thumb|right|Paleta de los cuatro cánidos en grauvaca, 32 × 17,7 × 1,8 cm, Naqada IIIA–B, hacia 3200–3100 a. C.; Museo del Louvre (E 11052), sala 633.
La paleta (también paleta cosmética o paleta de cosméticos) es un objeto sobre cuya superficie se molían pigmentos destinados a la preparación de cosméticos. En el Egipto predinástico las primeras paletas expresamente modeladas aparecen durante la cultura badariense; en Naqada I predominan los ejemplares romboidales, mientras que en Naqada II se hacen comunes los que tienen forma de pez, tortuga, ave o escudo. En Naqada III, junto a las paletas de uso corriente aparecen grandes piezas talladas en relieve, denominadas ceremoniales, entre las que figura la Paleta de Narmer.
Fuera de Egipto, el término paleta cosmética se emplea para pequeños recipientes cóncavos de la Edad del Hierro hallados en el Levante meridional, aunque no se ha demostrado de forma directa que sirvieran para preparar cosméticos; de Mesopotamia procede un ejemplar de piedra de época parta. En Gandhara el mismo término designa pequeños platos cóncavos de piedra difundidos sobre todo en el noroeste de Pakistán.
Función y materiales thumb|right|Paleta cosmética de grauvaca, Naqada IIA–IIB, Museo Egipcio de Turín (Suppl. 606).
En las paletas procedentes de sepulturas predinásticas aparece sobre todo malaquita; también se han hallado galena, hematita y ocre rojo, mientras que en Adaima los restos del mismo mineral conservados sobre el rostro de algunos cuerpos muestran que el pigmento verde se aplicaba en la cara. Para moler los pigmentos se utilizaban pequeños guijarros pulidos, a menudo de jaspe pardo o negro, hallados en las sepulturas junto a las paletas; el uso repetido dejó profundas cavidades en algunas piezas y suavizó los bordes de fractura de otras, señal de que algunos objetos continuaron utilizándose después de romperse. Los ejemplares predinásticos de la colección egiptológica conservada en el Museo de las Confluencias de Lyon presentan huellas de uso en ambas caras, pequeñas concavidades, arañazos producidos por la trituración, residuos de pigmento verde o rojo y pastas de color blanco o pardo; en el borde de algunos orificios se observan marcas de fricción producidas por la suspensión del objeto.
A partir del periodo badariense, en el Alto Egipto, casi todas las paletas se tallaron en la piedra gris verdosa procedente del Uadi Hammamat. Las denominaciones «pizarra» y «esquisto» son impropias desde el punto de vista geológico: se trata de grauvaca, una roca sedimentaria detrítica. También se utilizó caliza: un ejemplar del Museo Egipcio de Turín (Suppl. 4034/01), hallado en Heliópolis, está datado en Naqada IIC–IIIA.
En el Antiguo Egipto thumb|right|Paleta cosmética de grauvaca de Naqada IIIB, periodo protodinástico, Museo Egipcio de Turín (Suppl. 618).
Orígenes y primeros ejemplares thumb|right|Paleta cosmética de grauvaca procedente de Gebelein, Naqada I, Museo Egipcio de Turín (Suppl. 17504).
Ya en yacimientos paleolíticos y neolíticos de Egipto se han encontrado superficies de piedra utilizadas para moler sustancias coloreadas; en el periodo badariense aparecen paletas expresamente modeladas, a menudo alargadas y provistas de escotaduras en los extremos. En Naqada I predominan las formas romboidales, con longitudes comprendidas entre unos 2 cm y más de 70 cm; algunas piezas terminan en cuernos o en una cabeza de ave. Un ejemplar de grauvaca del Museo Egipcio de Turín (Suppl. 17504), hallado en Gebelein, está datado entre 3900 y 3700 a. C.
En las sepulturas de niños y adultos, las paletas suelen encontrarse cerca de las manos o del rostro del difunto; en los cementerios predinásticos examinados aparecen, por término medio, en aproximadamente el 15 % de las tumbas, aunque los saqueos pueden haber reducido el número de piezas conservadas en los ajuares funerarios. La frecuencia es mayor en las tumbas femeninas, aunque también aparecen ejemplares en las masculinas; la mayoría no procede de las sepulturas con los ajuares más ricos.
Periodo Naqada thumb|right|Paleta de Gerzeh, procedente de la tumba 59 de Gerzeh, Naqada IIC–D1; Museo Egipcio de El Cairo.
Al final de Naqada I disminuyen las formas romboidales; en Naqada II se hacen comunes las paletas con forma de pez, tortuga o ave, junto con las escutiformes, es decir, con forma de escudo, a menudo rematadas por dos cabezas de ave enfrentadas. Entre los ejemplares decorados de este periodo se encuentra la paleta de Gerzeh, procedente de la tumba 59 de Gerzeh y datada en Naqada IIC–D1. Un orificio practicado cerca del borde podía servir para colgar el objeto. En Naqada III las siluetas animales se hacen menos frecuentes y dejan más espacio a formas geométricas de bordes rectilíneos; aparecen también formas redondas u ovoides, en ocasiones decoradas con líneas incisas a lo largo del borde. En las fases Naqada IIIA2–B, los ejemplares de uso corriente se vuelven más raros y menos elaborados.
Stevenson relaciona la disminución de los ejemplares corrientes con el mayor control ejercido por las élites de Naqada III sobre el abastecimiento de grauvaca y la fabricación de las paletas; considera que esas mismas élites encargaban objetos ceremoniales de mayor tamaño, entre ellos la Paleta de Narmer.
Tipologías thumb|right|Paleta de grauvaca con forma de pintada común, Naqada II, Museo Metropolitano de Arte (07.228.157).
Las formas geométricas comprenden paletas romboidales, escutiformes, rectilíneas, redondas y ovoides; las zoomorfas, es decir, modeladas como animales, representan sobre todo peces, tortugas y aves, y con menor frecuencia hipopótamos, elefantes o gacelas. Los detalles del animal podían incidirse en la piedra o, en el caso de los ojos, representarse mediante pequeños anillos de concha o hueso. Un ejemplar de grauvaca de Naqada II con forma de pintada común se conserva en el Museo Metropolitano de Arte (07.228.157).
Los ejemplares miniaturizados de Naqada I y II se conocen también como «paletas mágicas» y se han considerado objetos sin uso práctico; sin embargo, resulta difícil separarlos con claridad de las paletas de mayor tamaño, ya que coinciden en materiales y formas y no existe un límite preciso de dimensiones entre unas y otras. Tampoco está claro el significado de las siluetas animales: Stevenson considera especulativas tanto su identificación con divinidades conocidas en periodos egipcios posteriores como la explicación de las paletas con forma de pez mediante juegos de palabras documentados en textos más tardíos.
De la función cosmética a la función ceremonial thumb|right|Las dos caras de la Paleta de Narmer, de unos 63 cm de altura, procedente del denominado Depósito Principal de Hieracómpolis; Museo Egipcio de El Cairo (JE32169). Las escenas en relieve están organizadas en registros y contienen algunos de los jeroglíficos más antiguos conocidos.
En Naqada III aparecen grandes paletas talladas en relieve; la Paleta de Narmer, de más de 60 cm de altura, muestra en una cara al soberano con la corona blanca golpeando a un enemigo y en la otra lo representa con la corona roja ante dos filas de cuerpos desmembrados pertenecientes a enemigos derrotados. Una de sus caras conserva, entre los cuellos entrelazados de dos criaturas fantásticas, una concavidad destinada a la molienda de pigmentos, retomando así la función de las paletas cosméticas de menor tamaño. Hallada en el denominado Depósito Principal de Hieracómpolis, la paleta organiza las escenas en bandas horizontales superpuestas, llamadas registros, y presenta algunos de los jeroglíficos egipcios más antiguos conocidos.
Entre las demás paletas ceremoniales se encuentran la paleta de los dos perros, la paleta de los cazadores o de la caza del león, la paleta de la batalla y la Paleta de Tehenu, también denominada paleta libia. La de Narmer y la de los dos perros se hallaron en el Depósito Principal, que, sin embargo, representa únicamente el lugar de hallazgo o de depósito final y no permite establecer dónde se fabricaron o utilizaron los objetos. Las escenas de Narmer se han interpretado tanto como relato de la unificación política del Alto Egipto y el Bajo Egipto como como imágenes cosmológicas sobre la relación entre los seres humanos y las fuerzas de la naturaleza. Wengrow relaciona la forma y la decoración del objeto con la costumbre de moler pigmentos sobre piedra para aplicarlos al cuerpo, practicada en el valle del Nilo desde unos dos milenios antes.
Con el inicio de la Dinastía I disminuye el uso de ejemplares corrientes y ceremoniales y, hacia mediados de la dinastía, dejan de producirse las paletas planas y modeladas de grauvaca características del Predinástico. En el Imperio Antiguo y el Imperio Medio continuaron utilizándose instrumentos para moler cosméticos: en las mastabas de la necrópolis de Guiza y en las tumbas de Beni Hassan se encuentran paletas gruesas y rectangulares, a menudo trapezoidales en sección y provistas de una cavidad rectangular.
Levante meridional y Mesopotamia parta thumb|right|Paleta de piedra de cultura edomita procedente de Tawilan, siglo VII a. C.; Museo Metropolitano de Arte (1977.234.9).
Entre 1000 y 500 a. C. se han hallado en algunos yacimientos de Palestina y Transjordania pequeños recipientes cóncavos, con diámetros de entre 56 y 122 mm y alturas de entre 10 y 39 mm, realizados en vidrio, fayenza, basalto, sílex, caliza o arenisca. Se interpretan como recipientes para pastas cosméticas coloreadas que se aplicarían en el rostro, pero esta función no ha sido demostrada directamente. En Tawilan, en el territorio de Edom, se halló un ejemplar de piedra del , conservado en el Museo Metropolitano de Arte (1977.234.9). De Mesopotamia procede una paleta de piedra de época parta, datada entre el y el
Gandhara thumb|right|Plato de esquisto con Heracles ebrio y dos mujeres, Gandhara, siglo I; Museo Metropolitano de Arte (1987.142.40).
En Gandhara, las denominadas paletas son pequeños platos cóncavos, en su mayoría de piedra, difundidos sobre todo en el noroeste de Pakistán; un catálogo de 196 piezas publicado en 2023 indica unas medidas medias de aproximadamente 4 × 19 cm. Para muchos objetos la datación sigue siendo incierta porque se desconoce el lugar del hallazgo: en 112 de las 196 fichas se desconoce la procedencia. En Taxila, las piezas datables se sitúan aproximadamente entre 80 a. C. y el En Sirkap, en la zona de Taxila, se han hallado platos del mismo tipo en espacios donde pudieron emplearse en ritos domésticos, quizá con el propósito de asegurar un destino favorable en el más allá.
Véase también Cosmética en el antiguo Egipto Periodo predinástico de Egipto Naqada I Naqada II Naqada III Paleta de Narmer Paleta de los cazadores Paleta de Tehenu Paleta zoomórfica
Referencias
Bibliografía
Para profundizar
Enlaces externos
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