thumb|Big Brother La telerrealidad o televisión de la vida real (también conocido por el anglicismo reality show) es un género de televisión que se encarga de documentar situaciones sin guion y con ocurrencias actuales con la intención de atraer al público en las cuales interactúa un elenco que hasta entonces es desconocido. Este género usualmente resalta lo dramático y conflictivo de la vida de los personajes, algo que lo compara con el género documental. Utiliza diferentes elementos estandarizados como los confesionales donde el elenco expresa sus pensamientos, e inclusive sirven como narradores del programa. En competiciones basadas en telerrealidades, existe la parte de eliminación por episodio, un panel de jueces y el concepto de inmunidad de la eliminación.

La existencia de este género empieza a principios de 1991 con la serie neerlandesa Nummer 28, que fue el primer programa en juntar a desconocidos y grabar sus interacciones.Zeven werklozen samen op zoek naar een baan (en holandés), Raymond van den Boogaard, NRC Handelsblad, 28 de septiembre de 1996 El fenómeno se retoma a finales de 1990 e inicios de los años 2000 con los grandes éxitos internacionales Survivor y Big Brother. Estos últimos, junto a otros programas basados en competiciones, se volvieron franquicias globales con decenas de versiones en diferentes países. La telerrealidad se convirtió en un elemento para la programación televisiva. En Estados Unidos, varios canales se han especializado en la realización de programas de telerrealidad. El más famoso es MTV, canal nacido en 1981 como expositor de videos musicales, el cual cambió su formato a programas de realidad a principios del año 2000.

Hay ciertas áreas que se acercan a lo que puede ser clasificado como telerrealidad. Documentales, noticieros, programas deportivos, talk show y programas tradicionales de competencias que no se clasifican dentro del concepto de telerrealidad, aunque tengan elementos básicos del género, como situaciones espontáneas y a veces participantes desconocidos. Algunos programas que siguen al género son aquellos de cámara oculta, programas que buscan talentos, series donde se documenta la vida ordinaria de personas, programas con un gran concepto de juegos, programas de reparación o remodelación de hogares y programas de casos de la vida real.

Se ha criticado mucho este género desde el incremento de su popularidad. Mucha de esta crítica se ha centrado en el uso de la palabra «realidad» y cierto tipo de shows que se presentan como programas que hacen una crónica de eventos ocurridos. Se ha debatido que la televisión de realidad no presenta la realidad implícita (los participantes son presentados en situaciones artificiales o falsas) y la tachan de engañosa o incluso fraudulenta, por el uso de la técnica de la edición, porque se dice que los participantes son entrenados para comportarse y para saber qué decir, las historias son generadas con anterioridad y las escenas son coreografiadas para las cámaras. Otras críticas incluyen el querer humillar y explotar a los participantes (principalmente en programas de competencias), que hacen estrellas a quienes no tienen talento, cultura, ni son figuras públicas, que además no son de confianza y que embellecen la vulgaridad y el materialismo.

Funciones de los programas de telerrealidad Los teóricos establecen una clasificación de los programas dependiendo de las funciones sociales que se han atribuido a la televisión que son las de formar, informar y distraer, de las cuales derivan, respectivamente, los programas educativos, informativos y de entretenimiento.

Son muchos los autores que coinciden en que este género no pertenece en exclusiva ni a lo informativo, ni a lo educativo, ni a lo espectacular, ni a lo real, ni a lo ficticio, sino que pertenece a todos, incluso a la política; la aparición de numerosos escándalos sobre el comportamiento de personajes públicos, los resultados de la crisis económica, el gran distanciamiento entre electores y elegidos, la inflación informativa, etc. Además, la convivencia entre los profesionales de los medios y los políticos habría creado una opacidad en la información que ha arruinado la autoridad y la legitimidad que poseían las instituciones.

Historia El primer tipo de programa de telerrealidad fue la cámara escondida, la cual debutó con el programa estadounidense Candid Camera del año 1948. Le siguieron los programas de concursos televisivos originados en los años 50, cuyo primer exponente exitoso fue Miss America, un concurso de belleza tradicional trasladado a la televisión. Hoy en día, los concursos televisivos ya no se incluyen en el género del programa de telerrealidad ya que presentan un guion y son rodados en un ambiente artificial (un estudio de TV). Sin embargo, ocasionalmente se los incluye en el género.En Argentina el programa Showmatch ganó, en 2007, el premio Martín Fierro al "mejor reality", aunque se trataba de un concurso televisivo sin elementos de programa de telerrealidad.

En España el primer programa de telerrealidad data del año 1948. Con el título "¿Quiere usted ser torero?", se grabaron y emitieron una serie de programas de prueba donde participaban aspirantes a torero, previamente seleccionados, faenando en diferentes plazas de Madrid.

A mediados de los años 70 Estados Unidos vivió el primer boom del género, que fue generado por el programa de PBS, An American Family (1973) un programa en el cual la cámara seguía semanalmente la vida de una familia californiana de apellido Loud, cuyos integrantes se convirtieron en estrellas de televisión. Varios programas en EE.UU., Canadá y el Reino Unido copiaron el concepto, aunque este primer boom no logró extenderse más allá del mundo anglosajón.

El segundo boom, que dura hasta hoy, se produjo a partir del año 1989, cuando salió al aire COPS, un programa que acompañaba a policías durante su trabajo. Este programa fue copiado y adaptado a varios otros oficios (por ejemplo, médicos) durante los años 1990 y la primera década del . Por otra parte, surgieron los shows del tipo Encierro, cuyo origen se remonta al programa neerlandés Nummer 28 del año 1991, el cual fue adaptado un año más tarde por MTV en The Real World y complementado por elementos de game show en Big Brother en 1999.

Durante la segunda mitad de los años 1990 y los primeros años del nuevo siglo surgieron una gran variedad de variantes del concepto, muchos de las cuales tuvieron su origen en Japón. Sobre todo la mezcla entre programas de telerrealidad y programas de juego, sobre todo programas de concursos de canto (como Popstars) fueron muy populares en los años entre 2000 y 2005. Posteriormente hubo una leve decaída del género, sin embargo, este tipo de formatos siguen siendo populares.

En México, el primer programa de telerrealidad fue el que se dio a conocer en la década de 1980 gracias a la televisora pública IMEVISION, quien transmitió el programa Ciudadano Infraganti, donde su conductor Óscar Cadena salía a las calles de la Ciudad de México y de otras ciudades del país con una cámara de televisión para entrevistar o evidenciar a los ciudadanos en su comportamiento cívico y social, como problemas de tránsito, problemas de basura en las calles, el maltrato ejercido por autoridades y burócratas, quejas y acusaciones vecinales, eventos masivos de espectáculos y de deportes fuera de los estadios como el mundial México 86, el concierto de Rod Stewart en Querétaro, y testimonios reales de tragedias como las explosiones de San Juan Ixhuatepec de 1984 o los rescates y las sobrevivencias de los terremotos de 1985. Todo acontecer era videograbado y evidenciado con intentos de entrevistas, agresiones, groserías, tal como ocurría, aún con censura, y todo esto con un sentido social, anticipando lo que vendría después en los noventa con los programas de opinión y debate (Y usted qué opina, te ke, Diálogos en confianza) y los talks shows (Cristina, Laura de América, María Laria, El Show de Cevcec). Años después Oscar Cadena ingresa a Televisa y produce Cámara Infraganti con un formato semejante a lo que fue Ciudadano Infraganti, enriqueciéndolo con concursos como Sopa de Videos, con el auge que tuvieron en su momento y que forman parte del fenómeno telerrealidad, como son los vídeos caseros espontáneos de situaciones chuscas y bromas pesadas, acusaciones y testimonios de problemas sociales y vecinales. Por la misma época también se hicieron populares los programas de vídeos chuscos (Ay Caramba, Que Cotorreo, Lente Loco, Solo Para Reír, la saga de películas La Risa en Vacaciones) y los programas dramatizados de testimonio real (Mujer, casos de la vida real, Lo que callamos las mujeres).

El concepto de reality show no era conocido en México, mucho menos los concursos psicosociales de encierros o aislamientos voluntarios, hasta que Televisa contrata los servicios de Endemol de Países Bajos y trae la concesión de Big Brother en 2002. En su primera emisión, con personas desconocidas, fue todo un éxito; tuvo dos emisiones más en los años siguientes, y después la versión Big Brother VIP con personalidades públicas (actores, conductores, periodistas, cantantes, deportistas y políticos) con un gran éxito mayor a la anterior, y de ahí en más 7 emisiones con éxito total. TV Azteca lanza meses después La Academia, superando a la versión mexicana de Operación Triunfo de Televisa, donde 14 jóvenes son preparados en una escuela de alto rendimiento para formar cantantes profesionales para la industria discográfica, quizás la telerrealidad de mayor aceptación y con mayor responsabilidad social que Big Brother. En los años siguientes se siguió realizando, y de allí salieron dos de los cantantes de Pop Mexicano de mayor éxito: Yahir en 2002 y Yuridia en 2005. Tiempo después saltó a la fama Carlos Rivera, quien este participara en 2004. Al igual que algunos de éxito mediano como Myriam Montemayor, Víctor García y Nadia. A raíz de este éxito se forma la agrupación Primera Generación con los 14 integrantes de La Academia 1. Otros que también fueron partícipes y que quedaron en el gusto popular son Toñita y Erasmo Catarino, de 2002 y 2005. Algunos de estos no lograron buena aceptación o igualar el mismo éxito como el caso de Laura Caro, Erika Alcocer Luna y Colette, quienes participaron en la versión mexicana de La voz de Televisa en 2016 y 2018. De igual forma otros participantes marcaron controversia como el caso de Jolette, quien no se desempeñó adecuadamente y tuvo que abandonar la competencia. También en su versión para niños La Academia Kids, misma temática pero ahora con las madres acompañando a los concursantes.

Tipos de programas Los programas de telerrealidad se pueden clasificar en 3 grandes grupos: Observador pasivo: la cámara observa pasivamente las actitudes de una persona o de un grupo de personas. Observador o cámara escondida: la cámara observa a personas que ignoran que son filmadas. Suele utilizarse en programas que hacen bromas o enfrentan a la gente a situaciones inverosímiles, y filman sus reacciones para entretener a su audiencia. Concurso de telerrealidad: en este tipo de emisiones un grupo de personas en un ambiente cerrado o al aire libre compiten por un premio, mientras son observados de forma continua por las cámaras.

Los elementos comunes que caracterizan los programas de telerrealidad son los personajes y sus historias presuntamente tomadas de la vida cotidiana. El protagonista, normalmente, se presenta como un ciudadano medio, gente corriente que está dispuesto a actuar como una estrella de las pantallas a cambio de hacer pública su vida privada. El sujeto anónimo de la gran masa se convierte en una "estrella" dado que una de las funciones de los medios de comunicación es otorgar estatus.