thumb|400px|Un ejemplo extremo de ornamentación con fiorituras en el Nocturno en re bemol mayor de Chopin.
Los adornos u ornamentos musicales son florituras que no son necesarias para llevar la línea general de la melodía (o armonía), pero que sirven para decorar esa línea. Se trata de recursos que pueden ser utilizados en las composiciones con el objeto de imprimirles a estas expresión, ornamento, variedad, gracia o vivacidad. Muchos adornos se interpretan como «notas rápidas» en torno a una nota principal. El nivel de ornamentación en una pieza de música puede variar desde bastante recargada, lo cual era frecuente en el Barroco, hasta relativamente escasa o casi inexistente.
La improvisación de la ornamentación sobre una línea melódica dada fue una práctica común en la música clásica occidental durante el Renacimiento y el Barroco temprano. La ornamentación improvisada sigue formando parte consustancial de la música tradicional en muchas culturas que han conservado su interpretación original.
Por otra parte, la ornamentación también puede ser determinada con precisión por el compositor. Para ello existen una serie de adornos estándar que se indican en notación musical mediante los correspondientes símbolos estándar; mientras que otros adornos pueden ser añadidos al pentagrama en forma de pequeñas notas o simplemente escritos en notación de tamaño convencional. Con frecuencia, un compositor tiene su propio vocabulario de adornos, que suele aparecer explicado en un prefacio a modo de código.
Los ornamentos pueden indicarse mediante notas de adorno, que son notas escritas en tamaño más pequeño, con o sin una barra a través de ella y se colocan antes o después de la nota a la cual afectan. Su valor no cuenta como parte del valor del tiempo total del compás. Estas notas no tienen duración por sí mismas, sino que la toman de la nota que le precede o le sigue. Alternativamente, el término puede referirse más generalmente a cualquiera de las notas pequeñas que se usan para marcar algún otro ornamento (véase apoyatura), o en asociación con la indicación algún otro adorno (véase trino), independientemente de la medida empleada en la ejecución.
Ornamentación en la música clásica occidental
Historia En sentido amplio los adornos en la música existen desde la época greco-romana. Su uso se encuentra también en el canto gregoriano y la música sacra de los siglos y , así como en la música asiática.
Renacimiento y Barroco temprano En un primer momento la incorporación de adornos se confiaba al intérprete, que se servía de signos y fórmulas convencionales. Desde el tratado de Silvestro Ganassi de 1535 contamos con instrucciones y ejemplos sobre cómo los músicos de Renacimiento y Barroco temprano adornaban su música con ornamentos improvisados. Un cantante, al interpretar un aria da capo, por ejemplo cantaba la melodía relativamente sin adornos la primera vez, mientras que la segunda vez introducía adornos adicionales.
Una función esencial de la ornamentación temprana y barroca en la música para tecla era sostener las notas en instrumentos como el clavecín, el clavicordio o el virginal, que no podían mantener una nota larga de la misma forma que un órgano de tubos.
En España las melodías ornamentadas en la repetición fueron denominadas «diferencias» («divisiones» en Inglaterra). Se remontan a 1538, cuando Luis de Narváez publicó su primera colección de este tipo de música para vihuela. Hasta la última década del se hace hincapié en las divisiones, que constituyen una forma de decorar una simple cadencia o intervalo mediante una serie de notas más cortas que se añaden. También eran conocidas como disminuciones, passaggi en italiano, gorgia (‘garganta’, término utilizado por primera vez en 1555 por Nicola Vicentino para referirse a la ornamentación vocal), o glosas (de Ortiz, en español y en italiano). Este tipo de ornamentos comienzan como simples notas de paso, progresando hasta adiciones graduales y en los casos más complicados a pasajes rápidos de notas de igual valor - floreciendo el virtuosismo. Existen normas para el diseño de estos adornos, para asegurar que la estructura original de la música permaneciese intacta. Hacia el final de este periodo las divisiones que se detallan en los tratados contienen más ritmos con puntillo y otros ritmos irregulares así como saltos de más de un tono.
Los tratados, a partir de Archilei (1589), aportan un nuevo sistema de recursos expresivos llamados gracias junto con las divisiones. Estas tienen un interés mucho más rítmico y están llenas de afecto ya que los compositores centraron su atención en la representación de texto. Se inicia con trino y cascate, y para cuando llegamos a Francesco Rognoni (1620) también se nos habla sobre adornos de moda como portar la voce, accento, tremolo, gruppo, esclamatione e intonatio.
Los principales tratados sobre ornamentación musical de esta época son: Silvestro Ganassi dal Fontego Opera intitulata Fontegara …, Venecia, 1535 Adrian Petit Coclico Compendium musices, Núremberg, 1552 Diego Ortiz Tratado de glosas sobre cláusulas…, Roma, 1553 Juan Bermudo El libro llamado declaración de instrumentos musicales, Ossuna, 1555 Hermann Finck Pratica musica, Wittenberg, 1556 Tomás de Sancta Maria Libro llamado arte de tañer fantasia, 1565 Girolamo Dalla Casa Il vero modo diminuir..., Venecia, 1584 Giovanni Bassano Ricercate, passaggi et cadentie…, Venecia, 1585 Giovanni Bassano Motetti, madrigali et canzoni francesi… diminuiti, Venecia, 1591 Riccardo Rognoni Passaggi per potersi essercitare nel diminuire, Venecia, 1592 Lodovico Zacconi Prattica di musica, Venecia, 1592 Giovanni Luca Conforto Breve et facile maniera… a far passaggi, Roma 1593 Girolamo Diruta Il transylvano, 1593 Giovanni Battista Bovicelli Regole, passaggi di musica, madrigali e motetti passaggiati, Venecia, 1594 Aurelio Virgiliano Il Dolcimelo, MS, c.1600 Giulio Caccini Le nuove musiche, 1602 Giovanni Girolamo Kapsberger, Libro primo di mottetti passeggiati à una voce, Roma, 1612 Francesco Rognoni Selva de varii passaggi..., 1620 Giovanni Girolamo Kapsberger, Libro secondo d'arie à una e piu voci, Roma, 1623 Giovanni Battista Spadi da Faenza Libro de passaggi ascendenti e descendenti, Venecia, 1624
Barroco El posterior abuso de los ornamentos llegó a tal extremo que los compositores se vieron obligados a precisar qué era lo que querían que se interpretase y cómo. Entre 1650 y 1750, en la época barroca, se elaboraron diversos tratados y tablas explicativas en las que cada autor definía sus signos (homologados o no) junto con su correcta interpretación. Así pues, los adornos pasaron de ser algo arbitrario y a decisión del intérprete, a ser algo normalizado. A medida que avanza el Barroco los adornos van adquiriendo un sentido diferente. La mayoría de los adornos tienen lugar en el pulso y hacen uso de intervalos diatónicos de manera más exclusiva que los ornamentos de períodos posteriores. Aunque cualquier tabla de ornamentos ha de proporcionar una presentación rigurosa, debe tenerse en cuenta la duración de la nota y el tempo, ya que en tempos rápidos sería difícil o imposible tocar todas las notas que se requieren generalmente. Una ejecución de algunos ornamentos barrocos comunes se establece en la siguiente tabla del Pequeño libro de Wilhelm Friedemann Bach escrito por Johann Sebastian Bach.
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El término agrément se utiliza específicamente para indicar el estilo francés de ornamentación barroca.
Clasicismo Hacia mediados del la práctica ornamental se aborda en profundidad en diversos tratados. Para instrumentos de tecla: Versuch über die wahre Art das Clavier zu spielen (Ensayo sobre el verdadero arte de tocar los instrumentos de tecla) (1753) de Carl Philipp Emanuel Bach. Para violín: El arte de tocar el violín (1751), de Francesco Geminiani. Versuch einer grundlichen Violinschule (1756) de Leopold Mozart. Regole per arrivare a saper ben suonare il violino (Reglas para llegar a saber tocar bien el violín) de Giuseppe Tartini. Para flauta: Versuch einer Anweisung die Flöte traversiere zu spielen (1752) de Johann Joachim Quantz.
Romanticismo Durante el la ornamentación en la música fue cada vez más esporádica, como las apoyaturas que eran parte del ornamento vuelven a ser notas ordinarias incluidas de la melodía y la extensión de compás, pero no desaparece por completo. El uso del adorno como técnica de variación de la melodía, ampliamente presente en el Clasicismo, fue desapareciendo gradualmente debido a una nueva visión de las relaciones entre compositor, intérprete y pieza musical. Por otra parte, otras razones estéticas y acústicas relacionadas con el tamaño creciente de las salas de conciertos y teatros de ópera determinaban la escala de todos los instrumentos musicales y la técnica vocal hacia un mayor rango dinámico en detrimento de la agilidad y claridad de la articulación necesaria para ejecutar múltiples adornos.
Debido a esta disminución en la técnica ornamental, su práctica tuvo un éxito desigual entre los grandes compositores del . Por un lado, autores como Paganini, Beethoven y Liszt continuaron utilizándolos, mientras que otros como Robert Schumann y Felix Mendelssohn se limitaban a su uso en casos esporádicos.
Mención aparte merece el compositor polaco Chopin, que hizo un amplio uso aunque estrictamente "personal" de la ornamentación. En su escritura melódica los adornos adquirieron un sentido que no se había dado hasta entonces. Sus valses, mazurcas, polonesas y obras como los nocturnos constituyen muestras del copioso empleo de ornamentos desde una perspectiva completamente romántica.
Desde comienzos del los adornos tradicionales fueron desapareciendo poco a poco de la escritura musical. Si bien, existen unas pocas excepciones como algunas sonatas para piano de Stravinsky, que trató de incluir ornamentación al adoptar el estilo neoclásico. En este período los adornos musicales comenzaron a ser objeto de estudio histórico por parte de la musicología.
Tipos
Trino thumb|180px|Trino. El trino es un adorno musical que consiste en una rápida alternancia entre dos notas adyacentes, por lo general a un semitono o un tono de distancia, que puede ser identificado por el contexto del trino. Este ornamento se representa en las partituras y partichelas mediante las letras tr, o bien solo con una t, situadas por encima de la nota. En ocasiones tales letras tr han ido seguidas de una línea ondulada e incluso se ha llegado a representar directamente mediante la línea ondulada sin las letras, sobre todo en la música del Barroco y de principios del Clasicismo. A lo largo de la historia han surgido diversos tipos de trinos: Trino directo: es aquel que comienza y finaliza con la nota principal, salvo cuando la nota siguiente sea de igual nombre y sonido. Este es el tipo más habitual actualmente. Trino invertido: es aquel que empieza con la nota auxiliar superior y termina con la nota principal. Era el más común en el Barroco y principios del Clasicismo. Trino con preparación: es aquel que va precedido por un grupo de notas entre las que hay alguna que no es la nota principal ni la auxiliar y finaliza con la nota principal. Al interpretarlo, tales notas deben incluirse dentro de la medida del trino. La preparación ascendente o descendente da lugar a los siguientes subtipos: Trino ascendente: si la preparación consiste en dos notas que ascienden por grados conjuntos hasta la nota principal. Trino descendente: si la preparación consiste en dos notas que descienden por grados conjuntos hasta la nota principal.