miniaturadeimagen|El cigarrillo de tabaco es de los ejemplos más extendidos de la adicción a la nicotina. Los términos drogodependencia, drogadicción y farmacodependencia hacen referencia a la adicción generada por la exposición repetida a una droga, ya sea un fármaco o una sustancia psicoactiva legal o ilegal. Se conoce como trastorno por consumo de sustancias (TCS) y es una enfermedad que afecta al cerebro y al comportamiento de una persona, produciendo la incapacidad de controlar el consumo de medicamentos o drogas —legalizadas o no—. En su glosario más reciente, la OMS define la dependencia del alcohol y de otras sustancias como «una necesidad de consumir dosis repetidas de la sustancia para encontrarse mejor o para no sentirse mal».* Sus características son: un deseo invencible o una necesidad de consumir droga y de procurarla por todos los medios, una tendencia a aumentar las dosis y una dependencia de origen psíquico y a veces físico a consecuencia de los efectos de la droga.
Equivale, más o menos, al síndrome de dependencia mencionado en la CIE-10. Este término se intercambia a menudo con el de adicción, aunque en la actual edición de su Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (la edición más reciente es la quinta: DSM-5) la Asociación Estadounidense de Psiquiatría separa claramente los trastornos inducidos por sustancias de los trastornos adictivos no relacionados con sustancias. Así pues, la drogodependencia es solo uno de los dos tipos existentes de adicciones.
A efectos prácticos, se pueden considerar sinónimos los términos drogodependencia, adicción y toxicomanía. Los dos últimos se utilizan desde el y, en la primera mitad del , estos vocablos comenzaron a cargarse de connotaciones peyorativas, morales y legales, por lo que en los años sesenta se introdujo la palabra drogodependencia con el fin de un uso científico más preciso. En su origen, toxicomanía hacía referencia al estado de intoxicación periódica o crónica del consumidor de una sustancia. Se trataba del consumo de productos que, en aquella época, tenían una comercialización y uso médico, de manera que, con este término, se indicaba un consumo no terapéutico y se hacía énfasis, al utilizar el sufijo manía, en la exaltación afectiva buscada con la autoadministración de la sustancia.
Criterios diagnósticos El DSM-IV-TR (2002), la cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, afirma que, para poder ser diagnosticada como tal, la dependencia de sustancias ha de conllevar un patrón desadaptativo de consumo que incluye malestar o deterioro (físico, psicológico o social) y junto al que han de darse, al menos, tres de los siguientes criterios en algún momento de un período continuado de 12 meses:
tolerancia Dependencia síndrome de abstinencia La sustancia se consume en cantidades mayores o durante más tiempo de lo que se pretendía en un principio. Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de interrumpir el consumo o de controlarlo. Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia, consumo o recuperación de sus efectos. Se da una importante reducción de las actividades cotidianas del sujeto debido a la ingesta de la sustancia. Se continúa consumiendo la sustancia a pesar de tener conciencia de sus potenciales riesgos.
Circuitos neurales implicados El circuito relacionado más estrechamente con el refuerzo es el formado por el área tegmental ventral, el núcleo accumbens y la corteza prefrontal. Es un circuito dopaminérgico en el cual la droga produce una acumulación de dopamina en las neuronas. Su consumo reiterado induce un estado de falta de dopamina que ocasiona un deseo de consumir la sustancia.
Aspectos relacionados Así, como veíamos, es necesario diferenciar entre diferentes elementos que entran a formar parte del proceso de la drogodependencia:
Intoxicación: Hace referencia a los cambios fisiológicos, psicológicos o comportamentales provocados por el consumo de una sustancia. Tolerancia: Necesidad de aumentar la dosis de la sustancia para conseguir los efectos que antes se conseguían a dosis inferiores o bien disminución de los efectos producidos por la sustancia al utilizarla de forma frecuente. No implica, necesariamente, dependencia. Síndrome de abstinencia: Conjunto de reacciones físicas o corporales que ocurren cuando una persona dependiente de una sustancia deja de consumirla o reduce su consumo.
Causas de la adicción La causa de la adicción es el consumo facilitado por el uso de cualquier sustancia adictiva y, en todos los casos, el factor es la intoxicación que genera el ciclo autodestructivo de dependencia patológica.
Es imposible determinar o hacer referencia a una diagnosis generalizada en relación con la drogadicción. Si bien puede haber similitudes circunstanciales entre un adicto y otro al momento de su vinculación con la droga, no hay trastornos en común a todos. Los factores relacionados al uso y consumo varían según la persona, la historia de vida y el contexto en el cual precisan proveerse del tóxico.
Las causas que inducen a una persona a la necesidad constante de consumo de una droga tienen raíces en diferentes planos de su vida (personales, familiares, económicos, sociales, laborales u otros). Es habitual que una persona con adicción presente, en etapas de tratamiento de rehabilitación, aspectos psicosomáticos que puedan estar asociados y considerarse como los causantes, aspectos que suelen tomarse como una consecuencia reactiva de la adicción. Sea cual sea la dependencia de un adicto, sea cual sea el tipo de sustancia que consume, existen terapias de desintoxicación eficientes (efectivas y eficaces). Estas deben ser acompañadas por supervisión médica y tratamiento, buscando resolver además, los mencionados puntos profundos; aquellos factores críticos que motivaron el consumo y su dependencia. En la mayoría de las ocasiones, el daño que genera la sustancia en sí, no es un impedimento para controlar la raíz del problema crónico en este trastorno, sino una grave consecuencia de tal situación.
Según Néstor Szerman, presidente de la Sociedad Española de Patología Dual, el 70 por ciento de los adictos sufren algún tipo de patología mental asociada. Sobre la base de esta concepción nace el término “patología dual”.
Factores de riesgo personales:
¿Cómo maneja las emociones? ¿Qué tan independiente es? ¿Es impulsivo? ¿Su autoestima, autoconcepto, autoeficacia? ¿Tolera la frustración? ¿Busca nuevas sensaciones? ¿Tiene un proyecto vital? ¿Qué piensa de las drogas?
Factores de riesgo familiares:
¿Tiene familia? ¿Sus familiares consumen? ¿Le reconocen, cuidan, apoyan? ¿Le expresan afecto? ¿Respetan? ¿Cómo le educan/disciplinan? ¿Le han maltratado? ¿Cómo es el clima familiar? ¿Hay delincuencia?
Factores de riesgo en lo comunitario
¿Hay espacios de ocio y participación? ¿Hay disponibilidad de drogas? ¿Hay solidaridad y apoyo? ¿Hay líderes comunitarios? ¿Hay violencia o criminalidad?
Factores de riesgo sociales:
¿Hay buena educación? ¿Hay trabajo? ¿Hay programas de prevención? ¿Hay control de la disponibilidad de drogas? ¿Qué drogas hay disponibles? ¿A qué precio? ¿Qué consecuencias generan?
Perfil psicosocial del drogadicto, consecuencias y centros de apoyo
A día de hoy el uso de sustancias psicoadictivas representa un grave problema de salud pública, el cual se acentúa por lo difícil del tratamiento y lo complejo que es el proceso de rehabilitación. Según Yablonsky, quien ha investigado en esta área por más de 35 años, el drogodependiente niega que esté en dificultades con la sustancia psicoactiva (ilusión de control); también la familia trata de esconder las dificultades; inicialmente aferrándose a la idea de que su familiar no es un drogodependiente pero paulatinamente con el aumento de conflictos, por la destrucción y ruptura de la relación de confianza que frecuentemente, y a veces de modo irreversible, hará incompatible la comunicación o la actuación. El evento más sistemático es que el drogadicto se miente a sí mismo” se droga para prometerse que no volverá a drogarse”. Y cuando acepta en algo sus dificultades frente a la sustancia, comienza a responsabilizar a los demás de sus problemas (victimismo). Otro evento consiste en manipular o chantajear a sus familiares pues sabe cuáles son los puntos débiles de cada uno, y esto lo hace para obtener lo que desea o sentir menos culpa. El drogodependiente sólo tiene una idea en la cabeza y ella es: ¿cómo y cuándo consumiré de nuevo? Varios autores llaman “compulsión” a este deseo irresistible.
Las consecuencias del abuso de droga pueden ser las siguientes:
Trastornos fisiológicos y psicológicos: entre los trastornos fisiológicos convulsiones, cambios en el ritmo cardíaco, deterioro del sistema nervioso central, entre otros. Entre los trastornos psicológicos tenemos: alucinaciones, tendencias paranoicas, depresión, neurosis, entre otros. Deterioro y debilitamiento de la voluntad: el drogadicto se vuelve literalmente un esclavo del consumo de la droga, pudiendo llegar a hacer lo que sea para conseguirla. Deterioro de las relaciones personales: el drogadicto ya no es capaz de mantener su estabilidad ni vínculos saludables, ya sea con familiares o amigos. Muchas veces roba o engaña para poder conseguir droga, lo cual deteriora aún más la confianza y el contacto en sus relaciones afectivas. Bajo del rendimiento en el trabajo o en el estudio. Se llega al grado de abandonar metas y planes, recurriendo a la droga como única "solución". Consecuencias sociales: el drogadicto puede verse involucrado en agresiones o conflictos violentos por la pérdida de asertividad. Bajo la influencia de la droga se puede llegar a delinquir o cometer crímenes tales como robos o asesinatos. Consecuencias económicas: El consumo de droga puede llegar a ser muy caro, llevando al drogadicto a destinar todo su patrimonio y recursos para mantener el consumo.
Una opción de ayuda son los Centros de Rehabilitación. Una persona puede ser adicta ya sea, físicaemocional o fisiológicamente, dependiendo del tipo de sustancia usada. Este tipo de dependencias lo conducen a conseguir por cualquier medio la droga afectando directamente su lugar en la sociedad y en el entorno familiar.
Estas circunstancias le separan hasta dejar de lado a su familia y trabajo haciendo de las sustancias legales o ilegales su prioridad, no pudiendo seguir un autocontrol, conduciéndose a tener sustanciales pérdidas económicas y emocionales. Es en este punto donde entran los Centros de Rehabilitación. Cuando un drogadicto reconoce la adversidad de la droga y la dificultad autónoma para aplicar un cambio en su vida, el recurso de asistencia más adecuado es un Centro de Rehabilitación.
El objetivo principal de estas instituciones se encuentra focalizado en la restauración y crecimiento personal del paciente. Lo primordial en estos casos es que individualmente desarrolle una personalidad segura e independiente capaz de tomar decisiones conscientes en una vida satisfactoria y plena sin droga, además de ser capaz de fomentar todas sus habilidades sociales. Los tipos de terapia y tratamientos están orientados al paciente según los fines de cada institución y en cada centro se cuenta con distintas infraestructuras, personal e instalaciones para estos propósitos.
Así como cada centro es diferente también lo son las personas que ayudan a la recuperación particular de cada enfermo; en el caso de los centros AA (Alcohólicos Anónimos) las mismas personas que han encontrado la rehabilitación en este centro son las que ayudan a los nuevos ingresos a llevar a cabo su recuperación a través de compartir las experiencias que les ha dejado el llevar una vida apegada a la droga. Cabe mencionar que en estos centros no se cobra por los servicios ya sea que se interne al paciente o solo asista a reuniones.