El término posboom (o post-boom) define a la corriente de la narrativa latinoamericana de las últimas décadas como modernista, corriente de la cual se ha desprendido, desde finales de los años setenta hacia una vertiente posmodernista caracterizada por la temática política y la innovación en lo técnico. González Echevarría, por su parte, considera plausible decir que moderno equivale a «boom». El posboom un movimiento literario latinoamericano que tuvo lugar, como su nombre lo indica, después del auge del boom latinoamericano. Algunos estudiosos y autores prefieren llamarlo «novísima literatura» o «literatura posmoderna» para no utilizar términos extranjeros: Alfredo Bryce Echenique, Manuel Puig, Severo Sarduy, Isabel Allende, Reinaldo Arenas y Antonio Skarmeta. También es una síntesis narrativa.
Características
El posboom puede verse como la literatura que vino después del boom y que evolucionó o cambió a partir de este. A pesar de tener un nombre relacionado con ese movimiento, la novísima literatura no tiene muchos puntos en común con el boom, más bien lo que se encuentra son diferencias:
a) Los novísimos abandonan la preocupación por la creación de nuevos tipos de literatura (meta-literatura) como se podía apreciar en las obras de Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes Macías, entre otros.
b) Se prefiere un estilo más directo que es más fácil de leer. Además, se vuelve al realismo y no se encuentran preocupaciones existencialistas, como en las obras de Cortázar.
c) También se da una preferencia a la narrativa histórica, es decir, la que está basada en hechos reales.
d) Son de notar que las obras tienen gran precisión histórica, requiriendo investigación sobre la época y el lugar en cuestión.
e) Muchas obras tratan el tema del exilio, que fue común en los autores que cultivaron este movimiento.
f) Es de notar también el surgimiento de la literatura femenina y un cambio en el tratamiento de la sexualidad en las obras.
Autores
En cuanto a los autores, la mayoría de ellos nacieron en la generación del 40.
Eliécer Cárdenas, Polvo y ceniza, 1979 Manuel Puig, El beso de la mujer araña, 1976 Reinaldo Arenas, Antes que anochezca, 1992 Mario Benedetti, Primavera con una esquina rota, 1982 Abel Posse, Daimôn, 1989 Mempo Giardinelli, Qué solos se quedan los muertos, 1985 Carlos Martínez Moreno, El color que el infierno me escondiera, 1981 Fernando del Paso, Noticias del Imperio, 1987 Luis Rafael Sánchez, La guaracha del macho Camacho, 1976 Antonio Skármeta, Ardiente paciencia, 1985 Alfredo Bryce Echenique, La vida exagerada de Martín Romaña, 1981 Andrés Caicedo, ¡Que viva la música!, 1977 Rafael Chaparro Madiedo, Opio en las nubes, 1992 Isabel Allende Llona, La casa de los espíritus, 1982 Gioconda Belli, La mujer habitada 1988 Roberto Bolaño, Los detectives salvajes, 1998 Giannina Braschi, Yo-Yo Boing!, 1998; Estados Unidos de Banana, 2011 Juan José Saer, El Entenado, 1983 Germán Espinosa, La tejedora de coronas, 1982 Jorge Rosales, El beso del amor, 1983 Tomás Eloy Martínez, La novela de Perón, 1985; Santa Evita, 1995 Laura Esquivel, Como agua para chocolate, 1989 Luis Sepúlveda, Un viejo que leía novelas de amor, 1988
Categoría:Movimientos literarios
Tomás Eloy Martínez, Laura Esquivel, Luis Sepúlveda