thumb|La Espada Imperial vista por ambos lados. En medio, la Espada Ceremonial. Grabado en cobre coloreado de Johann Adam Delsenbach, año 1751.
El nombre de Espada Imperial (en alemán Reichsschwert) se usa normalmente en el mundo germanófono para referirse a una espada perteneciente a las llamadas "joyas imperiales" (en alemán Reichskleinodien), tesoro de los reyes y emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico.
En un sentido más amplio, con el término "espada imperial" se denomina una espada particular que constituye un símbolo estatal de una monarquía y representa el poder, la fuerza y la capacidad de autodefensa de un país. Con esta acepción existen o han existido numerosos ejemplos en Inglaterra, Escocia, Prusia, Dinamarca (espada de Cristián III), Noruega, Hungría, Francia (Joyeuse), los Países Bajos o Japón (Kusanagi, "草薙剣"). Este artículo se centra en la descripción de la Espada Imperial del Sacro Imperio Romano Germánico, lo que incluye su historia, sus características y su significado.
La Espada Imperial del Sacro Imperio se conoce también con el nombre de Espada de San Mauricio, pues se dice que perteneció originalmente a Mauricio el Tebano, santo cristiano de existencia cuestionable a quien se le atribuye haber comandado en el una legión formada por cristianos procedentes de Egipto, que posteriormente, siempre según la leyenda, sufrieron martirio cerca del cantón suizo de Valais. Durante las ceremonias de coronación del Sacro Imperio, los káiseres recibían la espada de manos del Papa de Roma como símbolo de que su poder les era dado desde lo alto. Cuando el imperio se desligó de la Iglesia católica, la espada se presentaba a los emperadores con la punta hacia arriba, haciendo hincapié en el poder terrenal. En la actualidad se encuentra en el Palacio Imperial de Hofburg en Viena, Austria, clasificada con el código de inventario SchK XIII 17 (donde "SchK" es el acrónimo de la palabra alemana Schatzkammer, cámara del tesoro).
Características Hoja, cruz, empuñadura y pomo thumb|left|130px|Marca del maestro armero.Representación según la descripción dada en Schulze-Dörrlamm, pág. 21 La espada tiene una longitud total de 110 cm. La hoja es de acero y mide 95,3 cm. Ha sido afilada en numerosas ocasiones y tiene incrustada en ambos lados la marca del herrero, que consiste en una cruz potenzada inscrita en una circunferencia (izquierda).Fillitz, pág. 36 y Schulze-Dörrlamm, pág. 19 La cruz y el pomo están levemente corlados, mientras que la empuñadura está envuelta con trozos de hilo de plata. Lo más probable es que el filamento de plata fuese añadido posteriormente ( o ), si bien no es del todo descartable que sea tan antiguo como la propia espada.
La espada estaba hecha para ser llevada en actos ceremoniales con la punta hacia arriba y la guarnición hacia abajo, como puede deducirse por los grabados que hay en la vaina. Solo en esta posición es posible leer una de las inscripciones que hay en ambos lados de la cruz:
CHRISTVS · VINCIT · CHRISTVS · REIGNAT · CHRISTVS · INPERAT (castellano: "Cristo vence - Cristo reina - Cristo manda")
Del mismo modo, cuando la espada está boca abajo o envainada, es posible leer la inscripción que hay en el otro lado de la cruz. Nótese que en esta inscripción, más corta, las palabras están separadas por puntos dobles (:) y no por puntos simples (·) como en la anterior.
CHRISTVS : VINCIT : CHRISTVS : REINAT. (castellano: "Cristo vence - Cristo reina")
La primera inscripción debería decir en realidad "Christus vincit - Christus regnat - Christus imperat" (en negrita, la ortografía correcta en latín). El historiador del arte Julius von Schlosser aseguró en 1918 que esta peculiaridad lingüística revela que el origen de la espada podría estar en alguna región de habla romance, particularmente Sicilia. Los investigadores modernos barajan la posibilidad de que fuera inscrita por un hablante de latín medieval, cuya lengua materna era alguna variante del francés. Esto tendría sentido porque en ese caso la ortografía de la frase se ajustaría a la pronunciación de la zona.
La inscripción es el título de un cántico de alabanza que usaba el pueblo en la Edad Media para rendir pleitesía a su señor después de la entronización. Este cántico podría datar del y es probable que se entonara por primera vez en la ceremonia de vasallaje de Semana Santa del año 774, tras la conquista del Imperio Lombardo por Carlomagno. Permaneció vigente hasta 1209, fecha en la cual el papa Inocencio III introdujo modificaciones en la ceremonia.
El pomo fungiforme lleva grabado en uno de los lados el escudo de armas de Otón IV, media águila y tres leones rampantes. Al igual que la inscripción principal de la cruz, el escudo solo se puede ver cuando la punta de la espada mira hacia arriba. Por el otro lado lleva un escudo con el águila imperial que, por el contrario, solo es visible con la espada envainada o apuntando hacia abajo. El reborde del pomo tiene escrito en latín lo siguiente:
BENEDICTVS · DO(minv)S DE(v)S QVI DOCET MANV(s)+ (castellano: "bendito (sea) el Señor Dios, quien enseña (a luchar) a (mis) manos)
El tipo de escritura es similar al de las inscripciones de la cruz, de lo que cabría deducir que ambas fueron creadas en la misma época.
Vaina La vaina de la espada mide 101 centímetros de largo y está hecha con madera de olivo. Está adornada con 14 placas de oro sobre las que están grabadas las figuras de otros tantos emperadores. Entre chapa y chapa hay pequeñas láminas esmaltadas. El diseño es al menos 100 años más antiguo que la propia espada y puede considerarse como uno de los trabajos más bellos de su tipo.
Todos los emperadores llevan una corona sobre la cabeza. En una de las efigies aparece grabada junto a la cabeza la inscripción L - REX ("L - rey"). Dicha efigie muestra, como se deduce al cotejar con otras fuentes, al último soberano carolingio Luis IV el Niño, que gobernó entre 900 y 911. Luis IV es el único de los gobernantes que aparecen representados que nunca llegó a ser coronado emperador. Gracias a este dato fue posible identificar fácilmente al resto de las personas que aparecen en la vaina.
Las placas de oro muestran la sucesión histórica desde Carlomagno hasta Enrique III, el emperador salio de la región de Worms. Están representados exclusivamente emperadores y reyes del Sacro Imperio Romano Germánico. Los reyes italianos y de la Franconia Occidental no aparecen en la vaina. No hay mención alguna a la partición del imperio en 876. De los tres hijos de Luis el Germánico solo está representado Carlos III el Gordo, el único de los tres que se convirtió en emperador y bajo cuyo mandato se reunificó el imperio.
Los monarcas que aparecen en la vaina han sido identificados como sigue (entre paréntesis, sus años de reinado): Carlomagno (768-814) Ludovico Pío (814-840) Luis el Germánico (843-876) Carlos III el Gordo (876-887) Arnulfo de Carintia (887-899) Luis IV el Niño (900-911) Conrado I (911-918) Enrique I el Pajarero (919-936) Otón I (936-973) Otón II (973-983) Otón III (983-1002) Enrique II (1002-1024) Conrado II (1024-1039) Enrique III el Negro (1039-1056)
Los relieves representan a los 14 emperadores de frente y en traje de ceremonias. Aparecen de pie, con las piernas abiertas y sujetando con las manos sus símbolos: el cetro y el globo crucígero. La mayoría tienen los brazos ligeramente doblados, por delante del pecho. Cuatro de los gobernantes llevan en lugar del cetro una larga vara que sujetan con la mano izquierda.
Las siguientes imágenes son ejemplos de las representaciones de emperadores que adornan la vaina. Proceden de uno de los detallados grabados de bronce de Delsenbach, hecho en 1751 a partir de la Espada Imperial y otras joyas de la corona:
thumb|120px|Carlomagno.thumb|120px|Luis el Germánico.thumb|120px|Luis IV el Niño.thumb|120px|Otón I el Grande.thumb|120px|Enrique III el Negro.
Estos grabados se hicieron públicos en 1790. Su elevado grado de detalle sirve para dejar constancia del estado que presentaban por aquel entonces tanto la espada como la vaina. Una comparación con las fotos de hoy día muestra que, pese a la minuciosidad de su trabajo, Delsenbach cometió también algunos pequeños fallos. Así, no representa de forma fidedigna los extremos de los cinturones y los zapatos de los gobernantes. Además, en la hoja de la espada falta el emblema de la cruz potenzada.
Los trabajos de Delsenbach proporcionan información muy valiosa sobre el aspecto original de la vaina, pues tres de las placas de oro se encuentran en la actualidad tan dañadas que solo gracias a esos grabados es posible hacerse una idea de lo que representan los relieves.
Historia Creación de la espada Muy probablemente, Otón I (962-973) y sus sucesores ya poseían una o más espadas valiosas en su tesoro, que posteriormente serían sustituidas por la actual. Por ejemplo, en la cámara del tesoro de la catedral de Essen se encuentra una espada ceremonial ricamente ornamentada (la espada de San Cosme y San Damián), con una vaina tachonada de oro, probable donación del emperador Otón III (983-1002). Esta arma podría considerarse antecesora de la Espada Imperial, pues la iconografía que adorna sus fundas es similar. thumb|Vista frontal de la Corona Imperial del Sacro Imperio Romano Germánico. Según investigaciones relacionadas con el tesoro imperial llevadas a cabo por Mechthild Schulze-Dörrlamm (véase la bibliografía) a mediados de los años 90, la espada de San Mauricio data íntegramente del . Seguramente fue forjada para el emperador Otón IV y usada en su entronización como emperador el 12 de julio de 1198 en Aquisgrán. La espada serviría como sustituta de otra procedente de tiempos de los francos salios que, al igual que las otras joyas imperiales, se encontraba en posesión del rey rival Felipe de Suabia.
Como en el caso de otras joyas del tesoro —por ejemplo la corona imperial—, se ha especulado mucho sobre su fecha de creación. En 1926 L. Speneder mantuvo la tesis de que se trataba de un arma típica del y que tanto ella como la vaina fueron creadas en tiempos de Enrique III, siendo el pomo la única parte añadida con posterioridad (bajo el reinado de Otón IV). Más tarde se impuso entre los historiadores la opinión de que la espada había sido forjada entre 1130 y 1194, probablemente en Sicilia. En los años 1980, Fillitz y Trnek defendieron que el origen de la espada estaría entre 1198 y 1230; tal tesis no era original y ya había sido expuesta con anterioridad por otros especialistas.
La variedad del latín medieval empleada en las inscripciones que hay en la cruz de la espada, pone en tela de juicio la hipótesis de la procedencia francesa. Por otro lado, podría guardar alguna relación con el origen de la espada el hecho de que Otón IV era el segundo hijo de Enrique el León y pasó su juventud en la corte de su tío, el rey de Inglaterra. Cuatro años antes de su entronización fue nombrado conde de Poitou y duque de Aquitania.
La denominación alternativa de "espada de San Mauricio" se usa desde tiempos de Carlos IV de Luxemburgo, quien gustaba de relacionar piezas del tesoro imperial con las figuras de santos señalados. Al mártir Mauricio () ya se le había atribuido la Santa Lanza. En la Edad Media era considerado el arquetipo del caballero cristiano. La devoción popular por este santo era tan grande que fue considerado durante algún tiempo patrón del imperio.
Fabricación de la vaina