La resurrección de Cristo, conocida también como Resurrección Kinnaird por haber formado parte de la colección de Lord Arthur Fitzgerald Kinnairdrthshire, es una pintura al óleo sobre tabla atribuida al maestro del renacimiento italiano Rafael Sanzio. Es, posiblemente, una de las primeras obras del artista, hecha entre 1501 y 1502 en pequeño formato (52 cm x 44 cm). Es probable que sea uno de los elementos de una predela que podría haber formado parte del Retablo Baronci, primer encargo documentado de Rafael y que quedó seriamente dañado tras un terremoto ocurrido en 1788; sus fragmentos se encuentran dispersos en varios museos.
En esta obra temprana se puede observar el dramatismo complicado y compositivo del las personas que contribuyeron en esto, en oposición al poético que empleaba su maestro Pietro Perugino. Está hecha con gran racionalidad mediante una compleja e ideal geometrización que une todos los elementos de la escena y les confiere una peculiar animación rítmica, al hacer participar a todos sus personajes en una única «coreografía». Es posible percibir en la obra la influencia estética de Bernardino di Betto y Melozzo da Forlì, aunque la orquestación espacial de la obra, tendente al movimiento, permite suponer el conocimiento por el artista del arte florentino de su tiempo.
La obra, cuya autoría ha tardado en concretarse por parte de la crítica, fue adquirida por el Museo de Arte de Londres en 1964. Pietro Maria Bardi, entonces director del museo, la consideró obra de Rafael basándose en la existencia de dos estudios preparatorios para la composición, lo que inició un acalorado debate sobre su autoría. Posteriormente, la atribución a Rafael ha sido generalmente aceptada por la crítica experta. Es la única obra del artista conservada en el Hemisferio Sur.
Iconografía thumb|left|225px| La resurrección de Cristo, según la interpretación que realizó Piero della Francesca en 1463, unos cuarenta años antes. La Resurrección de Jesús es el acontecimiento clave de la doctrina cristiana y su teología. De acuerdo con el Nuevo Testamento, Jesús fue crucificado, muerto y sepultado en una tumba, y resucitó tres días más tarde.
Las figuras de esta obra están resueltas siguiendo el recurso estético del hieratismo. Este método consiste en representar el tema acentuando la majestuosidad y rigidez así como eliminando aquellos aspectos que puedan suponer proximidad y cercanía afectiva de los personajes. Desde la antigüedad era habitual en representaciones divinas y se aprecia, sobre todo, en la emblemática figura de Cristo. En el cristianismo su empleo se remonta a las representaciones artísticas de la Alta Edad Media, documentadas a partir del . En el arte paleocristiano, la iconografía de Jesús se centraba casi exclusivamente en la figura de Cristo como el «buen pastor». El enriquecimiento de la cultura iconográfica cristiana después de la promulgación del Edicto de Milán permitió la ampliación de los ciclos narrativos.
En la Baja Edad Media, la figura de Cristo como el «buen pastor» fue sustituida progresivamente por la del «cordero del sacrificio», abriendo espacios a las representaciones del episodio de la resurrección. La fuente principal del tema era el Evangelio de Juan (20, 21), en el que se narra el fenómeno de la resurrección y la aparición de Jesús a María Magdalena:
La escena del Cristo resucitado sosteniendo el estandarte de la resurrección y elevándose sobre un sarcófago en presencia de cuatro soldados —retratados inconscientes, fascinados o espantados por el fenómeno que contemplaban—, se convirtió en algo relativamente frecuente en la cultura pictórica del Renacimiento; artistas como Perugino y Piero della Francesca lo habían pintado de esta forma anteriormente, y además también se hizo fuera de Italia, por ejemplo, en obras de Matthias Grünewald y Albrecht Altdorfer, en Alemania.
La Resurrección de Cristo es la única representación de este tema conocida de Rafael. En su último año de vida, el artista recibió el encargo de una escena nocturna de resurrección para decorar la capilla funeraria de Agostino Chigi, importante personaje del Renacimiento, en Santa Maria della Pace, Roma. Debido a la muerte precoz del artista, a los 37 años, esta obra no fue realizada, aunque se conservan algunos de sus estudios para la encomienda.
Contexto general La juventud de Rafael y sus primeras obras
Rafael Sanzio nació en Urbino, en la región de Marcas, en 1483. Hijo de Giovanni Santi, poeta y pintor de la corte de Urbino, recibió de su padre las primeras lecciones de dibujo y pintura. Según Vasari, su padre decidió enviarlo como aprendiz al taller de Pietro Perugino, un artista muy respetado de la región de Umbría aunque esta cuestión es debatida por la historiografía actual. Se sabe que su madre falleció en 1491 y su padre tres años después, quedando Rafael huérfano a los once años. Es generalmente aceptada la hipótesis de que el pintor se encontraba en Perugia alrededor del año 1500, trabajando como ayudante de Perugino en su taller. Esto respalda la evidente influencia ejercida por la estética de Perugino en sus obras de juventud con composiciones y técnicas pictóricas similares.
Perugino tuvo un gran éxito como artista y como empresario; dirigía un gran y prolífico taller, con decenas de asistentes que atendían la creciente demanda de su círculo de compradores. Normalmente los pedidos recibidos eran ejecutados en un proceso colaborativo, cuyas fases de trabajo eran distribuidas entre el maestro y sus discípulos. El proceso se iniciaba con la creación de bocetos compositivos y de los estudios de detalles, pasando a la creación de cartones para la transferencia y, por último, la aplicación del dibujo en el soporte (paneles de madera, telas, paredes) y la propia ejecución pictórica. Cuando el encargo era un retablo para una capilla o iglesia, era bastante frecuente que el maestro dejase que sus discípulos realizaran el friso inferior del retablo, la «predela», con escenas accesorias a la del panel principal.
<center> {| align=center | 300px | 155px | 135px |-style="background:#ECECEC; color:Black" | <center><small> Pietro Perugino (1481-83)<center> Cristo entregando a san Pedro las llaves. | <center><small>Pietro Perugino (1500-1504)<center> Matrimonio de la Virgen. | <center><small> Rafael Sanzio (1504)<center> Los desposorios de la Virgen. |- style="background:#ECECEC; color:Black" | colspan="3" | Los dos cuadros de El Perugino inspiraron el de Rafael. Pero este se aparta del tipo de composición de Perugino, en forma de planos sucesivos desarrollados horizontalmente, característicos del Quattrocento. Rafael plantea una composición circular, ampliando las figuras, elevando la perspectiva y reformulando los elementos arquitectónicos.
A los 16 o 17 años (1499-1500), Rafael recibió sus primeros encargos independientes para la vecina ciudad de Città di Castello. Poco tiempo después se estableció como maestro: su primer encargo documentado fue el retablo de San Nicolás de Tolentino,—llamado también retablo Baronci por estar realizado para la capilla de la familia Baronci — de la iglesia de San Agustín en Città di Castello cerca de Urbino. En los años siguientes, además de otros retablos, como los de Mond (1502-1503), Oddi (1502-1504) y Colonna (1504-1505), Rafael pintó un considerable número de pequeños cuadros de retratos, vírgenes con niños, temas religiosos y mitológicos, destinados al uso privado.
Todas esas obras de Rafael muestran una fuerte influencia de Perugino, tanto en la composición como el tratamiento pictórico. Sin embargo, es igualmente apreciable en estas obras un tímido pero progresivo distanciamiento de la vertiente estética de su maestro, mediante la incorporación de elementos inspirados en las obras de Luca Signorelli y Pinturicchio, artistas consagrados de la región y rivales de Perugino. Este es un patrón de comportamiento frecuente en la obra del pintor según Christof Thoenes:
Fecha de ejecución e influencias thumb|left|150px|Autorretrato de Rafael Sanzio (1483-1520), maestro del Renacimiento italiano y pintor de La Resurrección de Cristo. thumb|left|150px|Virgen pintada por Rafael para el Retablo Baronci, cuyo parecido con la María Magdalena de la Resurrección, ha hecho pensar que este último cuadro formaba parte de dicho retablo. No se sabe cuándo fue producida la Resurrección de Cristo. Según William Suida, se realizó entre los años 1502-1503. Roberto Longhi y Pierluigi De Vecchi adelantaron la fecha a los años 1501-1502. Ettore Camesasca argumentó que la obra data de la más densa fase perugiana de Rafael entre 1499 y 1500. De cualquier forma, existe consenso sobre el hecho de que la obra es uno de los primeros óleos conocidos del artista, lo que se ve confirmado por la cronología de dos estudios preparatorios para la obra, datados en 1499 y 1503.
Rafael no escribió nada sobre su arte y son raros los registros documentados sobre su producción, lo que hace difícil determinar la motivación de la creación de la obra. Por su pequeño tamaño (52 x 44 cm) es probable la hipótesis de que fuera un elemento de una predela desconocida, posiblemente realizada por Rafael como complemento de un retablo encargado al taller de Perugino. No se debe descartar la posibilidad de que la Resurrección de Cristo sea una obra independiente, tal vez uno de los primeros cuadros de pequeño formato para uso privado. En 1955, William Suida descifró uno de los epígrafes que se encontraban en el reverso de la Resurrección, reconociendo el nombre de Gioacchino Mignanelli, miembro de una importante familia de Siena, por tanto pudo ser el primer propietario de la obra.
Para Roberto Longhi, la Resurrección de Cristo es una de las obras del Retablo Baronci, el primer encargo que se le encomendó a Rafael, solicitado por la familia Baronci. La obra fue destruida parcialmente por un terremoto en 1789, y cuatro de sus partes se encuentran dispersas por museos de Europa. La asociación se basa en las similitudes entre las figuras de María Magdalena en el panel del Museo de Arte de São Paulo y la de la Virgen María del citado retablo. 175px|thumb|Rafael Sanzio. Bosquejo de dos soldados para La Resurrección de Cristo. Museo de Ashmolean, Oxford. Los aspectos formales y estilísticos de este óleo confirman las conexiones entre la obra de Rafael y la de Perugino. La Resurrección de Cristo guarda muchas similitudes con otra Resurrección de Cristo, encargada a Perugino por la Iglesia de San Francisco, en Perugia, y actualmente conservada en los Museos Vaticanos. Es posible que el joven aprendiz pretendiera reinterpretar el estilo de su maestro, como hizo otras veces a lo largo de su carrera como pintor; esto puede apreciarse en su célebre obra Los desposorios de la Virgen, en la que retomó el estilo de Perugino «ampliando más las figuras», elevando la perspectiva y reformulando los elementos arquitectónicos.
En la Resurrección de Rafael, sin embargo, es perceptible la preocupación por el movimiento y por la orquestación compositiva, lo que parece indicar el conocimiento del arte florentino. La obra es uno de los primeros trabajos en los que se aprecian las tendencias de su estilo durante su larga producción: la táctica de incorporar y reinterpretar la estética de otros maestros y la preocupación por el equilibrio y por la animación rítmica de sus composiciones, son factores que lo apartaron gradualmente de la influencia de Perugino.
Estudios preparatorios