thumb|170px|Imagen de dos druidas. Grabado del basado en una ilustración de 1719 de Bernard de Montfaucon.Antiquitas explanatione et schematibus illustrata vol. ii, part ii, libro v. (p. 436). Montfaucon asegura que él está reproduciendo un bajo relieve encontrado en Autun. Los druidas eran personas de la clase sacerdotal (aunque no eran necesariamente sacerdotes) en Gran Bretaña, Irlanda, España, la Galia (Francia y norte de Italia), y posiblemente otras partes de la Europa celta durante la Edad de Hierro, e incluso antes. Su función podía ser sacerdotal (Irlanda) o profética (Gales), en cuyo caso se decía que estaban imbuidos de la awen (“inspiración”) que también actuaba en los bardos. No hay registros escritos por los propios druidas y la única evidencia de la que se dispone son descripciones breves realizadas por los griegos, romanos y varios autores y artistas dispersos, así como algunas historias creadas posteriormente, en el Medievo, por escritores irlandeses. Se tiene evidencia arqueológica relativa a las prácticas religiosas en la Edad del Hierro, aunque “ningún artefacto o imagen desenterrada se ha podido asociar indudablemente con los antiguos druidas”. Varios temas recurrentes sobre los druidas se presentan en un gran número de registros grecorromanos, incluyendo los sacrificios humanos, su creencia en la reencarnación y su alto estatus social en los pueblos galos. Nada se sabe aún sobre sus prácticas de culto, excepto por el ritual del roble y el muérdago según la descripción de Plinio el Viejo.
La referencia más antigua de la que se tiene conocimiento data del año 200a.C., aunque la descripción fehaciente más antigua proviene del general y político romano Julio César en su escrito Comentarios sobre la guerra de las Galias (50a.C.). Escritores grecorromanos posteriores también describieron a los druidas, entre ellos Cicerón,Cicero 44. I.XVI.90. TácitoTacitus. XIV.30. y Plinio el Viejo.Pliny c.78. XVI.249. Tras la invasión de la Galia por el Imperio romano, el druidismo fue proscrito por el gobierno romano bajo el mandato de los emperadores romanos Tiberio y Claudio en el y acabaría desapareciendo de los registros escritos alrededor del .
Con la romanización, los últimos druidas auténticos desaparecieron, y con ellos sus enseñanzas y conocimientos. Aquellos que, siglos más tarde, reivindicaron el título de druida para sí no eran ya más que simples brujos o adivinos. Alrededor del año 750 la palabra “druida” aparece nuevamente en un poema del monje irlandés Blathmac, convertido al cristianismo, quien escribió sobre Jesús diciendo que él fue “...mejor que un profeta, con más conocimientos que cualquier druida, un rey que fue obispo y un completo sabio”.Mac Mathúna, Liam (1999) "Irish Perceptions of the Cosmos" Celtica, vol. 23 (1999), 174–187 (p. 181). Los druidas también son mencionados en varios cuentos medievales de la Irlanda cristiana tales como Táin Bó Cúailnge, donde se les retrata ampliamente como hechiceros que se oponían a la llegada del cristianismo. En el despertar del Renacimiento céltico, a fines del y comienzos del , grupos fraternales y neopaganos se fundaron basándose en ideas sobre los antiguos druidas en un movimiento que es conocido como neodruidismo.
Etimología
thumb|Ilustración del donde se representa a un druida junto a un roble. thumb|Los Druidas, representación fantástica de Neuville en el s.XIX. La palabra druida proviene del latín druides, que a su vez fue considerada por los antiguos escritores romanos proveniente de la palabra nativa en céltico para esas figuras sacerdotales.Druides, Charlton T. Lewis, Charles Short, A Latin Dictionary, on Perseus project.Caroline aan de Wiel, "druids the word", in Celtic Culture. Otros textos romanos también emplean la forma druidae, mientras que el mismo término fue usado por etnógrafos griegos como δρυΐδης (druidēs).Δρουίδης, Henry George Liddell, Robert Scott, A Greek-English Lexicon, on PerseusPokorny's Indogermanisches etymologisches Wörterbuch, ver también American Heritage Dictionary (4th ed.), Δρυίδης.Δρουίδης Aunque no han sobrevivido inscripciones romanas o célticas que alberguen la morfología de la palabra, ésta es cognada con el céltico insular tardío, irlandés antiguo, drui (druida, hechicero) y el galés temprano dryw (vidente). Con base en todas las formas disponibles, la palabra hipotética del protocelta puede ser reconstruida como *dru-wid-s (pl.*druwides), que significa “el que conoce al roble”.
Los dos elementos provienen de las raíces protoindoeuropeas *deruProto-IE *deru-, un cognado con el inglés tree, es la palabra para “roble”, aunque la raíz tiene un amplio despliegue de significados relacionados con “ser firme, sólido, inquebrantable” (de ahí, por ejemplo, true en inglés). The American Heritage Dictionary of the English Language. Fourth Edition, 2000 Indo-European Roots: deru-. y *weid (ver).The American Heritage Dictionary of the English Language: Fourth Edition, 2000 Indo-European Roots: weid-. El sentido de “conocedor del roble” (o “vidente del roble”) es confirmado por Plinio el Viejo, quien en su Historia natural etimologiza al término como si proviniera del sustantivo griego δρύς (drus), “roble”δρῦς, Henry George Liddell, Robert Scott, A Greek-English Lexicon, on Perseus project. y del sufijo griego -ιδης (-idēs).List of ancient Greek words ending in -ιδης, on Perseus.
La palabra del moderno irlandés para roble es dair, y de ésta se derivan formas inglesas para lugares, tales como Derry—Doire y Kildare—Cill Dara (literalmente “templo del roble”). Hay varias historias de santos y héroes que versan sobre robles, y subsisten en la Irlanda rural algunas historias y supersticiones locales (llamadas pishogues) sobre los árboles en general. Tanto la palabra irlandesa drui como la galesa dryw pudieran también referirse al pájaro chochín, posiblemente asociando a este con el ave del augurio en las tradiciones irlandesa y galesa. (Véase: Wren Day).Véase Brian Ó Cuív, "Some Gaelic traditions about the wren". Éigse 18 (1980): pp. 43-66.
Prácticas y doctrinas
De acuerdo con el historiador Ronald Hutton, “no podemos saber virtualmente nada con certeza acerca de los antiguos druidas, así que —aunque sin duda existieron— sirven más o menos como figuras legendarias”. Sin embargo, las fuentes referidas por escritores antiguos y medievales, junto a la evidencia arqueológica, pueden dar una idea de la forma en que desempeñaban su papel religioso.
Rol social e formación
Una de las pocas cuestiones en las que coinciden las fuentes grecorromanas e irlandesas acerca de los druidas es que estos jugaban un papel importante en la sociedad celta. Julio César, en su descripción sobre la sociedad gala, señalaba que los druidas eran uno de los dos grupos religiosos más importantes (junto a los nobles) y eran responsables de organizar el culto, los sacrificios, la adivinación u oráculo y los procedimientos judiciales.Julio César. De bello gallico. VI.13–18. También afirmó que estaban exentos del servicio militar y del pago de impuestos, y tenían el poder para excomulgar a los miembros de la comunidad de los festivales religiosos, ocasionando con ello la proscripción. Otros dos escritores clásicos, Diodoro Sículo y Estrabón, afirmaron que los druidas eran temidos con tal grado de respeto que podían detener una batalla si se colocaban entre dos ejércitos.
Fue Pomponio MelaPomponio Mela iii.2.18–19. el primer autor que manifestó que la instrucción de los druidas era secreta y llevada a cabo en las cuevas y los bosques. La tradición druídica consistía en una gran cantidad de versos que se aprendían de memoria, y Julio César resaltó que se podía tardar más de veinte años en completar la formación. No hay ninguna evidencia histórica de la época del auge del druidismo que sugiera que la profesión druida no fuera reservada para los varones, aunque se considera que varias referencias legendarias, como el mito de Ceridwen, insinúan la posibilidad de druidas femeninos. Lo que se sabe sobre la enseñanza a los novicios druidas es pura conjetura: de la literatura oral, no se conoce con certeza que haya sobrevivido algún verso antiguo, ni siquiera bajo la forma de traducción. Toda la formación druida era de carácter oral, aunque César indicaDe bello gallico VI.14.3 que los galos tenían, para cuestiones ordinarias, un lenguaje escrito en el que usaban caracteres griegos. En esto probablemente se basó en escritores antiguos, ya que en tiempos de César, los escritos galos se habían trasladado de la escritura griega a la latina.
Filosofía
Alejandro Polímata se refirió a los druidas como filósofos y consideró como pitagórica su doctrina de la inmortalidad del alma y de la reencarnación o metempsícosis.
Julio César escribió:
Diodoro Sículo, en el año 36a.C., describió cómo los druidas seguían la “doctrina pitagórica” de que las almas humanas “son inmortales y después de un número de años determinado ellas comienzan una vida nueva en un cuerpo nuevo”.Diódoro Sículo. Bibliotheca historicae. V.21-22. En 1928, el folclorista Donald A. Mackenzie especuló que los druidas habrían sido misioneros budistas enviados por el rey indio Ashoka.Donald A. Mackenzie, Buddhism in pre-Christian Britain (1928:21). Ya otros han invocado semejanzas comunes indoeuropeas.Isaac Bonewits, Bonewits's Essential Guide to Druidism, Citadel, 2006. César describió la doctrina del ancestro original de la tribu, a quien se refirió como Dispater o “padre” Hades.
Rito del Muérdago
Plinio el Viejo describió detalladamente un ritual druida concerniente al roble y al muérdago:
Sacrificios
thumb|Una ilustración de 1753 del “hombre de mimbre”, la forma de ejecución que usaban los druidas para el sacrificio humano, según Julio César. Los escritores grecorromanos hicieron con frecuencia referencia a los druidas como practicantes de sacrificios humanos, por lo que los consideraban bárbaros.John Daniel, The Philosophy of Ancient Britain, Kessinger Publishing, LLC (May 23, 2010), ISBN 978-1-161-37874-0. Los informes acerca de los sacrificios druídicos se encuentran en los trabajos de Marco Anneo Lucano, Julio César, Suetonio y Cicerón.Marco Anneo Lucano, Pharsalia i.450-58; Caesar, De bello gallico vi.16, 17.3-5; Suetonio, Claudio 25; Cicerón, Pro Font. 31; Cicero, De Rep. 9 (15); citado después por Norman J. DeWitt, "The Druids and Romanization", Transactions and Proceedings of the American Philological Association 69 (1938:319-332) p. 321, note 4. César señaló que el sacrificio se hacía principalmente con criminales, pero algunas veces también se utilizaba a inocentes. Estos eran quemados vivos dentro de un gran muñeco de madera, ahora conocido como el hombre de mimbre.
Una descripción diferente, proveniente del manuscrito Commenta Bernensia, del , afirma que los sacrificios para las deidades Teutates, Esus y Taranis se realizaban, respectivamente, a través del ahogamiento, del ahorcamiento y del fuego. (Véase: Muerte triple)
Diodoro Sículo aseveró que, para que un sacrificio fuera aceptado por los dioses celtas, tenía que ser realizado por un druida, pues estos eran los intermediarios entre las personas y los dioses. Sículo observó la importancia de los profetas en el ritual druida: