thumb|La Corona de San Esteban o Sacra Corona de Hungría. thumb|Parte posterior de la corona La Santa Corona húngara, conocida también como corona de san Esteban (en húngaro: Magyar Szent Korona, en alemán: Stephanskrone, en croata: Kruna svetoga Stjepana, en latín: Sacra Corona) o Sacra Corona húngara, perteneció al primer monarca de Hungría, Esteban I, y es la única en la actualidad calificada como un «atributo sacro». En el 2000 fue trasladada del Museo Nacional de Hungría al Parlamento Húngaro.
Las insignias empleadas en la ceremonia de coronación de los monarcas húngaros fueron la corona de san Esteban, un cetro, un orbe o mundo y un manto. Casi todos los reyes de Hungría desde el fueron coronados con dicha corona. En el orbe figuran las armas del rey Carlos I Roberto de Anjou (1310-1342).
El concepto de Corona Húngara quedó vinculado con los conocidos como Territorios de la Corona de san Esteban, de forma que la expresión «Sacra Corona» hacía referencia tanto al símbolo de la autoridad de los monarcas húngaros como al territorio en el que ejercía su autoridad. La relevancia que se le otorgó a este símbolo se observa en que se denominó Doctrina de la Sacra Corona al conjunto de principios políticos del Reino de Hungría (una Constitución no escrita). Además se consideraba que ningún monarca de Hungría tenía completa legitimidad si no era coronado. Únicamente tres monarcas no cumplieron con esta tradición: Vladislao I de Hungría, Juan Segismundo Szapolyai y José II de Habsburgo. El último fue conocido por el seudónimo de «el rey asombrerado» (en húngaro, kalapos király) ya que precisamente llevó siempre sombrero y no la Santa Corona; por este motivo, en su Declaración de Independencia de 1849, la Asamblea Nacional de Hungría declaró que José II no había sido verdadero rey de Hungría porque no fue coronado con la Corona de San Esteban.
En 1256 empezó a usarse el apelativo «sacra» y a partir del se la consideró en concreto algo más que un adorno, convirtiéndose en el único símbolo de la autoridad real y, por extensión, de los conocidos como Territorios de la corona de san Esteban. Por todo ello se puede afirmar que existía «un rey para la Corona de Hungría y no una corona para el rey de Hungría».
Desde el año 1401 figuraba en el sello del Reino de Hungría la inscripción: «sello de la Sacra Corona de Hungría».
Descripción
La corona posee una forma elíptica con una anchura de 203,9 milímetros y una longitud de 215.9 milímetros, un tamaño mayor que el de una cabeza humana. El peso es de 2056 g. Se recurrió a dos aleaciones diferentes de oro y plata para elaborar los elementos de la parte superior e inferior de la corona. En las imágenes de la parte superior figuran caracteres latinos, y griegos en las de la parte inferior. La parte inferior es asimétrica.Németh Zsolt: A magyar Szent Korona, BKL Kiadó, 2007. Se ha empleado un elaborado sistema de medición para la elaboración de la mayor parte de las piezas de la corona.Beöthy et al.: Eppur si ..., Fizikai Szemle, 1984/2. Se desconoce el lugar y la época exacta de su ensamblaje. thumb|La corona de san Esteban en 1857.
Atributo sacro Conforme a la tradición, el rey Esteban alzó esta corona en el año 1000 durante su coronación como ofrenda a la Virgen María Nagyboldogasszony, como señal del compromiso de la monarquía con ella. A partir de entonces, la Virgen María fue considerada Regina (Reina) además de patrona de Hungría. Esta tradición sirvió como justificación de carácter divino para reforzar la autoridad real y la Doctrina de la Sacra Corona. Supuestamente fue enviada por el papa a Esteban. Pudo querer reflejar la dependencia espiritual del monarca húngaro respecto del papa, que le serviría como justificación para no quedar sujeto al vasallaje del emperador y, por otro lado, también pudo simbolizar el compromiso que el papado esperaba recibir del rey para que ayudara a la Iglesia católica a alcanzar sus objetivos en Hungría.
Los resultados de rigurosas investigaciones científicas, que han sido aceptadas por la Iglesia católica húngara, indican que en realidad los distintos elementos que componen esta corona fueron ensamblados durante el reinado de Bela III (1172-1196). Es posible que se emplearan algunos procedentes de una joya anterior que pudo ser enviada por el papa con motivo de la coronación de Esteban.
Origen de la corona Según la teoría más aceptada, recogida en publicaciones de la Academia de Ciencias Húngara y de la Conferencia Episcopal Húngara, Zombori, I, Cséfalvay, P., Maria Antonietta De Angelis, Mil años de Cristianismo en Hungría – Hungariae Christianae Millennium. Conferencia Episcopal Húngara. Budapest, 2001 la Corona de san Esteban posee dos partes diferenciadas denominadas Corona Graeca y Corona Latina. Fue ensamblada durante el reinado de Bela III y tiene influencias bizantinas, debido a que este rey se había criado en la corte bizantina.
La coronación de san Esteban, el primer rey de Hungría, simbolizó el comienzo del proceso de creación de Hungría como entidad política. No se ha podido determinar si se celebró el día de Navidad del año 1000 o el 1 de enero de 1001.
El obispo Hartvik (entre 1095-1116) elaboró uno de los primeros relatos sobre el origen de la corona, que sirvió de base para una tradición que afirmaba que el papa le había enviado una corona a Esteban junto con su bendición. El relato del Obispo aparece recogido en una biografía escrita por él entre 1100 y 1110 por encargo del rey Colomán I. El obispo Hartvik señaló que Esteban envió al arzobispo Astrik de Esztergom a Roma, encargándole que solicitara en su nombre una corona al pontífice. Sin embargo, el rey de Polonia, Miecislao I, que también había enviado emisarios a Roma con el mismo objetivo, iba a recibir una corona que ya estaba preparada. Una noche, se le apareció en sueños al papa, en el relato no se cita el nombre de ningún pontífice, el Ángel del Señor que le anunció que llegaría otro emisario de un pueblo desconocido solicitándole una corona. El ángel le indicó que debería entregársela a él porque ese pueblo poseía más méritos para recibirla. Al día siguiente el arzobispo Astrik recibió del papa la corona.
La leyenda del obispo Hartvik comenzó a figurar en libros litúrgicos y breviarios húngaros aproximadamente a partir del año 1200, en los que se menciona al papa Silvestre II, y desde aquella fecha empezó a extenderse por el mundo cristiano. En 1613, el guardián de la Corona, Péter Révai, señaló que la Sacra Corona Húngara fue donada a san Esteban por el papa Silvestre II. Sin embargo, esta narración no pudo ser cierta, dado que el rey Miecislao I no era contemporáneo de san Esteban ni del papa Silvestre II. Además, en el relato de la vida de san Esteban, escrito en la época en que fue canonizado (1083), se recoge que «cinco años después de la muerte de su padre (...) trajeron una carta con bendiciones papales (...) y el Señor favoreció a uno, Esteban, que fue elegido rey, ungido y por fortuna coronado con la diadema del honor regio». En esta historia no se menciona ninguna corona donada por Roma. Por otra parte, en los Archivos Vaticanos no se ha localizado ningún documento relacionado con la donación de una corona a los húngaros, circunstancia que hubiera contado con el interés de la Iglesia católica porque probaría su ascendiente sobre el Reino de Hungría.
thumb|left|San Esteban. Existe otra teoría, muy difundida pero incierta, formulada por Thietmar von Merseburg (fallecido en 1018). Este autor afirmó que el emperador Otón III aceptó que Esteban fuese coronado y el papa le envió sus bendiciones; algunos historiadores han defendido que también le mandó una corona, pero hasta la fecha no hay ninguna prueba que lo pueda documentar.
A las dos teorías más destacadas –la donación por el papado y su creación durante el reinado de Bela III (la más probable)– se les unen otras, de acento más romántico, que situarían en Asia y en un pasado remoto el origen de la Corona Húngara.
Se ha llegado a pensar que las dos partes de la corona pudieron ser elaboradas en periodos diferentes debido a las diferencias encontradas en los estilos y técnicas con que se realizaron las imágenes esmaltadas de la decoración. A esta circunstancia se le une el hecho de que las inscripciones de la diadema son griegas y las de las bandas, latinas. Sin embargo, se debe destacar que observando esta joya no se encuentra ningún indicio, al margen de lo ya expuesto, que lleve a pensar que esté formada por elementos que pudiesen haberse encontrado separados en algún momento.
En 1978, cuando la Sacra Corona fue devuelta a Hungría por los Estados Unidos y comenzaron a realizarse cuidadosos estudios, se volvió a tratar de determinar qué elementos de la parte superior pudieron pertenecer a la corona originaria del primer monarca húngaro.
Tipos de coronas
En función de su uso, las coronas podían ser:
Coronas de uso privado, sin restricciones. Coronas de Estado o de uso gubernamental, empleadas en determinadas ceremonias, como las aperturas solemnes de parlamentos y las coronaciones. Coronas de sucesión, empleadas únicamente como símbolos de la transmisión del poder al sucesor.
Al ser una corona de sucesión, la Sacra Corona únicamente fue utilizada durante las ceremonias de coronación de los reyes de Hungría, quedando el resto del tiempo bajo la custodia permanente de dos guardias de la Corona (koronaőr). Únicamente se permitía a otras dos personas tocar la Sacra Corona: la persona que ostentaba después del monarca el título secular (aristocrático) de mayor rango en el país, el Nádor de Hungría, encargado de depositarla sobre un cojín para su traslado con motivo de una coronación, y el arzobispo de Esztergom que ostentaba el título eclesiástico más importante, encargado de coronar al rey.
Diseño e imágenes de la corona La corona de san Esteban está hecha de oro y decorada con diecinueve imágenes esmaltadas, realizadas con piedras semipreciosas, perlas y alabandina (un mineral formado por sulfuro de manganeso). Consta de tres partes, la diadema inferior, denominada Corona Greca, las dos bandas que se cruzan, conocidas como Corona Latina, y la cruz de la parte superior, que en la actualidad se encuentra torcida.
Posee cuatro colgantes (pendilium) sujetos por cadenas a cada lado de la diadema inferior y otro situado en la parte posterior.
Corona Griega La Corona Graeca ("Corona Griega") es un stephanos o corona abierta que tiene una anchura de 5,2 centímetros y un diámetro de 20,5 centímetros.
Las dos piedras talladas de aguamarina, situadas en la parte trasera de la diadema, fueron incorporadas por el rey Matías II (1608-1619). En la imagen de la parte delantera aparece representado un Pantocrátor. En el borde, a la derecha e izquierda de Jesucristo, están situadas las figuras de los arcángeles San Miguel y San Gabriel, seguidos de las figuras de los santos Jorge y Demetrio de Tesalónica, y de San Cosme y San Damián con la mitad de su tamaño.