La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), anteriormente llamada Universidad Católica de Valparaíso (UCV), es una universidad tradicional de Chile, perteneciente al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas, a la Agrupación de Universidades Regionales de Chile y a la Red Universitaria G9. Es además una universidad católica pontificia, que depende directamente de la Santa Sede y del Obispado de Valparaíso.

Su Casa Central se encuentra en Valparaíso, cerca del edificio del Congreso Nacional de Chile, y tiene distintas sedes ubicadas en el área histórica de Avenida Brasil, así como en otros lugares de Valparaíso y en Placilla de Peñuelas, Viña del Mar, Quilpué y Quillota.

Historia Origen upright|left|thumb|Valparaíso, desde el Cerro Monjas.Fotografía h. 1916. El origen de la Universidad se encuentra en el testamento del 9 de marzo de 1916 de doña Isabel Caces de Brown, distinguida dama porteña viuda del millonario de origen estadounidense don Juan Brown Diffin. Doña Isabel falleció en abril de ese mismo año. En ese instrumento dispuso su deseo de “hacer algunas asignaciones con objeto de beneficencia, instrucción o piedad”, nombrando como albaceas fiduciarias a sus hijas Isabel y María Teresa, asignándoles “la suma de un millón quinientos mil pesos de que dispondrán conforme a las instrucciones que privadamente les impartiré”.

thumb|upright|left|160px|Isabel Caces de Brown.Pintura principios del .

En la mente de Isabel Caces de Brown no estaba la idea de destinar esos recursos precisamente a la fundación de una universidad. Así, ambas hijas destinaron 500 mil pesos a diversas obras de beneficencia. Fue el presbítero Rubén Castro Rojas, amigo de la familia, el que sugirió la idea de destinar el millón restante a la instrucción, fundando un instituto técnico en Valparaíso para la formación de jóvenes de escasos recursos y para ayudar a levantar el nivel cultural de las clases populares dentro de una formación cristiana. Dicho proyecto fue bien acogido por Rafael Ariztía, quien se consagró a la realización de la obra junto a su esposa María Teresa, a su cuñada Isabel (ambas herederas acordaron aportar por partes iguales todo lo necesario) y a su cuñado Juan Brown, procediéndose a dar vida legal y consistencia económica a la Fundación Isabel Caces de Brown, creada el 6 de agosto de 1924 para hacer posible la obra.

Con el millón de pesos disponible se acordó adquirir el terreno más a propósito para construir el edificio. Se eligió un sitio eriazo de 16 mil m² que demandó la suma de 900 mil pesos para su adquisición.

En ese tiempo, Valparaíso no contaba con una casa de estudios superiores, a pesar de contar con 180 mil habitantes, con prestigiosos colegios y dos liceos de donde egresaban centenares de alumnos sin posibilidades de realizar estudios superiores en la ciudad, excepto en los Cursos de Arquitectura y Leyes de los Sagrados Corazones de Valparaíso; y en el Curso Fiscal de Leyes, creado en 1911, y dependiente de la Universidad de Chile. Una universidad porteña era, por lo tanto, una necesidad. Primero se pensó en una Escuela de Artes y Oficios, ideada por Monseñor Eduardo Gimpert; luego, el mismo rector de la Universidad Católica de Chile, el presbítero Carlos Casanueva, propuso la formación de un Politécnico abierto a la posibilidad de transformarse en universidad, en lugar de una simple Escuela de Artes y Oficios, idea que fue aprobada.

Fundación y rectorado de Rubén Castro El 6 de agosto de 1924 se realizó el acta de fundación, que precisaba que la nueva institución pasaría a formar parte integrante de la Universidad Católica de Santiago. El contrato establecía la transferencia del terreno ya mencionado al Arzobispo de Santiago, además del pago de 2 millones de pesos adicionales, por parte de las hermanas Isabel y Teresa Brown, por la obligación de fundar y sostener este establecimiento. En ese entonces, la provincia de Valparaíso pertenecía al Arzobispado de Santiago, en virtud de lo cual la proyectada universidad pasó a depender del Ordinario Eclesiástico de Santiago, lo que hizo pensar que la universidad porteña, carente de personalidad jurídica y condiciones legales para otorgar títulos y grados, debía quedar bajo la tutela de la Universidad Católica de Santiago para conseguir que sus estudios tuvieran validez legal.

Se encargaron los planos de la actual Casa Central a los arquitectos Ernesto Urquieta y Gregorio Airola, mientras Isabel y Teresa resolvieron aportar “por partes iguales” los recursos necesarios para levantar y amueblar el edificio de un plantel que se proyectó como comercial e industrial. La construcción se confió a la firma N. Martín Hansen y H. Hveen y Cía. El 21 de septiembre de 1925 se bendijo la primera piedra. Lo construido comprendía dos partes: el edificio de la universidad, racionalmente diseñado para servir de tal, y el edificio anexo, o “de rentas”, destinado al sostenimiento económico de la casa de estudios, y compuesto de habitaciones y locales comerciales. Entre ambos, se reservó un espacio para construir un campo de deportes. En la obra habrían de invertirse 7 500 000 pesos, sobrepasando con mucho la idea original.

El 18 de octubre de 1925, cuando el edificio estaba en construcción y se proyectaba la organización académica, el papa Pío XI, por Bula Apostolici muneris ratiose, creó la Diócesis de Valparaíso. En consecuencia, se comenzó a negociar el traspaso de los bienes al Obispado de Valparaíso, por una parte, y la separación de la Universidad Católica de Valparaíso respecto de la Universidad Católica de Santiago, por otra. Lo primero fue de fácil tramitación, mientras que lo segundo más lento y complejo, pues significaba deshacer el acuerdo de 1924, siendo que Mons. Casanueva deseaba formar una "unión orgánica" entre las dos universidades, una fórmula que a los porteños fundadores les pareció que atentaría contra la independencia de la nueva casa de estudios y le impediría conseguir personalidad jurídica propia, pasando a ser “una rama o extensión de la Universidad Católica de Chile”. En 1927 se vio favorecida la postura de los porteños con la promulgación del Estatuto Universitario, que daba a las universidades particulares reconocidas por la ley amplias posibilidades e independencia de unas respecto de otras, y con la dictación de un decreto que permitió a la Universidad Católica de Valparaíso otorgar títulos reconocidos por el Estado.

thumb|left|210px|Monseñor Gimpert bendiciendo las aulas de Casa Central el día de su inauguración.Fotografía de marzo de 1928.

La Universidad Católica de Valparaíso se creó oficialmente el 15 de marzo de 1928 por decreto del Obispo Eduardo Gimpert Paut, quien en 1925 había sido nombrado para ocupar la nueva silla diocesana de Valparaíso. El mismo Monseñor nombró al presbítero Rubén Castro Rojas como rector de la universidad. El acta de erección y nombramiento se redactó en los siguientes términos: “De acuerdo con los fundadores declaramos canónicamente erigido el referido establecimiento bajo el nombre de Universidad Católica de Valparaíso. Fundación Isabel Caces de Brown”. La universidad comenzó impartiendo clases el 25 de marzo de 1928. Tenía 600 alumnos técnicos vespertinos y 80 diurnos universitarios en sus dos Facultades: Ciencias Aplicadas y Matemáticas (también llamada "Industria"); y Comercio y Ciencias Económicas.

thumb|right|210px|Casa Central de la UCV en los días de su inauguración.Diario La Unión, fotografía de marzo de 1928.

Ese año, Casanueva cedió en su postura ante la amenaza hecha por Rafael Ariztía de detener el financiamiento, separándose la universidad porteña de la capitalina. En adelante, las dos universidades católicas, en virtud de su misión común, mantuvieron un vínculo fundado en la “doctrina del ideal cristiano”, la “identidad docente” y “el común lazo de la cordialidad".

Cierre de la universidad El 12 de enero de 1929 murió don Rafael Ariztía, privando a la universidad de su mayor patrocinador y causándole dificultades de financiamiento. A esto se sumó la crítica situación social y política por la que atravesaba el país durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo y que habría de conducir a su caída. Esa misma crisis tuvo graves efectos en la Universidad Católica de Valparaíso al rebelarse los alumnos contra la rectoría como eco de los desórdenes estudiantiles que se producían en Santiago. Esto decidió al rector a cerrar la universidad (pero no el Politécnico) en julio de 1931.

Rubén Castro cayó enfermo y murió el 31 de diciembre de 1934, con tan solo 52 años.

Rectorado de Malaquías Morales La Universidad fue restablecida el 25 de marzo de 1934 por decisión del Obispo Eduardo Gimpert, con una población estudiantil de 818 alumnos entre diurnos y nocturnos, dejándola en manos del Pbro. Malaquías Morales como vicerrector hasta 1937, año en que asumió el cargo de rector en propiedad.

Entre 1934 y 1947 se reorganizó la Universidad. En 1943 eran 1.560 alumnos entre diurnos, vespertinos y nocturnos. La actividad académica estaba dividida en cuatro grandes secciones: las escuelas universitarias de Ingeniería Química, Arquitectura y Comercio vespertino; los Cursos Industriales vespertinos; los Cursos Libres, y la Escuela Nocturna. Desde 1945 los Cursos Técnicos pasaron a formar el Instituto Politécnico Industrial. En 1943 se creó la Facultad de Arquitectura y Bellas Artes, más tarde llamada Escuela de Arquitectura y Urbanismo.

En 1947, la Universidad dio un paso cualitativo importante al firmar, junto con el obispado, un convenio con la Congregación de los Sagrados Corazones de Valparaíso para crear en la universidad la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, teniendo como base el Curso de Leyes que dicha Congregación mantenía desde 1894 en su propio edificio.

En 1948 comenzó a tener vida activa el Conservatorio de Música y en 1949 fue creada la Facultad de Filosofía y Educación, destinada a formar profesores para la educación secundaria con las Escuelas de Matemáticas y Física, y Castellano y Filosofía. El Gobierno reconoció la validez de los títulos de profesor secundario que otorgara el “Pedagógico” de la UCV.

En síntesis, en 1949 la universidad estaba estructurada en cinco Facultades: la de Ciencias Físicas y Matemáticas, con su Escuela de Ingeniería Química; la de Arquitectura y Urbanismo, con su Escuela de Arquitectura; la de Ciencias Económicas y Comercio, con su Escuela de Contadores Generales; la de Ciencias Jurídicas y Sociales, con su Escuela de Leyes de los Sagrados Corazones; la de Pedagogía, con su Escuela de Castellano y Filosofía y Escuela de Matemáticas y Física; además del Instituto Politécnico Industrial, con sus Escuelas de Sub-Ingenieros de Construcción Civil, de Sub-Ingenieros Mecánicos, de Sub-Ingenieros Electricistas y de Sub-Ingenieros en Radiotelefonía.

A pesar de las dificultades de financiación, el período del rector Malaquías Morales tuvo ciertos avances en el equipamiento de las distintas facultades. Se completaron y mejoraron los talleres y laboratorios. En 1948 la Universidad contaba con 16 laboratorios de experimentación y 12 talleres de trabajo, al tiempo que se iban formando bibliotecas especializadas.

En 1948, la Universidad tenía una matrícula anual de más de 300 alumnos propiamente universitarios en las distintas carreras. Había tenido un aumento lento, pero sostenido. En 1946 ingresaron 311 alumnos, 329 en 1947 y 386 en 1948.

Período Jesuita