José María Justo de Cos y Macho (Terán, Cantabria, 6 de agosto de 1838 - Valladolid, 17 de diciembre de 1919) fue un arzobispo y cardenal católico español. Ocupó los cargos de obispo de Mondoñedo (1886-1889), arzobispo de Santiago de Cuba (1889-1992), obispo de Madrid-Alcalá (1892-1901) y arzobispo de Valladolid (1901-1919). Su episcopado en Valladolid, de diecinueve años de duración, ha sido el segundo más largo de su historia. Fue senador entre 1891 y 1919 en las Cortes Españolas. También fue miembro de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Biografía

Estudios y formación Nació en Terán en 1838, en el seno de una familia muy humilde. Hizo sus primeros estudios y se inició en el latín y en las humanidades con los jesuitas. Aunque había nacido en una familia modesta, los jesuitas descubrieron en él unas extraordinarias capacidades intelectuales, por lo que lo tomaron bajo su protección para que pudiese hacer vida académica y de estudio.

Estudió dos años de latín y de humanidades en la preceptoría de Segura (1851-1853), pasando después al Seminario Conciliar de Monte Corbán para proseguir allí sus estudios eclesiásticos. Estudió tres años de filosofía —en los que, además de las asignaturas propiamente filosóficas, expuestas conforme a la doctrina neoescolástica, se cursaban también asignaturas propias de las matemáticas y de las ciencias naturales— (1853-1856) y siete años de teología (1856-1863), obteniendo la máxima calificación —Meritissimus, equivalente a sobresaliente— en todas las asignaturas. Fue ordenado sacerdote el 20 de septiembre de 1862.

En 1863 fue enviado a Valladolid para profundizar en sus estudios de teología, pero se trasladó pronto a la Universidad de Salamanca, donde obtuvo el doctorado en Sagrada Teología el 12 de octubre de 1864.

Sacerdocio Una vez obtenido el título de doctor, ejerció como profesor en el Seminario Conciliar de Monte Corbán durante un curso académico (1864-1865). En esta época le ofrecieron el cargo de profesor en el Seminario Conciliar de Cádiz, pero lo rechazó. Estimulado por una madre severa, inició una importante carrera religiosa y política.

En 1865 obtuvo, por oposición, el cargo de canónigo magistral de la Catedral de Oviedo, por lo que se trasladó a la diócesis ovetense. En la diócesis de Oviedo ejerció también como director de dos grandes instituciones: el Catecismo de niñas y las Conferencias Morales. Fue también consiliario de las Hijas de María y vocal de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la provincia de Asturias.

En 1882 fue nombrado secretario de cámara del obispo Sebastián Herrero Espinosa de los Monteros, cargo que ejerció durante los dos años que Espinosa de los Monteros fue obispo de Oviedo (1882-1884). En noviembre de 1884 permutó su canonjía magistral por el cargo de canónigo maestreescuela de la misma catedral ovetense, ocupando ese oficio durante dos años (1884-1886), hasta su nombramiento como obispo de Mondoñedo.

Episcopado

Obispo de Mondoñedo Fue presentado para la sede mindoniense por la reina regente María Cristina el 13 de mayo de 1886. Fue preconizado obispo de Mondoñedo por el papa León XIII el 13 de junio de ese año. Recibió la consagración episcopal el 12 de septiembre de manos de Victoriano Guisasola Rodríguez, arzobispo de Santiago de Compostela, que fue asistido por Fray Ramón Martínez Vigil, obispo de Oviedo, y por el obispo titular de Filópolis. Tomó posesión de su sede por poder el 2 de octubre, haciendo su entrada solemne en la diócesis de Mondoñedo el 17 de octubre.

Durante su pontificado mindoniense amplió el seminario conciliar con la construcción de un segundo piso, desarrolló la labor pastoral y ganó a la casa de Alba un litigio para nombrar párrocos en Ferrol.

Arzobispo de Santiago de Cuba Tres años más tarde, la reina regente María Cristina lo propuso como arzobispo de Santiago de Cuba y senador vitalicio. Fue preconizado por el papa León XIII. El prelado no se adaptó a la vida en la isla, debido al clima y a la desafección de la burguesía local, proclive al independentismo. Hubo de combatir el concubinato, práctica extendida en todas las clases sociales, confió a los carmelitas la iglesia de Camagüey y realizó reparaciones en la catedral.

Obispo de Madrid-Alcalá En 1892 consiguió ser nombrado obispo de Madrid-Alcalá por el papa León XIII. En la diócesis de Madrid-Alcalá organizó la Acción Social Católica, creó el seminario y la escuela de música. En aquel momento, Madrid era una diócesis sufragánea dependiente de la archidiócesis de Toledo.

Arzobispo de Valladolid De Cos recobró la dignidad de arzobispo en 1902, cuando fue nombrado arzobispo de Valladolid por el papa León XIII.

Cardenalato En 1911, durante su episcopado en Valladolid, fue nombrado cardenal por el papa San Pío X bajo el título de Santa María del Popolo. Participó en el Cónclave de 1914 que eligió papa a Benedicto XV.

Durante su estancia en Valladolid fundó Acción Católica y un asilo de huérfanos. Fue nombrado académico de Historia y de Bellas Artes. Tuvo como obispo auxiliar a Pedro Segura.

A finales de 1918 fue nombrado temporalmente administrador apostólico de la diócesis de Ávila a la muerte de su obispo, Joaquín Beltrán y Asensio.

Muerte A finales de 1919 contrajo una bronconeumonía que le produjo la muerte el 17 de diciembre. Su funeral tuvo lugar en la catedral de Valladolid, donde está enterrado. Tras su fallecimiento, Valladolid hubo de esperar casi un siglo para, en 2015, volver a ser sede cardenalicia, con el cardenal arzobispo, Ricardo Blázquez Pérez.

Influencia en la literatura Hoy se acepta que el personaje de Fermín de Pas, el canónigo magistral de la novela La Regenta , de Leopoldo Alas «Clarín», está inspirado de modo muy realista en José María de Cos. En la novela decimonónica realista, De Pas es el canónigo magistral de la catedral de Oviedo y, en el momento de su redacción, De Cos ostentaba una canonjía en el templo catedralicio. Pero hay, además, otras similitudes: ambos eran cántabros, tenían una madre rigurosa, gran memoria, apellido de tres letras precedido de un enlace de y gozaban de influencia y poder tanto clerical como en las altas esferas de VETUSTA ("VETUS-ERIS": 'lo viejo', 'lo rancio').

La novela fue criticada por el entonces obispo de Oviedo, Ramón Martínez Vigil, con una dura pastoral que fue replicada por el escritor en la revista Madrid Cómico en los siguientes términos:

Referencias

Bibliografía

Cal Pardo, Enrique (2003). Episcopologio mindoniense. Santiago de Compostela.

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