El combate de Chorros Blancos fue un enfrentamiento militar librado el 12 de febrero de 1820 en el contexto de la guerra de independencia de Colombia, entre las fuerzas patriotas al mando del teniente coronel José María Córdova y las realistas encabezadas por el coronel Francisco Warleta. El enfrentamiento finalizó con la victoria de las primeras, que aseguraron definitivamente la independencia de la provincia de Antioquia.

Antecedentes Ofensiva patriota A inicios de 1816, el coronel realista Francisco Warleta consiguió vencer a las milicias del Estado Libre de Antioquia cerca de Cancán y poco después todo el territorio fue reconquistado por el Imperio español. A mediados de 1819, la situación había cambiado y el presidente de la República de la Gran Colombia, Simón Bolívar, consiguió avanzar hacia el interior del Virreinato de la Nueva Granada, vencer en Boyacá y entrar en Santafé de Bogotá el 10 de agosto. Capturó 3000 venezolanos realistas que se incorporaron a su ejército con 4000 a 5000 fusiles, y separó Popayán, Quito y al Virreinato del Perú de los dominios realistas en la Capitanía General de Venezuela.

El 13 de agosto, el teniente coronel patriota José María Córdova, que había luchado en Boyacá aunque no entró con Bolívar en Santafé, fue informado por el general de brigada Carlos Soublette que debía marchar a la provincia de Antioquia. Salió con el capitán Carlos Robledo y 50 soldados, incorporando a otros 50 más municiones en Honda de Anzoátegui. Su unidad era llamada División Libertadora de Antioquia. El 15 de agosto, se supo en Rionegro de la derrota en Boyacá por los peninsulares y criollos realistas que huían por el río Magdalena. El gobernador provincial, teniente coronel Carlos Tolrá, prohibió extender las noticias de la derrota, pero secretamente preparó la huida por Zaragoza de sus partidarios. Llamó a las milicias de caballería, pero apenas consiguió voluntarios, y sus partidarios empezaron a ser hostilizados en Marinilla y Rionegro, entonces ordenó abandonar Medellín el día 19; de los 130 soldados que tenía dejó 40 para mantener el orden.

El gobernador pasó por Barbosa (25 de agosto), Santo Domingo (26) y Yolombó (27). Había recibido órdenes del virrey de guarnecer la provincia y esperar refuerzos, pero carecía de los efectivos y armas necesarios. A las 17:00 horas del 28 de agosto, Córdova y 40 soldados entraron en Rionegro; otros 60 llegaron después, la mayor parte prisioneros realistas, venían desde Marinilla. El 30 de agosto, el capitán Robledo y 100 fusileros fueron enviados hacia Medellín. El 2 de septiembre, José Manuel Restrepo asumió como gobernador político de la provincia, siendo juramentado en el cabildo de Rionegro, mientras que el día 10 Córdova entró en Medellín.

El 6 de septiembre, a las 18:00 horas, Tolrá se embarcó en Zaragoza para huir por la boca del río Nechí; tres horas después llegaron 30 soldados patriotas con la intención de capturarlo. Al día siguiente, Córdova envió al capitán a Juan María Gómez con 30 soldados a liberar la provincia de Chocó, gobernada por Juan Aguirre, resultando un éxito. El 11 de septiembre, Córdova hizo fusilar en Antioquia al oficial realista Antonio del Valle y siete días después militar español Baltasar Álvarez, generando miedo entre los monárquicos locales e impidiendo un intento de revuelta.

Contraofensiva realista Por entonces, el virrey neogranadino Juan de Sámano dominaba el río Magdalena con los 2000 hombres que tenía concentrados en Cartagena de Indias y seguía en comunicaciones con el teniente general Pablo Morillo, que estaba combatiendo en Venezuela con otros , la mitad peninsulares. Decidió enviar expediciones a recuperar Antioquia, Chocó y el valle del Magdalena. El 1 de octubre, 50 soldados monárquicos ocuparon Zaragoza, generando el pánico en la provincia. El día 21, el capitán Robledo, 34 fusileros y algunos milicianos intentaron recuperarla. Se encontraron con Tolrá, quien tenía supuestamente más de 200 soldados en el área. Robledo los atacó y derrotó, matando 50 enemigos y capturando otros 2, pero su tropa se disperso en la lucha y debió retirarse, dejando 10 muertos propios; los comandantes de ambas fuerzas, Robledo y Tolrá, resultaron heridos. El 28 de octubre, al enterarse de la derrota de su lugarteniente, Córdova hizo fusilar a 10 prisioneros españoles, lo que fue desaprobado por Restrepo. El 1 de noviembre, también hizo fusilar a un oficial español apellidado Martinillo y dos soldados capturados en el Chocó. El 28 de diciembre, durante una corrida de toros en Rionegro, Córdova se cayó de su camino y pasó varios días grave.

Poco antes, el 20 de diciembre, el coronel Warleta llegó a Zaragoza. El 7 de enero de 1820, llegó a Rionegro la noticia que Warleta había salido de Zaragoza para reconquistar la provincia. De inmediato, Restrepo emitió ordenanzas para organizar la defensa mientras el capitán Carlos Robledo quedó a cargo de los preparativos militares. Efectivamente, el día 4 Warleta envió una vanguardia de 50 a 90 hombres a cargo del teniente Luciano Pérez con órdenes de llegar a Remedios y luego dirigirse a Cáceres, donde había 60 hombres listos para sumarlos a sus filas. Ahí debió esperar a Warleta y el resto de la columna, que llegaron el día 17 habiendo perdido 40 soldados que no resistieron la difícil marcha. El 22 de enero, los monárquicos continuaron su avance.

El 9 de enero, el capitán Gómez fue enviado a defender Yolombó con la vanguardia del batallón Antioquia, el resto lo siguió a la jornada siguiente, llegando después a Remedios. El 12 de enero, Restrepo se enteró de que Warleta había salido de Zaragoza con rumbo a Remedios, justo cuando estaba de visita en Medellín, donde dirigió una proclama para animar la resistencia. Luego, el gobernador envió a la esposa de Tolrá, Juliana Rendón, y a otra realista destacada, Rosa Santamaría, a Bogotá y Amagá para que no desalentaran a los defensores. El 13 de enero había regresado a Rionegro. Al día siguiente, con las noticias de la ofensiva monárquica, Restrepo envió unas barras de oro evaluadas en pesos a la capital neogranadina.

El 23 de enero, Córdova ya había se recuperado la conciencia y se dirigió cojo a Barbosa. Al día siguiente, sucedió otro evento importante para la campaña: el coronel realista Sebastián de La Calzada reconquistó Popayán. Esto hizo temer que si Warleta recuperaba Antioquia, podría combinar fuerzas con La Calzada y amenazar Bogotá.

El 2 de febrero, Restrepo se enteró de que Warleta había llegado a Cáceres y subía por el río Cauca a San Luis de Góngora (actual Yarumal) rápidamente mediante marchas forzadas; en efecto, Warleta había entrado a Yarumal el día anterior. De inmediato, envió a Santa Rosa de Osos al subteniente Fernando Romero y 32 soldados para vigilar a los independentistas que estaban en las cercanías. Por su parte, entre el 31 de enero y el 2 de febrero, Córdova fue a Medellín por refuerzos y luego volvió con sus tropas en Barbosa.

Fuerzas enfrentadas Patriotas 300px|thumb|Cuadro de José María Córdova, por Pedro Fermín Isaza, c.1840. Al inicio de la campaña, un entusiasta Córdova escribió al presidente que con los recursos de la provincia: «prometo levantar en un mes mil hombres de infantería, 500 de ellos veteranos; esto es contados con los 160 que he traído». La mayoría de sus fusileros eran venezolanos «excelentes soldados veteranos aguerridos». Los milicianos eran principalmente jóvenes de Medellín, Rionegro, Antioquia, Envigado, Marinilla y otros lugares. Las milicias iban armadas usualmente con machetes, lanzas y fusiles, aunque estos últimos escaseaban; Restrepo afirmaba que habían apenas 200 en toda la provincia. Sin embargo, Restrepo era pesimista sobre las capacidades defensivas del territorio y señala que la mayoría de los soldados en la provincia originalmente eran realistas, pudiendo haber bastado con 300 buenos efectivos para conquistarla.

En un oficio a Santander, Córdova describía que sus fuerzas sumaban 400 veteranos y 400 milicianos, aunque estaba en campaña con sólo 600. En otra carta al vicepresidente, el teniente coronel afirmaba que le seguían 400 fusileros, 200 voluntarios y 25 llaneros montados. Por su parte, Córdova afirmaba en una proclama: «pues tengo 800 bravos capaces». Cuando el teniente gobernador de Santa Rosa, Joaquín Muñoz, le informó del avance realista, Córdova le respondió: «No tenga Ud. cuidado, tengo 900 bravos veteranos y puedo contar lo menos con 80 bravos voluntarios». En su Diario afirmó tener al batallón 2.° de Cazadores de Nueva Granada y 200 voluntarios de milicia de la provincia en Barbosa. Según él, Warleta acusaba un número mucho más alto, unos 1500 patriotas en la batalla.

Por su parte, Restrepo en una carta al vicepresidente diciéndole que las milicias reunidas sumaban 775 hombres, de los que 600 eran útiles para el combate. En su Autobiografía afirmaba que Córdova reunió en Santa Rosa 400 soldados de línea y en su Historia de la revolución afirmaba que fueron 500 hombres en total. En otra de sus obras, Diario político y militar, Restrepo da muchos más detalles. Afirmaba que el 3 de enero, siguiendo las órdenes del vicepresidente Santander, había hecho reunir 775 milicianos en todos los cuarteles de la provincia y que para el día 12 «estaban ya parte de ellos reunidos», dándoles órdenes de marchar a Barbosa y que cada uno llevara un caballo. El 16 de enero sostenía que en Barbosa había concentrado 450 lanceros, 100 a caballo, y en Santo Domingo otros 200 milicianos. Aparte, otros 50 milicianos estaban con el capitán Robledo (posiblemente en Medellín), totalizando 700 irregulares, a los que se sumaban 400 soldados de línea a disposición de la provincia. El 2 de febrero, en su retorno a Barbosa, Córdova ordenó que 50 milicianos de Marinilla, otro tanto de Envigado y un número incierto de Medellín se reunieran en su campamento; posteriormente agrega que desde esa última ciudad salieron 120 irregulares, la mitad a caballo, y que solamente Rionegro no pudo contribuir porque el clima frío había impedido concentrar a las milicias. Además, Restrepo mandó que 50 milicianos fueran a Santa Rosa y otro tanto a San Pedro, pero también señala que Córdova le dijo que «no quiere mucha tropa de paisanos». Un día más tarde, afirmaba que en Barbosa se había organizado un batallón de 400 hombres más 70 irregulares de Marinilla. Finalmente el 12 de febrero, Córdova escogió 400 fusileros y 300 lanceros para salir de Santa Rosa con rumbo a Angostura a provocar al enemigo, mientras otros 100 irregulares, 40 de ellos montados, fueron enviados a los llanos de Cuibá como una distracción.

El historiador venezolano Nicolás González Chávez, el fraile Berardo Ocampo y el periodista Luis Mejía Estrada dieron el número de 500. El escritor de tendencias realistas, Mariano Torrente, afirmaba que habían 500 a 600 revolucionarios en las cercanías de Santa Rosa y que el ataque del 12 de febrero se produjo con 300 infantes y 20 jinetes. Los académicos Orlando Montoya Moreno y Mauricio Restrepo Gil estimaron que los patriotas sumaban unos 400 infantes con fusiles y 100 milicianos a caballo con lanzas. La fuerza se organizó como un regimiento dividido en cuatro compañías: la primera (capitán Carlos Robledo), la segunda (capitán José María Aguilar), la tercera (capitán Juan Antonio Gómez) y la cuarta (José Urrea). En su Diario, Restrepo reconoció en la entrada del 15 de febrero que solamente la segunda compañía entró en combate.

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