miniaturadeimagen|Extensión aproximada del dialecto murciano y de su área de influencia. El dialecto murciano se refiere a los dialectos o variedades lingüísticas del castellano habladas históricamente en la Región de Murcia, o más exactamente la región natural y cultural que es comprendida a grandes rasgos por la cuenca del río Segura y el antiguo Reino de Murcia, ubicada en el sureste de la península ibérica. Su área de expansión llegaría a comprender la totalidad de la actual Región de Murcia, las comarcas alicantinas de la Vega Baja del Segura, la comarca del Alto Vinalopó y las localidades de Elda y Monforte del Cid, en el Medio Vinalopó; en la provincia de Albacete las comarcas de Campos de Hellín, parte de la sierra del Segura y el Corredor de Almansa, la zona más oriental de la provincia de Jaén, el noreste de la provincia de Granada así como también parte de la provincia de Almería (Comarca de los Vélez y Almanzora).
Actualmente el murciano se considera uno de los dialectos del castellano englobado en la subcategoría castellano meridional. Las modalidades lingüísticas con las que el murciano presenta mayor similitud, juzgando desde su caudal lingüístico, son el andaluz oriental y el extremeño por una parte, y el idioma aragonés e, incluso, la subvariante del valenciano denominada valenciano alicantino, lo que la haría derivada de dos idiomas diferentes: castellano y catalán. Históricamente fue considerado un habla de transición entre el castellano meridional y las hablas aragonesas. El murciano posee una tradición literaria que se remonta como mínimo al , con autores como Vicente Medina, José Martínez Tornel o Frutos Baeza.
No debe confundirse el dialecto murciano con el panocho, variante comarcal hablada principalmente en la Huerta de Murcia.
Aspectos históricos, sociales y culturales
Historia Históricamente las subvariedades lingüísticas consideradas dentro del murciano, se asientan en una región geográfica que coincide básicamente con el territorio del Reino de Tudmir y más tarde el Reino de Murcia y menormente con el Señorío de Villena. Esa región también coincide en alto grado con la cuenca hidrográfica del río Segura. En esta región, la ciudad de Murcia ha sido, casi desde su fundación, el principal centro demográfico, económico, comercial y administrativo.
Extensión
thumb|Mapa de la localización del río Segura Como sucede con otras modalidades lingüísticas romances, el murciano sería un conjunto de hablas de carácter local o comarcal que comparten entre sí una gran cantidad de afinidades lingüísticas e históricas.
La clasificación subdialectal del dialecto murciano suele distribuirse por lo común en cinco o siete grupos de carácter supracomarcal. Los límites de las diferentes hablas murcianas entre sí no está del todo claro, salvo casos conocidos y evidentes como el del habla de la zona de Orihuela y Cartagena, cuya diferencia con el resto de hablas murcianas queda patente en elementos como la aparición de seseo.
No hay unanimidad sobre la distribución espacial concreta de los rasgos dialectales murcianos dados los límites difuminados que presenta con el dialecto andaluz y el dialecto manchego, no obstante estudios con una perspectiva expansionista de esta habla incluyen en que la extensión del territorio por los cuales se extendía el dialecto murciano comprende el territorio que actualmente abarcan la totalidad de la región de Murcia, parte de las zonas sur y este de la provincia de Albacete (perteneciente a Castilla-La Mancha), las comarcas de la Vega Baja y el Alto Vinalopó y las localidades de Monforte del Cid y Aspe en la provincia de Alicante (perteneciente a la Comunidad Valenciana), y la zona oriental extrema de las provincias de Almería, Granada y Jaén (en la comunidad autónoma de Andalucía).
Variedades La clasificación tradicional hecha por Justo García Soriano en Vocabulario del dialecto murciano agrupa las diferentes hablas locales de estas zonas en los siguientes grupos: Zona Noreste: Hablado en Jumilla, Yecla, Villena, Almansa, Casas-Ibáñez, Jarafuel, Sax, Salinas, Montealegre del Castillo, Ontur, Hoya-Gonzalo, Pétrola, Bonete... entre otros municipios. En esta zona la castellanización es mayor que en el resto de hablas murcianas y en la periferia suponen una transición al habla manchega o aragonesa. Zona Noroeste: Hablado en Caravaca, Hellín, Tobarra, Moratalla, Bullas, Segura de la Sierra, Barranda, La Paca, Zarzadilla de Totana, Nerpio, La Tercia, Cehegín, Liétor, La Copa, Cañada de Canara, Fuente Álamo, Agua Salada, Agramón, Socovos, Férez y Letur. En esta zona el habla presenta un notable número de aragonesismos y formas arcaicas, e incluso también de arabismos. Destaca la forma -ismo -a para el superlativo -ísimo -a. Zona central: Hablado en Murcia, Cieza, Mula, Pliego, Alcantarilla, Santomera, Fuente Librilla, Fortuna, Calasparra, Abarán, Molina de Segura, Archena, Beniel, Sangonera la Verde, Torres de Cotillas, Alguazas, Villanueva del Segura, Abanilla, Ricote, Blanca, La Algaida, Ceutí, Monteagudo, El Palmar, Ojós, San José Artesano, Las Torres de Cotillas, Los Baños de Mula, El Esparragal, Cobatillas, Ribera de Arriba, Torreagüera, Beniaján, Santiago el Mayor, Campos del Río, Guadalupe, Beniel, Ascoy, Alquerías, Virgen del Oro, Churra, La Alcayna, El Llano, Algezares, Barinas, Sangonera La Seca, Javalí Nuevo, Los Dolores de Beniaján, La Huerta, Javalí Viejo, Aledo, El Puntal, El Raiguero, La Ñora, El Rellano, Puebla de Soto, Bayna, Los Ramos, Espinardo, Venta de la Aurora, Alguazas, Caprés, Zeneta, Zarandona, Puente Tocinos, Patiño, Llano de Brujas, Cagitán, El Raal, Aljucer, Cabezo de Torres, Ulea, La Garapacha, La Alberca, Macisvenda, La Hoya del Campo, Los Torraos, Albudeite y Lorquí. El término "panocho" se aplica, en propiedad, al habla utilizada en esta zona. Los rasgos más distintivos son la existencia de un buen notable número de vocablos de origen árabe y aragonés, de la presencia de rasgos arcaicos, del diminutivo -ICO -ICA convertido en -IQUIO -IQUIA y la existencia de una consonante palatal procedente del encuentro de /k/ en las sílabas /quia/, /quie/ y /quio/. Zona Sur: Municipios del Campo de Cartagena (englobándose aquí a Cartagena, Fuente Álamo de Murcia, Torre-Pacheco, La Unión, Los Alcázares, San Javier, San Pedro del Pinatar y Pilar de la Horadada) y Mazarrón. El rasgo más diferenciador es el seseo, de tipo especial y con un carácter autóctono, documentado ya en el . Zona Sureste: Hablado en Orihuela, Dolores, Elda, Monforte del Cid, Aspe, Albatera, Algorfa, Almoradí, Benejúzar, Benijófar, Benferri, Bigastro, Catral, Cox, Callosa de Segura, Daya Nueva, Daya Vieja, Formentera del Segura, Jacarilla, Los Montesinos, La Murada, Rafal, Redován, Rojales, San Isidro, San Fulgencio San Miguel de Salinas y Torrevieja. El rasgo más peculiar es el seseo, compartido con el murciano de la zona sur por el sustrato valenciano. Zona Suroeste: Hablado en Lorca, Totana, Vélez-Rubio, Huércal-Overa, Cuevas del Almanzora, Alhama de Murcia, Águilas, Vélez-Blanco, Aledo, Puerto Lumbreras, Librilla, Los Canales, Inchola, Los Ventorrillos, La Molata, Casas del Algibe, Los Arejos, Almendricos, Barranco de los Asensios, Gañuelas y Matalentisco). Presenta mayor tendencia a la aspiración.
Vitalidad del murciano El murciano es actualmente una modalidad lingüística en serio peligro de extinción, debido a la diglosia con el castellano estándar y a la falta de identificación de lo que es propiamente esta modalidad, al incluir en la misma realidades básicamente diferentes. Hoy en día el habla murciana se halla muy diluida con el castellano moderno, de modo que la mayor parte de la población habla un murciano afectado de un grado considerable de castellanización lingüística. La mayoría de rasgos dialectales respecto a la norma del castellano estándar están especialmente patentes hoy día sólo entre ciertos segmentos de población, especialmente en aquellos que han permanecido más al margen de la presión de la castellanización lingüística y de la alfabetización en castellano, mientras que en la población general el habla se halla muy castellanizada y tan solo unos pocos rasgos murcianos son todavía generales (el acento tonal y el tonillo local, abundante léxico local, fenómenos fonéticos como la asimilación reduplicación consonántica, vocalismo de tipo murciano-granadino, la aspiración, el mantenimiento relativo de la ausencia de /d/ intervocálica (muy extendido en el habla popular en toda España), vacilación entre diptongos /ue/ y /oe/ y otros). En algunos segmentos de población, como las capas socioculturales más altas, no hay casi ningún rastro dialectal y en la mayor parte del territorio las nuevas generaciones desconocen prácticamente el léxico local.
No obstante a lo anterior, todavía existen individuos que usan cotidianamente un murciano relativamente bien conservado, pero con el uso de numerosos elementos castellanos mezclados y la ausencia irregular y discontinua de otros elementos murcianos. En menor medida, existen individuos capaces de hablar murciano con muy pocos elementos castellanos y empleando consistentemente elementos dialectales murcianos. Incluso existe cierto cultivo literario, de la variedad plenamente murciana. De estos perfiles lingüísticos procede la escasa e irregular producción en murciano fluyente en la actualidad, como pequeñas obras literarias, obras poéticas, bandos, algunas traducciones, artículos lingüísticos o jurídicos, letras musicales, viñetas de cómic y otros.
Murcianismos en el diccionario de la RAE Con un significado diferente, aparecen en el diccionario de la Real Academia Española con marca de Murcia más de 270 palabras.
El murciano y su relación con las lenguas románicas El murciano moderno linda con cuatro modalidades lingüísticas, con el andaluz oriental, con el manchego, con el castellano churro y con la modalidad valenciana del idioma catalán, formando un continuum lingüístico con las tres primeras y de modo parcial con la última.
Comparte los típicos rasgos propios del castellano meridional junto con el andaluz, el extremeño, el manchego y el canario numerosos rasgos fonéticos (desaparición casi general de <d> inicial e intervocálica, caída de consonantes finales, el yeísmo predominante, la aspiración de <f> en [h], la neutralización o confusión entre <-l> y <-r> ante cualquier consonante y otros muchos.
Por otra parte comparte numerosos elementos lingüísticos propios del sector oriental de la península ibérica y la zona sur de Francia, que son elementos usuales en aragonés, navarro, ribagorzano, catalán, valenciano y gascón. La mayor parte de estos elementos son léxicos.
Origen del dialecto murciano thumb|El Reino de Murcia en el contexto de los territorios de la Corona de Castilla. thumb|El Reino de Murcia en el contexto de los territorios de la Corona de Castilla en 1590. miniaturadeimagen|División territorial de 1833 donde aparece la región biprovincial de Murcia. Es dudosa la presencia de hablantes de mozárabe en el en la región de Murcia, ya que por esa época el uso de variedades romances había disminuido mucho en toda el área controlada por los reinos musulmanes. Por esa razón parece que el murciano sería casi enteramente una evolución de hablas llevadas por aragoneses, catalanes y castellanos presentes en la región desde el . Esas variedades romances habrían sufrido la influencia del árabe andalusí de la población mudéjar que en los siglos y era mayoritaria en la región.
El dialecto murciano se muestra como una variedad iberorromance en el que se hallan unos pocos elementos lingüísticos atribuibles a un sustrato mozárabe así como diferentes elementos lingüísticos procedentes del árabe tanto en su modalidad culta y dialectal. También existen elementos claramente atribuibles al aragonés y al valenciano medieval.