thumb|Alfonso X Por prosa de Alfonso X el Sabio se entiende la producción literaria escrita en prosa durante el reinado de Alfonso X (1256-1284). El rey patrocinó y a menudo supervisó las obras de los escritores de su época. Fue el más grande impulsor de la literatura medieval castellana.

Vista en su conjunto, la obra de este monarca posee un sutil carácter moral, ya que la concibe como un camino hacia la salvación del alma:Deyermond, pág. 159.

Al mismo tiempo, parece querer afirmar en sus lectores y oyentes —los miembros de la corte permanente— una cosmovisión ordenada que les valiese para la vida social y el establecimiento de una convivencia dentro de unas normas de justicia iguales para todo el reino.Deyermond, pág. 154.

En 1256, una embajada de la ciudad-estado de Pisa ofrece a Alfonso X la corona del Sacro Imperio Romano Germánico. Como este honor era electivo, el rey castellano no ahorra esfuerzos y compromete todo su prestigio de monarca letrado y las finanzas del reino para hacerse con la dignidad imperial. Solo desde este punto de vista puede comprenderse el impulso bélico —«cruzada africana», conquista de El Puerto de Santa María, ataque de Orán— e ilustrado que propicia. Éste podría considerarse como el inicio de la prosa en castellano.

Libros sapienciales

Se recogen en este apartado una serie de obras que se caracterizan porque los textos están formados fundamentalmente por sentencias, aunque no es raro que incluyan breves exempla.Deyermond, pág. 181. Muchas de estas obras tienen la literatura árabe como fuente intermedia y la griega como original.Deyermond, pág. 182. La mayor parte de estas traducciones hispanas están muy relacionadas entre sí bien porque comparten fuentes, bien porque se influyen.Deyermond, pág. 182-184.

Destacan los siguientes tratados:

Libro de los cien capítulos. Colección de máximas morales organizadas de forma que sus receptores pudieran no solo entenderlas, sino utilizarlas en el día a día.Gómez Redondo (1998), pág. 459. Con esta obra el rey Sabio pretendía que la nobleza abandonara sus actitudes soberbias y adoptara unos comportamientos cortesanos acordes con las posibilidades que ante él se abrían.Gómez Redondo (1998), pág. 461. Bocados de oro. Su contenido es fundamentalmente una colección de sentencias distribuidas en veinticuatro capítulos. Cada uno de ellos recoge los dichos atribuidos a un filósofo, excepto el veintitrés —cuyas sentencias se ponen en boca de diferentes pensadores— y el veinticuatro —cuyos apotegmas son anónimos—.Francisco Rodríguez Adrados, Modelos griegos de la sabiduría castellana y europea, Madrid, RAE, 2001. ISBN 84-88272-15-5.

Los diálogos

left|thumb|320px|Historia de la doncella Teodor.

Las primeras «disputas» se habían plasmado por escrito a lo largo de la centuria anterior y en verso. Ahora asistimos a un nuevo género en el que personajes cuidadosamente seleccionados debatirán sobre temas cruciales ante un auditorio muy similar al que es receptor originario de la obra.Gómez Redondo (1998), págs. 476-479.

Diálogo de Epicteto y el emperador Adriano. Al igual que otras obras de este mismo género y período, el origen del Diálogo entre Epitecto y el emperador Adriano es griego. Si bien en este caso la versión castellana proviene de una traducción latina (Adrianus et Epictetus) y no árabe.Gómez Redondo (1998), pág. 475. Historia de la donzella Teodor. Debate sobre temas variados de carácter sapiencial y doctrinal de la segunda mitad del . Aunque presenta un carácter de historia independiente, perteneció a la colección de Las mil y una noches, lo que corrobora el hecho de que se conserven dos manuscritos árabes españoles de la Historia de la doncella Teodor.Rodríguez Adrados, op. cit. Capítulo de Segundo filósofo. Se nos ha transmitido en dos ramas: la oriental —que amplifica el marco narrativo y el número de preguntas— y la occidental, que toma como base la traducción latina llevada a cabo por Willelmus, abad de St. Denis en el . En la primera parte, se nos cuenta cómo Segundo es enviado a Atenas donde consigue el grado de maestro y aprende que no hay mujer casta. Vuelto a su patria de incógnito, pone a prueba a su madre, quien no la supera. Cuando aquella conoce la verdad, muere. Segundo se impone guardar silencio toda su vida y regresa a Grecia. En la segunda, el emperador Adriano —conocedor de su sabiduría- lo manda llamar. Segundo acude, pero no por ello rompe su voto. El emperador pone a prueba la firmeza del filósofo fingiendo que lo va a matar, pero éste persiste en su mudez. Finalmente, admirado por su perseverancia, Adriano le pide que conteste a sus preguntas escribiendo en una tabla. La tercera parte es este particular diálogo, mezcla de voz y escritura.Educared.com, Capítulo de Segundo filósofo, en Wikillerato. [Consulta: 21.03.2009].

Obras legislativas

Alfonso X llega al trono en el año de 1252, cuando el cuerpo legal del reino contenía normas provenientes de los últimos tiempos del Imperio romano, de los visigodos y otras que fueron establecidas durante la reconquista. Por eso, uno de los afanes del monarca fue ordenar este caos al tiempo que afianzaba el poder real y su autoridad. Para ello inicia una reforma legislativa inspirada en el Digesto de Justiniano, texto que era el principal estudio en las escuelas de leyes de Bolonia y el sur de Francia.

Siete Partidas

Se trata de la obra más ambiciosa de Alfonso X en este ámbito. Compuesta entre 1256 y 1265, recoge los fundamentos teóricos de las anteriores obras legales y formula un código jurídico de carácter universal y general aplicación para el reino de Castilla que regula la vida de Castilla en todos los ámbitos, tanto religiosos como civiles.José Luis Pérez López,Las Siete Partidas según el códice de los Reyes Católicos de la Biblioteca Nacional de Madrid. URL <http://web.archive.org/web/http://www.ucm.es/BUCM/revistas/fll/02122952/articulos/DICE9696110235A.PDF>. [Consulta: 21.03.2009].

Esta base jurídica se prolongó durante siglos, y su influencia llega hasta nuestros días. Las Partidas no se fueron promulgadas en vida de Alfonso X, puesto que no llegó a componerse una edición definitiva. Se divide en siete partes: thumb|370px|Alfonso X el Sabio y las Partidas. Primera parte: Aborda la fundamentación del derecho y pasa a ocuparse esencialmente del derecho canónico. Segunda: Trata acerca del gobierno y de las relaciones jurídicas entre señores y vasallos. Tercera: Derecho procesal y derecho civil. Cuarta: Derecho del matrimonio, de familias y linajes y de estados sociales. Quinta: Derecho mercantil. Sexta: Derecho testamentario y de herencia Séptima: Derecho penal.

Los apartados en que se divide no suponen compartimentos estrictos. Se organiza además en títulos (182) y leyes (2479), estas encabezadas por un epígrafe que indica su contenido de manera más o menos aproximada.

Sus fuentes provienen del derecho anterior leonés (el Fuero juzgo), y de las obras jurídicas antes citadas del propio monarca, el Fuero real y muy probablemente el Espéculo. Para la «Primera partida» se refundió el Setenario, probable borrador de esta sección.

Del derecho romano tardío, influyó el Corpus Iuris Civilis de Justiniano y la legislación para la vida eclesiástica, fundamentalmente el Decreto de Graciano y las colecciones canónicas o Decretales.

No faltan entre sus fuentes las eclesiásticas, así como las enseñanzas de los exempla de la Disciplina clericalis del intelectual judeoconverso Pedro Alfonso de Huesca. También recogen Las Partidas material de obras de carácter sapiencial o de literatura gnómica, como los Bocados de oro.Irina Nanu, Las dos espadas del mundo: Algunas notas sobre el Prólogo de la Segunda Partida. URL <http://parnaseo.uv.es/Memorabilia/Memorabilia6/Irina/menu.htm>. [Consulta: 21.03.2009].

Desde el punto de vista literario, la prosa jurídica no dista demasiado de otros géneros medievales, e incluso influyeron poderosamente en su gestación, como es el caso del poema de debate.

Obras científicas

El Libro del saber de astrología. De las tres recopilaciones científicas que Alfonso X ordenó componer entre 1276 y 1279, ésta es la única que nos ha llegado y de la que se dispone íntegro su texto original. Se trata de un grupo de tratados técnicos, excepto el primero que tiene un contenido descriptivo.Gómez Redondo (1998), pág. 624. El Libro de las formas et de las imágenes. De este tratado —que debió escribirse hacia 1277— solo se nos conserva el prólogo y el índice de los once capítulos que debían componerlo. El Libro de Picatrix. En torno a 1256, Alfonso X ordena traducir al castellano y al latín la Ghayat al-hakim, un tratado de magia talismánica, escrito doscientos años antes. Si bien la versión castellana hay que darla por perdida, la traslación latina (Liber Picatrix) se difundió por todo Occidente y alcanzó un notable éxito entre los siglos XV y XVIII.Deyermond, pág. 114.

Obras históricas

Alfonso X acomete esta tarea para exponer su pensamiento político y encontrar en el pasado razones que justifiquen tanto sus aspiraciones a la corona imperial como las relativas a construir un nuevo modelo político, constantemente rechazado por la nobleza.

La producción histórica alfonsina se caracteriza por su carencia de un sentido crítico básico; es decir, por la aceptación de las noticias suministradas por los libros sin que se efectuaran comprobaciones sobre lo que se contaba —como Gonzalo de Berceo— se concede a la «letra» la categoría de verdadero. Otra particularidad del género consiste en su concepción conscientemente literaria tanto en la elaboración como en su forma expositiva.

Al contrario de lo que se suele pensar, las dos producciones de este género (la Estoria de España y la General estoria) debieron nacer a la par y, en ocasiones, compartir materiales.

También es idéntico en ambas el principio fundamental de organización: la linna o liña de sucesión del imperium. Dentro del marco general de ésta, los compiladores suelen inclinarse por el sistema analístico, el cual supone un grave inconveniente para la casación de fechos complejos. A fin de resolver esta dificultad, crean lo que denominaron estorias unadas: unidades narrativas autónomas que concentran en un momento histórico todo el saber vinculado a un suceso o a un personaje. Esta organización narrativa predomina en la General estoria y la departida o analística en la Estoria de España.

Obras históricas Estoria de España

250px|thumb|Manuscrito de la Estoria de España.La Estoria de España, conocida en la edición de Menéndez Pidal como Primera Crónica General, constituye la primera Historia de España extensa en romance. Su contenido alberga cronológicamente desde los orígenes bíblicos y legendarios de España hasta la inmediata historia de Castilla bajo Fernando III.

La obra tuvo dos redacciones. La primera comienza poco después de la llegada al trono del rey castellano (h. 1260) y concluye hacia 1274 y la segunda, llamada Versión crítica, fue elaborada entre 1282 y 1284, fecha de la muerte del monarca.Inés Fernández-Ordóñez, «El taller historiográfico alfonsí. La Estoria de España y la General estoria en el marco de las obras promovidas por Alfonso el Sabio.», pág. 1.

En su primera redacción, la obra, completada en los primeros años de la década de 1270, constaba de cuatrocientos capítulos. Sin embargo, en 1272, el rey sabio emprende otro monumental proyecto, al que dedicará nuevas energías: la compilación de una historia de carácter universal titulada Grande e general estoria, lo que interrumpiría la redacción de la Estoria de España, ya que, además de tener que derivar hacia la nueva empresa una gran cantidad de recursos humanos,el concepto acumulativo y ab initio de la historiografía de la época hacía que los contenidos de la Estoria de España se solapaban en gran medida con los de la Historia Universal iniciada.