thumb|Historiograma Sevilla miniatura|300px|Restos arqueológicos en la Plaza de la Encarnación.
La historia de Sevilla comienza durante la Edad Antigua con el surgimiento en el actual centro de Sevilla de un primer núcleo de población con comerciantes fenicios, con el nombre de Spal. Este territorio formó parte de Tartessos. La leyenda, recogida por los primeros historiadores,Gaius Plinius Secundus, Naturalis Historia (liber 3, Cap. 1): "Inter urbes Baeticae Hispalis, cuius fundationem ab Hercule quidam tradunt." dice que Spal fue fundada por Hércules. Posteriormente, la región fue invadida por los cartagineses. En el 206 a. C. los romanos conquistaron la zona. Entonces la ciudad era conocida como Híspalis.
Durante el reino visigodo alojó la corte con Teudis, Teudiselo y Atanagildo.
En al-Ándalus (la España musulmana) Sevilla fue primero sede de una cora y después capital de un reino de taifas, que fue incorporado a la cristiana Castilla bajo Fernando III el Santo en 1248.
A partir de entonces Sevilla fue repoblada por cristianos de los reinos españoles (y también de otros lugares de Europa). Fue una de las ciudades con voto en Cortes y alojó en numerosas ocasiones la corte itinerante castellana.
En el reinado de los Reyes Católicos se instalaron muchos mercaderes extranjeros en Sevilla, sobre todo genoveses.
Tras el descubrimiento de América, Sevilla se convirtió en el centro económico del Imperio español, al monopolizar el comercio transoceánico con la Casa de Contratación de Indias desde 1503. Esta prosperidad abrió a la ciudad al Siglo de Oro de las artes y las letras. La época de mayor esplendor artístico de la ciudad fue el barroco. El trajo consigo una disminución de la población por la epidemia de peste negra de 1649. En ese mismo siglo la navegación por el Guadalquivir se dificultó por la acumulación de sedimentos en el río y por el mayor tamaño de las embarcaciones. La mejora de las fortificaciones gaditanas trajo consigo que se decidiera trasladar la Casa de la Contratación de Indias a Cádiz en 1717.
La revitalización de la ciudad en el (industrialización, ferrocarril) coincidió con el romanticismo. En la Guerra Civil fue de las primeras ciudades tomadas por el «bando nacional». El conformó urbanísticamente la ciudad actual gracias a la Exposición Iberoamericana de 1929 y a la Exposición Universal de 1992. Fue escogida como capital de la autonomía andaluza en 1981.
Prehistoria y Edad Antigua
miniatura|200px|Reproducción de un elemento pectoral del Tesoro de El Carambolo, conservado en el Ayuntamiento de Sevilla. El suelo de Sevilla es de formación geológicamente reciente. Entre el terciario y el cuaternario el océano entraba por el actual valle del Guadalquivir. El desmoronamiento de parte de Sierra Morena en ajustes sísmicos y la acumulación de sedimentos entre Sanlúcar de Barrameda y Rota crearon un lago interior, el Lacus Ligustinus (que existió hasta tiempos históricos). Posteriormente, se siguieron acumulando sedimentos y se fueron formando las marismas.
Excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en 2009 en el Alcázar encontraron restos del El núcleo original de la ciudad se remontaría al , a una isla en el Guadalquivir, en el entorno de la actual plaza del Salvador y la Cuesta del Rosario.
La leyenda cuenta que hace unos 3000 años Melkart, un navegante fenicio, recorrió el Mediterráneo y que posteriormente atravesó el estrecho de Gibraltar entrando en el océano Atlántico. Recorrería la costa y fundaría Gádir y luego habría ido hacia el norte hasta llegar a donde actualmente se encuentra la ciudad de Sevilla, donde establecería un asentamiento comercial . Melkart sería reconocido como semidiós por la cultura fenicia. En la mitología griega sería identificado como Heracles y en la romana como Hércules.
Hay diversas teorías sobre el origen del nombre de la ciudad. Según el catedrático José Luis Escacena Carrasco, los fenicios llamaron a la ciudad Spal o Hispal. Según el obispo visigodo san Isidoro, el nombre de Híspalis provenía de que la ciudad primitiva se contruyó en una zona pantanosa, "sobre palos".San Isidoro de Sevilla. Etimologías, XV 1, 71 Según el profesor Antonio Blanco Freijeiro, en el subsuelo de la calle Sierpes se encontraron palos propios de este tipo de construcciones, lo que podría respaldar esta teoría.
La teoría mayoritaria indica que Tartessos surgió como la mezcla cultural entre una sociedad de finales de la Edad del Bronce –que vivía en el suroeste de la península ibérica– y los fenicios que llegaron de oriente. Según Escacena, la capital tartesica era Sevilla y el principal santuario fue construido al otro lado del río, en El Carambolo, en el actual municipio de Camas. En la Biblia, esta área es denominada Tarsis. y los romanos llamaron a la región Turdetania.
Los tartesios, dirigidos por Chalbus, fueron derrotados en Osqua (a dos kilómetros de Villanueva de la Concepción) por el general cartaginés Asdrúbal Barca en el 216 a. C.
Tradicionalmente, se ha considerado que la invasión cartaginesa supuso el fin de Tartessos, aunque existen otras teorías. Los cartagineses construyeron las primeras carreteras de la región. También introdujeron el elefante como animal de trabajo, aunque los romanos posteriormente exterminaron a estos animales.
Época romana
miniatura|derecha|Columnas con las estatuas de Hércules y Julio César en la Alameda de Hércules.Pérez Tello, op. cit., p. 109.
Las tropas romanas entraron en el , durante la segunda guerra púnica, bajo las órdenes del general Escipión el Africano y acabaron con los cartagineses que habitaban y defendían la región, siendo sus sucesores en el sur peninsular. El general fundó Itálica, en la localidad cercana de Santiponce, sobre dos colinas.
En el año , Híspalis poseía muralla y foro y contaba con actividad mercantil portuaria.
Entre el 49 y el 45 a. C. tuvo lugar una guerra civil entre los partidarios de Julio César y de Pompeyo. Los sevillanos se posicionaron a favor de César, que después de pacificar el territorio, dejó como gobernador de la provincia a Quinto Casio Longino con cuatro legiones. Este gobernador se dedicó a imponer contribuciones por su cuenta, para su lucro personal, y realizó otras crueldades. Por esto, un grupo de romanos de Itálica se conjuró para matarlo. El gobernador fue apuñalado cuando se encontraba en Córdoba pero sobrevivió. Tras esto, hizo crucificar a cientos de romanos de Itálica y a muchos sevillanos. Quinto Casio murió en un naufragio cerca de Tarragona. Fracasada la conspiración, los béticos se pusieron de parte de los hijos del ya muerto Pompeyo y obligaron a César a someter la región en una última campaña de su vida militar. En el invierno de los años 46-45 a. C. se batalló sin tregua en los campos de las actuales provincias de Córdoba y Sevilla hasta que logró una victoria decisiva en la batalla de Munda el 17 de marzo del 45 a. C.. Al término de la refriega, César dijo:
Cuando, tras la victoria en Munda, César viene a Híspalis unos emisarios hispalenses le salieron al encuentro para pedirle clemencia. César envió con ellos a Caninio al mando de un destacamento que se hizo cargo de la plaza mientras él acampaba a las afueras. Sin embargo, los pompeyanos de Sevilla se indignaron de que la rendición se hubiera hecho a sus espaldas y sin informar de ella a un tal Filón, que era un cabecilla de aquella causa. Cuando Filón se enteró de lo sucedido se puso en camino a Lenio y concertó allí los servicios de Cecilio Nigro, que disponía un gran contingente de guerreros. En mitad de la noche, este contingente penetró en Sevilla, pasó a cuchillo a la guarnición cesariana, cerró las puertas y se dispuso a hacer frente a César. Ante la preocupación de que, viéndose perdidos, incendiasen la ciudad y destruyesen las murallas, César no los hostigó. Les permitió hacer una salida y prender fuego a los barcos que estaban en el río. Mientras los soldados del César se encargaban de apagar el incendio, el contingente de Nigro emprendió la retirada, en la que más tarde fueron diezmados por la caballería cesariana.
En 2019 se descubrieron en la ciudad restos de la vía Heraclea, que comunicaba el Levante con el sur peninsular. Esta vía es contemporánea a Julio César.
Según san Isidoro, Julio César llamó a la ciudad Iulia (por su nombre) Rómula Híspalis. Según el catedrático Antonio Caballos Rufino, la ciudad nunca fue llamada Iulia y el fundador de la misma fue el procónsul Cayo Asinio Polión.
Julio César, en el año 45 a. C., le dio a la ciudad el estatuto de colonia.
Híspalis pasó a ser convertirse en una ciudad hispano-romana comercial, mientras que Itálica pasó a ser una ciudad residencial puramente romana. El emperador Trajano nació probablemente en Itálica en el año 53.
miniatura|200px|Restos de los Caños de Carmona, un acueducto construido por los almohades en el siguiendo el trazado de otro anterior, de origen romano.
En Sevilla, el área alrededor de la actual plaza de la Alfalfa constituía el punto de encuentro del cardo maximus que transcurría de norte a sur, desde la actual iglesia de Santa Catalina hasta la calle Abades y el Decumano mayor que transcurría de este a oeste desde la actual iglesia de San Esteban en la calle Águilas hasta la plaza del Salvador. En esta zona se encontraban el foro de la época imperial romana, que comprendía templos, termas edificaciones públicas y mercados.Cardoso Bueno, Diego A.: Sevilla. El Casco Antiguo. Historia, Arte y Urbanismo. Ediciones Guadalquivir (2006). ISBN 84-8093-154-X. Consultado el 24 de marzo de 2010.
Entre los años 170 y 172, tribus del norte de África invadieron la península pero fueron repelidos fácilmente por Aufidio Victorino. Durante esta campaña, la Legión VII Gémina se estableció temporalmente en Itálica, lo que obligó a considerar temporalmente a la Bética como provincia imperial, es decir, controlada directamente por un legado del emperador. En el 175 tuvo lugar otra invasión. Las ciudades de Itálica y Singilia Barba fueron asediadas y liberadas por Valia Maximiano en el 177.
Según la tradición, en el el apóstol Santiago el Mayor vino a evangelizar Hispania y nombró arzobispo de Sevilla a Pío, que le había acompañado desde Jerusalén. No obstante, el Catálogo Gótico-Hispalense y el Códice de San Millán, del , el primer nombre de arzobispo hispalense que figura es el de Marcelo, a mediados del . miniatura|derecha|Columnas romanas de la calle Mármoles.
En este periodo se sitúa la leyenda que narra que en julio del 287 una procesión a la diosa Salambó pasó frente al puesto de dos alfareras cristianas, las hermanas Justa y Rufina. El cortejo les pidió un donativo al que ellas se negaron. Una de las personas que llevaban el ídolo rompió toda sus mercaderías y las alfareras empujaron a la imagen de la diosa lejos de sí, que cayó rompiéndose en pedazos. Fueron llevadas ante el gobernador Diogeniano y martirizadas. Sus restos fueron enterrados a las afueras de la ciudad por el arzobispo Sabino.
En virtud de la reforma administrativa de Diocleciano (293 d. C.) Híspalis llegó a convertirse en el centro político de las cinco provincias peninsulares, así como de las dos anejas, la Mauritania Tingitana y la Baleárica, al residir en la ciudad el vicario de la diócesis hispana.
Según una de las diferentes transcripciones de un texto del poeta Ausonio, Hispalis podría ser la undécima ciudad en la jerarquía del Alto Imperio (), aunque otra transcripción de ese texto original de Ausonio hallada en París, habla de Augusta Emerita como de esa undécima ciudad del Imperio.Libro online