thumbnail|derecha|250px|Alicia, personaje de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, en una ilustración de 1865 de John Tenniel para la novela.
En ficción, un personaje es cada una de las personas o seres ya sean reales o imaginarios que aparecen en una obra narrativa, ya sea televisiva, teatral, cinematográfica, literaria, o de videojuegos. Un caso particular es en la poesía, donde siempre hay algún tipo de persona presente.
Los personajes suelen ser el elemento endocéntrico de los textos de ficción. Los personajes guían a los lectores o a la audiencia a través de sus historias, ayudándoles a comprender las tramas y reflexionar sobre los temas. Una novela sin personajes es extremadamente inusual, aunque ha habido experimentos en este sentido, tal es el ejemplo de la obra Finnegans Wake, de James Joyce.
Asimismo, el personaje es una construcción mental elaborada mediante el lenguaje y la imagen. En varios espectáculos teatrales, puestas en escena y películas los personajes son protagonizados por actores, bailarines y cantantes. Para las animaciones y los títeres, existen actores vocales.
El personaje, como concepto estructuralista, permanece estático, y se reduce a un conjunto de características o a una función necesaria en el desarrollo de la acción.
Persona y personaje El término “Personaje” proviene de la palabra “Persona”, de origen griego, πρόσωπον [prósôpon], que significaba máscara de actor, o personaje teatral.
La crítica literaria mantiene una clara distinción entre personas y personajes, diferenciando entre personas reales y personajes literarios. La persona pertenece al mundo real, mientras que el personaje es sólo ficción, palabras sobre papel que evocan imágenes mentales.
Las personas convierten en lenguaje los elementos que perciben, mientras que en el personaje literario el objeto percibido es ya lenguaje. Para Jacques Lacan, lo real está ahí, pero siempre fuera de nuestro alcance; el "orden simbólico" es un sistema mediador basado en el lenguaje y la representación simbólica de las cosas: «construimos nuestro mundo a través del lenguaje».
Para Karl Marx y otros autores, persona es la realidad íntima, la totalidad del auténtico ser, lo que se esconde dentro del personaje, que sólo es una imagen ficticia que el mundo nos impone o que inventamos y ofrecemos al resto del mundo.
La construcción de personajes literarios En la escritura de ficción, los autores crean personajes dinámicos utilizando varios métodos. A veces los personajes se crean desde la imaginación; en otros casos, acentuando un rasgo del carácter de una persona real en una nueva creación ficticia.
Personas reales, en parte o en su totalidad Un autor o creador que basa un personaje en una persona real puede usar a alguien que conoce, una figura histórica, una figura actual a la que no ha conocido, o a sí mismo, pudiendo considerarse a este último como un autor sustituto o un ejemplo de auto inserción.
El uso de una persona famosa, fácilmente identificable con ciertos rasgos de personalidad, como base para la creación de un personaje principal es una característica de las obras alegóricas, como Animal Farm, que retrata a los revolucionarios soviéticos como cerdos. Otros autores, especialmente para la ficción histórica, hacen uso de personas reales y crean historias ficticias que giran en torno a sus vidas. Un ejemplo de esto es la novela The Paris Wife de Paula McLain, que gira en torno a Ernest Hemingway.
Personajes estereotípicos thumbnail|250px|El personaje "Don Quijote de la Mancha".Grabado de Gustave Doré.Un autor también puede crear un personaje ficticio utilizando personajes genéricos, generalmente planos, que tienden a usarse como personajes secundarios o terciarios. Sin embargo, algunos autores han utilizado estos personajes como punto de partida para construir personajes ricamente detallados, como Shakespeare al hacer uso del estereotipo de soldado jactancioso como base para Falstaff.
Algunos autores crean nombres que implican la composición psicológica de la persona, o a su apariencia. Por ejemplo, François Rabelais dio el nombre de Gargantúa a un gigante y la enorme ballena en Pinocho se llama Monstro.
Cervantes, construye sus personajes utilizando a los mismos, que se definen por lo que dicen y hacen, o mediante los demás personajes, que emiten juicios y opiniones acerca de sus compañeros, definiéndose a sí mismos en el acto; el narrador ofrece descripciones de cualidades físicas y morales de estos personajes, además de relatar sus acciones que a su vez los definen.
El autor construye al personaje, inicialmente, como indica la portada del primer Quijote: “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, compuesto por Miguel de Cervantes”, pero el autor insiste sobre la ineluctable responsabilidad del lector de entender el libro a su propia manera, es decir, de ir construyendo a su propio don Quijote.
Caracterización La caracterización es la construcción detallada de los personajes de una historia. Este trabajo consiste en que un autor defina con precisión qué es lo que identifica a un personaje, qué lo hace único, como su nombre, su físico, sus orígenes, su estilo de vida, y sus aspectos psicológicos. Tiene como objetivo que el público sea capaz de diferenciar a los actores de una trama, de entenderlos, de apegarse a ellos, de identificar sus angustias o, por el contrario, de odiarlos. El espectador debe sentir los mismos sentimientos que frente a personas reales.
Un guionista puede imaginar la biografía completa de cada uno de los personajes que crea. Si algunos elementos no sirven directamente a la historia, son los que dan sustancia a los personajes.
Tipos de personajes
Clasificación según su rol en la historia
Protagonista: El protagonista está en el centro de la historia, toma las decisiones clave y experimenta las consecuencias de las mismas. Es el principal agente impulsor de la historia y suele ser el personaje que se enfrenta a los obstáculos más importantes. Si una historia contiene una subtrama, o es una narración compuesta por varias historias, cada subtrama puede tener su propio protagonista. No debe confundirse con el personaje principal, aunque es común que los guionistas fusionen estos dos personajes para crear al héroe. Sin embargo, uno de los beneficios narrativos de diferenciarlos es darle más profundidad al protagonista. De hecho, un héroe no siempre tiene la perspectiva necesaria para percibir plenamente sus propias acciones. Por ejemplo, en Entrevista con el vampiro de Anne Rice, Louis de Pointe du Lac, el personaje principal, cuenta toda la historia. Por otro lado, el protagonista es de hecho Lestat, el vampiro cuyos actos y gestos animan la historia. Todavía es muy común que la historia se cuente desde el punto de vista del protagonista. Antagonista: El antagonista encarna la oposición a un protagonista o héroe, a menudo es quien cumple el lugar del villano, al cual se debe enfrentar y combatir. Representa la fuerza aparente y necesaria para que exista un conflicto. Hay dos tipos opuestos. Por un lado, puede tener un papel que consiste en entorpecer o frenar al protagonista en el éxito de su objetivo. Por otro lado, puede perseguir su propio objetivo con repercusiones negativas. En este caso, es el protagonista quien trata de impedirlo. El antagonista no necesariamente es bueno o malo en sí mismo, un ejemplo es Light Yagami y L en Death Note, donde el protagonista es el villano y el antagonista es un héroe que se le opone. Deuteragonista: El deuteragonista es un personaje con una importancia cercana al protagonista, pero la historia principal no corresponde directamente con su arco de personaje. Un deuteragonista puede alternar entre aliado o enemigo del protagonista en función de su propio argumento. Personaje terciario: Los personajes terciarios son aquellos que habitan en el mundo de la historia, pero no están necesariamente involucrados en ella. Estos personajes tienen diversas funciones, como revelar alguna pista al protagonista o simplemente ocupar puestos de trabajo y poblar el mundo. Confidente: El confidente es un tipo de personaje secundario en la historia, a menudo un amigo o una figura de autoridad, cuyo papel es escuchar los secretos del protagonista, examinar su carácter y asesorarlo sobre sus acciones. En lugar de simplemente actuar como un oyente pasivo de los monólogos del protagonista, el confidente puede actuar para hacer avanzar la historia o servir para guiar y representar las reacciones de la audiencia. Interés amoroso: Es un tipo de personaje cuyo rol en una historia es el de ser un amante, o amante potencial, de otro personaje, especialmente del protagonista. Personaje de foil: Un personaje de foil es aquel cuya personalidad o valores contrastan con las de otro personaje, a menudo para mostrar o resaltar algún aspecto de este último. Este término literario lleva el nombre de un viejo truco de joyería que consiste en colocar una gema en una base de aluminio para realzar su brillo. Un ejemplo de personaje de foil es Draco Malfoy en Harry Potter. Tanto Draco como Harry son magos, pero la inclinación de Malfoy por el mal refuerza la determinación de Harry de usar sus poderes para el bien. Malfoy en algunas ocasiones toma el papel del antagonista, interfiriendo la búsqueda de Harry para matar a Lord Voldemort.
Clasificación según su nivel de desarrollo Los críticos distinguen entre "personajes redondos" y "personajes planos". Los primeros están ideados con muchas características de personalidad y tienden a ser complejos, más realistas y creíbles. Los personajes planos solo poseen unos pocos rasgos de personalidad y son más simples y menos creíbles. El protagonista de una novela (algunas veces el "héroe" o "heroína") es generalmente un personaje redondo, y los personajes secundarios o menores dentro de la misma obra suelen ser planos. Igualmente, muchos personajes antagónicos (que chocan con los protagonistas, algunas veces llamados "villanos") son personajes redondos.
En su libro Aspectos de la novela, E. M. Forster define dos tipos de personajes, así como sus cualidades, funciones, e importancia para el desarrollo de la novela: Los personajes planos son bidimensionales, en este aspecto son relativamente simples. En contraste, los personajes redondos son figuras complejas con varias características diferentes.
Personajes redondos Los personajes redondos son los que impulsan la historia. Así que toda la información sobre ellos es interesante. Por el contrario, los personajes planos sirven a la narrativa. Para ellos, sólo se revela lo estrictamente necesario para la acción. Las figuras redondas son las más detalladas. Su descripción es tan completa que en ocasiones pueden parecer reales.
En general, los protagonistas tienen esta característica, aunque hay célebres excepciones como Harrison Bergeron en el cuento Pobre Superman de Kurt Vonnegut. Los antagonistas también suelen ser redondos, aunque el papel del villano en una comedia puede ser particularmente plano para dar un efecto de farsa.
Ejemplos de personajes redondos:
Scarlett O'Hara y Rhett Butler en Lo que el viento se llevo de Margaret Mitchell ; Frodo Bolsón en El señor de los anillos de J. R. R. Tolkien ; Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes; Buffy Summers de Buffy, la cazavampiros; Harry Potter de la serie de J.K. Rowling.
En términos psicológicos, los personajes complejos o redondos pueden ser analizados bajo el modelo de los cinco grandes, el cual distingue cinco dimensiones de personalidad. Estas cinco dimensiones son:
Extraversión (Extrovertido/energético o solitario/reservado) Simpatía (Amigable/compasivo o crítico/racional) Apertura a la experiencia (inventivo/curioso o coherente/precavido) Escrupulosidad (eficiente/organizado o extravagante/despreocupado) Neuroticismo (sensible/nervioso o resiliente/confidente)
Personaje plano