Las Guerras confederadas irlandesas, en ocasiones llamada también la guerra de los once años (que deriva de la frase irlandesa Cogadh na haon deag mbliana), tuvieron lugar en Irlanda entre 1641 y 1653. Irlanda fue el teatro de las guerras de los tres reinos, una serie de guerras civiles entre los reinos de Irlanda, Inglaterra y Escocia (todas gobernadas por Carlos I de Inglaterra) que también incluyeron la guerra civil inglesa y la guerra civil de Escocia. El conflicto alzó esencialmente a los nativos católicos contra los colonos británicos protestantes y sus defensores de Inglaterra y Escocia.

Descripción general

La guerra comenzó con la rebelión de los irlandeses del Úlster, durante la cual mataron a miles de escoceses y colonos ingleses protestantes.John Marshal (2006). "John Locke, Toleration and Early Enlightenment Culture", Cambridge University Press, ISBN 0-521-65114-X, Página 58, nota 10, "Historiadores modernos estiman que el número de masacrados en Irlanda en 1641 fue entre 2.000 y 12.000."Staff. The Plantation of Ulster: 1641 rebellion (La colonización de Ulster), BBC, párrafo 3. Consultado 17 de febrero, 2008. La rebelión se expandió a través del país y los nativos crearon la asociación de los Confederados católicos de Irlanda para organizar la resistencia militar.Micheál Ó Siochrú Confederate Ireland 1642-1649 (Irlanda confederada 1642-1649) Four Court Press 1998 ISBN 1-85182-400-6 La confederación consistía en un Estado independiente y una coalición de toda clase de ciudadanos de la sociedad católica, tanto gaélicos como Ingleses Viejos. Dicha unión profesó estar al lado de los caballeros reales durante las guerras civiles, pero la mayoría lucharon su propia guerra en defensa de los intereses de los terratenientes irlandeses.

Los Confederados gobernaron gran parte de la isla como Estado soberano de facto hasta 1649, y proclamaron su lealtad a Carlos I. Desde 1641 hasta 1649, lucharon contra los Covenanters escoceses y los ejércitos parlamentarios ingleses. En el contexto de la guerra civil inglesa, estaban vagamente aliados con los Realistas ingleses, pero se dividieron por la decisión de enviarles ayuda militar para socorrerles en la guerra civil de Inglaterra. Finalmente, nunca enviaron tropas a Inglaterra, pero sí una expedición a Escocia para socorrer a los Realistas escoceses, avivando la guerra civil escocesa.

Las guerras produjeron una serie de fuerzas extremadamente fracturadas. Los Protestantes se dividieron en tres facciones principales (Realistas ingleses, Parlamentarios ingleses y Covenanters escoceses) como resultado de las guerras civiles en Inglaterra y Escocia. Los católicos se dividieron en más de una ocasión en cuanto al tema de si su principal lealtad era con la religión católica o con Carlos I.

Las guerras finalizaron con la derrota de los Confederados y de sus aliados los ingleses Realistas por la conquista que llevó a cabo Oliver Cromwell con su Nuevo Ejército Modelo en 1649-53.Philip McKeiver; A New History of Cromwell's Irish Campaign, Advance Press, 2007, ISBN 978-0-9554663-0-4 Las guerras que sucedieron a la rebelión de 1641 causaron pérdidas masivas de vidas en la isla, únicamente comparadas en la historia del país con la gran hambruna que sufrió en 1840. El Parlamento inglés organizó la confiscación masiva de tierras que pertenecían a los irlandeses como castigo por la revuelta y para hacerles pagar por la guerra. Aunque parte de las tierras fueron devueltas a sus propietarios después de 1660 al restaurarse la monarquía en Inglaterra, este período marcó el fin efectivo de la antigua clase terrateniente católica de Irlanda.

La conspiración de octubre de 1641

La rebelión de 1641 estaba destinada a ser una rápida y sangrienta toma del poder de Irlanda por parte de un pequeño grupo de conspiradores dirigidos por Phelim O'Neill. Pequeñas bandas de familiares y personas a su cargo se movilizaron en Dublín, Wicklow y Úlster para ocupar edificios estratégicos como el castillo de Dublín. Al haber tan solo un pequeño número de soldados ingleses estacionados en la isla, se estimaba razonable el éxito del plan. Habiendo conseguido este propósito, las guarniciones inglesas restantes del país podrían haberse rendido, dejando a los irlandeses en posición de fuerza para negociar sus demandas de reforma civil, tolerancia religiosa y autogobierno irlandés. Sin embargo, el plan fue traicionado en el último momento y como resultado, la rebelión degeneró en violencia anárquica. A continuación del comienzo de las hostilidades, la enorme aversión de la población nativa irlandesa por los colonos protestantes estalló en violencia desmesurada.

La rebelión 1641-1642

Entre 1641 y comienzos del 1642, la lucha en Irlanda estaba marcada por ataques de pequeños grupos reclutados por los nobles locales, o formados por civiles, miembros de grupos étnicos o religiosos opuestos. Al principio, fueron sobre todo los católicos del Úlster los que, aprovechándose del vacío de poder imperante, se dedicaron a ajustar cuentas con los colonos protestantes que se habían instalado en Irlanda merced al proceso colonizador llevado a cabo por los ingleses. En un primer momento, la nobleza católica trató de contener la escalada de violencia, pero cuando estuvo claro que el gobierno de Dublín no iba a hacer distinciones a la hora de castigar a los católicos, participó en los ataques a los protestantes y se enfrentó a las tropas inglesas enviadas para sofocar la rebelión. En las áreas de mayor densidad protestante, como Cork, Dublín, Carrickfergus o Derry, los colonos crearon sus propias milicias para defenderse y contener a los rebeldes. Todos los bandos se emplearon con extrema crueldad en esta primera fase de la guerra. En torno a 4.000 protestantes fueron masacrados y otros 12.000 murieron de inanición tras ser expulsados de sus hogares.Kenyon & Ohlmeyer, p. 278, 'La cifra dada por William Petty de 37.000 Protestantes masacrados... es, de largo, demasiado elevada, quizás multiplicada por diez, ciertamente estudios más recientes sugieren una cifra de 4.000 muertos, mucho más realista.'Staff, Secrets of Lough Kernan BBC, Legacies UK history local to you,website of the BBC. Accessed 17 de diciembre 2007 Durante uno de los hechos más notorios, los habitantes protestantes de Portadown fueron hechos prisioneros y masacrados en el puente de la localidad.Hull, Eleanor (1931). A History of Ireland, Chapter "The Rebellion of 1641-42" website of Library Ireland Los colonos respondieron, como el gobierno de Dublín, con ataques a la población civil irlandesa. Se produjeron matanzas de católicos en Rathlin Island y en muchos otros lugares. p.143 Los rebeldes del Úlster consiguieron derrotar a una fuerza gubernamental en la Batalla de Julianstown, pero no lograron tomar la cercana ciudad de Drogheda y se dispersaron en su avance hacia Dublín.

A principios de 1642, las fuerzas rebeldes se concentraban en cuatro puntos: en Úlster, al mando de Phelim O'Neill; en la Empalizada en torno a Dublín, bajo el vizconde Gormanstown; en el sureste, territorio de los Butler -destacando Richard Butler, III vizconde de Mountgarret- y en el suroeste, encabezados por Donagh MacCarthy, vizconde de Muskerry.

Las guerras confederadas 1642-1648

Para más información, véase Irlanda confederada

250px|thumb|Castillo de Kilkenny Castle, lugar de reunión de la Asamblea General Confederada.

El rey Carlos I de Inglaterra procedió a enviar un gran ejército a Irlanda en el año 1642 con el fin de sofocar la rebelión, lo mismo que los Covenanters escoceses. El ejército escocés expulsó a los rebeldes del Úlster, y el inglés consiguió liberar Dublín. Los católicos irlandeses formaron entonces la Confederación católica, con capital en Kilkenny, y procedieron a reclutar su propio ejército. Los confederados lograron mantener en su poder varias ciudades portuarias como Waterford y Wexford, a través de las cuales podrían recibir ayuda de las potencias católicas continentales. Muchos irlandeses católicos se unieron a la Confederación, con algunas excepciones, como la del conde de Clanricarde, que prefirió permanecer neutral. Los rebeldes disponían de algunas milicias y de las tropas particulares de los nobles, comandadas por aristócratas inexpertos como Lord Mountgarret. Fueron derrotados por las tropas inglesas y escocesas en las batallas de Liscarroll, Kilrush, New Ross y Glenmaquinn.

Sin embargo, el estallido de la primera guerra civil inglesa provocó que muchas de las tropas inglesas fueran llamadas para luchar con los realistas, abandonando Irlanda y dando un respiro a los confederados.

A mediados de 1642, Carlos I confirmó las Actas de los Aventureros; esta disposición pretendía obtener fondos para la lucha contra los rebeldes irlandeses. El dinero recibido por la corona de los inversores sería reembolsado con la entrega o venta de las tierras que se consiguieran confiscar a los confederados. Esta ley sirvió para movilizar aún más a los irlandeses en su lucha; además de por su libertad religiosa, luchaban por mantener sus posesiones.

Los confederados barrieron de su territorio a las guarniciones enemigas, quedando únicamente Úlster, Cork y Dublín en manos de las tropas inglesas y escocesas. Garret Barry pudo conquistar Limerick en 1642, mientras que la población civil de Galway consiguió rendir a la guarnición inglesa en la ciudad en 1643. Las restantes fuerzas británicas en Irlanda se dividieron con motivo de la guerra civil inglesa. La guarnición de Cork, comandada por Murrough O'Brien, I conde de Inchiquin, se puso de lado de los parlamentarios, al igual que los protestantes de Derry. Sin embargo, las tropas acantonadas en el este de la isla, dirigidas por el conde de Ormonde, tomaron partido por el rey. El ejército de los Covenanters escoceses, con base en Carrickfergus, seguía las instrucciones del gobierno de Edimburgo y se mantuvo en el bando parlamentario hasta 1647.

Tablas

Esta situación permitió a los Confederados ganar tiempo para crear un ejército regular. Implementaron un sistema fiscal por todo el país, con centro en Kilkenny. Recibieron, además, apoyo económico de Francia, España y la Santa Sede. Los ejércitos confederados estaban mandados por soldados profesionales irlandeses como Thomas Preston y Owen Roe O'Neill, que había servido en el ejército español durante las guerras de los treinta y ochenta años. En total, los Confederados fueron capaces de reunir 60.000 hombres durante el curso de la guerra.

Desgraciadamente para ellos, el Ejército Confederado desaprovechó la oportunidad brindada por la guerra civil inglesa para reconquistar y reorganizar Irlanda. Firmaron una tregua con los Realistas en 1643 y pasaron los tres años siguientes inmersos en negociaciones infructuosas con ellos. No fue hasta 1646 en que decidieron iniciar la ofensiva decidida contra los enclaves protestantes de Irlanda. Entre 1642 y 1646, la guerra en Irlanda se limitó a una sucesión de asaltos y escaramuzas sin trascendencia bélica. Todos los bandos implicados emplearon tácticas de tierra quemada, tratando de debilitar a sus oponentes mediante la quema de cosechas y el corte de suministros. Esto causó una gran pérdida de vidas humanas, especialmente entre la población civil, que se vio asolada por la hambruna y las epidemias. En 1644, los Confederados organizaron una expedición contra los escoceses del Úlster, pero no consiguieron capturar ningún territorio importante.