. Semanas más tarde, lo invitó para que cantara los tonos altos de los coros en las canciones «No One Like You», «Dynamite» y «You Give Me All I Need», y a cambio le prestó las instalaciones de su estudio por una semana para que hiciera un demo. Como también estaban presente en el lugar la agrupación Accept y su mánager Gaby Hauke, ella presentó la cinta a Carrere Records y así Dokken pudo publicar en el mismo año su álbum debut Breaking the Chains.
Tanto la grabación como la mezcla se realizaron entre noviembre de 1981 y enero de 1982 en los estudios Dierks, mientras que la masterización se llevó a cabo en Masterdisk en Nueva York. Meine —ya con su voz recuperada— grabó todas las partes vocales, incluidos los tonos altos de los coros; es por esa razón que Don ha señalado que es difícil saber si su voz terminó en las pistas o no. Aunque existió rumores de que el estadounidense sería el nuevo cantante de Scorpions, él las ha desmentido afirmando que nunca le ofrecieron su lugar ni tampoco se le pasó por la mente reemplazarlo. Más tarde, él dijo a la revista en línea Metal Rules: «Incluso si me hubieran pedido que lo reemplazara, habría dicho ¿Estás loco? Si me pidieran cantar en Scorpions, lo cual sería un sueño, diría que no porque no puedes tener Scorpions sin Klaus».
Composición thumb|El guitarrista Rudolf Schenker compuso la música de todas las canciones|200px
Las letras de las canciones tratan sobre asuntos personales de los músicos, como disgustos amorosos y las experiencias vividas durante las giras de conciertos. En cambio, la música mezcla los dos lados sonoros característicos de la banda: por un lado, canciones rápidas (heavy metal) y roqueras (hard rock), y por el otro, lentas y melódicas (power ballad). El disco parte con «Blackout», que está basada en una situación que le ocurrió a Schenker mientras estaban de gira con Judas Priest y Def Leppard por los Estados Unidos. De acuerdo con el guitarrista se encontraban en Cleveland compartiendo unos tragos con K. K. Downing y Glenn Tipton, y se les ocurrió mezclar cerveza, whisky y vino. Estando ebrios, fueron a la habitación de los integrantes de Def Leppard y una vez que Schenker los encontró mirando la televisión, arrojó su trago sobre el televisor haciéndolo fallar. Al día siguiente, sin recordar lo que había pasado, Rarebell le comentó que había tenido un blackout —término en inglés para referirse a la pérdida de memoria por el alto nivel de alcohol—, a lo que él les respondió «que buen título para un álbum». Durante el proceso de composición, se acordaron del hecho y entre Meine, Rarebell y Sonja Kittelsen —novia del baterista— escribieron la letra. El crítico Martin Popoff la consideró como «pieza central» del álbum con «sus versos suaves y melódicos, y riffs feroces y contundentes». «Blackout» termina con una muestra de unos cristales quebrándose, una representación sonora de la portada del disco.