Rudolph Cartier (nacido Rudolph Katscher; 17 de abril de 1904-7 de junio de 1994) fue un director de televisión austriaco que trabajó principalmente en la televisión británica, especialmente con la BBC. Es conocido por sus colaboraciones en los años 1950 con el guionista Nigel Kneale, entre las que destacan la saga televisiva de Quatermass y la Nineteen Eighty y la adaptación de 1954 de la novela de George Orwell 1984.

Luego de estudiar arquitectura y drama, inició su carrera como guionista y más tarde como director de cine en Berlín, trabajando para Universum Film AG. Tras residir un tiempo en los Estados Unidos, se mudó al Reino Unido en los años 1930 y comenzó a trabajar con BBC Television en 1952. Produjo y dirigió más de 120 producciones en 24 años y terminó su carrera televisiva con la obra Loyalties en 1976.

Activo tanto en programas dramáticos como en ópera, Cartier ganó un Guild of Television Producers and Directors Award en 1957 por su trabajo en televisión y una de sus producciones de ópera obtuvo un premio en el Festival de Salzburgo de 1962. El British Film Institute, en su sitio web, lo describe como "un verdadero pionero de la televisión", A su vez el crítico Peter Black escribió que "nadie estuvo a menos de una milla de Rudolph Cartier del truco de hacer una película para una pantalla de televisión que fuera tan amplia y profunda como Cinemascope."

Primeros años y carrera Nacido en Viena en el Imperio austrohúngaro (Austria en la actualidad), Cartier estudió arquitectura, antes de cambiar de opinión e ingresar a estudiar drama en la Academia de Música y Artes Dramáticas de Viena. Allí fue instruido por Max Reinhardt, quien tuvo gran influencia en Cartier. Reinhardt creía que un guion era similar a una partitura y debe ser interpretado por un director de la misma manera que un músico interpreta una pieza musical. Esta visión era compartida por Cartier.

Cartier entró a la industria cinematográfica en 1929, cuando envió un guion a la compañía Universum Film AG (UFA) en Berlín y esta decidió producirlo. UFA lo contrató como parte de su planilla de guionistas, y trabajó allí en películas de gánsteres y thrillers.Murray, p. 22. Mientras trabajaba en UFA, tuvo contacto con renombrados escritores, directores y productores, incluyendo a Ewald André Dupont y Erich Pommer. En 1933 realizó su debut como director de cine con el thriller Unsichtbare Gegner para el productor Sam Spiegel.

El mismo año que se estrenó Unsichtbare Gegner, los nazis tomaron el poder en Alemania y Cartier, que era judío, abandonó el país. Varios familiares de Cartier que permanecieron en Europa, incluida su madre, murieron en el Holocausto. Motivado por su colega en UFA Billy Wilder a trasladarse a Hollywood, Cartier cambió su apellido y se mudó a los Estados Unidos. Sin embargo, a diferencia de Wilder, Cartier no tuvo éxito allí y, en 1935, se trasladó al Reino Unido.

No existe mucha información acerca de la carrera de Cartier hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando empezó a escribir historias para varios filmes británicos. También trabajó como productor cinematográfico en un cortometraje que adaptó la historia de Sherlock Holmes El hombre del labio retorcido. Cartier regresó por un tiempo a los Estados Unidos a estudiar métodos de producción televisiva.

En 1952, Michael Barry, con quien Cartier había trabajado en un proyecto que no se completó en 1948, fue nombrado Jefe del Departamento de Drama en BBC Television y entrevistó a Cartier para el puesto de productor televisivo,Jacobs, p. 131. un trabajo que también incluía dirección. En la entrevista, Cartier le dijo a Barry que él pensaba que los resultados de su departamento eran «horrorosos»Jacobs, p. 132. y que el drama televisivo necesitaba «nuevos guiones y una nueva perspectiva». En una entrevista de 1990 para The Late Show de BBC Two, Cartier dijo que el departamento de drama de la BBC lo había «necesitado como agua en el desierto».Cooke, p. 20. Barry, sin embargo, compartía muchos de los puntos de vista de Cartier acerca de la necesidad de mejorar el drama televisivo, y lo contrató para el trabajo de productor.

Televisión en la BBC La primera producción de Cartier en la BBC fue una obra titulada Arrow to the Heart, transmitida originalmente en la noche del 20 de julio de 1952. Fue adaptada por Cartier de la novela de Albrecht Goes Unruhige Nacht, pero Barry consideró que el diálogo era «demasiado germánico» y asignó a un guionista del departamento de drama, Nigel Kneale, la tarea de editar el guion.Murray, pp. 22–23. Arrow to the Heart fue la primera de muchas colaboraciones entre Kneale y Cartier, quienes disfrutaron de una relación altamente productiva durante los años siguientes, a pesar de profundas diferencias creativas en algunas ocasiones.Pixley, p. 4. Fueron una presencia importante en el drama televisivo británico de la época y son considerados, por el historiador de la televisión Lez Cooke, «responsables de haber introducido una dimensión completamente nueva en el drama de televisión a mediados de los años 1950».

Colaboraciones con Nigel Kneale La primera producción importante de Cartier y Kneale fue el programa de cinco partes The Quatermass Experiment, transmitido en el verano de 1953. El programa, una historia de ciencia ficción, mostraba como se realiza el primer viaje espacial tripulado, a cargo del profesor Bernard Quatermass y las consecuencias cuando una presencia alienígena invade el cohete durante su vuelo y regresa a la Tierra en el cuerpo del único tripulante sobreviviente, después de absorber su conciencia y destrozar el cuerpo de los otros dos. Un éxito popular y de crítica, The Quatermass Experiment ha sido descrita como "una de las series de mayor influencia en los años 1950." La contribución de Cartier a la serie fue resaltada en su obituario en el periódico The Times, que también llamó a la serie "un hito en el drama televisivo británico tanto por su imaginación visual así como por su habilidad para impactar al público."

El éxito de The Quatermass Experiment llevó a la realización de dos secuelas, Quatermass II (1955) y Quatermass and the Pit, ambas producidas y dirigidas por Cartier y escritas por Kneale. Las dos secuelas fueron exitosas y aclamadas por la crítica y el trabajo de producción de Cartier se fue haciendo cada vez más ambicioso. Para Quatermass II, pre-filmó gran cantidad de material al aire libre, usando película de 35 mm.Pixley, p. 19. Cartier, con su experiencia en el pasado como director de cine, disfrutó particularmente de estas escenas filmadas al estilo cinematográfico.Pixley, p. 20.

El atractivo de la saga Quatermass ha sido atribuido por el Museum of Broadcast Communications a la representación de "un nuevo rango de miedos acerca de la seguridad británica durante el período poscolonial y de posguerra. Gracias a ello, o tal vez debido a la efectiva combinación de ciencia ficción y melodrama intenso realizada por Cartier y Kneale, cautivaron al público." El sitio web de British Film Institute sugiere que el impacto visual de Cartier en la interpretación de los guiones de Kneale fue un factor importante en su éxito, que atribuye a su "originalidad, atractivo para las masas y dinamismo... The Quatermass Experiment se convirtió un hito de la ciencia ficción y una piedra angular del género en la televisión británica."

Además de la saga Quatermass, Cartier y Kneale colaboraron en varios dramas, incluyendo adaptaciones de Cumbres Borrascosas (6 de diciembre de 1953) y The Moment of Truth (10 de marzo de 1955, al igual que la obra original de Kneale, The Creature (30 de enero de 1955).Pixley, p. 16. Uno de sus trabajos más famosos fue su colaboración en la adaptación de la novela de George Orwell 1984, originalmente transmitida el 12 de diciembre de 1954. La crítica de The Times, publicada el día siguiente a la transmisión, recalcó su "vivacidad... los dos minutos de odio fueron, por ejemplo, una magnífica y tumultuosa orgía de venganza." La producción también desató considerables controversias. La Cámara de los Comunes discutió sobre las escenas de horror de la obra y si eran adecuadas para la televisión. La BBC recibió varias llamadas telefónicas amenazando la vida de Cartier si la segunda presentación, programada para el 16 de diciembre, seguía adelante.Cooke, p. 27. La BBC tomó en serio estas amenazas y le asignó guardaespaldas. Cartier apareció en televisión para defender la producción en un debate y, por último, la Junta Directiva de la BBC votó que la segunda presentación se realizara según lo planeado.Murray, p. 39. Para entonces la producción había recibido el apoyo del Duque de Edimburgo, quien comentó, durante su discurso en la Royal Society of Arts, que la Reina había visto y disfrutado la primera presentación.Murray, pp. 38–39.

Nineteen Eighty-Four fue un éxito, pero también fue el drama de televisión más costoso jamás hecho en el Reino Unido. Cartier acostumbraba gastar grandes cantidades de dinero en sus producciones. A principios de 1954, Michael Barry lo había criticado fuertemente por el dinero y los recursos gastados en la adaptación de Rebecca. En un memorando escrito luego de la transmisión de la producción, Barry advirtió a Carter acerca del costo de sus producciones.

Trabajo y últimos años A pesar de las preocupaciones de Barry, Cartier continuó trabajando en la televisión exitosamente y en los Guild of Television Producers and Directors Awards de 1957 fue el ganador en la categoría de drama. Realizó un breve regreso al cine cuando dirigió las películas Broken Journey y Passionate Summer, pero se siguió considerando a sí mismo un director de televisión, que siguió siendo su medio favorito. "La esencia de la televisión es poder controlar la respuesta del espectador mucho más de lo que otros medios permiten," dijo a The Times en 1958.

Cartier también dirigió varias óperas para la BBC, un género por el cual sentía gran pasión. Estuvo a cargo de adaptaciones de óperas famosas, como Salomé (1957) y Carmen (1962), al igual que producciones originales escritas especialmente para televisión. Tobias and the Angel, escritas para la BBC por Arthur Bliss y Christopher Hassall y producidas por Cartier en 1960. Obtuvo el Premio al Mérito en el Festival de Salzburgo de 1962.

Cartier continuó dirigiendo dramas televisivos durante los años 1960, a pesar de que cuando Barry abandonó el puesto de Jefe de Drama en 1961 perdió gran parte de su independencia creativa. El sucesor de Barry, Sydney Newman, abolió el tradicional rol de productor-director y dividió las responsabilidades en puestos separados, dejando a los directores como Cartier con menos control sobre sus producciones. Cartier también fue asignado a dirigir episodios de series dramáticas regulares, tales como Maigret y Z-Cars.