El periodo progresista en la historia ecuatoriana comprende de la muerte de García Moreno en 1875 a la llegada al poder de la revolución liberal en 1895. Nombrado así por la existencia e influencia del Partido Progresista, grupo que tenía una posición intermedia entre los liberales y los conservadores, por lo cual se lo puede considerar como una transición entre el régimen de García Moreno y el de Eloy Alfaro.
Antecedentes
Gabriel García Moreno; quien había dirigido en el país una política conservadora de rasgos autoritarios y afín a la Iglesia católica; es asesinado tras haber sido reelecto, dejando un vacío dentro de la política ecuatoriana. El país elige nuevamente a su presidente en unas elecciones donde gana el liberal católico Antonio Borrero Cortázar marcándose una distancia del modelo del difunto líder del Partido Conservador Ecuatoriano, del cual el nuevo presidente había sido vicepresidente.
Gobiernos de la época izquierda|miniaturadeimagen|Antonio Borrero|163x163px Gobierno de Borrero (1875-1876)
Antonio Borrero se posesiona el 9 de diciembre de 1875 asegurando que su política iba a "desmentir a García Moreno y gobernar con guantes de seda", en lugar de la mano firme que había caracterizado al mandato anterior. Se dio el desarrollo de derechos sociales e individuales, incluidos la libertad de prensa y de expresión. Se crearían escuelas rurales e institutos para educar a las mujeres.
Tuvo problemas en el asunto de reformar la Constitución, pues los liberales radicales buscaban una constituyente, mientras Borrero optaba por las reformas desde el Congreso Nacional de un modo considerado lento, pero que el presidente veía como la única forma al considerar la formación de Convención como un acto ilegal.
Gobierno de Veintimilla (1876-1883) (dictadura) El 8 de septiembre de 1876, estalló la revolución. Ignacio de Veintemilla, quien había sido el jefe del ejército con Borrero, estaba encerrado en el cuartel con los batallones y la caballería. El Concejo Cantonal de Guayaquil resolvió proclamar a Veintemilla, Jefe Supremo y General en Jefe de los ejércitos hasta que se convocara a una Convención Constituyente para que gobierne "bajo los verdaderos principios de la causa liberal". Así inició una guerra que terminó el 26 de diciembre cuando los vencedores entraron en Quito, pausando durante un tiempo la llegada del progresismo al poder.
Inmediatamente, reorganizó el Concejo Cantonal de Quito, dio libertad de estudios y empezó a sentir la oposición de los conservadores que levantaron al clero. Uno de los primeros fue un franciscano extranjero de apellido Gago, quien amotinó al pueblo contra Veintemilla y su ministro Carbo. Juan Montalvo quien había exigido un gobierno civil, en vez de un dirigido por un militar, fue inmediatamente desterrado. De allí en adelante, sería el mayor enemigo del nuevo régimen. Por eso escribió: "Veintemilla no es conservador ni liberal. No es sino vinólogo y tahúr. Distingue perfectamente el coñac del brandy, el ron de la ginebra, conoce los lances del rocambor y de todo los juego de azar". El 30 de marzo de 1877, fue envenenado el arzobispo Ignacio Checa y Barba en la Catedral, provocándose uno de los mayores escándalos políticos que registra la historia del país; finalmente, las sospechas mayores recayeron sobre uno de los canónigos, llamado Manuel Andrade Coronel, alias el Loco, aunque todo quedó en nada a causa del fuero eclesiástico.thumb|Fotografía oficial del presidente, Gral. Ignacio de Veintimilla (circa 1880).|izquierdaEn mayo, fue derrotada una insurrección en el norte y cuando se conoció la noticia en Quito las autoridades ordenaron repiques de campanas, pero se opuso el vicario capitular Arsenio Andrade Landázuri, hubo fricciones y suspendióse el Concordado. En noviembre, el general Manuel Santiago Yépez invadió por el norte, con gente armada en Colombia, y ocupó Quito, a poco fue derrotado. Fue bautizado en Quito con los nombres de Mario Ignacio Francisco Tomás Antonio En 1878, pacificada la república, se reunió la Convención Nacional en Ambato y fue elegido Presidente Constitucional por cuatro años, dictándose una nueva Carta Fundamental . Ese año comenzó el auge de la cascarilla y el país ganó muchísimo dinero .
Entre las principales obras públicas del régimen se cuenta la construcción de la vía del ferrocarril hasta el puente de Chimbo, la construcción del Teatro Nacional Sucre, el restablecimiento de la Universidad Central. El 4 de septiembre fue asesinado Vicente de Piedrahíta en su hacienda La Palestina. En Guayaquil se conformó la Sociedad de la Tumba para descubrir el crimen que resultó pasional, causado por los amores de Piedrahíta con la esposa del inglés Eduardo Illingworth, sobrino del prócer, que se alejó del país para no volver jamás . En lo cultural los trabajos de los sabios Teodoro Wolf y Luis Sodiro en Geografía y Botánica, progresaron enormemente. Las publicaciones de Juan Montalvo, sobre todo "El Regenerador", causaron expectación. En 1879 la Guerra del Pacífico entre Chile, Perú y Bolivia provocó una emigración acogida en parte en Guayaquil, pero mientras esta ciudad simpatizaba con los peruanos, en Quito la opinión era favorable a Chile. El gobierno chileno envió un plenipotenciario, quien consiguió que el general Veintemilla (o Vintimilla) proclamase una estricta neutralidad en el conflicto.
Entre 1880 y el 81 las cosechas fueron abundantísimas, especialmente la del cacao . A principios del 82 Veintemilla viajó a Guayaquil a preparar la dictadura. Su bella y joven sobrina Marietta de Veintemilla, a quien había criado como hija desde muy niña y que para entonces ya había enviudado de Antonio de Lapierre Cucalón, quedó en el Palacio De Carondelet, acompañando a sus buenas tías. En la madrugada del 26 de marzo el General Cornelio E. Vernaza reunió a los batallones en la Plaza Mayor a fin de proclamar su dictadura. Marietta se dio cuenta, bajó y lo destituyó en presencia de la tropa, que la aclamó con frenesí al grito de "Viva la Generalita”, y "Viva la Mayasquerita", este último apodo por una montaña de ese nombre ubicada en la provincia del Carchi, de donde era oriunda la mayoría de los soldados. Desde entonces Marietta asumió el mando del ejército en Quito y los miembros del Concejo Cantonal y empleados públicos proclamaron la dictadura de su tío, que obtuvo algún respaldo en los pueblos, pero en junio se insurreccionó Esmeraldas con Eloy Alfaro que llegó de Panamá y comenzaron las guerrillas a sembrar la intranquilidad en el litoral. Ese año 82 hubo una feroz sequía en todo el país lo que agravó la situación y el descontento.
En julio se pronunció Manuel Serrano en Machala y poco después Víctor Proaño en Ambato, generalizándose el desorden en el resto de la República. Ezequiel Landázuri amenazó Quito por el norte pero fue derrotado. La provincia del Tungurahua se volvió a alzar con José María Sarasti y desde Lima llegó Francisco X. Salazar, que se sumó a los alzados en Macará, Zaruma, Loja, Cuenca, Azogues, Riobamba y Ambato. Luis Vargas Torres avanzó sobre Esmeraldas, Eloy Alfaro sobre Manabí, José Plácido Caamaño sobre Machala
Las fuerzas combinadas de Sarasti, Salazar y Pedro Ignacio Lizarzaburu que dominó el Chímborazo, pusieron cerco a Quito y tras dura resistencia armada la tomaron el 14 de enero de 1883. Marietta fue la heroína de dicha jornada, apresada con sus tías y con su amiga Dolores Jaramillo, pasaron momentos muy duros.
Los Restauradores formaron un Pentavírato y enviaron tropas a la costa mientras Alfaro, que comandaba a los Regeneradores, sitiaba Guayaquil. Los combates se generalizaron durante los meses de invierno sin llegar a situaciones mayores, pero el 9 de julio un movimiento envolvente de ambos ejércitos hizo que cayera Guayaquil. Veintemilla, tras depositar sus vales por sueldos que sumaban 120.000 pesos, tomó dicha cantidad de dos Bancos y se alejó a bordo del vapor Huacho.
Gobierno de Plácido Caamaño (1884-1888) thumb|José M. Plácido Caamaño, en la fotografía que serviría para elaborar su retrato presidencial (1888). La Convención de 1883 estuvo integrada "por los mejores hombres de la República". Participó en un golpe de Estado, Expidió la décima Constitución, que, a juicio del historiador Julio Tobar Donoso, "otorgó las libertades más preciadas: asociación, petición, sufragio, industria, enseñanza y pensamiento, respetando, en cuanto a la última, la religión, la decencia, la moral y la honra y sujetándose en estos casos a la responsabilidad legal". José María Plácido Caamaño fue elegido presidente constitucional por 43 votos; los 13 representantes liberales votaron por Alfaro; Luis Cordero recibió dos votos y hubo uno en blanco.
La ceremonia del juramento tuvo lugar en la Catedral el 10 de febrero de 1884 a las doce del día. En su discurso de posesión Caamaño fue muy pareo, no hizo promesas ni delineó un programa: Mi único fin será buscar "la ventura nacional, sin miras dañadas, con un corazón sano y una conciencia recta... y conservar la paz e ir después sin odios y sin venganza a buscar el dulce reposo del hogar". Cuando Caamaño terminó su periodo presidencial,-anota el historiador José María Le Gohuir, "más de 500 personas pertenecientes a todas las categorías políticas le formaron un cortejo de honor; y se dio a luz un voluminoso álbum de votos de aplauso, colectivos y personales, reunidos de toda la República".
La elección de Caamaño, hombre del centro, por sobre el radical Alfaro y el conservador Camilo Ponce Ortiz, fue resultado de una alianza entre los conservadores centristas y los liberales-católicos, que formaron un tercer grupo político que cinco años después habría de constituirse en el Partido Progresista durante la presidencia de Antonio Flores. Provenían del pensamiento republicano, eran antimilitaristas, defendían la supremacía de la ley, respetaban las garantías constitucionales y eran tolerantes en materia religiosa y de ideas. Propugnaban que el Estado tuviera una función directriz en el desarrollo económico y querían reformar la estructura jurídica para adaptarla a las nuevas realidades de la coyuntura del mercado internacional.
Durante su gestión se instaló el telégrafo nacional, se aumentaron cuatro faros en la costa del Pacífico y se cuidó con mucho ahínco del progreso de la república. Caamaño, como presidente, hizo muchos servicios al país ya en lo relativo a la instrucción, ya en lo concerniente a las obras públicas. En su gabinete descollaron José Modesto Espinosa, Vicente Lucio Salazar y el general José María Sarasti. Pero en las revoluciones que se sofocaron se gastaron dos millones de sucres que hubieran servido para la realización de obras.
El presidente hizo un plan de gobierno muy bueno. sobre todo en la educación y en las obras públicas; se crearon escuelas por todas partes, aún en las Islas Galápagos. En el año de 1888 había unos 50.000 alumnos en las escuelas primarias y 29 colegios secundarios funcionaban normalmente. Se reabrió y estructuró la Escuela Militar Náutica; el restablecimiento de la Universidad de Quito, se fundó el Instituto de Ciencias; se mejoraron la Biblioteca Nacional, el Jardín Botánico, la Escuela de Agronomía y el Observatorio Astronómico, se organizaron los archivos legislativos y municipales. Para dirigir el Protector de Quito, organizado por los HH. CC. en el tiempo de Gabriel García Moreno, trajo a los PP. Salesianos, también la Escuela de Bellas Artes en Ibarra; en Pifo, el Colegio Máximo de los PP. Jesuitas, fue el primer centro de ciencias físicas. Las vías de comunicación fueron atendidas sin descanso, se repararon las carreteras nacionales, se aumentaron los ricos bosques de canelo. Se inauguró el telégrafo entre Quito y Guayaquil.