thumb|El entierro del conde de Orgaz (1586-1588) obra de El Greco que representa el milagro en el que, según la tradición popular, San Esteban y San Agustín bajaron de los cielos para dar sepultura personalmente a Gonzalo Ruiz de Toledo, conde de Orgaz.

Un milagro es el concepto dado a un hecho muy inusual que se cree que es sobrenatural y se atribuye a la intervención divina.

Un milagro es un suceso que no sería explicable por leyes naturales o científicas. Tal acontecimiento puede atribuirse a un ser sobrenatural (especialmente una deidad), magia, un hacedor de milagros, un santo o un líder religioso. Los teólogos indican que estos hechos son prueba de la divina providencia.Miracles on the Stanford Encyclopedia of Philosophy

De manera informal, la palabra milagro se utiliza a menudo para describir cualquier acontecimiento beneficioso que sea estadísticamente poco probable, pero que no contradiga a las leyes de la naturaleza, como sobrevivir a un desastre natural, También puede emplearse para referirse a una simple casualidad, independientemente de su probabilidad, ya que algunas coincidencias pueden considerarse milagros.

Etimología

La palabra milagro, antiguamente miraglo, encuentra su origen en el latín miraculum, palabra derivada del verbo mirari, que significa «admirarse» o «contemplar con admiración, con asombro o con estupefacción». Los latinos llamaban miraculum a aquellas cosas prodigiosas que escapaban a su entendimiento, como los eclipses, las estaciones del año y las tempestades..

Esta forma latina se mantiene en inglés y francés como miracle, y en italiano como miracolo, entre otras lenguas neolatinas.

Es así como, desde el punto de vista etimológico, la palabra milagro no dice relación necesariamente con una cierta intervención divina, sino que se liga al asombro ante lo inefable, tal como lo plantearan los latinos. A raíz de esto, milagro también puede referirse a un "Suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa", sin implicar fuerzas divinas.

Historia Desde la Antigüedad se viene creyendo en el poder de realizar milagros. Al dios griego de la medicina, personificado en Asclepio (Salvador del Mundo), se atribuía el poder de obrar curaciones prodigiosas, incluso resucitar muertos. Desde el se creó una red de templos en su nombre en los que los fieles hacían votos para pedir o agradecer curaciones; el ejemplo más conocido es el santuario de Epidauro. Los seguidores del filósofo y matemático Pitágoras de Samos —asimismo divinizado por estos— otorgaban a su maestro dones portentosos, por lo que su figura fue asociada a múltiples leyendas de tipo milagroso.

También en la Antigua Grecia, al menos desde la época arcaica, se consideraba normal el que los dioses y los antepasados divinizados intervinieran para proteger a las distintas ciudades o estados y decidir sus destinos en sentido favorable para estos. Así, ha quedado constancia de la opinión de los griegos respecto a la autoría efectiva de su victoria en las guerras médicas frente a los persas: «No fuimos nosotros, sino los dioses y los héroes quienes la lograron».

Según testimonios de textos y fragmentos de la Antigüedad, se ha atribuido al hiperbóreo Abaris y a filósofos como Epiménides y Empédocles de Agrigento capacidades extraordinarias y milagrosas, tales como la de «marchar por los aires» en el caso del primero. Por su parte, Empédocles () —también adorado como un dios— era llamado «domador de los vientos» por su capacidad de aplacar el aire huracanado; asimismo, logró cambiar el curso de dos ríos —según otra versión, taponó el desfiladero de una montaña— para contener un episodio de peste en Selinunte, y practicó curaciones milagrosas, incluida la resurrección de una mujer que llevaba, según el relato de Heráclides recogido por Diógenes Laercio, treinta días sin pulso ni respiración.

Otro famoso hacedor de milagros, ya en época más tardía, fue Apolonio de Tiana (), al que también se atribuían resurrecciones de muertos. Contemporáneo suyo fue el emperador Vespasiano, del que el historiador romano Tácito narra dos curaciones milagrosas que habría realizado en el año 69 en Alejandría: «Cierto alejandrino le pidió quejumbroso la curación de su ceguera, en conformidad con la indicación del dios Serapis, al que el pueblo supersticioso venera más que a los restantes. Y suplicó al soberano que tuviera a bien echarle saliva en las mejillas y en las cavidades oculares. Otro hombre con una mano enferma suplicó conforme al consejo del mismo dios que el soberano tuviera a bien poner la planta del pie sobre su mano. [...] Y la mano se tornó utilizable en el acto, y el ciego recobró la luz ocular» (Historias 4, 81).

Afirmaciones de milagros Cristianismo

thumb|250px|Resurrección de Lázaro, (c. 1410) folio 171r de Très Riches Heures du Duc de Berry. Musée Condé, Francia. Según el cristianismo, un milagro es en sí un hecho sobrenatural en el cual se manifiesta el amor de Dios hacia los seres humanos.

En el caso del Nuevo Testamento se encuentra una gran cantidad de milagros, principalmente aquellos realizados por Jesús. A Jesucristo se le atribuyen, de acuerdo a textos neotestamentarios y apócrifos, los milagros de resucitar muertos, control de la naturaleza, curación de ciegos, leprosos y enfermos, entre otros. Cuando se analiza un relato de milagro desde la perspectiva literaria, no se hace ningún juicio sobre su valor histórico. La investigación histórica tienen sus propias reglas, que son diferentes de las literarias. En el catolicismo, la rama del cristianismo más extendida, es común que se presenten diversos testimonios de personas que aseguran haber recibido milagros por intercesiones de santos y santas canónicos (ejemplo: San Martín de Porres, San Benito, San Francisco de Asís), ángeles (como el Arcángel Miguel) , de la Virgen María, sacerdotes (Padre Pío, Cura de Ars), monjas (Teresa de Calcuta), profetas, apóstoles de Jesús (Judas Tadeo, Pablo de Tarso, etc) y santos no canónicos (Juan Soldado, Jesús Malverde)

Pablo de Tarso presentó el carisma de obrar curaciones y el poder de obrar milagros como procedentes del espíritu de Dios y destinados al bien común:

Para el cristianismo en general, el milagro sería un hecho sin explicación científica razonable. Agustín de Hipona ofreció la siguiente definición de milagro: «Milagro llamo a lo que, siendo arduo e insólito, parece rebasar las esperanzas posibles y la capacidad del que lo contempla» (De utilitate credendi, 16,34). Pero el mismo autor no pone tanto énfasis en los milagros como «desafíos a las leyes naturales». Agustín de Hipona marca que todos los hechos (ordinarios o extraordinarios) tienen una significación religiosa: visto desde el punto de vista de la fe, «tanto el crecimiento de la mies como la multiplicación de los panes tienen el sello del amor y del poder del Dios».

Iglesia católica Tomás de Aquino, en el , definió milagro como algo hecho por Dios más allá de las causas conocidas por los hombres (cf. Suma teológica, I parte, q. 105, a. 7).

En la actualidad, la fe y la ciencia no se consideran excluyentes en la Iglesia católica, según señala el Concilio Vaticano II:

Como consecuencia de lo anterior, la posición actual de la Iglesia católica no es opuesta a la ciencia. El milagro no es considerado hoy un "suceso mágico" que controla las fuerzas cósmicas, sino -en la postura de los creyentes- un suceso que dependería de Dios (de quien, por otra parte, también dependerían todas las leyes naturales). Para los creyentes, científicos o no, la atención no se centra en lo sorprendente o extraordinario del hecho ocurrido, sino en la autoridad de quien supuestamente lo realizó (Dios). Además, el milagro, en el pensar de los creyentes, solo se concede por motivos que escapan al intelecto del ser humano, y que se sitúan en el mismo misterio de Dios.

Hay, pues, hechos que resultan para la ciencia "inexplicables" por las leyes naturales, al menos hasta el día de hoy. La forma de interpretación de esos hechos depende de la creencia o del pensamiento de cada cual, y no definen al hecho en sí, sino al individuo que lo interpreta.

Cristianismo evangélico Para la mayoría de los cristianos evangélicos, el biblicismo asegura que los milagros descritos en la Biblia siguen siendo relevantes y pueden estar presentes en la vida del creyente.Sébastien Fath, Du ghetto au réseau: Le protestantisme évangélique en France, 1800-2005, Édition Labor et Fides, Genève, 2005, p. 28James Innell Packer, Thomas C. Oden, One Faith: The Evangelical Consensus, InterVarsity Press, USA, 2004, p. 104 Las curaciones, los éxitos académicos o profesionales, el nacimiento de un niño después de varios intentos, el final de una adicción, etc., serían ejemplos tangibles de la intervención de Dios con el fe y oración, por el Espíritu Santo.Franck Poiraud, Les évangéliques dans la France du XXIe siècle, Editions Edilivre, Francia, 2007, p. 69, 73, 75 En la década de 1980, el movimiento neo-carismático volvió a enfatizar los milagros y la curación por la fe.George Thomas Kurian, Mark A. Lamport, Encyclopedia of Christianity in the United States, Volume 5, Rowman & Littlefield, USA, 2016, p. 1069 En ciertas iglesias, un lugar especial está reservado para curaciones con imposición de manos durante el servicio o para campañas de evangelización.Cecil M. Robeck, Jr, Amos Yong, The Cambridge Companion to Pentecostalism, Cambridge University Press, UK, 2014, p. 138Béatrice Mohr y Isabelle Nussbaum, Rock, miracles & Saint-Esprit, rts.ch, Suiza, 21 de abril de 2011 La curación por la fe o curación divina se considera una herencia de Jesucristo adquirida por su muerte y resurrección.Randall Herbert Balmer, Encyclopedia of Evangelicalism: Revised and expanded edition, Baylor University Press, USA, 2004, p. 212

Budismo El Haedong Kosung-jon de Corea (Biografía de los monjes de las alturas) registra que el rey Beopheung de Silla había deseado promulgar el budismo como la religión de estado, pero que fue impedido por los oficiales de la corte. En el décimo cuarto año de su reinado, el "Gran Secretario" de Beopheung, Ichadon, concibió una estrategia para vencer a la oposición cortesana. Ichadon lo convenció de proclamar al budismo como religión oficial a través de un sello real. Le dijo que en cuanto los oficiales la recibieran, debía negarla y exigir una explicación. Ichadon confesaría en su lugar y aceptaría la pena de muerte y así sería rápidamente considerada una falsificación. Ichadon le profetizó al rey de que en su ejecución un maravilloso milagro convencería a los oficiales sobre la grandeza del budismo. Todo iba según lo planeado y los oficiales mordieron el anzuelo. Entonces, cuando Ichadon fue ejecutado en el décimo quinto día del noveno mes del año 527, se cumplió su profecía; la tierra se sacudió, el sol se oscureció, bellas flores llovían sobre sus cabezas, su cabeza amputada voló a las sagradas montañas Geumgang y se roció leche en vez de sangre treinta metros sobre su cadáver decapitado. Los opositores aceptaron el augurio como una manifestación de la aprobación del Cielo y ese día el budismo se convirtió en religión oficial en el año 527 d. C.Korea: a religious history, James Huntley Grayson, p. 34

El Honchō Hokke Reigenki (c. 1040) de Japón relata diversos milagros budistas.Keene, Donald. Twenty Plays of the Nō Theater. Columbia University Press, New York, 1970. Page 238. Los milagros desempeñan un papel importante en la veneración de las reliquias budistas en el sudeste asiático. Así, Somawathie Stupa en Sri Lanka es sitio de peregrinaje cada vez más popular y un destino turístico debido a los múltiples reportes sobre rayos de luz milagrosos, apariciones y relatos modernos, que a menudo se han registrado en fotografías y videos.

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