thumb|Visitantes neofascistas en el Valle de los Caídos usando una bandera franquista.
El neofascismo en España es un movimiento de derecha radical español surgido a finales del siglo XX.
Bajo este término se agrupan diferentes ideologías y movimientos de extrema derecha. Se hace referencia ya con este término a algunos grupos inmovilistas que desde los años 1950 y 1960 se oponían al aperturismo de la dictadura de Francisco Franco, pero el neofascismo adquirió una importancia mayor tras la muerte de Franco, aunque no todos los grupos neofascistas se identifican con el Régimen. En cualquier caso, su presencia en España ha sido minoritaria desde la aprobación de la Constitución de 1978. En las elecciones generales de 1979, en las que consiguieron sus mejores resultados, obtuvieron menos del 2,5% de los votos. Fue en esas elecciones cuando se eligió al único diputado neofranquista de la España democrática, Blas Piñar (FN), que perdió su escaño en 1982. Desde entonces, los partidos neofascistas y neofranquistas ni siquiera se han acercado a las cifras necesarias para obtener representación en las Cortes Generales. Frecuentemente, sin embargo, consiguen algunas concejalías en pequeños municipios rurales.
Un componente importante en estos grupos durante su etapa inicial fue el terrorismo (véase: Terrorismo de ultraderecha durante la Transición española). Entre los años 1976 y 1981, periodo clave de la transición española, cometieron 46 asesinatos y se distinguieron por ejercer la violencia callejera. A diferencia de otros grupos coetáneos de ideología similar, como algunos chilenos o italianos cuyas acciones iban dirigidas al derrocamiento de gobiernos democráticos, el objetivo final de los neofascistas españoles durante la Transición fue perpetuar la dictadura franquista.
Orígenes Durante la década de los cincuenta surgen en las universidades españolas las primeras manifestaciones en contra del Régimen. En el curso 1955-1956 se crean las agrupaciones de estudiantes de adscripción comunista, del Frente de Liberación Popular (el Felipe) de adscripción "socialista revolucionaria" y la Asociación Socialista Universitaria (ASU) auspiciada por el PSOE. Durante los años siguientes el Sindicato Español Universitario (SEU), sindicato falangista del régimen, pierde su hegemonía y paulatinamente el control de las universidades. En este contexto, en 1963, los servicios de inteligencia se sirven de elementos neofascistas para crear Defensa Universitaria (DU), organización destinada a responder violentamente a la izquierda que comienza a organizarse en las universidades. La DU estaba dirigida por el coronel Federico Quintero Morente, destacado miembro de los servicios de inteligencia del ejército y reclutó a sus afiliados entre los grupúsculos fascistas ya existentes: Hermandad Nacional Universitaria, Hermandad Sacerdotal Española, los neonazis Joven Europa y con los sectores más radicales del SEU. Se dedicará a reprimir con porra y pistola a todo sospechoso de compartir la ideología de izquierdas.
En 1969 la DU cambia de dirección y de firma, pasa a depender de los servicios de información de la Guardia Civil, a denominarse Guerrilleros de Cristo Rey y a ser dirigidos por el excombatiente divisionario Mariano Sánchez Covisa. Paralelamente, los servicios secretos de Carrero Blanco crean Acción Universitaria Nacional bajo la dirección del entonces coronel José Ignacio San Martín (posteriormente condenado por su participación en el golpe de Estado del 23-F). También surgen otros grupos como: los Comandos de Lucha Antimarxista o el Partido Español Nacional Sindicalista, comenzando así la sopa de siglas en que se convertirá la ultraderecha y el neofascismo españoles.
Periodo de la Transición Durante los años setenta, en España, las condiciones eran óptimas para el brote de estos grupos neofascistas. El Régimen había convertido a España en santuario de significados nazis y fascistas. La Transición se abría camino, y el inestable gobierno hizo que estos grupos fueran formados como un conjunto de resistencia. Aunque existían once servicios distintos de inteligencia dispuestos a auspiciarlos, los servicios policiales eran permisivos con ellos llegando, incluso, a participar en sus acciones. La violencia neofascista en estos años respondió a la acción para frenar el proceso de cambio.
La violencia era ejercida contra los que eran considerados enemigos del Régimen: estudiantes, trabajadores e incluso curas fueron los que sufrieron la mayor parte de las agresiones. Otro objetivo fueron las librerías: los locales eran destrozados y los libros inutilizados con pintura roja. Cabe destacar, por su repercusión internacional, la agresión que en el otoño de 1971 sufrió la obra de Picasso. Tres librerías y galerías de arte que exponían algunas de sus obras fueron atacadas y 24 grabados suyos fueron destruidos con ácido.
Durante los primeros años de la Transición los atentados y altercados se multiplicaron, creando un ambiente de violencia que propiciara un proceso involucionista. Aunque los objetivos de las agresiones solían ser principalmente jóvenes pertenecientes o cercanos a formaciones de izquierdas, la violencia se extendía de manera indiscriminada respondiendo a la estrategia de alimentar la violencia. La ORT publicó un informe en el que contabiliza 117 atentados de grupos neofascistas durante los cuatro primeros meses de 1979, 61 de ellos causando daños personales.
En 1976 se inscribe como partido político Fuerza Nueva (FN), único grupo neofascista que conseguiría representación parlamentaria (en 1979 conseguiría un escaño su fundador Blas Piñar). FN llevaba ya años de actividad y sería germen de numerosos grupos neofascistas especialmente significados por su violencia.
Las primeras manifestaciones de oposición al Régimen son aprovechadas por estos grupos para escoger a sus víctimas. El 26 de septiembre de 1976, durante una manifestación en Madrid, un grupo de miembros de Guerrilleros de Cristo Rey mata de disparos por la espalda al estudiante de 21 años Carlos González Martínez. El 23 de enero de 1977, muere, también en el transcurso de una manifestación en Madrid, Arturo Ruiz por varios disparos realizados por un componente de la Triple A. El 1 de febrero de 1980 la estudiante Yolanda González, activista de organizaciones estudiantiles, es secuestrada en Madrid y posteriormente asesinada por miembros de Fuerza Nueva. El asesinato es reivindicado por el Batallón Vasco Español (BVE). También en 1980, al terminar la manifestación del 1.º de Mayo, un grupo de neofascistas apuñala y mata a Arturo Pajuelo, presidente de la asociación de vecinos del barrio madrileño de Orcasitas.
Se atenta contra las sedes de los partidos de izquierdas. El 9 de diciembre de 1979 un grupo denominado antimarxista incendia la sede del Movimiento Comunista en Valladolid, resultando muertos dos ancianos. También ese mismo año en dicha ciudad castellana atacan con cócteles molotov la sede del sindicato anarcosindicalista CNT.
Los abogados laboralistas son también su objetivo. En enero de 1977 mueren acribillados a balazos cinco abogados laboralistas en su despacho de la calle Atocha de Madrid (Matanza de Atocha de 1977). La matanza la realizan miembros de la Triple A y miembros cercanos a Fuerza Nueva. El abogado laboralista Fernando Salas también sufriría un atentado.
Varias organizaciones se especializan en atentar contra miembros de ETA y su círculo cercano. El grupo más significado sería el Batallón Vasco Español, pero también surgen otras como el grupo Antiterrorismo ETA (ATE). Este último, el 25 de junio de 1979, ametralla al miembro de ETA Enrique Gómez, «Korta», causándole la muerte. El BVE, el 28 de agosto de 1979 asesina al concejal Tomás Alba Irazusta, miembro de Herri Batasuna. Estas organizaciones también causan muertes entre personas que nada tienen que ver con ETA. El 19 de abril de 1980 Felipe Sagarna Ormazabal, que no está relacionado con ETA, es asesinado por el BVE en Hernani.
El 6 de octubre de 1977 un militante de FN mata de un ladrillazo en la cabeza a Miquel Grau Gómez, que pegaba carteles para la convocatoria del día nacional del País Valenciano (9 de octubre).
Asistir al cine para ver determinadas películas servía de excusa para desatar su violencia. El 29 de abril de 1979, a la salida del cine Tívoli de Madrid, donde se exhibía Siete días de enero (película sobre la matanza de Atocha), Andrés García, de 18 años, militante de las Juventudes Comunistas muere como consecuencia de las puñaladas asestadas por un grupo de neonazis que resultarían pertenecer al Frente de la Juventud. Jorge Caballero Sánchez es, también, asesinado en Madrid el 28 de marzo de 1980 a la salida de un cine.
No sólo las librerías fueron objetivo de su furia. Algunos periódicos comienzan a recibir paquetes bomba. El 20 de septiembre de 1977 estalla una bomba en el semanario satírico El Papus matando a su conserje, Juan Peñalver Sandoval. El 28 de octubre de 1978, un comando de antiguos miembros de Fuerza Nueva envían un paquete bomba al diario El País resultando muerto el conserje Andrés Fraguas e hiriendo a otras dos personas. thumb|Bandera neofascista española. En 1978 durante las ferias de Bilbao es quemada la sede de la revista anarquista Askatasuna, reivindicada por el grupo de los Guerrilleros de Cristo Rey.
La violencia de estos grupos se extiende de forma indiscriminada. Son frecuentes las agresiones a aquellos que pasando junto a ellos, se niegan a cantar el Cara al Sol. También, determinadas actitudes o indumentaria pueden convertir a cualquier paseante en objetivo. El 16 de marzo de 1978 miembros del Somatén, en Hospitalet, disparan contra una pareja que se estaba abrazando en la calle por considerarlo indecente. El 13 de septiembre de 1979, un grupo de adolescentes ultras, armados con bates de béisbol, mata al joven José Luis Alcazo que paseaba por el madrileño parque del Retiro por llevar el pelo largo y vestir vaqueros. El 7 de junio de 1981 un exmilitante de Fuerza Nueva mata a José Carlos Idígoras Navarrete, por "estar borracho y llevar el pelo largo".
Los barrios obreros son especialmente castigados. En el popular barrio madrileño de Vallecas, el 10 de febrero de 1980, integrantes de Fuerza Nueva se deciden a «tomar la calle» y asesinan a balazos al joven Vicente Cuervo.
Los bares de estos barrios populares también son el objeto de su violencia. El 9 de enero de 1977, un grupo de neofascistas armados con pistolas, armas blancas y cadenas entran en el bar Racó del popular barrio del Carmen en Valencia y agraden a todos los que se encuentran en su interior. El joven Julio García Esteve resulta herido de gravedad por una cuchillada. El 14 de julio de 1979 lanzan una bomba contra el café El Parnasillo de Madrid resultando muerta Salomé Alonso Varela, que transitaba por la calle. El 20 de enero de 1980 los Grupos Armados Españoles reivindican el lanzamiento de una bomba que estalla en un bar de Baracaldo causando la muerte a cuatro personas. El 6 de mayo de 1980 el bar San Bao de Madrid es asaltado por un comando de Falange Española de las JONS. Lucen pistolas y cadenas. Juan Carlos García Pérez es asesinado de un disparo por la espalda.
Después del fracaso del golpe de Estado del 23-F y con la consolidación de la democracia estos grupos fueron progresivamente perdiendo su capacidad de acción, y, paralelamente, una nueva tendencia neofascista internacional fue abriéndose camino, los skinheads de extrema derecha.
Skinheads y neonazis thumb|right|Manifestación de Hogar Social Madrid, grupo neonazi español similar a la CasaPound italiana, liderado por su portavoz Melisa Domínguez (2016).