Para la situación económica en la antigua Roma y Galia.

Este artículo se refiere a la historia económica de Francia y se inicia en el año 476, con la caída del Imperio romano de Occidente.

La crisis financiera de Francia en la Alta Edad Media

+ Francia en la Edad Media Población PBI por habitante(estimación para Europa occidental, en dólares americanos de 1990) Tendencia económica Repartición sectorial12 millones en 4006 millones en 850450 al inicio400 en el año 1000regresión, luego estancamientoprincipalmente agrícola

La herencia romana thumb|200px|Moneda de 1 1/2 sólidos de Constantino, 327, Salónica.

Desde la Antigüedad, las rutas comerciales siguieron preferentemente los ejes fluviales y la vía marítima, porque el transporte terrestre era difícil y no era rentable más que por las mercaderías onerosas.Philippe Contamine, Marc Bompaire, Stéphane Lebecq, Jean-Luc Sarrazin, L'économie médiévale, págs. 23-26 Las cuencas fluviales estaban ligadas entre ellas por vías anteriores a la conquista romana. Los celtas, expertos en metalurgia, utilizaron carretas sobre ejes menos elaborados que las vías romanas, pero mejor adaptados al transporte de mercaderías (para pendientes más acentuadas, por ejemplo): las famosas vías romanas eran queridas antes que nada para transferir rápidamente tropas o correos.Olivier Guyotjeannin et Guillaume Balavoine, Atlas de l'histoire de France IXe-XVe siècle, Editions Autrement 2005, p.35

El Imperio romano con su fiscalización directa pudo mantener una administración y servicios públicos abundantes: en particular, un potente ejército, una administración fiscal competente que podía administrar el catastro necesario a la exacción de impuestos directos y escuelas. No obstante, el hecho de deber mantener una plebe ociosa tornaba pesada la presión fiscal sobre las colonias a niveles cada vez menos aceptables. Cuando los bárbaros constituyeron las tropas auxiliares romanas se volvieron en contra del imperio y crearon sus propios reinos, conservaron las estructuras económicas existentes y, en particular, las vías comerciales y la estructura de las explotaciones agrícolas que comprendían muchos latifundios (grandes dominios esclavistas). Fueron bastante mejor aceptados porque no conservaron el pesado sistema fiscal imperial y no expulsaban a las élites. Desde un punto de vista monetario, el solidus de oro romano siguió siendo la moneda de base hasta los Carolingios.Philippe Contamine, Marc Bompaire, Stéphane Lebecq, Jean-Luc Sarrazin, op. cit., págs. 103-107

Bajo los merovingios thumb|442px|Red comercial de los Radhanitas, tal y como fue descrita por Ibn Khordadbeh en el Libro de rutas y reinos.

Si bien los reinos bárbaros preservaron las estructuras económicas y los cuadros del Imperio romano, el sistema fiscal fue profundamente modificado por la llegada de estos hombres libres y armadas, sobre los cuales era prácticamente imposible imponer un impuesto directo. Desde entonces, ya no fue posible mantener una gran administración (necesaria para recaudar impuestos directos), escuelas públicas o un ejército consolidado. Se instauró un sistema basado en el clientelismo, donde el rey reedistribuía a sus vasallos con la riqueza de los impuestos recaudados del comercio (tonlieu) y las multas impuestas por la aplicación de la ley sálica (wergeld).Pierre Riché, Les temps mérovingiens extraído de Histoire de la France des origines à nos jours bajo la dirección de Georges Duby, Larousse, 2007, pág. 176

La mayor parte del comercio entre el Mediterráneo y el norte de Europa pasaba por el eje del Ródano (la conexión de la cuenca del Ródano y del Saona con las del Loira, Sena, Mosa y del Rin necesita caminos cortos y poco accidentados).Pierre Riché, ibídem, pág. 170 Este comercio floreciente a larga distancia está animado en particular por los mercaderes griegos, sirios y radhanitas (el nombre latino del Ródano era Rhodanus). Incluso si el tráfico era escaso, el control de estos ejes comerciales (que permitían la recaudación de impuestos a las mercaderías) y particularmente los puertos de Marsella y de Arlés, donde perduró una fiscalización directa, dio a los merovingios la riqueza necesaria para asegurar la fidelidad de sus vasallos hasta el reinado de Dagoberto I.Michel Balard, Jean-Philippe Genet et Michel Rouche, Le Moyen Âge en Occident, p. 44-45

Esta reducción de la fiscalización benefició a las explotaciones agrícolas y este período corresponde a una nueva edad de oro para las villae.Philippe Contamine, Marc Bompaire, Stéphane Lebecq, Jean-Luc Sarrazin, ibídem, págs. 46-47 Las élites abandonaron las ciudades y se trasladaron a sus posesiones rurales. No obstante, si la moneda de oro fue adoptada para los intercambios de comercio a larga distancia que se dedicaba a productos suficientemente onerosos para que sea rentable transportarlos con las dificultades que ello comportaba para la época, los intercambios a corta distancia entre la ciudad y el campo se realizaban más a menudo por trueque. Por ello, las explotaciones tuvieron una tendencia a una relativa autarquía, diversificando su producción agrícola, explotando los bosques que conservaban en esta época un rol nutricional nada despreciable (recolección, crianza de cerdo, caza, etc.) y produciendo ellos mismos la mayoría de objetos artesanales que necesitaban. La producción de excedentes agrícolas no era necesariamente muy rentable y no había gran beneficio en invertir en equipos que mejoraran la productividad (arados, molinos, etc.). Del mismo modo, la mano de obra servil poco interesada en el producto de su trabajo era poco eficaz.Philippe Noirel, L'Invention du marché, p.140

442px|thumb|Consecuencias de la expansión musulmana de los siglos VII y VIII sobre las rutas comerciales y los reinos europeos.. En el , el comercio en el Mediterráneo es gravemente perturbado y los reinos bárbaros se dirigen a una crisis. La expansión musulmana en el Mediterráneo y la guerra de trayectos que sigue perturban las vías de comercio a larga distancia que abastecían a Europa del Norte a través del corredor del Ródano (es la tesis defendida por Henri Pirenne).(en inglés) Elmer Bendiner, The Rise and Fall of Paradise, págs;99-104. Además, se sintieron los efectos de la Peste de JustinianoPierre Riché, op. cit., p 184 que los cronistas de la época describen como verdaderas epidemias en la cuenca mediterránea en los siglos y . Estas epidemias de peste y de viruela recurrentes desorganizaron el trabajo agrícola y acarreaban hambrunas, lo que agravaba el impacto demográfico. Es imposible cuantificar el balance, pero ciertos historiadores lo comparan con aquel de la Gran Peste de 1347-1348: Jacques le Goff y Jean-Noël Biraben ven en ella la causa de un importante debilitamiento demográfico del sur de Europa que explica en parte el traslado del centro de gravedad de Occidente hacia el norte.Philippe Contamine, Marc Bompaire, Stéphane Lebecq, Jean-Luc Sarrazin, op. cit., pages 46-47

Los merovingios ya no contaban con los medios necesarios para mantener a sus vasallos. La seguridad ya no estaba garantizada por un Estado decadente y es tomada a cargo de la aristocracia.Michel Balard, Jean-Philippe Genet y Michel Rouche, op. cit., p. 42 Los poderosos acogían a hombres libres que educaban, protegían y alimentaban. El ingreso a estos grupos se realizaba por la ceremonia de recomendación: estos hombres se convertirían en guerreros domésticos (vasallos) vinculados a la persona del "señor"Vassus significa joven fuerte y ha devenido en "vasallo" en oposición a "senior" que significa viejo y ha devenido en "señor" El señor debía mantener a esta clientela por medio de dádivas para mantener su fidelidad. Como las monedas de oro se volvieron raras debido a la distensión de los vínculos comerciales con Bizancio que perdió el control del Mediterráneo occidental en beneficio de los musulmanes), la riqueza solo podía provenir de la guerra: botín o tierras conquistadas para redistribuir. En ausencia de expansión territorial, los lazos de vasallaje se distendieron, pues para perennizarse una potencia debía extenderse.

Con la presencia musulmana en el Mediterráneo occidental las vías comerciales bizantinas no pudieron pasar más que por el mar Adriático. Desde entonces, el eje Ródano-Saona-Rin (o Sena) fue suplantado por el eje Po-Rin-Mosa. Una familia austrasiana, cuya origen se situaba en el Mosa, los Pipínidas, adquirió una ventaja económica que le permitió alinear ejércitos bastante más numerosos que sus rivales.Michel Balard, Jean-Philippe Genet y Michel Rouche, Le Moyen Âge en Occident, p. 44-45 El traslado al este de las vías comerciales reactivó las regiones ricas en minerales de hierro que habían sido ya el origen de la potencia agrícola y militar de los celtas. Esto permitió a los Pipínidas beneficiarse de las armas y las corazas de acero de buena calidad, lo que aumentó su superioridad militar. Las herramientas agrícolas mejoraron y la producción aumentó: los Pipínidas controlaron más de 90 latifundios en ambos lados del Mosa y su poder no tenía igual.Laurent Theis, Histoire du Moyen Âge Français, Perrin 1992, p. 30 Así, Pipino de Heristal se convirtió en mayordomo de palacio de Austrasia en el año 679, controló Neustria en el 687 y tomó el título de príncipe de los francos. Para conservar sus conquistas, sus descendientes debían mantener esta política expansiva para evitar la disolución de su imperio naciente. Así, su hijo bastardo, Carlos Martel, debía reducir las revueltas neustrianas, luego someter a los frisones, los alamanes, los burgundios y los provenzales. Para mantener a su imponente clientela, no dudó en embargar y redistribuir los bienes del clero secular, lo que acrecentó aún más su poder.

Bajo los carolingios

Reforma monetaria La disminución del numerario de oro debido a una balanza comercial deficitaria con el mundo musulmán (sea directamente o vía Bizancio)Philippe Noirel, L'Invention du marché, p.133 y a la disminución de los intercambios con el mundo mediterráneo debido a la pérdida del control del Mediterráneo por el Imperio bizantino volvió necesaria la adopción de una moneda acuñada con un mineral más abundante en Europa que el oro. Por otra parte, era necesaria una moneda de valor más feble adaptada a las transacciones. El desarrollo del comercio en torno al Mar del Norte acarreó la acuñación de monedas de plata por los frisones y los anglosajones desde el 680.Philippe Contamine, Marc Bompaire, Stéphane Lebecq, Jean-Luc Sarrazin, op. cit., p. 68 Al inicio del reinado de los Pipínidas, las diferentes partes del imperio utilizaban monedas diferentes, lo que frenaba los intercambios. En 755, Pipino el Breve tomó el control de Dorestad y de los talleres de acuñación de monedas frisones, con lo cual afirmó su monopolio monetario al ordenar la amonedación de un denario de plata normalizado, adornado con su monograma.Les carolingiens: Pépin le Bref, sa vie. La mort de Pépin le Bref chrisagde.free.fr

left|thumb|Denario bajo Carlomagno.