Se conoce como la guerra arquidámica a la primera parte de la guerra del Peloponeso, que comprende desde su estallido en 431a.C. hasta la Paz de Nicias (421a.C.). Su nombre deriva del rey de Esparta, Arquidamo II, quien (pese a no ser un entusiasta de la guerra) dirigió las invasiones peloponesias al Ática hasta su muerte en 427a.C. El conflicto duró diez años y puede dividirse en cuatro fases: La guerra defensiva de Pericles (hasta su muerte). La guerra ofensiva de Atenas tras la muerte de Pericles. La ocupación ateniense de Pilos y Esfacteria. La paz del 421a.C. lograda por el estratego ateniense Nicias.
Hasta la muerte de Pericles Los principales acontecimientos de la narración de Tucídides de la guerra hasta la muerte de Pericles,Tucídides, Historia de la Guerra del Peloponeso ii.1-65. son: La primera invasión del Ática por los espartanos.Tucídides, ibídem ii.10-23. El principio del asedio de Platea por su vecina beocia, Tebas.Tucídides, ibídem ii.2-6. La epidemia de peste en Atenas.Tucídides, ibídem ii.48-54.
Invasiones del Ática thumb|250px|Representación de finales del de un hoplita espartano.
El plan de operaciones de los espartanos y de la Liga del Peloponeso consistía en presentarse en el Ática todos los años, antes de la recolección, y arrasar los campos para forzar a los atenienses a iniciar una lucha en campo abierto, en la que resultarían perjudicados.
Por su parte, Esparta seguía fomentando el descontento entre los aliados atenienses de la Confederación de Delos.
Los atenienses sabían que el resultado final dependía de su flota a la que se asignó cuatro misiones específicas: El control de las rutas marítimas del Mediterráneo Occidental a través del golfo de Corinto y en torno a la península del Peloponeso. Hostigar a los espartanos con desembarcos en sus costas. Consolidar una serie de puntos estratégicos, claves para mantenerles bloqueados. Aislar a las fuerzas peloponesias de sus aliados de Sicilia y de la Magna Grecia.
En 431a.C., dos meses después de los hechos relatados en la siguiente sección, el ejército espartano se presentó en el Ática y Arquídamo intentó, como ya lo hiciera en una ocasión anterior, que los atenienses hicieran algunas concesiones. Pericles no cedió. Además la Asamblea ateniense promulgó un decreto por el que se prohibía negociar con el enemigo, si presionaba con las armas.
Para una mayor seguridad, los atenienses refugiaron a sus familias y sus bienes en los Muros Largos, y desde allí pudieron contemplar cómo sus trigales, viñedos y olivares eran destruidos por los peloponesios.
Arquídamo hubo de retirarse del Ática tas haber esperado inútilmente durante un mes a que salieran las tropas de Pericles a defender sus tierras y tratar de expulsarle. Por otra parte, carecía de alimentos, pues los atenienses habían retirado sus reservas de comida y sus ganados.
Ataque a Platea
Las acciones bélicas empezaron en el 431a.C., con el ataque de Tebas contra la ciudad de Platea, aliada de Atenas, y hostil a la supremacía tebana en la Liga Beocia, la cual constituía una especie de puesto avanzado en territorio beocio. Entre las dos ciudades existían grandes tensiones, ya que los tebanos buscaban ampliar la Liga Beocia, al frente de la cual estaban, y no quería renunciar a Platea.
En la primavera de 431a.C., los tebanos ayudados por una facción protebana desde el interior intentaron apoderarse de Platea por sorpresa. La tentativa fracasó, pero los platenses, asustados, mataron a los 330 prisioneros tebanos que habían penetrado subrepticiamente en la ciudad, y dicha masacre alzó a los tebanos contra ellos.Tucídides, ii.2.2.1-3.
Aunque la agresión tebana a un aliado ateniense abría tácitamente las hostilidades, el inicio «oficial» de la contienda, no llegó hasta mayo, con la invasión peloponésica del Ática encabezada por el rey euripóntida Arquídamo II.Tucídides ii.19.1.
Siguientes acciones bélicas miniaturadeimagen|Dos cascos griegos del tipo clásico greco-corintio usados por dos miembros de una asociación de recreación. En estos primeros años de la guerra, Atenas desplegó una intensa actividad militar que se manifestó, entre otros hechos, en invadir anualmente a la vecina región de Megáride, la expulsión de los eginetas de su propia isla para establecer en ella clerucos (colonos) atenienses quienes, en virtud de un pacto entre Atenas y Esparta, se establecieron en la región de Tirea.Tucídides, ii.27; Plutarco, Vida de Pericles, xxxiv.2. También los atenienses se lanzaron al control absoluto del golfo de Corinto y de la ruta marítima al mediterráneo occidental.
En 431a.C., Pericles conforme a sus posibilidades y planes estratégicos, envió una escuadra de cien trirremes contra las costas del Peloponeso, que aunque fracasó en Metone (en la costa occidental de Mesenia), defendida por el general espartiata Brásidas, tuvo éxito en Élide.
Brásidas, atípico estratego espartiata, fue sin duda el más destacado de la guerra arquidámica, por lo que mereció el elogio de Tucídides por su talento militar y su habilidad diplomática.Tucídides, ii.25.1-2.
El noroeste continental griego fue un importante teatro de operaciones, región en la que Atenas con la ayuda de sus aliados acarnanios, intentó eliminar la influencia corintia. En 431a.C. las mismas 100 naves que habían circunnavegado el Peloponeso se apoderaron de la colonia corintia de Solio, desalojaron del poder en Ástaco al tirano filo-corintio Evarco -restaurado por los corintios en el invierno siguiente- y ganaron por medios diplomáticos la isla de Cefalonia, en la boca del golfo de CorintoTucídides, ii.30.
Los rápidos desembarcos en territorio perieco de Laconia y Mesenia se repitieron en años sucesivos: en 430a.C. Sobre dichas acciones véase el segundo párrafo de la sección Tras la muerte de Pericles. en el verano de 428, cuando en dos ocasiones la flota ateniense asoló regiones costeras lacedemonias. Tucídides refleja la preocupación de los espartiatas.Tucídides iii.7.2; iii.16.2.
En la primavera de 430a.C., 4000 hoplitas atenienses y 300 caballeros a bordo de 100 naves de transporte de caballería propias y 50 de Quíos y Lesbos, arrasaron la campiña de Epidauro e intentaron un asalto sobre la ciudad, que fracasó, tras lo cual devastaron los campos de Trecén, Halias y Hermíone,Halias era una ciudad costera del sur de la Argólida. ciudades situadas en la península de Acté, en el noroeste de la península peloponesia. La expedición terminó con la conquista y saqueo de Prasias.Tucídides ii.56.Prasias era una ciudad de la costa este del Peloponeso, situada al sur del golfo Argólico y de la ciudad de Tirea, a la altura de Esparta.
La devastación de estas tres ciudades, además de minar la moral espartana, constituyó una llamada de atención a Argos para que abandonase su neutralidad y encabezara la oposición a Esparta en el Peloponeso. Por otra parte, Prasias, situada al sur de Cinuria, era un punto caliente del ancestral conflicto entre espartanos y argivos por la posesión de esta región fronteriza entre Laconia y la Argólida, querella que se recrudeció cuando los espartanos asentaron allí a los eginetas expulsados de su isla por los atenienses.Tucídides ii.27; Plutarco, Vida de Pericles xxxiv.2; Esquines ii.115. thumb|upright=2.5|Mapa con las ciudades aliadas de uno y otro bando en Macedonia y la Calcídica.
Ciudades griegas
Ciudades no griegas En el verano del 430a.C. se produjo un intento de acercamiento diplomático de Esparta a Persia, mediante el envío de una embajada integrada por los espartanos Aneristo, Nicolao y Pratodamo, el tegeata Timágoras, el corintio Aristeo y el argivo Pólide, que tenía como principal misión lograr el apoyo financiero el Gran Rey a la Liga del Peloponeso. La presencia en esta delegación de al menos dos espartiatas de alto linaje como eran Aneristo y Nicolao, descendientes de Espertias y Bulis, los dos nobles que ofrecieron sus vidas a Jerjes I para expiar el crimen cometido contra los heraldos del Gran Rey persa,Heródoto, Historia vii.133-137. ratificaba la disposición espartana a continuar la guerra hasta la desintegración del imperio ateniense, precisamente en un momento en que Atenas buscaba una solución pacífica al conflicto. De camino a Persia, los embajadores aprovecharon para persuadir al rey odrisio Sitalces de que abandonara la alianza ateniense, lo que podría ser muy útil para el auxilio a Potidea, e incluso para sublevar a toda la Calcídica, muy próxima al reino tracio. Pero casualmente, se hallaban en la corte de Sitalces dos embajadores atenienses que convencieron a Sádoco, hijo del soberano odrisio, que acababa de recibir la ciudadanía ateniense, para entregarles a los enviados peloponesios. Los integrantes de la embajada fueron apresados, conducidos a Atenas y ejecutados sin juicio previo. Tucídides explica la violación de la ley que permitía a cualquier individuo defenderse públicamente, por el temor que despertaba Aristeo, a quien se acusó de todos los males sobrevenidos en Potidea y Tracia.Tucídides ii.67.Sobre la capitulación de Potidea, más detalles en Tucídides, ii.70; iv.106.
A finales del verano de 430a.C., los lacedemonios y sus aliados enviaron una expedición de 100 naves, con 1000 hoplitas a bordo, contra la isla de Zacinto,El relato de esta expedición es narrado por Tucídides en ii.66. situada frente a Élide y aliada de Atenas. Al mando del espartiata Cnemo, desembarcaron y devastaron la mayor parte de la isla. Al no rendirse los zacintios pusieron proa hacia el Peloponeso. Tucídides da a entender que la campaña militar fue un fracaso por la participación de Cnemo como navarca (almirante), ya que lo veía como el arquetipo de espartiata por su falta de energía y decisión.Tucídides ii.66.1-2. Zacinto era de una gran importancia estratégica por servir de escala en los periplos atenienses del Peloponeso y dada su situación frente a las costas de Élide, no lejos de la base naval peloponesia de Cilene. Lo más importante es el momento en el que se produjo la expedición, poco después de que Atenas entablara negociaciones para el final de la guerra; conversaciones que no conocemos porque Tucídides ni siquiera las esboza, poco preocupado por los frustrados intentos de paz.Tucídides ii.59.2.
Atenas atravesaba por un momento muy difícil en la guerra, no tanto por las invasiones anuales de los peloponesios como por la epidemia que diezmaba a la población. Sumado a ello, estaba el rápido agotamiento del tesoro de Atenea, acelerado por la sangría financiera que suponía la prolongación del sitio de Potidea, y que la autoridad de Pericles era puesta en entredicho por una mayoría del pueblo que le culpaba de las desgracias de la guerra. Críticas que llegaron a concretarse en la privación temporal del cargo de estratego y en la imposición de una multa.Tucídides ii.65,3; Plutarco, Vida de Pericles xxxv.4; Diodoro Sículo, Biblioteca histórica xii.45.4.
No se sabe qué condiciones ponía Esparta para sellar la paz, aunque no debieron de ser muy diferentes de las exigidas antes del estallido del conflicto, porque el silencio del historiador ateniense sugiere una intransigencia por ambos bandos y un escaso fruto de la vía diplomática.
La peste
Una epidemia, originada en Etiopía, fue introducida por el puerto de El Pireo en 430a.C. y rápidamente se propagó por una ciudad cuya densa población vivía apiñada dentro de las murallas en precarias condiciones higiénicas.
Pese a que Tucídides describe con precisión los síntomas, la naturaleza de la enfermedad sigue siendo objeto de debate entre los patólogos, que barajan las posibilidades de peste bubónica, tifus, viruela y gripe.Tucídides hace una largo análisis de la epidemia, desde el capítulo 48 al 54 del Libro II.