thumb|250px|Reconstrucción digital del Castillo. El hoy desaparecido Castillo Viejo de Cádiz, también conocido como Castillo de la Villa o Castillo del Teatro se levantó en el sitio más alto de la ciudad de Cádiz. Este lugar se llamó, en algún tiempo, El Monturrio. Hoy toda esa zona está rebajada en virtud de obras de nivelación que se iniciaron en la calle de San Juan de Dios en el .

Localización

La localización de la fortaleza, dentro del casco urbano de intramuros actual, sería la esquina SE del reducido cuadrángulo dibujado por el barrio del Pópulo, núcleo de la villa medieval y célula originaria del Cádiz moderno.

Salvando las diferencias, provocadas por las posteriores remodelaciones de este sector de la ciudad, el trayecto que recorrerían las paredes de la fortaleza sería la siguiente: La fachada oriental asomaba por la calle de San Juan de Dios (cuya longitud era algo inferior a la actual), ensamblándose aquí con la muralla medieval con el aún existente Arco de los Blanco. El lado occidental bajaría por la calle hoy llamada del Silencio. Al norte por la del Mesón Nuevo. Al sur abría frente hacia el mar, cuyo nivel por entonces era bastante más cercano a la línea de tierra que el que ofrece en nuestros días.

Descripción general del edificio Para la descripción del edificio, al no quedar actualmente vestigios del mismo, se han tenido que usar documentos de 1513, 1564, 1596, 1599 y 1724, así como por la fuente más completa con la que se cuenta: la reproducción del edificio en la Maqueta de Cádiz, de 1777, que se conserva en el Museo Histórico.

La planta del castillo era, más o menos, cuadrangular, de unos 43 x 25 m, aproximadamente. Fachada norte La fachada norte, actual calle del Mesón Nuevo, ocupaba unos 25 m de longitud y quedaba flanqueada por dos torres que sobresalían de la línea del muro, la oriental cuadrada y la occidental circular. Por la proximidad de las torres que la componen, esta fachada se caracteriza por su especial aspecto macizo y recogido, a lo que contribuye la estrechez del lienzo de muro que las une y la casi total ausencia de vanos en todo el frente.

La primera torre, cuadrangular, llamada Torre de las armas, es la segunda en dimensiones de todo el conjunto, con unos 10 m de lado. Quedó situada en la esquina NE y se erguía frontera al Arco de los Blanco, asomando uno de sus frentes por la calle de San Juan de Dios. La defensa del arco, que era una de las primitivas puertas de la Villa, la compartía con un torreón de la muralla medieval. Sobresalía casi 2 metros de la línea general del lienzo del muro y, al ser la más antigua, fue la primera que mostró síntomas de ruina. Sin embargo, sobrevivió en el tiempo al resto del conjunto.

Según la maqueta de 1777, en la Torre de armas se abre una sola ventana, muy amplia, dominando el Arco de los Blanco. En el grabado de Simancas de 1513 aparece otro vano en un posible piso inferior.

El otro extremo de la fachada, esquina NW, se flanqueó con un torreón pequeño de planta circular y 3 m de diámetro, al que se accedía desde el patio de armas por una puerta de 1,12 m de luz. Una escalera de caracol debió comunicar esta entrada con el terrado que constituía una avanzada del paso de ronda. En este frente el torreón se presenta completamente hermético, mientras que ofrece dos vanos en su cara oeste.

Según el grabado de Simancas, el almenado del frente norte alternó merlones albardillados (en la torre de armas) y sin albardillar (en el lienzo de la muralla y en el torreón NW). En 1777 este almenado había desaparecido por completo.

Fachada oriental Es muy probable que este frente del edificio formara parte del primitivo Frente de Tierra con que contó la ciudad antes de desbordar los límites de la muralla. Era el frente de mayor dimensión del edificio, y se orientaba hacia la calle de San Juan de Dios, ocupando 53 m de dicha calle, hasta subir al Campo del Sur. Defendía sus esquinas con dos torres de planta cuadrada: la Torre de armas, compartida con la fachada norte, y la Torre del homenaje, en el extremo SE, donde el Castillo abría frente hacia el mar.

El lienzo de la muralla se interrumpía hacia la mitad con otro torreón, el más pequeño de todos, ligeramente inferior al descrito en la NE. No se sabe si era macizo (sirviendo, por tanto, de contrafuerte, como aparece en la maqueta de 1777) o tenía alguna escalera (en el grabado de Simancas aparece un vano).

Entre este torreón y la Torre del homenaje se aprecia en la maqueta cómo el lienzo del muro se recrece hasta cubrir el primitivo almenado. Los seis vanos abiertos al mismo nivel de las antiguas almenas tenían la misma altura que los del torreón circular.

Por lo que respecta al trozo de lienzo que corre entre el torreón circular y la Torre de armas, se comprueba en la maqueta que existían un total de cinco vanos: tres en el piso superior y dos en el recrecido de la muralla que logró comunicar el terrado del lienzo con el de la Torre de armas.

En este sector del muro se aprecia la ventana de mayores dimensiones del conjunto que, cegada hasta media altura, podría indicar la presencia de un balcón.

En cuanto a los arrimos, en esta fachada son visiblemente inferiores en altura a los del frente del Silencio. Uno de ellos ocultó la puerta que se abrió en el para entrada y salida de la pólvora de la ciudad, y que se localizaba entre el torreón circular y la Torre del homenaje.

Finalmente, en lo que se refiere al almenaje primitivo de este frente, según el grabado de Simancas, ofrece al igual que la fachada norte merlones con albardillas en las torres del homenaje y de las armas, y sin albardillar en la muralla y en el torreón central.

Fachada sur Es, sin dudas, la más importante, ya que en ella se abre la entrada a la fortaleza. Con un frente longitudinal aproximadamente igual a su opuesto (25 m), se inclina, con respecto a la disposición general de la planta, de forma brusca hacia occidente, defendiendo el extremo SE con el bloque arquitectónico formado por la Torre del homenaje y una torre circular que la asistía sobresaliendo de la fachada. En la esquina SW había una torre de mucho menor tamaño, también cuadrada, que repartía el flanqueo de esta fachada con el frente occidental; entre ambas se abría la entrada, única de la construcción primitiva, que prestaba acceso directo al patio de armas.

La Torre del homenaje destaca por sus grandes dimensiones sobre el resto de la construcción. Dibuja una planta cuadrada de 12,5 m de lado y mata uno de sus vértices con el arranque de una torre circular, que se levanta tangente a ella con poco más de 6 m de diámetro, hasta formar un todo. Parece que no era más que un recurso para proteger al acceso a la Torre del homenaje: para llegar al interior era preciso acceder desde la plaza de armas al torreón circular y ascender hasta la primera planta del mismo, donde comunicaría, a su vez, con la primera planta de la torre del homenaje.

En la torre del homenaje se abren dos vanos más, muy próximos al ángulo frente a la calle de San Juan de Dios. Las cubiertas de esta torre eran, según Vicente Tofiño, abovedadas, espesas y fuertes. Otros autores (Guillén Tato, Antón Solé, Sánchez Herrero) indican que se recubrieron las salas con bóvedas de arista.

En el terrado, la torre del homenaje contaba con una casa exenta para las velas. Con el paso del tiempo esta garita cambió su techumbre provisional de caña por otra más sólida de mampostería.

El grupo del homenaje es el punto de mayor altura del edificio, no solo por ubicarse en la cota más alta de la ciudad, sino porque el conjunto es, en sí, mucho más elevado que el resto de las torres. El almenado, según el documento de Simancas, era a base de merlones albardillados, absolutamente perdidos en 1777.

En lo que se refiere a la entrada principal, el acceso se realizaba de modo directo desde el exterior no disponiendo, al menos en la documentación de la que se dispone, de ningún vestigio de obstáculo previo. La puerta de acceso, cuyo diseño en la maqueta dibuja un perfil casi adintelado, se abre en la breve cortina de muralla con una luz aproximada de 1,40 m. En 1486, el alcaide del Castillo entregó al administrador en Cádiz de Rodrigo Ponce de León un doble juego de llaves que abrían esta puerta.

Este acceso se protegió con una cornisa amatacanada que volaba sobre la puerta hasta tocar las dos torres que la flanqueaban, es de decir, el torreón cuadrado del SW y la torre circular que se adosaba a la del homenaje, de tal manera que el aspecto de la fachada en conjunto sería un frente casi compacto torreado con tres cuerpos, sin apenas cortina de muralla, salvo la existente entre la torre circular y la cuadrada menor, avanzando ambas para abrigar la entrada.

El torreón SW también presenta planta cuadrada. Comparado con el grupo del homenaje es de menor entidad, tanto en altura como en dimensiones (7 m de lado). La organización interior, sin embargo, es paralela: dos plantas y entrada a nivel del patio de armas.

El paso de ronda discurría sobre la cornisa amatacanada, apreciándose una entrada a nivel del primer piso de la torre circular. Este torreón circular compartía el terrado con la del homenaje. Abría hacia el sur un vano de medianas dimensiones e inmediatamente, en la línea inferior a él, aparece otra abertura que parece ser un tragaluz. Esta abertura es gemela en altura y forma a otro tragaluz abierto en la Torre del homenaje en su cara sur.

No hay indicios del almenado que primitivamente debió rematar este torreón, aunque debió abrir una saetera en el ángulo exterior donde se ensamblaba con la torre del homenaje, pues de lo contrario la sección del frente contiguo a esta última hubiera quedado sin batir.

Al pie de este torreón circular se ubicó un postigo que comunicaba con las dependencias anejas del exterior del Castillo.

En cuanto a los arrimos de que fue objeto casi todo el perímetro de la fortaleza, en esta fachada solo se constata la presencia de uno. No se conoce la fecha de construcción, aunque sería posterior a 1648, puesto que ciega el postigo que se localizaba al pie de la torre circular y que en esta fecha estaba aún abierto.

Fachada occidental Bajaba por la calle del Silencio. Es la que tiene menor importancia, dado que se encontraba en el interior de la Villa. Arrancaba de la torre cuadrada de la esquina SW, de donde partía el lienzo de muro más largo de todo el conjunto, interrumpido por un torreón circular de proporciones y disposición parecidas al descrito en la fachada norte, con el cual enlazaba dando paso a la misma. Este torreón tenía dos ventanas en esta fachada occidental, una en cada planta de las dos que parece tener.

Fue objeto de numerosos arrimos de estructuras parásitas. Son de mayor envergadura que en las restantes, presentando doble planta. Llegaron a alcanzar en altura, aproximadamente, hasta la mitad del alzado y se cubrieron con un tejadillo a un agua adosado al paramento, cuyo nivel, como su fachada homóloga de S. Juan de Dios, también aparece visiblemente recrecido con respecto a la altura de la antigua muralla medieval.

El torreón NW tenía almenado sin albardillar. El pequeño cubo central aparece sin merlones de ningún tipo. Puede ser que este torreón, al quedar completamente sumergido en el interior de la Villa, no contase con almenaje alguno desde un principio.

En cuanto a la torre cuadrada, común a la fachada sur, se remata con merlones albardillados.

Organización del espacio interior El Castillo contaba con un reducido patio de armas, que se redujo todavía más por la sucesiva construcción de viviendas en su interior, que acabaron prácticamente por cegarlo. Primitivamente debió ocupar casi la totalidad del espacio delimitado por las torres.