La teoría marxista de la alienación () es la interpretación antropológica del concepto psicológico y sociológico de alienación. Dicha interpretación considera que el trabajador, desde el punto de vista capitalista, no es una persona en sí misma sino una mercancía —llamada fuerza de trabajo— que puede representarse en su equivalente dinerario, es decir, el trabajador es una determinada cantidad de dinero utilizable, como mano de obra, para la multiplicación del mismo. La "Enciclopedia de Marxists Internet Archive" define la alienación como «el proceso por el cual las personas se vuelven ajenas al mundo en el que viven».
Karl Marx, quien fue fuertemente influido por el filósofo griego Epicuro al tomar un tema revelador para su tesis doctoral: Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro. Toma el término y lo aplica al materialismo; en concreto a la explotación del proletariado y a las relaciones de propiedad privada. En su enfoque, denominó alienación a las distorsiones que causaba la estructura de la sociedad capitalista en la naturaleza humana. Aunque era el actor el que padecía la alienación en la sociedad capitalista, Marx centró su análisis en las estructuras del capitalismo que causaban tal alienación.
En los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, Marx expresó la teoría , del alejamiento del yo. Filosóficamente, la teoría de se basa en La esencia del cristianismo (1841) de Ludwig Feuerbach, que afirma que la idea de un dios sobrenatural ha enajenado las características naturales del ser humano. Además, Max Stirner amplió el análisis de Feuerbach en El único y su propiedad (1845) de que incluso la idea de "humanidad" es un concepto alienante para que los individuos lo consideren intelectualmente en toda su implicación filosófica. Marx y Friedrich Engels respondieron a estas proposiciones filosóficas en La ideología alemana (1845).
La base teórica de la alienación dentro del modo de producción capitalista es que el trabajador pierde invariablemente la capacidad de determinar la vida y el destino cuando se le priva del derecho a pensar (concebirse) a sí mismo como el director de sus propias acciones; determinar el carácter de dichas acciones; para definir relaciones con otras personas; y poseer esos artículos de valor de bienes y servicios, producidos por su propio trabajo. Si bien el trabajador es un ser humano autónomo y autorrealizado, como entidad económica este trabajador está dirigido a metas y desviado a actividades que son dictadas por la burguesía –dueña de los medios de producción– para extraer del trabajador la máxima cantidad de plusvalía en el curso de la competencia empresarial entre industriales.
Actualmente, como la mayoría de los conceptos filosóficos e instituciones sociales, la alienación —como categoría analítica— se encuentra en una crisis teórica debido a las profundas transformaciones sociales que han dado paso a la sociedad posindustrial. El desarrollo de la sociedad ha complicado el análisis de los mecanismos sociales de alienación dirigiéndolos hacia nuevas y más sutiles formas que precisan ser estudiadas. Entre los autores inspirados por Marx, que efectúan ese análisis, destaca, por ejemplo, Herbert Marcuse.Para Karl Marx, la alienación era fundamental para comprender el capitalismo, Sin permiso, Marcello Musto, 19 de diciembre de 2021
La alienación o contradicción Para Marx y Engels, la característica principal de la naturaleza humana es la transformación de la naturaleza, el trabajo. “El trabajo es, en primer lugar, un proceso entre el hombre y la naturaleza, un proceso en que el hombre media, regula y controla su metabolismo con la naturaleza”. Al actuar sobre la naturaleza, el hombre la modifica y se modifica a sí mismo. Esto implica una facultad de representación por parte de las personas en su trabajo. No obstante, el trabajo bajo el capitalismo pasó a ser para el obrero una maldición en lugar de ser una necesidad o una fuente de alegría para autorrealizarse.
En su teoría de la alienación, Karl Marx, el cual en distintas obras, sobre todo en sus Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 hizo con suma profundidad el problema de la alienación, parte de que ésta caracteriza las contradicciones de un determinado nivel de desarrollo de la sociedad. Relaciona la alienación con la existencia de la propiedad privada y de la división antagónica del trabajo. Entendida de este modo, la alienación abarca toda la actividad humana, pues cada tipo de dicha actividad se convierte en monopolio de un grupo aislado de personas, cuyo hacer es extraño a todos los demás miembros de la sociedad.
Para Karl Marx, el hombre es un ser natural, es decir, el hombre es un ente que necesita estar en contacto directo con la naturaleza para poder satisfacer sus necesidades. La relación del hombre con la naturaleza es esencial, ya que desde el punto de vista objetivo, el hombre es físicamente sensible y limitado, y por tanto es un ser pasivo y dependiente, tal como los animales y las plantas, es decir los objetos en la naturaleza que existen fuera e independientemente de él, le son indispensables porque son objetos de su necesidad. Esta relación del hombre con la naturaleza no representa una alienación, sino una relación esencial y directa entre ellos, es decir es una relación vital. La alienación surge, cuando el producto del trabajo del hombre, en lugar de satisfacer sus necesidades, se vuelve algo ajeno, es decir el producto cobra una existencia totalmente independiente del hombre que fue quien la produjo, una vez que ese producto cobra su independencia, se genera el trabajo alienado, a través del cual el hombre se vuelve esclavo cada vez más y más de las cosas que produce. Es decir, mientras más produce y mayor es su actividad, el trabajador tendrá menos, su vida ya no le pertenecerá a él, sino al objeto, el objeto cobra vida propia y se opone al trabajador de forma autónoma. Marx hace una analogía, con la religión basado en los estudios de alienación de Feuerbach, y explica que el mismo proceso se da cuando el hombre religioso se subordina a su dios (idea abstracta del mismo). En esta etapa, ya no existe la misma relación que tiene el hombre con la naturaleza, pues esta etapa es el resultado de la estructura de la propiedad privada, en la cual se acumulan productos y se instaura la división del trabajo, de allí se tiene que el trabajo alienado es el resultado de la propiedad privada y la propiedad privada el resultado del trabajo alienado. Posteriormente entre 1845 y 1846 en La ideología alemana, acotaría que de la división del trabajo se deriva la propiedad y el trabajo alienado.
Para Marx el capitalista compra con dinero el trabajo de los demás y los obreros cambian la fuerza de trabajo, es decir, su mercancía, por la mercancía del capitalista, es decir, la paga o salario. La fuerza de trabajo para el obrero es su actividad vital que le asegura los medios necesarios para subsistir. El obrero es libre de cambiar de capitalista, es libre de trabajar, pero no puede desprenderse de la clase de los capitalistas, a quienes se ha alquilado, sin renunciar a su existencia misma. El trabajador no recoge el valor de lo que produce, es decir, la plusvalía, y esta explotación lo priva de sus herramientas artesanales. Por causa de esta división del trabajo ignora lo que está produciendo y eso significa que está fragmentado, o alienado.En sus obras clásicas de las décadas de 1850 y 1860, Marx sustituye la categoría de alienación, que figuraba en sus primeros trabajos, por todo un sistema de conceptos, entre los cuales la alienación también aparece como característica concreta de las relaciones de producción del capitalismo.
Tipos de alienación
El concepto marxista de alienación incluye cuatro componentes: Estos cuatro tipos de alienación se conocen como: fetichismo, enajenación, reificación y cosificación.
Alienación del trabajador de su producción (Fetichismo) El diseño del producto y cómo se produce no es determinado por los productores —los trabajadores— ni por los consumidores del producto —los compradores—, sino por la clase capitalista que, además de apropiarse de la manufactura, también se apropian del trabajo intelectual del ingeniero y del diseñador industrial que crean el producto, para satisfacer el gusto del consumidor de modo tal que compre bienes y servicios a un precio que garantice un máximo beneficio. Aparte de los trabajadores que no tienen control sobre el proceso de diseño y producción, la alienación —Entfremdung— describe ampliamente la conversión del trabajo—trabajo como actividad— que se realiza para generar un valor de uso —el producto—, en una mercancía, a la que se puede asignar un valor de cambio. Es decir, el capitalista gana el control de los trabajadores y los beneficios de su trabajo, con un sistema de producción industrial que convierte dicho trabajo en productos concretos —bienes y servicios— que satisfacen la demanda del consumidor. Por otra parte, el sistema de producción capitalista también reifica al trabajo en el concepto "concreto" de "trabajo" —trabajo como empleo—, por el cual se paga al trabajador salarios —a una tasa lo más baja posible— que mantienen una tasa máxima de rentabilidad de la inversión del capitalista; esto es un aspecto de la explotación, la actividad productiva se reduce únicamente a ganar el suficiente dinero para subsistir. Además, con un sistema reificado de producción industrial, el beneficio generado por la venta de los bienes y servicios que se podrían pagar a los trabajadores, es apropiada por las clases capitalistas: el capitalista funcional, que gestiona los medios de producción; y el rentista, dueño de los medios de producción.
Años más tarde en la Crítica del Programa de Gotha sostiene Marx que solo《en el seno de una sociedad colectivista, basada en la propiedad común de los medios de producción, los productores no cambian sus productos; el trabajo invertido en los productos no se presenta aquí, tampoco, como valor de estos productos, como una cualidad material, poseída por ellos, pues aquí, por oposición a lo que sucede en la sociedad capitalista, los trabajos individuales no forman ya parte integrante del trabajo común mediante un rodeo, sino directamente》.
Fetichismo de la mercancía miniaturadeimagen|En el mercado, los productores y los consumidores solo se perciben mutuamente por medio del dinero y las mercancías que intercambian. El dinero es para Marx la mercancía más alienable y fetichizada.
Alienación del trabajador de la actividad productiva (Enajenación) En el modo de producción capitalista, la generación de productos —bienes y servicios— se realiza con una secuencia interminable de movimientos discretos, repetitivos, que ofrecen al trabajador poca satisfacción psicológica por "un trabajo bien hecho". Mediante la mercantilización, la fuerza de trabajo se reduce a salarios —un valor de cambio—; la alienación psicológica —Entfremdung— del trabajador se deriva de la relación inmediata entre su trabajo productivo y los salarios que le pagan por el trabajo. El trabajador está alienado de los medios de producción por dos formas; la coerción salarial y el contenido de producción impuesto. El trabajador está limitado al trabajo no deseado como un medio de supervivencia, el trabajo no es 《voluntario, sino forzado》, el trabajo en el modo de producción capitalista es trabajo forzado. El trabajador solo puede rechazar la compulsión salarial a expensas de su vida y la de su familia. La distribución de la propiedad privada en manos de los propietarios de la riqueza, combinada con la imposición de impuestos por parte del gobierno obliga a la clase proletaria a trabajar.