El Combate de Martín García, parte de la Campaña Naval de 1814, se libró entre los días 10 y 15 de marzo de 1814 entre las fuerzas de las Provincias Unidas del Río de la Plata al mando del entonces oficial británico de origen irlandés Guillermo Brown y la flotilla española bajo el mando del capitán de fragata Jacinto de Romarate fondeado en la Isla Martín García.

Tras un combate naval en que resultaron vencedores los realistas, sufriendo los atacantes revolucionarios numerosas pérdidas, estos consiguen reagruparse y tomar por asalto la isla de Martín García, derrotando al coronel Domingo Estanislao de Luaces obligando a los realistas a abandonar la isla. Romarate decide retirar la flotilla española del lugar en dirección a la desembocadura de los ríos Negro y Uruguay, no atreviéndose la flotilla enemiga a seguirlo.

La victoria conseguida por Brown, al tomar la isla, aseguró para las Provincias Unidas el control del acceso a los ríos interiores, y tras reparar sus buques, posibilitó estrechar el bloqueo sobre Montevideo. Romarate falto de reparaciones y munición dirigió sus fuerzas a la desembocadura de los ríos Negro y Uruguay en busca de provisiones, y allí fue a buscarlo otra flotilla rioplatense al mando del comodoro Thomas Nother, si bien este jefe español obtuvo luego una victoria en el Combate de Arroyo de la China, no tuvo aquella acción consecuencia alguna en la campaña naval. La decisiva victoria revolucionaria en el Combate naval del Buceo provocó la capitulación de Montevideo. Un mes más tarde la flotilla de Romarate todavía sigue arbolando el pabellón español, hasta el 22 de julio, en la que una junta de oficiales decide capitular, quedando libres de volver a España.

El conflicto

El 25 de mayo de 1810 se produjo un movimiento revolucionario en Buenos Aires que depuso al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y formó una Junta Provisoria de Gobierno, la Primera Junta. Montevideo decidió desconocer su autoridad y reconocer al Consejo de Regencia de España e Indias establecido en Cádiz.

Sublevada la campaña de la Banda Oriental tras el "Grito de Asencio", la ciudad de Montevideo fue sitiada por tierra por las milicias bajo el mando de José Gervasio Artigas y las fuerzas de Buenos Aires al mando de José Rondeau.

thumb|300px No obstante el control del Río de la Plata y los ríos Uruguay y Paraná permanecían bajo el control de la escuadra española. La primera flotilla naval patriota, que se dirigía por el Río Paraná llevando refuerzos al ejército de Manuel Belgrano en campaña contra la rebelde Intendencia del Paraguay, fue destruida el 2 de marzo de 1811 por la escuadra de Montevideo al mando de Jacinto de Romarate en el combate naval de San Nicolás.

En esas circunstancias, Montevideo estuvo en condiciones de bloquear a su vez al puerto de Buenos Aires, bombardearlo, efectuar incursiones en los ríos interiores y consiguientemente impedir la caída de la plaza.

Tras el fracaso del armisticio pactado el 20 de octubre de 1811 entre el Primer Triunvirato y el Virrey Francisco Javier de Elío, el 20 de octubre de 1812 se inició el segundo sitio de Montevideo. La tenacidad de los defensores y su control de los ríos y la falta de medios de los atacantes para quebrar esa situación mantuvo el frente sin mayores cambios hasta 1814.

Tampoco contribuyeron al esfuerzo patriota las violentas disensiones surgidas entre las tropas de Buenos Aires y las milicias orientales acaudilladas por Artigas.

No obstante, para ese entonces algunas expediciones organizadas por los sitiados para obtener víveres fracasaron (entre ellas la derrotada por José de San Martín en el Combate de San Lorenzo), y lo obtenido no alcanzaba para cubrir las necesidades de la plaza, que se vio crecientemente acuciada por el hambre y las enfermedades, principalmente el escorbuto.

400px|thumb|Mapa del Río de la Plata de la época.

La segunda escuadra El 5 de noviembre de 1813 por la renuncia de José Julián Pérez se incorporó Juan Larrea al Segundo Triunvirato, junto a Gervasio Antonio Posadas y Nicolás Rodríguez Peña.

La situación era mala. Manuel Belgrano retrocedía sobre la línea de La Quiaca tras las derrotas en Vilcapugio y Ayohuma, Chile era invadido por las tropas de Lima y presa de conflictos internos se encaminaba al desastre de Rancagua, Montevideo ya encerraba una guarnición que duplicaba el ejército que la sitiaba ya sin esperanza de rendirla por el dominio del mar que sostenía y José Gervasio Artigas sublevaba la campaña oriental promoviendo la defección de la Provincia de Entre Ríos y la de Corrientes.

Larrea empezó a evaluar la factibilidad de formar una nueva escuadra para forzar la situación en el frente oriental. Pronto quedó de manifiesto que las posibilidades de que el Estado lo hiciera eran nulas.

Las fuerzas navales eran inexistentes: sólo se disponía de una balandra y del lanchón del puerto. El Arsenal contaba apenas con 30 cañones y carronadas de distintos calibres y casi inútiles por el uso, unos pocos fusiles y menos de 200 quintales pólvora. No había en depósito jarcias, madera, betún, lonas, cables ni implemento alguno. No existían ni experiencia ni protocolos para el reclutamiento e instrucción de oficiales, marineros ni infantes de marina. Finalmente, y principal condicionante para revertir esa situación, el tesoro contaba con sólo mil pesos, los recursos de aduana eran mínimos debido al bloqueo, y el crédito estaba agotado.

Larrea optó entonces por promover un convenio con el norteamericano Guillermo Pío White, rico comerciante nativo de Boston y comprometido entonces con la causa revolucionaria, quien adelantaría los fondos necesarios para financiar la adquisición de los navíos y su equipamiento, con cargo a una posterior compensación, ligada indefectiblemente al éxito de la empresa. El 28 de diciembre de 1813 se firmó el convenio entre el Triunvirato y White.

A comienzos de 1814 se optó por concentrar el poder ejecutivo en el llamado Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Fue elegido Gervasio Antonio Posadas y Juan Larrea fue nombrado como Ministro de Hacienda, por lo que el proyecto se mantuvo en pie.

thumb|160px|right|Juan Larrea. En sólo dos meses se armó la escuadrilla y se alistaron las tripulaciones, compuestas en su oficialidad y marinería principalmente por extranjeros, mientras que la tropa embarcada era en general compuesta por criollos.

La cuestión del mando fue motivo de un fuerte debate. Los principales candidatos eran el teniente coronel norteamericano Benjamin Franklin Seaver, comandante de la goleta Juliet, quien era apadrinado por su compatriota Pío White, el corsario Estanislao Courrande, quien desde 1803 hostilizaba el comercio inglés con acciones corsarias y por último el irlandés Guillermo Brown.

La decisión finalmente recayó en Brown, incluyendo el voto de Pío White, en parte por su carácter (la experiencia era algo compartido por todos los candidatos), pero en mayor medida por el ascendiente que tenía o podía asegurar llegado el momento sobre la oficialidad y marinería que era principalmente oriunda de las islas británicas: irlandeses, ingleses y escoceses.

Acciones previas 140px|thumb|Jacinto de Romarate Salamanca. El 7 de julio de 1813 un grupo de 13 soldados revolucionarios al mando del Teniente José Caparrós efectuó una sorpresiva y exitosa incursión en la Isla Martín García, aún en manos realistas y guarnecida por 70 hombres.

El Río de la Plata era de muy difícil navegación por los extensos bancos de arena que lo reducían al cabotaje de escaso calado o forzaban el uso de los pocos canales naturales existentes, sujetos por otra parte a las variaciones productos de la sedimentación y de los vientos cambiantes. La Isla Martín García controla el canal oeste, llamado Martín García o Buenos Aires, que por su relativa profundidad era paso obligado para cualquier nave que con un calado tan escaso como de 2 o 3 metros quisiera acceder a los ríos interiores, sea al Paraná por sus brazos de las Palmas o del Guazú o al Uruguay, cerrado por el oeste por el extenso banco de las Palmas o Playa Honda.

Ante el riesgo de perder el dominio de la estratégica isla, y con el objetivo de tener una base de ataque a Colonia del Sacramento, ocupada por los revolucionarios, a principios de 1814 Jacinto de Romarate fortificó la isla y estacionó una flota de 9 embarcaciones artilladas con piezas de 18 y 24.

Alarmados por las noticias de la formación de la nueva flota porteña, se había también propuesto en Montevideo atacar en Buenos Aires antes de que estuviera en operaciones, pero la rapidez en su formación y puesta en batalla tornó inviable el plan.

Por su parte, tras recibir los despachos de teniente coronel, Brown inició su campaña saliendo con parte de la flota rumbo a Colonia del Sacramento, entonces en poder de los patriotas.

La batalla Las fuerzas contendientes