250px|thumb|Europa al iniciarse la guerra en septiembre de 1939 con la invasión de Polonia.

Oficialmente, y durante todo el conflicto, la postura de España ante la Segunda Guerra Mundial fue de neutralidad o no beligerancia activa. No obstante, hubo participación de soldados españoles en ambos bandos a lo largo de la contienda.

Régimen franquista durante la guerra Fuerzas armadas españolas en 1940 Ejército de tierra

left|thumb|Panzer I, equipado con 2 ametralladoras MG 13 de 7,92mm y utilizado por el bando sublevado durante y tras la guerra civil española. Al acabar la Guerra Civil en 1939 se reorganizaron el Ministerio del Ejército y el de Marina, y se creó el del Aire. Se restablecieron las Capitanías Generales a base de ocho Cuerpos de Ejército en la península y dos en Marruecos. En torno a 1943 se crearon la IX Región Militar (Granada) y la Primera División Acorazada, dentro de las Fuerzas de la Reserva General.

Acostumbrado a una guerra de posiciones fijas, sin grandes cambios estratégicos, el Ejército de Tierra español carecía de la movilidad operacional de las unidades blindadas de los grandes ejércitos europeos, así como de experiencia en operaciones combinadas carros-infantería. Los carros más modernos usados en la Guerra Civil habían sido los soviéticos T-26, los germanos Panzer I y diversas tanquetas italianas L3/35, ya anticuados para 1940.

Al final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, España contaba con los siguientes efectivos militares: 300000 soldados de tropa, 25000 suboficiales y 25000 jefes y oficiales. Su armamento había quedado, para estas alturas, muy obsoleto debido a la rápida evolución tecnológica que había ocurrido durante la guerra. Asimismo el estado de mantenimiento del material extranjero, principalmente soviético, era catastrófico debido a la falta de repuestos y de técnicos especializados.

Armada

El núcleo de la Armada española estaba compuesto en 1940 por un crucero pesado, cinco cruceros ligeros, una veintena de destructores y cinco submarinos. Aunque suponía una fuerza naval significativa no era ni de cerca la que necesitaba España para proteger los intereses marítimos de una nación que salía de una guerra civil, que había destruido sus recursos y recibía por mar la casi totalidad de sus importaciones. Tampoco era mejor el estado de las bases navales desde donde operaban estas naves. thumb|200px|Pruebas de mar del crucero Almirante Cervera (aún sin armamento)

De los seis cruceros, solo cuatro eran operativos: el buque insignia, el crucero pesado Canarias, el crucero ligero Navarra, el crucero ligero Almirante Cervera y el ya obsoleto Méndez Núñez. Los otros dos, el crucero Galicia y el crucero Miguel de Cervantes (ambos cruceros ligeros de la clase Cervera), se encontraban en astilleros, sin dotación, en reacondicionamiento.

En cuanto a los destructores, una cuarta parte tenían una edad que se aproximaba a los veinte años, carecían de valor militar y cumplían funciones de escuela. Los destructores eran de las clases Churruca y Alsedo. En cuanto a la clase Ceuta y la clase Teruel eran viejos destructores cedidos por Mussolini a Franco durante la Guerra Civil que ya solo servían como buques de instrucción.

Los submarinos eran muy anticuados respecto a los que desplegaban Alemania y otras grandes potencias: los C-1 Isaac Peral, C-2 y C-4 de la clase C (aptos únicamente para funciones de vigilancia de costas y escuela), además del B-2 de la clase B, que por su nula utilidad militar y su antigüedad era usado como Escuela Naval de Mecánicos de Ferrol. Como ocurría en el caso de los destructores, Mussolini también cedió submarinos, los General Mola y General Sanjurjo, de la llamada clase General Mola.

Entre los buques menores se contaba con cuatro modernos cañoneros-minadores de la clase Júpiter, tres cañoneros de la clase Cánovas del Castillo y el poco marinero transporte-cañonero Calvo Sotelo. También se contaban con seis antiguos torpederos de la clase T, dos lanchas torpederas de la clase G-5 soviética, tres antiguas de la clase MAS italiana y tres más de los primeros prototipos de la clase Schnellboot alemana, estas últimas muy problemáticas por sus motores de gasolina. A ello se sumaba la lista habitual de buques auxiliares como petroleros, transportes, aljibes, remolcadores, lanchas, patrulleras y pontones.

La Aeronáutica Naval, que en 1936 tenía aproximadamente un centenar aviones, había desaparecido en aquel mismo año por la eliminación física de sus oficiales durante los primeros compases de la Guerra Civil. Unos meses antes de la sublevación había quedado fuera de servicio el portahidroaviones Dédalo, que fue definitivamente desguazado en 1940.

La carencia de oficiales, fruto de la Guerra Civil, la escasez de repuestos y de combustible y, como consecuencia, el bajo adiestramiento de las dotaciones, reducían aún más el valor práctico de la Armada.

El 8 de septiembre de 1939, el gobierno franquista promulgó una ley que establecía la construcción de cuatro acorazados, dos cruceros pesados, doce cruceros ligeros, cincuenta y cuatro destructores, treinta y seis torpederos, cincuenta submarinos, cien lanchas torpederas, buques auxiliares, pertrechos y repuestos. Este programa nunca se llegó a efectuar por su coste astronómico y por el devenir de los acontecimientos posteriores.

El programa se basaba en la ayuda técnica que habría de recibir España, ya que su industria no estaba en condiciones de construir por sí sola buques de guerra modernos de alguna importancia. No habían hecho más que iniciarse las conversaciones con los italianos para la construcción en España de acorazados de la clase Littorio, cuando se inició la Segunda Guerra Mundial. Quedó detenido el programa naval antes de nacer y el esfuerzo industrial, sin la cooperación extranjera, se centró en la modernización de las unidades existentes y la finalización de los buques iniciados antes de la Guerra Civil.

Ejército del Aire

Los aviones de las fuerzas armadas españoles en 1940 eran en general inferiores a los de la aviación alemana y británica de la época. Si bien durante la Guerra Civil muchos aviones habían dado un magnífico resultado, el continuo desarrollo en materia aeronáutica propiciado entre 1939 y 1945 los relegó a todos a un segundo plano.

La ley de 9 de noviembre de 1939 creó el Ejército del Aire, y el 17 de octubre de 1940 se organizó el funcionamiento de las diferentes regiones y zonas aéreas. En aquel momento España contaba con 1148 aviones de 95 tipos diferentes, aunque gran parte ellos necesitaban de urgentes reparaciones y había una falta generalizada de piezas de repuesto para multitud de modelos de escasa entidad numérica. También había una carencia de instalaciones especializadas, particularmente hangares.

El Ejército del Aire español contaba con unos pocos cientos de cazas, principalmente de fabricación italiana o alemana: Fiat C.R.32, Heinkel He 112, Bf 109, Fiat G.50 y Heinkel He 51. Entre los bombarderos destacaban los SM.79, SM.81, Junkers Ju 52, Heinkel He 111, Dornier Do 17 y Fiat BR.20. Además, poseía aviones de fabricación soviética y española bajo licencia soviética usados en la guerra civil por la aviación republicana: cazas Polikarpov I-15 y Polikarpov I-16, y un pequeño número de bombarderos Tupolev SB y aviones de reconocimiento Polikarpov R-5 y R-Z.

La industria de aviación española, centrada en CASA e Hispano Aviación, continuó la producción de aviones de combate tras la Guerra Civil. En 1940 existían 370 aparatos en fase de terminación en talleres o en proceso de compra en el extranjero. Se completaron 30 I-16 y 63 I-15 en diversos estados de fabricación en talleres republicanos entre 1939 y 1941, además de recuperar varias decenas de huidos a Francia al término del conflicto. Asimismo se reconstruyeron aviones del bando nacional a partir de células y piezas excedentes, tales como 49 Fiar C.R.32 o 30 Bücker Bü 131. También se adquirió la licencia de producción de varios modelos alemanes e italianos; finalmente se llegarían a producir 100 cazas y 40 biplazas de entrenamiento Fiat C.R.32 (llamados HA-132L), 530 entrenadores Bücker Bü 131 (CASA 1.131),AerotecaDefensa 25-50 Bücker Bü 133 (CASA 1.133)Haufschild and Schneider Air-Britain Archive Winter 2017, pp. 153–154 y 25 Gotha Go 145 (CASA 1.145), 170 transportes Junkers Ju 52 (CASA C-352L) y 200 bombarderos Heinkel He 111 (CASA 2.111).http://www.aeroteca.com/product-fr/21158Heinkel He 111. EADS N.V.. Revisado 17 de enero de 2007.

Sin embargo, la situación de bloqueo impidió la renovación del material existente, quedándose poco a poco unos inservibles y el resto anticuados, y lastrando la producción a números escasos y retrasados en el tiempo. No obstante, durante la guerra se adquirieron un pequeño número de aparatos más modernos, tanto con mediante programas de compra de aviones, otros materiales y licencias de producción a Alemania como por la adquisicón de aviones internados.

Política exterior entre 1939 y 1945

Neutralidad inicial thumb|100px|left|Estandarte de la Legión Cóndor El 1 de abril de 1939 acabó la guerra civil española y Francisco Franco se convirtió en Jefe del Estado del nuevo régimen en España. Apenas medio año después el 1 de septiembre, Adolf Hitler desencadena la ofensiva sobre Polonia que producirá el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Frente a eso, Franco, que gobierna una nación en ruinas y con aún enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y guerrilleros, tiene tres opciones: situarse como enemigo de Alemania o Italia, cosa que no quiso hacer, puesto que tiene gran afinidad política e ideológica con los gobiernos de esos países, que además colaboraron de forma importante en su victoria en la Guerra Civil. Tampoco puede situarse como enemigo de las potencias occidentales aliadas, al estar rodeado de Francia y sus colonias y tener el Reino Unido una poderosa flota que podría imponer un bloqueo. No le queda más remedio que imponer la neutralidad, coincidiendo con la misma posición que mantuvo España en la Primera Guerra Mundial. Pero las diferencias entre ambos casos eran claras. Mientras que ante la Primera Guerra Mundial España había mantenido una posición neutral debido al aislacionismo que había sufrido tras el desastre del 98, y por lo tanto, había desfasado su ejército, ahora se mostraba neutral debido a las consecuencias de la Guerra Civil, que había devastado los nudos de comunicaciones, industrias y ciudades. A pesar de que tenía un ejército con gran cantidad de experiencia acumulada en la Guerra Civil y material moderno de origen italiano, alemán y ruso. La única similitud que había entre ambos casos era la gran agitación interna.

No obstante, tras la entrada en guerra de Italia el 10 de junio de 1940, Franco cambió su posición de 'neutralidad' a otra de 'no beligerancia' el 12 de junio de 1940.

Entrevista de Hendaya

La entrevista de Hendaya se produjo el 23 de octubre de 1940, donde Francisco Franco se entrevistó con Adolf Hitler, acompañados ambos de sus ministros de Asuntos Exteriores, Ramón Serrano Suñer (España) y Joachim von Ribbentrop (Alemania). El resultado fue que España finalmente no entró en la guerra como beligerante, ya que ambas partes no lograron ponerse de acuerdo sobre los términos específicos para entrar en la guerra.

También se discute hasta qué punto la información secreta que le pasó Wilhelm Canaris (quien le aseguró a Franco, a espaldas de Hitler, que Alemania no ganaría la guerra), influyó en las decisiones que posteriormente tomara Franco. Las demandas territoriales sostenidas como punto partida por ambas dictaduras para afrontar las negociaciones eran: Por parte de Hitler, la cesión de una de las Islas Canarias, y, al parecer, la isla de Fernando Póo.