Las guerras de los Diádocos fueron una serie de conflictos en los que intervinieron las fuerzas de los sucesores de Alejandro Magno, que lucharon para repartirse el imperio de Macedonia desde el año 323 a. C. (cuando falleció Alejandro) al 281 a. C. (cuando se libró la batalla de Corupedio).

El posible heredero al trono

El intercambio con Babilonia

Las rápidas complicaciones

Cuando Alejandro Magno murió el 13 de junio del 323 a. C. en Babilonia, ninguno de sus camaradas pensaba en dividirse el imperio entre ellos. En primer lugar, porque el rey fallecido, tenía herederos y la lealtad hacia la familia real de los Argéadas era fuerte, si no entre los generales, por lo menos sí entre los soldados. La idea de un único imperio perduró durante una buena veintena de años, resistiendo a las fuerzas centrífugas, hasta la derrota final de Antígono I Monóftalmos. Además, aún después de la desintegración del imperio de Alejandro, su memoria siguió viva e inspiró las ambiciones de algunos soberanos, como Antíoco III el Grande.

Alejandro había tomado la precaución, al comienzo de su reinado, de hacer el vacío entre la numerosa parentela masculina, a menudo ilegítima, de su padre. De esta, solo quedaba un bastardo, mentalmente retrasado, Filipo Arrideo, al que Alejandro custodiaba a su lado. Con sus esposas legítimas, Alejandro no tuvo hijos, pero Roxana estaba a punto de dar a luz. Parece que en un primer momento, dos conceptos se enfrentaron en el seno del Consejo que siguió a la muerte del rey, entre los Amigos (philoi) y los Guardaespaldas (somatophylakes).Diodoro Sículo, XVIII, 2-3. Biblioteca Diodoro en Línea Algunos, entre ellos Pérdicas, preferían la opción de fortalecer el gobierno central y su organización de forma drástica. Ptolomeo, y otros diádocos preferían por el contrario, la constitución de una asamblea de sátrapas, que se reuniera de vez en cuando, estructura bastante laxa, que permitiera una fuerte autonomía a las provincias y a sus dirigentes. En cualquier caso, se decidió esperar al nacimiento del hijo de Roxana: si se trataba de un varón sería rey.Hay incluso un intento de Nearco para hacer a Hércules, el hijo ilegítimo de Barsine y Alejandro, el heredero al trono. El hecho de que Nearco fuera el yerno de Barsine no es, sin duda, extraño a esta proposición, rechazada por los soldados y los diádocos. Pérdicas y Leonato, a los cuales prestó juramento el Consejo, fueron designados tutores temporales del futuro bebé de Roxana.

Esto se hizo sin contar con los soldados de infantería, que aceptaban mal la política de fusión de culturas propugnada por Alejandro Magno, y que se habían significado en el pasado en la sedición de Opis. La idea de que el futuro rey podría ser un medio-iraní, por parte de su madre, provocaba la oposición de la falange.Según Quinto Curcio Rufo, Historias de Alejandro, X, 6 y Marco Juniano Justino, Epítome de Historias Filípicas de Pompeyo Trogo, XIII, 1, 11.,la infantería tomó partido por Arrideo, después de que el Consejo había optado, sin consultarles, por el hijo de Roxana. Además, el general Meleagro, enviado por la Junta para negociar con los soldados, jugó su carta personal se puso del lado de los soldados.Marco Juniano Justino, XIII, 3, 1-10, y 4, 1-4. Parece que se estuvo cerca de la confrontación, (los diádocos y la caballería debieron abandonar Babilonia por un tiempo), pero se llegó a un compromiso, gracias al canciller de Alejandro Magno, Eumenes, que se benefició de su condición de no macedonio para lograr una conciliación.Plutarco, La vida de Eumenes, 3, 1-2. El medio hermano de Alejandro fue proclamado rey bajo el nombre de "Filipo III Arrideo", pero los derechos del niño por nacer se conservaron, y cuando este nació, fue proclamado rey con el nombre de Alejandro IV de Macedonia.

El reparto de los puestos miniaturadeimagen|Alejandro Magno No siendo ninguno de los reyes capaz de asumir las obligaciones del trono, se organiza un sistema organizado de distribución de los puestos en el seno del Consejo de Babilonia.Diodoro, XVIII, 2, 4; Arriano, Historia de la sucesión de Alejandro, 1, 3; Justino, XIII, 4. Pérdicas es designado quiliarca del imperio, (equivalente a visir en la dinastía Aqueménida), y epimeleta (gobernador) del reino. Crátero, el oficial al que, sin duda, Alejandro tuvo mayor confianza después de Hefestión, se convierte en prostatés (tutor) de Filipo III, por su epilepsia y su retraso mental. En este momento, Crátero no se encuentra en Babilonia, sino en Cilicia, con 50.000 veteranos, en camino de vuelta a Europa. Antípatro conserva la regencia de Macedonia y Grecia (aunque antes de la muerte de Alejandro, iba a ser para Crátero), mientras que su hijo Casandro, que llegó a Babilonia, poco antes de la muerte del rey, es colocado a la cabeza del batallón de hipaspistas. Seleuco recibió el título de hiparca que le otorga el derecho al mando de la caballería de los Compañeros (mando prestigioso siendo ejercido antes que él por Hefestión y Pérdicas). La elección de Pérdicas como quiliarca no es de extrañar, ya que llevaba ese cargo con Alejandro, pero sin el título, y al que el rey agonizante confió el anillo real, cuyo sello autentificaba los actos de soberanía.Diodoro, XVII, 117, 3; Cornelio Nepote, Eumenes, 2, 2; Quinto Curcio, X, 6, 16. Pérdicas se convierte oficialmente en ese momento en quiliarca, pero la tutela de los reyes, que se le escapa, es confiada a Crátero. Para marcar su nueva autoridad, Pérdicas hace ejecutar rápidamente a Meleagro entre una treintena de insurgentes de la falange.Diodoro, XVIII, 4, 7.

El Consejo de Babilonia se traduce en una gran renovación de la cabeza de las satrapías, que puede resumirse así:Diodoro, XVIII, 3; Quinto Curcio, 10, 10.

Ptolomeo recibe Egipto (la satrapía más rica y más poblada), la que ambicionaba desde tiempo atrás Antígono I Monóftalmos es confirmado como jefe de Frigia, donde ya gobierna desde (333 a. C.) y obtiene Licia y Panfilia.Pierre Briant Antígono Monóftalmos. Los comienzos de su carrera y los problemas en la asamblea macedonia, Paris, 1973, p. 240. Lisímaco recibe Tracia (tomada a Antipater), a donde acude rápidamente para hacer frente a las revueltas. Leonato recibe Frigia helespóntica. Pitón recibe Media. Peucestas recibe Persis. Filotas recibe Cilicia. Arcón recibe Babilonia. Asandro recibe Caria. Atropates, uno de los pocos gobernantes asiáticos que permanecía en su puesto, conserva Atropatene. Eumenes de Cardia recibe Capadocia y Paflagonia con la condición de que las conquistase, ya que ninguno de estos dos territorios fueron tomados por Alejandro.

La revisión de una lista exhaustiva muestra la preponderancia neta de los macedonios. En efecto, se notan pocos griegos, (el caso de Eumenes, que debe apoderarse de los territorios que le han sido asignados es particularmente elocuente), y unos pocos soberanos asiáticos que Alejandro había mantenido en su cargo, tales como Poros y Taxiles en la India, Oxiartes en el país de los Paropanisades (como padrastro de Alejandro se hizo intocable). La partición de las satrapías hay que considerarla bajo un doble punto de vista. ¿Por qué en primer lugar, enviar tantos oficiales destacados a las cuatro esquinas del imperio? Por otra parte, ¿La elección de los beneficiarios tenía algún significado especial? A menudo se sugiere, habida cuenta de la suerte de Ptolomeo o Seleuco, que son los diádocos quienes exigieron la distribución de las satrapías. Dicho esto, y sin descartar las ambiciones a largo plazo de algunos, se guardaron de proponerlo. Oficialmente, lo que prima es la salvaguarda del imperio, y se impone la prestigiosa designación de oficiales en las provincias de un imperio aún frágil. Pérdicas probablemente no es infeliz al ver alejarse a rivales en potencia, vueltos aún más desafiantes tras la ejecución de Meleagro. Descartarlos presenta riesgos a largo plazo, pera gana tiempo para poder consolidar su poder.

El levantamiento bactriano miniaturadeimagen|300x300px|Distribución de las satrapías al morir Alejandro.|alt= La crisis entre los diádocos y la falange no fue la única que se produjo después de la muerte de Alejandro. En Bactriana estalla una revuelta entre los colonos griegos instalados por Alejandro en los asentamientos militares, más o menos disciplinados, a fin de proteger esta frontera particularmente vulnerable. Considerándose a sí mismos como exiliados, exigen su repatriación desde 325 a. C.. Las colonias militares fundadas por Alejandro en Bactriana y en Sogdiana estaban, en efecto, pobladas mayormente por colonos griegos. Tras la muerte del soberano, este movimiento va cobrando impulso y se combina, aparentemente, con un levantamiento bactriano.Diodoro, XVII, 99, 5-6 (Movimiento 325 a. C.)Diodoro, XVIII, 7 (Movimiento 323 a. C.) Los rebeldes forman un ejército estimado en 20.000 hombres de infantería y 3.000 jinetes. Pérdicas pone entonces en pie un ejército integrado por macedonios designados al azar (porque eran reacios a regresar a las tierras de la Alta Asia) y por tropas orientales reclutadas en las distintas satrapías. Encarga a Pitón, sátrapa de Media, que termine con la insurrección. Este utiliza la traición para vencer a los colonos griegos pero, contrariamente a las órdenes de Pérdicas, quien le había ordenado exterminar a los insurgentes, acepta su rendición. Pero los soldados no respetan el tratado porque consideran que no tiene otro objetivo que servir a las ambiciones de Pitón, por lo que masacran a todos los colonos, con la intención de hacerse con el botín prometido por Pérdicas. Bactriana fue confiada entonces al sátrapa de Aria y Drangiana, el chipriota Estasanor de Soli, quien se hizo así con un vasto territorio.

La Guerra Lamiaca

El principal peligro procedía de Grecia, donde se desencadenó una revuelta en Atenas dirigida por Hipérides contra Antípatro. Una gran coalición dirigida por Leóstenes, un magistrado de Atenas y jefe militar, reunió a las demás ciudades del Ática, de Etolia, de Lócrida y de Focia. A finales del año 323 a. C., Leóstenes venció en Beocia, tras lo cual se apoderó de las Termópilas, obligando a Antípatro a refugiarse en la ciudad de Lamia, de donde viene el nombre de guerra Lamiaca.Hipérides, Oración fúnebre, 10-19. La muerte de Leóstenes en una escaramuza bajo los muros de la ciudad, sustituido por Antífilo, no daña la combatividad de los griegos, quienes, gracias a la caballería tesalia, derrotan al recién nombrado sátrapa de Frigia, Leonato, quien muere en combate. Sin embargo, la llegada de refuerzos de Leonato permitió a Antípatro evacuar Lamia.

La llegada de Crátero con numerosas tropas y las dos derrotas navales que sufrió Atenas en el año 322 a. C. devolvieron el control de la situación a Antípatro. Los griegos fueron vencidos en agosto en Cranón, Tesalia y la coalición se disolvió.Diodoro, XVIII, 9-13; 17-18; Justino, XIII, 5. La represión fue particularmente severa, (Hipéridas fue ejecutado y Demóstenes se suicidó) y la democracia fue otra vez eliminada. Crátero se estaba preparando con Antípatro para perseguir a los etolios que se habían retirado a las montañas, cuando su atención fue desviada por los sucesos de Asia.Diodoro, XVIII, 24-25. (El) Κραννώνα: Η σπουδαιότερη μετά τη Λάρισα αρχαία πόλη κείμενη Ν.ΝΔ της Λάρισας. 300px|thumb|Mapa del antiguo Imperio persa.

Noticias de las conquistas del este En Oriente, la vitalidad militar del joven imperio no fue dañada por la muerte de Alejandro. Así, el año 322 a. C., en el que se puso un fin a la guerra Lamiaca, estuvo marcado por la rendición de Capadocia y la anexión de Cirenaica.