thumb|300px| Vista del Callejón cultural o Corredor del Arte en la calle Mina en el Barrio Antiguo, que ocurre todos los domingos desde 1992. El Barrio Antiguo es uno de los sectores más antiguos de Monterrey: data del y está próximo al centro de la ciudad. Aquí se ubican viejas casonas, construidas en su mayoría de sillar, y algunas de sus calles importantes se encuentran empedradas. Actualmente ubicado a un lado del Palacio de Gobierno y la Macroplaza, originalmente abarcaba un mayor espacio que iba desde el río Santa Catarina hasta la calle 5 de mayo, de sur a norte y, de la calle Mina a la calle del Roble (hoy Avenida Benito Juárez), de oriente a poniente. Es considerado el corazón de la ciudad. En esa área se ubican las diferentes edificaciones que han sido sedes del poder regional desde que existió el Nuevo Reino de León (1582-1821) durante la época del Virreinato de la Nueva España y, desde el México independiente hasta la actualidad, como centro de la capital del territorio estatal llamado Nuevo León.
Respecto la historia de su edificación arqueológicamente hablando, el Monterrey más antiguo data desde los tiempos de la propia fundación de la ciudad a finales del . Sin embargo los edificios conservados en la actualidad datan en su mayoría del en adelante. Solía ser el corazón comercial y cultural de la ciudad desde la época del Virreinato, hasta tiempos recientes durante la primera mitad del , cuando otras partes de la ciudad empezaron a crecer más en detrimento del centro. Desde mediados del siglo pasado allí se vivió con un estilo de vida moderna, caracterizada por la construcción de hoteles, museos, bares, discotecas y restaurantes de cocina internacional (algunos aún conservados). Así hasta que por la despoblación y su parcial abandono eso tendió a bajar desde la década de los 1990 hasta tiempos recientes, pues actualmente existen proyectos en marcha para su restauración. Muchas casas de lo que antes era el barrio antiguo fueron demolidas para dar paso a la construcción de la Macroplaza a finales del siglo pasado. Durante la última década del y la primera del XXI el Barrio Antiguo fue muy conocido como el centro de la vida nocturna de Monterrey debido a medidas ejercidas por el Estado en un intento fallido de crear reformas que empujaran la reactivación del centro urbano regio.
Desde el año 2006 debido a la inseguridad que azotaba desmedidamente a la ciudad de Monterrey, la actividad nocturna en el Barrio Antiguo casi llegó a terminarse, pero desde tiempos recientes debido a la relativa baja de la violencia muchos de los bares han logrado sobrevivir. Desde el año 2013 el gobierno cambió el modo en que se consideró al Barrio Antiguo. Se empezó un proyecto de restauración desde entonces, el cual busca construir un espacio de esparcimiento cultural y preservación del patrimonio histórico, por medio del cierre de algunas de sus calles ahora peatonalizadas (hasta ahora es el caso de la Calle Morelos) y la reactivación de negocios de carácter social o familiar.
Historia
Siglos y - "Fundación, Ganaderos y el naciente Nuevo Reino de León" Tras la definitiva y tercera fundación de "la Ciudad Metropolitana de Nuestra señora de Monterrey" por el malagueño Don Diego de Montemayor el 20 de septiembre de 1596, se empezaron las labores de construcción de las primeras casas, sin embargo a marcha lenta. Hasta la fecha no se ha podido definir con exactitud en dónde estuvieron los primeros asentamientos españoles, pues las casas estaban hechas de ladrillos de adobe (mezcla de tierra, paja y piedra comprimida, puesta a secar), siendo éste un material perecedero. Las primeras décadas del establecimiento del primer casco urbano se caracterizaron por tener ciertos reveses por los frecuentes ataques de los diferentes nativos de la zona y los diferentes embates climáticos.
Durante el se siguió usando el adobe como elemento base para la construcción, de hecho se continuó usado hasta entrado el siglo pasado en todo el noreste del actual México. Las calles de Monterrey fueron organizadas en un plano de cuadras o retículas, es decir que se organizaran en cuadrantes con la Plaza Mayor como eje central, según la planificación de las ciudades en toda la América española, de tendencia renacentista, de acuerdo a las llamadas Ordenanzas de Felipe II firmadas el año de 1576.
Sin embargo el avance del casco urbano durante la primera mitad del sufrió un retroceso debido a que la ciudad pasó por su primer desastre natural; la inundación de sus calles por el desborde de los Ojos de Santa Lucía (en ese entonces existente) el año de 1612. Tras el desastre se decidió mover la Plaza Mayor de su posición a un poco más al sur, donde actualmente se ubica la Plaza Zaragoza. Un testimonio que hace mención de la situación durante la inundación es la escrita por el cronista, aventurero y militar Capitán Alonso de León, quien había estado en el Nuevo Reino de León desde que Diego Montemayor aún era el gobernador en 1609. Tres años después cuando desde hacía poco era gobernador Diego de Rodríguez, Alonso de León fue testigo de la inundación de la ciudad y escribió:
thumb|300px|Litografía del Convento de los franciscanos de San Andrés, dibujada en 1887 por el estadounidense Hannah More Johnson. Este edificio mantuvo la forma con la que se construyó en el hasta que se perdió en el . Fue uno de los íconos arquitectónicos religiosos de Monterrey, por ello hoy en día figura en uno de los cuarteles del Escudo estatal de Nuevo León. El cambio de lugar del centro urbano se debió además de que a un lado donde se estableció la nueva plaza principal desde hacía poco tiempo el Convento franciscano de San Andrés (el cual hasta hace unas décadas era el edificio más viejo aún conservado en el Barrio antiguo de Monterrey, hoy inexistente) había cobrado preeminencia sobre otras iglesias. Dicho edificio fue uno de los centros religiosos más importantes (fue también un panteón destacado, pues fue donde se trasladaron los cuerpos de los Montemayor, padre e hijo, tras la inundación) durante el y entrado el siguiente, hasta que la Catedral cobró paulatinamente mayor importancia. La Catedral tiene sus orígenes en un edificio llamado Iglesia Mayor, que sirvió como Parroquia de Monterrey. Iniciada a construir desde el año de 1626, en el siguiente siglo fue reemplazada por una nueva estructura más propia de la época, la cual actualmente se conserva.
En el año de 1610 falleció Diego de Montemayor dejando el puesto de gobernador a su hijo, llamado igualmente Diego, apodado "el Mozo" para distinguirle de su padre. Aunque "el Mozo" duró poco en el cargo, pues perdió la vida un año después. Tras éste quedó en al mando un capitán llamado Diego de Rodríguez. Durante estos años se empezaron a levantar las llamadas "Casas reales", la zona del Barrio donde se construyeron los edificios de los más pudientes, el Ayuntamiento y las iglesias, todas ellas alguna vez en torno a la Plaza Mayor (hoy Plaza Zaragoza) y la Plaza del Mercado (hoy Plaza Hidalgo). Dichas construcciones en conjunto a otras configuraron la traza urbana del corazón de la ciudad. Uno de dichos edificios fue la "casona Real" o primer Palacio de Gobierno. La "casona Real" fue terminada el 27 de febrero de 1655, cuando era Gobernador Don Juan Alonso Bazán. Hoy dicho edificio no se conserva pues fue reemplazado por uno más adecuado al gusto arquitectónico de finales del , actualmente se conoce como el Palacio Metropolitano, sede actual del Museo Metropolitano de Monterrey. La "casona real" del tenía una apariencia parca y pobre; era de una planta, sin arcos corridos, tenía grandes ventanales y estaba construida con ladrillos simples de adobe. El casco urbano regiomontano a lo largo del fue de apariencia austera, sin apenas decoraciones y hecho con materiales baratos. La condición territorial casi aislada del resto del Virreinato y las largas distancias propiciaron que se generara la vida de frontera (es decir el sistema social y de poblamiento surgido en los límites territoriales de los virreinatos hispánicos, como en el territorio de Río de la Plata y en Chile al sur, el Norte de México o el Suroeste de los EE. UU. actuales), caracterizada por los climas extremos (sequías, desbordes de ríos y heladas) y la hostilidad que se mantenía con diferentes grupos indígenas, que debido a que muchos eran grupos nómadas no podían realmente ser sometidos. Estas fueron en gran medida las causas por la cual que el crecimiento de Monterrey no despuntó significativamente hasta entrado el , cuando se redujeron muchos de estos problemas. Un ejemplo que escenifica cómo fue el Monterrey del , es lo que describe Fray Felipe Galindo Chávez y Pineda, entonces Obispo de Guadalajara (por ende encargado de las cuestiones religiosas de Monterrey por la atadura de la intendencia religiosa del momento) visitó la ciudad en el año de 1697, cuando escribió:
Durante este periodo la ciudad solo lo fue por nombre, pues el poblamiento de la misma sufrió muchos reveses. Sin embargo se logró construir una economía y una sociedad, que debido a las características del territorio en el Nuevo Reino de León pronto se desarrolló la ganadería y, con el tiempo sería zona de paso del ganado trashumante como parte del circuito establecido en el noreste de la Nueva España. Desde sus principios Monterrey (o el Nuevo Reino de León en general) se caracterizó económicamente por ser zona ganadera, productora de cueros y en algunos casos se cultivó la caña, sobre todo en las haciendas instaladas a los alrededores de la ciudad, así como otros productos agrícolas. Fueron estas cuestiones las que fundaron los pilares de la cultura macro-regional actual, pues fue desde entonces que en esa zona fronteriza del imperio surgió la primera imagen del vaquero o cowboy.
El casco central de Monterrey fue poblado durante esta época por españoles (principalmente castellanos y andaluces) y algunos portugueses; muchos de los primeros llegados fueron cristianos nuevos o conversos (incluso algunos fueron acusados de ser criptojudíos, como le ocurrió a Luis Carvajal y de la Cueva). También se pobló la ciudad con indígenas, venidos desde el sur. Muchos de ellos fueron tlaxcaltecas o pertenecientes de otros grupos que habían sido aliados de Hernán Cortés durante la conquista. Los tlaxcaltecas fueron parte importante del proceso colonizador de varias partes de la Nueva España, pues sirvieron para poblar las tierras como mano de obra, ya evangelizada e inserta en el sistema virreinal. Los mestizos también fueron parte de la sociedad neoleonesa desde pronto, que aunque al inicio no tuvieron mucha presencia debido a la situación de hostilidad constante entre los españoles y los nativos de la región, el poblamiento conjunto entre europeos e indígenas aliados permitiría el paulatino crecimiento de este grupo. Por otro lado la presencia de otros europeos, africanos subsaharianos o asiáticos en el Nuevo Reino de León durante los primeros dos siglos del Virreinato aunque fue posible, no se ha hecho un estudio al respecto.
Siglos y - "Iglesia, Ciudad embellecida e Independencia" miniatura|Imagen actual de la catedral de Monterrey