Emilia Pardo Bazán y de la Rúa-Figueroa (La Coruña, 16 de septiembre de 1851-Madrid, 12 de mayo de 1921), condesa de Pardo Bazán, fue una novelista, periodista, ensayista, crítica literaria, poetisa, dramaturga, traductora, editora, catedrática y conferenciante española introductora del naturalismo en España. Fue pionera en la defensa del feminismo y los derechos de las mujeres en España. Reivindicó la instrucción de las mujeres como algo fundamental y dedicó una parte importante de su actuación pública a defenderlo. Entre su obra literaria una de las más conocidas es la novela Los pazos de Ulloa (1886).
Entre sus obras destacadas está La cuestión palpitante, una recopilación de artículos que la acreditan como una de las principales impulsoras del naturalismo en España, movimiento que surge como reacción al romanticismo. También La Tribuna (1883), considerada la primera novela social y la primera novela naturalista española, donde incorpora por primera vez al proletariado y da voz y discurso propio a una mujer trabajadora: Amparo, la cigarrera.
Escribió también con preocupación sobre la historia de Hispanoamérica y su repercusión en la política contemporánea, acuñando en 1899 el término de la leyenda negra española. Fue así mismo la primera mujer socia del Ateneo de Madrid, admitida el 9 de febrero de 1905.
Biografía
Infancia y educación
Emilia Pardo BazánDe nombre completo Emilia Pardo Bazán y de la Rúa Figueroa, es también conocida como condesa por los efímeros títulos II condesa pontificia de Pardo-Bazán y I condesa de la Torre de Cela. Véase José-Domingo Vales Vía, «Doña Emilia Pardo-Bazán y su efímero título nobiliario.» Anuario Brigantino, 2005, n.º 28, págs. 265-276. ISSN 1130-7625 era hija de una familia gallega noble y muy pudiente de España: el conde pontificio de Pardo-Bazán, José María Pardo-Bazán y Mosquera, título que Alfonso XIII le concedió a ella en 1908, y Amalia María de la Rúa-Figueroa y Somoza. Su padre, convencido de los derechos de la mujer, le proporcionó la mejor educación posible, fomentando su amor por la literatura. Además de la residencia de la calle Tabernas, la familia poseía otras dos casas, una cerca de Sangenjo, y la otra en las afueras de La Coruña, el Pazo de Meirás. A la edad de nueve años ya empezaba a mostrar un gran interés por la escritura. En la biblioteca paterna encontró acceso a una gran variedad de lecturas; declaró que sus libros preferidos entonces fueron Don Quijote de la Mancha, la Biblia y la Ilíada. En la casa de La Coruña leyó además La conquista de México de Antonio de Solís y las Vidas paralelas de Plutarco. Los libros sobre la Revolución francesa le fascinaban. Durante las estancias familiares de invierno en Madrid, Emilia asistía a un colegio francés protegido por la Real Casa donde fue introducida en la obra literaria de La Fontaine y Jean Racine —lo que le sería especialmente útil posteriormente, dados sus frecuentes viajes a Francia para conectar con el mundo literario europeo y conocer y tratar a relevantes autores como Victor Hugo—. A los doce años la familia decidió quedarse en La Coruña durante los inviernos y allí Emilia estudió con instructores privados. Se negó a seguir las modas que limitaban a las mujeres al aprendizaje de la música y la economía doméstica. Recibió una formación sobre todo tipo de materias con atención especial a las humanidades y a los idiomas, llegando a manejar con soltura el francés, el inglés y el alemán. No pudo acudir a la universidad, vetada para las mujeres, por lo que los avances científicos y filosóficos los siguió a través de los amigos de su padre y de los libros. A los quince años, escribió su primer cuento (Un matrimonio del siglo XIX), el primero de los numerosos que publicó a lo largo de su vida.
Matrimonio e inicios como escritora
Se casó a los dieciséis años con José Quiroga, también de familia hidalga; él tenía diecinueve años y todavía era estudiante de derecho. La relación era bien vista por los padres de ambos. La boda se celebró en 1868 en Meirás y después de la misma, la pareja recorrió España. El matrimonio no se separó de su familia y durante años vivieron con sus padres y viajaron por Europa. thumb|left|Emilia Pardo Bazán En 1869 ella y su marido se trasladaron a vivir a Madrid cuando su marido, José Quiroga, fue elegido diputado a Cortes tras la Revolución de 1868. Cuando este dejó su escaño, los cuatro emprendieron un viaje de varios meses a Francia e Italia. Emilia publicó las crónicas de este viaje en el diario El Imparcial —recogidas después en uno de sus libros de viajes, Por la Europa católica (1901)—, y en ellas denunció la necesidad de europeización de España, recomendando viajar al menos una vez al año como medio para educarse.
Partidaria del carlismo durante el Sexenio Revolucionario, según Isaak Pavlovski, Pardo Bazán llegó incluso a traficar con armas para los defensores de Don Carlos, aunque años después abandonó esta causa.miniatura|Casa de Emilia Pardo Bazán en La Coruña. Según los documentos de la época, su marido José Quiroga era tranquilo y reservado. El matrimonio mantenía una buena armonía, ella lo apoyaba en sus estudios de abogacía y él valoraba los intereses intelectuales de su esposa. Pasaron ocho años de matrimonio hasta tener su primer hijo, Jaime (1876); después nacieron Blanca (1879) y Carmen (1881). En los años siguientes la relación matrimonial se resintió, más a causa de los trabajos intelectuales y literarios de ella que por causas personales, aseguran los cronistas.
En 1876 se dio a conocer su primer trabajo como escritora con Estudio crítico de las obras del padre Feijoo, un ensayo sobre este intelectual gallego del por el que la escritora siempre tuvo gran admiración, posiblemente por su obra avant la lettre. Con la obra ganó un premio, compitiendo en este certamen con Concepción Arenal. En el mismo año publicó su primer libro de poemas, Jaime, que dedicó a su hijo recién nacido, editado por Francisco Giner de los Ríos.
Colaboró en la revista católica La Ciencia Cristiana, desde la que en 1877 se opuso, con argumentos cientificistas, a la teoría del darwinismo sobre el origen de las especies.thumb|Monumento dedicado a Emilia Pardo Bazán en La Coruña.Su primera novela publicada apareció en 1879, Pascual López, autobiografía de un estudiante de medicina, novela romántica y realista al mismo tiempo, localizada en Santiago de Compostela. La publicó en la Revista de España, influida por la lectura de Pedro Antonio de Alarcón y de Juan Valera, y todavía al margen de la orientación que su narrativa tomó una década después. El éxito de la novela la llevó a seguir el mismo camino, publicando en 1881 Un viaje de novios, sobre el matrimonio imprudente de una mujer joven, hija única de un nuevo rico, y un hombre maduro; una obra híbrida, en la que elementos puramente realistas se mezclan con otros propios de la novela de tesis —en este caso, la imprudencia de un matrimonio de conveniencia— y con profusas descripciones de paisajes y personajes, que toma de Balzac y Daudet, y que ya anuncian su próximo interés por el naturalismo.
También en 1881 se data el inicio de la correspondencia epistolar entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós con quien inicialmente mantuvo una relación literaria que derivó hacia una intimidad amorosa de larga duración, especialmente tras la separación de Emilia y su esposo a partir de 1883, cuando Galdós se encontraba en el apogeo del triunfo de La desheredada y Emilia acababa de publicar La cuestión palpitante. Ambos escritores fueron amantes durante casi 20 años y, pese a dejar de serlo, mantuvieron una relación cercana hasta el final de sus vidas.
La cuestión palpitante y el naturalismo
Pardo Bazán admira el naturalismo francés pero defiende la literatura española y su carácter castizo que considera un realismo propio. Aunque parte de su obra está considerada como "naturalista" algunos especialistas establecen que lo relevante es el hecho de que la autora introdujo en España el debate sobre las propuestas de Émile Zola a través de sus ensayos de divulgación periodística.
miniatura|Emilia Pardo Bazán en 1887
En 1882 comenzó, en la revista La Época, la publicación por entregas de una serie de artículos sobre Émile Zola y la novela experimental, reunidos posteriormente en el volumen La cuestión palpitante (1883), acreditándola como una de las principales impulsoras del naturalismo en España. En la obra, prologada por Clarín, defiende el realismo "a la española" de sus contemporáneos Galdós y Pereda y, a pesar de que sus ideas habían sido publicadas por entregas anteriormente, causó un gran escándalo.
Se consideró el alegato indecente de una mujer casada y respetable en favor de la literatura francesa considerada, en España, atea y pornográfica. En realidad, aunque criticaba el naturalismo defendía el valor literario de Zola y se la identificó con la postura atea y provocativa del escritor.
La obra provocó un importante revuelo y recibió numerosos ataques al ser considerada un manifiesto en favor de la pornografía francesa y la literatura atea, sumado el hecho de que la autora era una mujer, esposa y madre. Los defensores de la religión y la moral encontraron terreno abonado para el ataque, secundado por algunas personas que habían sido incluso amigas y admiradoras suyas, como es el caso de Marcelino Menéndez Pelayo.
Su marido, «horrorizado» —según describen sus biografías— por los ataques recibidos, le pidió que dejara de escribir. Le asustaba —detallan algunas biografías de Pardo Bazán— que identificaran a su esposa con el personaje femenino valiente y revolucionario de su novela La tribuna. Emilia se negó. Se fue de viaje a Italia y no volvieron a vivir juntos. Con el escándalo el libro aumentó sus ventas y aumentó la notoriedad de la escritora. Desde Francia, Zola acogió positivamente el texto y se mostró sorprendido de que la autora fuera una mujer.
El ensayo La cuestión palpitante y la novela La Tribuna fueron el origen de su fama de escritora rebelde y provocadora.
La Tribuna, primera novela naturalista española
miniatura|Estatua de las cigarreras que aparecen en La Tribuna. miniatura|Antigua Fábrica de Tabacos de La Coruña que aparece en La Tribuna. En 1883 publicó La Tribuna, considerada la primera novela social y la primera novela naturalista española. Cuenta la historia de una mujer obrera y refleja el ambiente de trabajo en una fábrica, mostrando el ambiente de las cigarreras de La Coruña a la que da el nombre literario de Marineda. Amparo, su protagonista, es una mujer trabajadora con discurso propio. La novela narra la historia de una huelga y su protagonista es una joven valiente y resuelta que encabeza las reivindicaciones obreras, una mujer guapa engañada por un «señorito» que la seduce y la abandona y termina con los gritos populares a favor de la República al tiempo que ella da a luz a su hijo.
Emilia Pardo Bazán incorpora por primera vez en la novela española al proletariado —antes que Pérez Galdós y Blasco Ibáñez— y describe los métodos industriales, formas de trabajo, duros horarios y el ambiente obrero en años de intensa movilización social, a la vez que realiza también un profundo análisis del mundo femenino y de la doble jornada de las obreras siendo madres y trabajadoras.