miniaturadeimagen|316x316px|Domingo Faustino Sarmiento, autor de Facundo, retratado en 1845 por Benjamín Franklin Rawson. Civilización i Barbarie: Vida de Juan Facundo Qiroga es un ensayo publicado en 1845 por el educador, periodista, escritor, militar y político argentino Domingo Faustino Sarmiento, durante su segundo exilio en Chile.
Las primeras tiradas de la obra se hicieron por entregas a través de la sección Folletín del diario chileno El Progreso. Su inmediato éxito hizo que se publicara en un volumen independiente. Rápidamente el libro pasó, de modo clandestino, a Argentina, logrando una repercusión inmediata en la opinión pública.
Facundo es uno de los principales exponentes de la literatura hispanoamericana. Como lo indica su título, en el texto, Sarmiento analiza los conflictos que surgieron en Argentina una vez alcanzada la Independencia política en 1810, partiendo de la antinomia intranacional entre civilización y barbarie.
Facundo muestra la vida de Juan Facundo Quiroga, militar y político gaucho miembro del Partido Federal, que se desempeñó como gobernador y caudillo de la provincia de La Rioja durante las guerras civiles argentinas en las décadas 20 y 30 del .
A lo largo del texto, Sarmiento explora la dicotomía entre la civilización y la barbarie. Durante el transcurso de la obra, el autor se va posando en miradas opuestas subsiguientes cada una civilizadora a su modo, en cada instancia poniéndola como manifestación de civilización: primero España, la Iglesia, con toda su cultura, y luego como bien observa Kimberly Ball, «la civilización se manifiesta mediante Europa, Norteamérica, las ciudades, los unitarios, el general Paz y Rivadavia»,Ball 1999, p. 177 mientras que «la barbarie se identifica con América Latina, España, Asia, Oriente Medio, el campo, los federales, Facundo y Rosas». Es por esta razón que Facundo influyó hondamente en la visión de una realidad fragmentada. Según González Echevarría, «al proponer el diálogo entre la civilización y la barbarie como el conflicto primordial en la cultura latinoamericana, Facundo le dio forma a una polémica que comenzó en el periodo colonial y que continúa hasta el presente».González Echevarría 2003, p. 2
La primera edición de Facundo fue publicada en 1845. Sarmiento eliminó los últimos dos capítulos en la segunda edición de 1851 pero los incluyó de nuevo en 1874. La primera edición dio lugar a varios libros cuyo objetivo fue analizar o criticar Facundo, siendo el principal Muerte y resurrección de Facundo de Noé Jitrik, en el cual el autor exploró desde su clasificación literaria hasta su relevancia histórica.
Contexto histórico
Domingo F. Sarmiento escribió Facundo en 1845, durante su segundo exilio en Chile, como una forma de ataque contra Juan Manuel de Rosas, el entonces gobernador de Buenos Aires.
En su obra Sarmiento lleva a cabo un análisis crítico de la cultura argentina, representada en hombres como Rosas y el líder regional Juan Facundo Quiroga, principalmente en San Juan. Tanto Rosas como Quiroga eran caudillos, es decir, jefes de masas populares en armas que para Sarmiento eran expresión de una forma de gobierno bárbara.Ball 1999, p. 171
El libro de Sarmiento refleja una crítica y es un síntoma de los conflictos culturales de Argentina que surgieron a partir de la Independencia. En 1810 Argentina había comenzado el proceso de independencia de España, pero tres décadas más tarde Sarmiento protestaba por el atraso y estancamiento de las instituciones así como por la organización económica del país. La división política de Argentina se debatía entre la ideología de los unitarios (apoyados por Sarmiento), quienes aspiraban a un gobierno centralizado, contra los federales, quienes defendían la autonomía de las regiones. El conflicto entre unitarios y federales estaba íntimamente ligado al poder que la Ciudad de Buenos Aires pretendía ejercer sobre el país, así como el control del comercio internacional y la apropiación de las rentas de la aduana. En aquel entonces, la Ciudad de Buenos Aires integraba la Provincia de Buenos Aires, y era la ciudad más grande y más rica del país debido a su cercanía con el Río de la Plata y al océano Atlántico. Buenos Aires no solo tenía acceso al comercio, sino también a las ideas y a la cultura europea. Estas diferencias económicas y culturales causaron una tensión creciente entre las provincias.Shumway 1991, p. 13 Aunque oriundo de la ciudad de San Juan, ubicada en el oeste de la Argentina, en la región de Cuyo, en el límite con Chile, Sarmiento sostenía la ideología unitaria.
Conflicto entre unitarios y federales
El conflicto entre unitarios y federales comenzó a mediados de la década de 1810, con el enfrentamiento entre porteños y la Liga Federal, liderada por José Artigas. El problema se generalizó a partir de 1819, cuando el Congreso Constituyente aprobó la Constitución Argentina de 1819, una constitución unitaria que fue rechazada por las provincias, las que a su vez derrocaron al Directorio en 1820 y se declararon autónomas, dejando al país sin un gobierno nacional en una serie de hechos conocidos como la anarquía del Año XX. En 1826 el presidente Bernardino Rivadavia nacionalizó la Ciudad de Buenos Aires, su aduana y su ejército, en tanto que un nuevo Congreso Constituyente aprobó la Constitución Argentina de 1826, otra constitución unitaria que fue rechazada por la mayoría de las provincias. Los acontecimientos de 1826 desembocaron en una serie de enfrentamientos armados entre unitarios y federales en todo el país. En ese momento se produjo la primera guerra entre unitarios y federales en el interior (1825-1827), en la que se destacaron el federal riojano Juan Facundo Quiroga y el unitario tucumano Gregorio Aráoz de Lamadrid, y la segunda guerra entre unitarios y federales en el interior (1829-1831), durante la cual Juan Manuel de Rosas asumió por primera vez como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y que tuvo su punto de mayor tensión con el enfrentamiento entre la unitaria Liga del Interior -comandada por el general José María Paz y en la que se alistó Sarmiento como oficial-, y el Pacto Federal.Shumway 1991, p. 107 Los unitarios apoyaron la presidencia de Rivadavia (1826-1827), en tanto los federales se opusieron. Sin embargo, bajo este gobierno, bajaron los salarios de los trabajadores,Shumway 1991, p. 84 y los gauchos fueron encarcelados u obligados a trabajar sin recibir una paga.Ball 1999, p. 173
Desde 1828 se instalaron y se fueron reemplazando distintos gobernadores de Buenos Aires, comenzando con el federal Manuel Dorrego.Shumway 1991, p. 114 Dorrego pudo retener el gobierno muy poco tiempo y fue fusilado por el general unitario Juan Lavalle, el cual tomó el poder.Shumway 1991, p. 115 Lavalle fue a su vez derrotado por una milicia de gauchos liderados por Rosas. A finales de 1829, la legislatura designó a Rosas como el gobernador de Buenos Aires.Shumway 1991, p. 117 Rosas fue gobernador durante dos períodos, 1829-1831 y 1835-1852. Gobernó con la suma del poder público y las facultades extraordinarias, es decir con poderes absolutos, apoyado por La Mazorca, una organización parapolicial que perseguía a sus adversarios, generando el terror y muchos asesinatos. Durante buena parte de este período un gran número de intelectuales, de unitarios y de federales en situaciones políticas adversas a las posiciones del rosismo (tanto bonaerenses como de las demás provincias de la Confederación Argentina) se vio obligado a emigrar a otros países, principalmente a Chile y a Uruguay.Sarmiento 2003, p. 229 Sarmiento, oriundo de San Juan, se exilió dos veces antes de escribir esta obra: la primera vez fue debido a la derrota militar de la Liga del Interior, de la que era oficial, en 1831; la segunda, en 1840, fue durante el gobierno de Nazario Benavídez luego de ser encarcelado por este acusado de sedicioso.
Facundo Quiroga thumb|right|250px|Juan Facundo Quiroga, litografía de César Bacle.
Juan Facundo Quiroga, conocido como "El Tigre de los llanos", fue un caudillo proveniente de la actual provincia de La Rioja. Se opuso al gobierno de Bernardino Rivadavia cuando este asumió como presidente de la Nación (1826-1827), quien lo enfrentó con sus efectivos al mando de Gregorio Aráoz de Lamadrid, y a quien venció en las batallas de El Tala, (1826) y Rincón de Valladares (1827). Para 1828, era muy poderoso en las provincias desde Catamarca hasta Mendoza. Se unió a otros caudillos con el propósito de impulsar el federalismo. Fue derrotado por el general José María Paz en las batallas de La Tablada y Oncativo, tras lo cual se dirigió a la provincia de Tucumán. Allí, derrotó a Lamadrid en La Ciudadela (1831), desbaratando a la Liga Unitaria, luego de que Juan Manuel de Rosas derrotara a Juan Lavalle en Buenos Aires en la batalla de Puente de Márquez (1829). Quiroga era partidario de redactar una Constitución regida por el federalismo, pero tales iniciativas contaban con la férrea oposición de Rosas, quien consideraba que la organización nacional era aún prematura.
Rosas envió a Quiroga en una misión diplomática al norte, a recomponer las relaciones entre Salta y Tucumán. A su regreso fue asesinado el 16 de febrero de 1835 en Barranca Yaco (Córdoba) por una partida al mando de Santos Pérez que emboscó su carruaje. Existen controversias sobre la autoría intelectual del asesinato, habiendo teorías que la atribuyen a Rosas, al gobernador santafesino Estanislao López o a los hermanos Reinafé. Tres hermanos Reinafé (José Antonio, José Vicente y Guillermo) y Santos Pérez fueron condenados, y los tres últimos ejecutados en 1836.
Juan Manuel de Rosas thumb|250px|Juan Manuel de Rosas, gobernador de la Provincia de Buenos Aires entre 1829 y 1831 y entre 1835 y 1852.
Juan Manuel de Rosas fue un gobernador de la provincia de Buenos Aires que recibe tratamientos altamente polarizados entre los historiadores. La corriente historiográfica clásica, fundada por Bartolomé Mitre, a la cual subscribe Sarmiento, considera a Rosas un dictador o tirano sanguinario y es pronunciadamente crítica con su gestión. El revisionismo histórico en Argentina es una corriente que, en oposición a la escuela mitrista, defiende a Rosas y lo considera un férreo defensor de la soberanía nacional ante las pretensiones de las potencias europeas.
Rosas nació en una familia adinerada de un alto nivel social (sus orígenes eran de la más rancia nobleza española; Domingo Ortiz de Rozas, antepasado suyo, fue Conde de Poblaciones y capitán general de Chile), pero la estricta educación que recibió lo influenció psicológicamente de manera muy profunda.Lynch 1981, p. 11 Sarmiento afirma que debido a la madre de Rosas, «el espectáculo de la autoridad y la servidumbre deben haberle causado impresiones muy duraderas».Sarmiento 2003, p. 213 Poco después de llegar a la pubertad, Rosas fue enviado a una estancia y permaneció allí más de veinte años, sin tener participación activa en los sucesos que culminaron en la Revolución de Mayo de 1810. En el campo aprendió a manejar el lugar y, de acuerdo a Manuel Bilbao en "Historia de Rosas" pobló sus campos con gente que le fuera adicta, incluyendo a desertores y fugados, que al recibir la protección de Rosas dejaban de ser buscados por las autoridades.Félix Luna, pág. 27 En el poder, Rosas encarceló a los residentes por razones desconocidas, lo cual Sarmiento define como actos similares al tratamiento que Rosas le daba al ganado. Sarmiento argumenta que con este método lograba que los ciudadanos conformasen «el ganado más manso y ordenado que existiese».Sarmiento 2003, p. 215