right|thumb|370px|La villa Am Großen Wannsee 56–58, en donde se celebró la Conferencia de Wannsee. Desde 1992, es un monumento y un museo del Holocausto. La Conferencia de Wannsee () fue una reunión de quince altos funcionarios gubernamentales de la Alemania nazi y líderes de las Schutzstaffel (SS), celebrada en el suburbio berlinés de Wannsee el 20 de enero de 1942.
La conferencia fue convocada por el SS-Obergruppenführer y jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich, Reinhard Heydrich, con el propósito de garantizar la cooperación de los líderes administrativos de varios departamentos gubernamentales en la implementación de la llamada solución final a la cuestión judía, por la cual la mayoría de los judíos de la Europa ocupada por los alemanes serían deportados a la Polonia ocupada y posteriormente asesinados. Asistieron a la conferencia representantes de varios ministerios gubernamentales, incluidos los secretarios de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores, del Interior, el de Justicia, el del Plan Cuatrienal, el de Propaganda y el de los Territorios Ocupados del Este, así como varios oficiales de las SS. En el transcurso de la reunión, Heydrich describió cómo los judíos europeos serían detenidos y enviados a los campos de exterminio en la parte ocupada de Polonia, donde serían asesinados.
La discriminación contra los judíos había comenzado de manera inmediata a la toma del poder por los nazis el 30 de enero de 1933. El régimen nacionalsocialista utilizó la violencia y la presión económica para alentar a los judíos a abandonar de forma «voluntaria» el país. Tras la invasión de Polonia en septiembre de 1939, comenzó el exterminio de los judíos europeos y las matanzas continuaron y se aceleraron tras el inicio de la invasión de la Unión Soviética en junio de 1941. El 31 de julio de 1941, Hermann Göring autorizó por escrito a Heydrich a preparar y presentar un plan que contase con la coordinación y cooperación de todas las organizaciones gubernamentales para implementar «una solución total de la cuestión judía» en los territorios bajo control alemán. En la Conferencia de Wannsee, Heydrich enfatizó que una vez completado el proceso de deportación, el destino de los deportados se convertiría en un asunto de la competencia de las SS. Un objetivo secundario también consistió en definir quién era judío.
Terminada la Segunda Guerra Mundial, una copia del Protocolo con las actas de la reunión distribuidas fue descubierta por Robert Kempner en marzo de 1947, la cual se encontraba entre los archivos que habían sido incautados del Ministerio de Asuntos Exteriores y se utilizó como prueba en los juicios de Núremberg. Años más tarde, cuando Adolf Eichmann fue juzgado en Jerusalén, declaró que la expresión «tratamiento apropiado» para los judíos, utilizado en las actas, significaba en realidad el asesinato de estos.
Desde 1992, la villa Am Großen Wannsee 56–58, donde se celebró la conferencia, fue convertido en un monumento y museo del Holocausto.
Antecedentes right|thumb|320px|Gráfico publicado por el Gobierno nazi en 1935, en donde explicaron los esquemas familiares que determinaban las leyes de Núremberg. La ideología nazi unía los elementos de antisemitismo, higiene racial y eugenesia y los combinaba con el pangermanismo y el expansionismo territorial con el objetivo de obtener más «espacio vital», también conocido como Lebensraum, para la gente germánica. La Alemania nazi trató de obtener su nuevo territorio con sendos ataques sobre Polonia y la Unión Soviética con la pretensión de deportar o matar a los judíos y eslavos que habitasen en el territorio, los cuales eran considerados por el régimen nazi Untermenschen —«subhumanos» o de «raza inferior»— en contraste con el pueblo germano.
La discriminación contra los judíos, la cual llevaba practicándose por mucho tiempo en Europa, era realizada casi siempre al margen de la ley. Sin embargo tras la toma del poder por los nazis, estos la legalizaron de forma expresa el 30 de enero de 1933. La Ley para la Restauración de la Función Pública, aprobada el 7 de abril de ese mismo año, excluía a la mayoría de los judíos de la profesión legal y del servicio civil. La aprobación de otros decretos similares privó a los judíos del derecho de aprender o ejercer otras profesiones. El régimen empleó tanto la violencia como la presión económica para instar a los judíos a abandonar el país «voluntariamente». Se prohibió la entrada de los negocios judíos al mercado y la publicidad de los mismos en los periódicos, y además, se les negó la posibilidad de obtener contratos gubernamentales. Los ciudadanos judíos sufrieron todo tipo de hostigamientos desde boicots a sus negocios hasta ataques de violencia física, siendo el caso más notorio la noche de los cristales rotos.
Con la aprobación y entrada en vigencia de las Leyes de Núremberg en septiembre de 1935, se prohibieron los matrimonios entre judíos y personas de ascendencia germánica, las relaciones extramatrimoniales entre judíos y alemanes, así como la contratación por parte de los judíos de mujeres alemanas menores de cuarenta y cinco años para realizar las tareas del hogar. La ley de ciudadanía del Reich indicaba que solo aquellos que tuviesen sangre alemana podían ser considerados ciudadanos. En consecuencia, los judíos, junto con otros grupos marginales, fueron despojados de su nacionalidad alemana. Un decreto suplementario emitido en noviembre definió como judío a cualquiera que tuviera al menos tres abuelos judíos o, en el caso de que el sujeto fuese seguidor de la fe judía, bastaba con tener dos. Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial en el año 1939, alrededor de 250 000 de un total de los 437 000 judíos que vivían en Alemania emigraron a los Estados Unidos, Palestina, Reino Unido y otros países.
En septiembre de 1939, con la invasión de Polonia completada, Hitler ordenó la destrucción de la élite y la intelligentsia polacos. Los nazis redactaron el llamado Sonderfahndungsbuch Polen, un libro con una lista de ciudadanos polacos que debían ser eliminados, el cual fue usado por las SS desde mayo de 1939. Los Einsatzgruppen —«grupos de operaciones», en alemán— se encargaron de estos asesinatos con el apoyo del Volksdeutscher Selbstschutz —«brigada de autoprotección germánica»—, un grupo paramilitar conformado por personas de etnia alemana que vivían en Polonia. Miembros de las SS, la Wehrmacht y la Ordnungspolizei —«policía del orden»— también tomaron parte en los asesinatos de civiles durante la campaña polaca. Aproximadamente 65 000 civiles habían muerto para finales de 1939. Además de los miembros de la intelligentsia polaca, fueron asesinados judíos, prostitutas, gitanos, enfermos mentales, y todo aquel a quien el régimen nazi considerase «indeseable».
El 31 de julio de 1941 Hermann Göring dio autorización escrita al SS-Obergruppenführer Reinhard Heydrich, jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich, para preparar y enviar un plan para realizar una «solución total a la cuestión judía» en territorios bajo control alemán y coordinar la participación de todas las organizaciones gubernamentales implicadas. El resultante Generalplan Ost (Plan General para el Este) llamaba a deportar a la población de la Europa del Este ocupada y de la Unión Soviética a Siberia, para ser usado como mano de obra esclava o asesinados. Las actas de la Conferencia de Wannsee estimaron que la población judía de la Unión Soviética era de cinco millones, incluidos casi tres millones en Ucrania.
Además del exterminio de los judíos, los nazis también planearon reducir la población de los territorios conquistados en unos 30 millones mediante la hambruna en una acción llamada el «Plan del Hambre» ideada por Herbert Backe. En dicho plan, se propuso en desviar exclusivamente el suministro de alimentos para Alemania, arrasar con las ciudades, volver la tierra boscosa o preparar el terreno para reasentar a futuros colonos alemanes. Para cumplir los objetivos del plan de Backe, se buscó infligir una hambruna deliberada y masiva entre la población eslava bajo ocupación nazi, mientras que todos los suministros de comida serían entregados a la población alemana y a la Wehrmacht en el Frente Oriental. Según el historiador Timothy Snyder, «4,2 millones de ciudadanos soviéticos (en su mayoría rusos, bielorrusos y ucranianos) perecieron por falta de alimentos entre 1941 y 1944 como resultado de la operación de Backe».
Las cosechas fueron escasas en Alemania entre 1940 y 1941, por lo que el suministro de comida gradualmente disminuyó, y un gran número de trabajadores forzados eran traídos al país para servir en la industria armamentística. Si estos trabajadores —así como la población alemana— tenían que ser alimentados de manera adecuada, se debía realizar una profunda reducción de personas que el régimen consideraba «bocas inútiles», en donde se encontraban —según la ideología nazi— como ejemplo más significativo, el pueblo judío.
A comienzos de 1942, para la época en que se celebró la Conferencia de Wannsee, el asesinato de judíos en la Unión Soviética ya estaba en marcha. Desde el inicio de la invasión a la Unión Soviética por medio de la Operación Barbarroja, se asignó a los Einsatzgruppen la misión de seguir al ejército en las áreas conquistadas para acorralar y matar judíos. En una carta fechada el 2 de julio de 1941, Heydrich comunicó a sus jefes de las SS y la policía que los Einsatzgruppen estaban listos para ejecutar a oficiales de la Comintern, a los miembros del escalafón del Partido Comunista y a los comisarios políticos, así como a los judíos con presencia en el partido y en los puestos gubernamentales. Se dieron instrucciones abiertas para ejecutar a «elementos radicales como saboteadores, propagandistas, francotiradores, asesinos, agitadores, etc». Heydrich también dio instrucciones de alentar en secreto cualquier pogromo iniciado por los ocupantes de los territorios conquistados. El 8 de julio, anunció que todos los judíos debían ser considerados partisanos y ordenó que todos los varones judíos entre las edades de quince y cuarenta y cinco años fueran fusilados. Para agosto, la red se había ampliado para incluir a mujeres, niños y ancianos de la población judía. Cuando estaba teniendo lugar la planificación de la Conferencia de Wannsee, cientos de miles de judíos polacos, serbios y rusos ya habían sido asesinados. La idea inicial era implementar el Generalplan Ost tras la conquista de la URSS. Los judíos europeos serían deportados a las partes ocupadas de Rusia, donde trabajarían hasta la muerte en proyectos de construcción de carreteras.
Planificando la reunión thumb|200px|Orden de Göring a Heydrich El 29 de noviembre de 1941, Heydrich envió invitaciones para celebrar una conferencia ministerial, la cual tendría lugar el 9 de diciembre en las oficinas de la Interpol en el número 16 de Am Kleinen Wannsee, en Wannsee. No obstante, el 4 de diciembre cambió la sede de la misma a una nueva villa en donde la conferencia finalmente se celebró. Además, adjuntó una copia de la carta que le había escrito Hermann Göring el 31 de julio y en la que le había autorizado planificar la llamada solución final a la cuestión judía. Los invitados fueron ministros y oficiales que representaban a los siguientes departamentos ministeriales: el Ministerio de Relaciones Exteriores del Reich, el de Interior, el de Justicia, el del plan de los cuatro años, el de Propaganda y el de los Territorios Ocupados del Este.