Leopoldo Enrique García-Alas y Ureña, conocido simplemente como Leopoldo Alas o Clarín (Zamora, 25 de abril de 1852-Oviedo, 13 de junio de 1901), fue un escritor y jurista español. Catedrático primero en la Universidad de Zaragoza y más tarde en la de Oviedo, se desempeñó como crítico literario en la prensa periódica de la época, desde donde atacó con punzantes artículos a muchos literatos contemporáneos. Su novela La Regenta (1884) está considerada la obra cumbre de la literatura española del realismo y una de las mejores novelas en castellano del .
Biografía Nació el 25 de abril de 1852 en Zamora, a donde se había trasladado su familia desde Oviedo al recibir su padre, Genaro García-Alas, el nombramiento como gobernador de la ciudad. Leopoldo fue el tercer hijo del matrimonio. Uno de sus hermanos fue Genaro García-Alas y Ureña.
En la casa se hablaba continuamente de Asturias y su madre, Leocadia, con cierta nostalgia, contaba relatos de aquella tierra de sus antepasados (aunque ella tenía también hondas raíces leonesas). Este ambiente influyó en gran medida en el espíritu del niño Leopoldo, que desde siempre se sintió más asturiano que zamorano, aunque a lo largo de su vida conservó un cariño especial por las tierras que lo vieron nacer.
A los siete años entró a estudiar en el colegio de los jesuitas ubicado en la ciudad de León en el edificio de San Marcos (actual parador de turismo). Desde el principio supo adaptarse a las normas y a la disciplina del centro de tal manera que a los pocos meses era considerado como un alumno modelo. Sus compañeros lo conocían con el mote (sobrenombre) de «el Gobernador», por alusión a la profesión de su padre. Sus biógrafos aseguran que esta etapa estudiantil engendró en Leopoldo el sentimiento religioso y el principio de gran disciplina moral que fueron la base de su carácter. En este primer año escolar ganó una banda azul como premio y trofeo literario. La conservó toda su vida y se encontraba entre los objetos más queridos del museo familiar.
En el verano de 1859 toda la familia regresó a Asturias. Leopoldo descubrió con sus propios ojos la geografía asturiana de la que tanto había oído hablar a su madre. Durante los años siguientes Leopoldo se encontró en libertad por las tierras de Guimarán, propiedad de su padre, donde aprendió directamente de la Naturaleza y de los libros que encontró en la vieja biblioteca familiar, donde entró en contacto por primera vez con dos autores que fueron sus maestros: Cervantes y fray Luis de León.
El 4 de octubre de 1863, a la edad de once años, Leopoldo ingresó en la Universidad de Oviedo en lo que se llamaban «estudios preparatorios», matriculándose en las asignaturas de Latín, Aritmética y Doctrina Cristiana. El curso lo terminó con la nota de sobresaliente y con la adquisición de tres buenos amigos: Armando Palacio Valdés, Tomás Tuero (que fue también escritor, traductor y crítico literario) y Pío Rubín (escritor).
Matrimonio
Casado con Onofre García-Argüelles, fueron padres de Leopoldo García Alas Argüelles, rector de la Universidad de Oviedo, quien fue fusilado por el bando sublevado en febrero de 1937,75 aniversario del fusilamiento del rector Leopoldo García Alas Argüelles. y de Adolfo Alas Argüelles. Fue bisabuelo del jurista Leopoldo Tolivar Alas. Este último y su hermana, Ana Cristina Tolivar Alas, cedieron en depósito, gratuitamente, al Principado de Asturias, en marzo de 2010, la biblioteca familiar y archivo que conservaban, entre cuyos documentos figura el manuscrito de La Regenta. También fue tío político del médico Alfredo Martínez García-Argüelles, ministro durante la Segunda República, y tío-bisabuelo del también escritor Leopoldo Alas Mínguez, fallecido el 1 de agosto de 2008.
Llegada a Madrid
Después de terminar sus estudios en la Universidad, el futuro Clarín se trasladó a Madrid de la mitad del siglo , para hacer el doctorado, alojándose en una posada de la calle de Capellanes. Allí encontró a sus amigos de la capital asturiana, Tuero, Palacio Valdés y Rubín, grupo que se dio a conocer como «los de Oviedo» en la Cervecería Inglesa de Madrid, donde se reunía la tertulia que acabaría alumbrando el Bilis club.
Durante aquel primer curso, Clarín tomó contacto con el krausismo y el liberalismo laico. Años atrás el jurista, pedagogo y filósofo Julián Sanz del Río, que había sido discípulo en Alemania de Karl Krause, había traducido e introducido en España la filosofía del krausismo.Semblanza de Julián Sanz del Río, a partir de un artículo de Giner de los Ríos. Consultado en agosto de 2014 Como profesor de Filosofía del Derecho ejerció entre sus alumnos tal admiración que les llevó a poner en marcha un movimiento ideológico intelectual sin precedentes, que culminó con una gran reforma en la educación libre, otros cambios relativos a la sociedad y a la política y la creación de la Institución Libre de Enseñanza en 1876 que el profesor Sanz del Río no llegó a conocer, pues murió en 1869.
miniatura|izquierda|190px|Clarín en su juventud
En agradecimiento a su labor de europeización y renovación, Sanz del Río, hombre íntegro y religioso, pero considerado como una amenaza al monopolio docente de la Iglesia católica y hereje recalcitrante,"Ideólogos, teorizantes y videntes" (1922), artículo de Santiago Valentí Camp (1875-1934). Revisado en agosto de 2014 fue expulsado de su cátedra por las fuerzas conservadoras, con duras (aunque jurídicamente inconsistentes) campañas orquestadas por sectarios del "neo-catolicismo", una nueva facción ultra propiciada por la reciente encíclica de Pío IX.El 8 de diciembre de 1864, el papa Pío Nono publicó la encíclica «Quanta cura», acompañada del Syllabus de errores, condenando el panteísmo, el naturalismo, el socialismo, el comunismo, el racionalismo y el liberalismo, entre otros demonios. Tal acoso y persecución, a imagen y semejanza de los procesos de la Inquisición, llevaría a una reacción de repulsa contra los estamentos gubernamentales docentes entre los discípulos de Sanz del Río, luego destacados krausistas como Joaquín Costa, Francisco Pi y Margall, Rafael María de Labra, Emilio Castelar, Nicolás Salmerón y Adolfo Camús. Fue en las cátedras de estos dos últimos donde Leopoldo se reafirmó en su escepticismo filosófico y religioso-tradicional, que luego llevó al terreno del naturalismo literario. Al acabar aquel año, el propio Clarín comentó que "su espíritu se había fortalecido".
El Solfeo
En diciembre de 1874, terminó la Primera República con la caída de Emilio Castelar gracias al golpe de Manuel Pavía. Poco después del golpe, Martínez Campos inició la Restauración monárquica en la figura de Alfonso XII, hijo de la destronada Isabel II.
En marzo de 1875, Antonio Sánchez Pérez fundó un periódico con el nombre de El Solfeo. El 5 de julio entraron en su redacción unos cuantos jóvenes, entre ellos Leopoldo Alas. El periódico pasó totalmente desapercibido y ni siquiera fue nombrado por los cronistas de la época. Su director quiso que sus colaboradores tomaran como seudónimo el nombre de un instrumento musical y así fue como Leopoldo eligió el clarín que a partir de ahí sería el nombre con que firmaría todos sus artículos. La columna donde escribía tenía el título de «Azotacalles de Madrid» (Apuntes en la pared). El 2 de octubre de 1875, el escritor firmó por primera vez como Clarín, inaugurando el espacio con el verso que el lector puede ver a continuación. De esta forma Leopoldo Alas entró en la vida literaria de la época y desde su columna empezó a lanzar duras críticas llenas de ironía contra la clase política de la Restauración. Voy a inaugurar en versomis revistas de Madrid,con un modesto romanceque tenga su retintín;y voy a decir a ustedeslo que les quiero decir,mediante Dios, y medianteel gobernador civil.
Clarín empezó a gozar de popularidad al mismo tiempo que le llegaban abundantes disgustos y bastantes enemigos. Cada nuevo artículo se convertía en un nuevo escándalo, criticado o alabado en las tertulias de la Cervecería Inglesa o del Ateneo de la calle de Arenal. Clarín siguió adelante en su estilo asegurando que «el crítico que dice la verdad no medra» y que el poeta, aunque sea malo, «llega de redondilla en redondilla a jefe de negociado». Junto con esta actividad literaria, continuó con sus estudios, preparando el doctorado.
Revista de Asturias
Aparte del género periodístico, Clarín sintió la necesidad de cultivar otros géneros literarios. Félix Aramburu (poeta y notable escritor de derecho penal), amigo entrañable de Leopoldo, era el director y editor en Oviedo de una revista llamada Revista de Asturias. Este amigo no solo lo animó a escribir otro tipo de narraciones sino que le ofreció un lugar en su propia edición. En el verano de 1876, Clarín escribió sus primeros cuentos y algunas poesías que meses después se fueron editando en la Revista ovetense. Con estas colaboraciones el gran escritor fue dándose a conocer.
Doctorado y cátedra
miniatura|Retratado por Ramón Miró en 1891 en las páginas de La Esquella de la Torratxa
El 1 de julio de 1878 obtuvo Leopoldo Alas el título de doctor en Derecho civil y canónico, con la calificación de sobresaliente. Presentó su tesis doctoral sobre el tema El derecho y la moralidad en cuya edición puede verse la dedicatoria «A don Francisco Giner del Río, su sincero amigo y reconocido discípulo». Es el primer libro de Leopoldo que salió de una imprenta y el único en que no aparece su seudónimo Clarín.
Después de unas largas vacaciones en las tierras de Guimarán, Alas regresa a Madrid para preparar brevemente su presentación a las oposiciones que en el mes de noviembre se celebrarían en Salamanca para cubrir la plaza vacante de la cátedra de Economía Política y Estadística en la Universidad. Los sucesivos ejercicios fueron un continuo éxito para Leopoldo y hasta obtuvo el primer lugar en la terna de opositores. De estos éxitos se ocuparon los periódicos de Madrid y la noticia se dio también en la Revista de Asturias (Oviedo, n.º 40, 5.XII.1878, sección «Ecos y rumores»). Pero hubo un obstáculo grave para el éxito definitivo: Queipo de Llano, conde de Toreno, era por entonces ministro de Instrucción Pública y gozaba de un derecho de elección final del candidato. El conde de Toreno había sido blanco de las terribles sátiras de Clarín en El Solfeo, cosa que nunca olvidó y desposeyó a Clarín de la cátedra ganada, en beneficio del número dos de la terna de opositores, el señor Mantecón. Leopoldo Alas escribió una carta abierta de protesta al ministro y años después recordaría con amargura estos sucesos escribiendo:
Cuatro años más tarde, la Revista de Legislación y Jurisprudencia publicó en desagravio y con todos los honores el trabajo que Clarín había presentado en las oposiciones de Salamanca bajo el título de «Programa analítico de Economía política y Estadística».
El año 1882 fue para Clarín un año de suerte. El 12 de julio pudo leer en la Gaceta Oficial su nombramiento para la cátedra de Economía Política y Estadística, concedida para la Universidad de Zaragoza, y el 29 de agosto tuvo lugar su boda con Onofre García-Argüelles, en la localidad asturiana de La Laguna (valle de Langreo), en el palacio de la familia García-Argüelles. Al año siguiente regresó a Oviedo como catedrático de Derecho Romano y más tarde se ocupó también de la cátedra de Derecho Natural en la Universidad de Oviedo.
Clarín como profesor