La batalla de Yungay fue el enfrentamiento bélico que puso fin a la Confederación Perú-Boliviana, en el marco de la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana entre el Ejército Confederado Perú-Boliviano y el Ejército Unido Restaurador, formado con fuerzas de Chile y de peruanos contrarios a la confederación, para lo cual Agustín Gamarra otorgó el mando al general chileno Manuel Bulnes. Se desarrolló en Yungay, en territorio del Estado Nor-Peruano, a partir de las nueve de la mañana del 20 de enero de 1839.
Al inicio de la batalla, la cual se desarrolló por compañías y no por batallones,Gonzalo Bulnes, “La campaña al Perú en 1838”. las fuerzas restauradoras asaltaron las posiciones confederadas en los cerros Pan de Azúcar y Punyán. Cuando consiguieron el objetivo, los restauradores convergieron sobre la ribera norte del río Áncash, desde donde los confederados esperaron que sus enemigos cruzaran el río, y los atacaron tras sus trincheras que corrían paralelas al río.
Después de algunas horas de combate, uno de los regimientos restauradores cedió y fue seguido por otras unidades. En este punto, las acciones de los generales Manuel Bulnes y Ramón Castilla decidieron la batalla en favor de los restauradores, quienes desalojaron a sus enemigos del cerro Pan de Azúcar, cruzaron la quebrada del río Áncash y derrotaron al ejército Confederado. Andrés de Santa Cruz, el mandatario de la Confederación, afirmó que la deserción del coronel Eusebio Guilarte Vera influyó en el resultado del combate.
Fuerzas enfrentadas Los diversos historiadores asignan distintas cantidades de hombres al momento de librarse la batalla.
El Ejército Confederado contaba con un total de entre 4052 soldados (1521 de ellos eran bolivianos) y 6100 hombres. El general Andrés de Santa Cruz, si bien era un notable administrador y político, era un militar medio, que en esta ocasión no contaba en su estado mayor con dos de sus mejores generales, el británico Francisco Burdett O'Connor y el alemán Otto Philipp Braun, veteranos ambos de las guerras de independencia hispanoamericana que se habían distinguido en las anteriores campañas de Santa Cruz primero contra Salaverry y luego en el frente argentino.
El Ejército Restaurador contaba con un total de entre 5267 soldados (4467 chilenos y 800 peruanos) y 5302 hombres (4280 chilenos y 1022 peruanos de los batallones Huaylas y Cazadores del Perú), según relación del Estado Mayor General.inserta en "Historia del jeneral Salaverry" por Manuel Bilbao, pág. 145 A favor de los restauradores se encontraban oficiales de gran experiencia en combate como el general y futuro presidente peruano, Ramón Castilla, además, el general en jefe del Ejército restaurador era Manuel Bulnes y el jefe del Estado Mayor, José María de la Cruz, ambos chilenos; los generales de las divisiones del ejército restaurador eran los peruanos Juan Crisóstomo Torrico, Juan Bautista Eléspuru, Juan Francisco de Vidal y Ramón Castilla. A pesar de que la batalla se libró por cuerpos y no por divisiones, los generales peruanos condujeron el despliegue de las tropas.
Orden de batalla +Fuerzas en conflicto durante la batalla de YungayBulnes, Gonzalo (1878). "Batalla de Yungay, 20 de enero de 1839". En Historia de la Campaña del Perú en 1838. Santiago de Chile: Impr. de "Los Tiempos", pp. 379-396. Véase en Memoria Chilena.Ejército de la Confederación Peruano-Boliviana Ejército chileno-peruano o Expedición RestauradoraDel Busto D., José Antonio: Historia Cronológica ( 2006) Lima,pp. 373-374 División Boliviana (General Ramón Herrera)
Batallón 1.º Colorados (Coronel Fructuoso Peña)
Batallón 2.º Sucre (Coronel Mariano Sierra)
Batallón 3.º Constituyente (General Pedro Pablo Bermúdez)
Batallón 4.º Loa (Coronel Feliciano Deheza)
Compañía de Artillería (Coronel Enrique Pareja)I División (General Juan Crisóstomo Torrico)
Batallón Santiago (Coronel José María Sessé)
Batallón Aconcagua (Coronel Pedro Silva)
Batallón Valdivia (Sargento Mayor Pedro Gómez)División Sud-Peruana y Nor-Peruana (General José Trinidad Morán)
Batallón Ayacucho (Coronel Agustín Morales)
Batallón Pichincha (Coronel Carrasco)
Batallón Arequipa (Coronel Gil Espino)
Batallón Cazadores del Centro (Coronel José Gabriel Téllez)II División (General Juan Bautista Eléspuru)
Batallón Carampangue (Coronel Jerónimo Valenzuela)
Batallón Portales (Teniente coronel Manuel García)
Batallón Cazadores del Perú (Coronel Isidro Frisancho)
Compañía de Artillería (Teniente coronel Marcos Maturana)Guarnición en el Pan de Azúcar (General Anselmo Quiroz)
5 Compañías de Cazadores (General Anselmo Quiroz)III División (General Juan Francisco de Vidal)
Batallón Valparaíso (Coronel Juan Vidaurre-Leal)
Batallón Colchagua (Coronel Pedro Urriola)
Batallón Huaylas (Coronel Alejandro Deustua)
Grupo de Artillería (al mando directo de Maturana)División de Caballería (General José María Pérez de Urdininea)
Regimiento Escolta (Comandante Matías Saavedra)
Regimiento Lanceros de Bolivia (Coronel Lara)IV División de Caballería (General Ramón Castilla)
Regimiento Granaderos a Caballo (Teniente coronel Manuel Jarpa)
Regimiento Cazadores a Caballo (Coronel Fernando Baquedano)
Escuadrón de Lanceros de Chile (Sargento Mayor José Inojosa)
Escuadrón de Carabineros de la Frontera (Teniente coronel José Ignacio García)
Antecedentes La segunda expedición restauradora, enviada a combatir a Andrés de Santa Cruz y su gobierno en la Confederación Perú-Boliviana, se batía en retirada tras haber abandonado Lima el 8 de noviembre. Marcharon hacia Huaraz, San Miguel y luego a Yungay.
La decisión se había tomado el 28 de octubre, tras celebrarse ese día un consejo de guerra. Al conocerse la noticia del avance de Santa Cruz, se justificó la retirada argumentando que los recursos de la región permitirían reponerse a los heridos y esperar seguros los 2000 refuerzos que se esperaban desde Chile o terminar de instruir a los 3000 peruanos reclutados.Historia de Chile. V. Formación de la República. Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo, editorial Santiago, edición de 2006, pp. 64 Al mando de las tropas restauradoras, se encontraban el general y comandante en jefe del Ejército Restaurador Manuel Bulnes y el presidente del Perú Agustín Gamarra. En esos momentos la Armada de Chile de la expedición restauradora dominaba los mares.
Santa Cruz, al mando del Ejército Confederado, intentaba dar caza a los restauradores y tras un indeciso combate en Buin el 6 de enero de 1839, trataba de terminar pronto con las tropas del Ejército Restaurador para estabilizar la situación interna de la Confederación y evitar nuevos alzamientos en su contra.
Los confederados avanzaron sobre sus enemigos y ocuparon Yungay, con el objetivo de cortar la línea de abastecimiento de la Expedición Restauradora. Santa Cruz buscaba forzar la paz aprovechando su situación ventajosa, pero Bulnes sabía que el regreso a Chile «solo con la paz» era inaceptable a la luz de los sucesos de la primera expedición liderada por Manuel Blanco Encalada, quien, sin haber trabado combate, firmó el Tratado de Paucarpata, que mantenía la paz y el statu quo. El Gobierno chileno desconoció el documento y Blanco Encalada fue destituido a su regreso a Chile.
Bulnes y el Estado Mayor del Ejército Restaurador decidieron buscar una posición más adecuada y presentar batalla.
Geografía El pueblo de San Miguel (donde se encontraban las tropas restauradoras) está tres leguas de Yungay (donde se encontraban las tropas confederadas). A la izquierda de este se encuentra el río Santa, pegado a la cordillera, el cual es cortado por el Ancash que baja desde esta y forma un barranco. Desde San Miguel, a dos leguas, se ve a la izquierda primero el cerro Punyán, luego el Pan de Azúcar y después el barranco del Ancash. A lado del Punyán está la hacienda del mismo nombre.
La batalla thumb|right|300px|Plano de las acciones de la batalla. Los confederados se detienen en Carhuaz, al igual que los restauradores en jornadas en que «se dormía, y se comía mal, y se caminaba siempre en medio de la lluvia».
Los restauradores se establecieron cerca de Tarar, y el 13 de enero el general Santa Cruz ocupó el pueblo de Yungay. A todo esto, los víveres comienzan a escasear en las tropas restauradoras, y no habiendo donde obtenerlos, se requiere elegir entre continuar con la retirada o atacar a los confederados en el sitio que ha elegido y que fortifica apresuradamente.
Ambos ejércitos, deciden dirimir una situación que se prolonga demasiado, y en la madrugada del 20 de enero el ejército restaurador pone en marcha desde San Miguel hacia Yungay las cuatro divisiones que incluyen infantería, caballería y artillería.
La noche del 19 de enero Santa Cruz había enviado al coronel Manuel Rodríguez Magariños para observar las acciones de los restauradores, pero Magariños mantiene una conversación con el líder restaurador Agustín Gamarra.
Santa Cruz envía al general Anselmo Quiroz con 600 soldados a las cumbres del cerro Pan de Azúcar, desde donde puede dominar todo el terreno. A lado de la quebrada del río Áncash se encontraba por la derecha la división del general Ramón Herrera y por la izquierda la de José Trinidad Morán. Al medio la artillería y detrás de ellos la caballería al mando del general José María Pérez de Urdininea.
Separan a los dos ejércitos, un llano poco largo, encerrado entre el río Santa, y la Cordillera, y en cuyo fondo se destacan, como en avanzada los cerros empinados de Áncash, Punyán y Pan de Azúcar, detrás de cuales, se esconde la barranca profunda del río Áncash. Sigue después una plazoleta de 350 metros de ancho, por 600 de largo, y a continuación las trincheras confederadas. El caserío de Yungay cierra el cuadro.
Enfrentamiento en los cerros Punyán y Pan de Azúcar thumb|400px|El ataque de las tropas chilenas al cerro Pan de Azúcar, detalle de la acuarela de Carlos Wood. Bulnes comienza su ataque por el Punyán. El batallón Aconcagua, al mando de Pedro Silva y guiado por el coronel Juan Antonio Ugarteche, escala el cerro que es de fácil acceso, luego baja y espera entre este y el Pan de Azúcar a reunirse con el resto del ejército restaurador.
Santa Cruz envía al batallón Ayacucho, que sube el Punyán y para sostener las posiciones allí manda luego tres compañías más a órdenes del coronel Eusebio Guilarte Vera. Así Santa Cruz tendría el control de las alturas de este cerro y del Punyán.
Bulnes ordena a los batallones Portales, Valdivia y Huaylas ocupar el cerro Punyán y enfrentarse a las tropas confederadas que se encuentran allí. Las compañías confederadas del coronel Guilarte abandonan la batalla por la derecha retrocediendo sin dar un disparo. El batallón Ayacucho también es obligado a retroceder por los restauradores que toman el Punyán.
A las 9 de la mañana, Bulnes envía una columna de 400 hombres al mando de Jerónimo Valenzuela de las compañías Carampangue, Santiago, Valparaíso y sexta de los Cazadores del Perú, a ocupar el Pan de Azúcar; a ellos se les une el coronel Juan Antonio Ugarteche.
Las tropas confederadas de Quiroz hacen fuego nutrido y ruedan peñascos cuesta a bajo. En las tropas restauradoras caen muertos el comandante Valenzuela, y luego el mayor Andrés Olivares, quien le había sucedido en el mando. Las compañías siguen la ascensión liderados por sus capitanes. miniaturadeimagen|Candelaria Pérez en la toma del cerro Pan de Azúcar. Para sostener a las tropas confederadas en el cerro Pan de Azúcar, Santa Cruz envía al batallón Loa dividido en dos compañías, una al mando del coronel Feliciano Deheza y otra del coronel Manuel Isidoro Belzu futuro presidente de Bolivia. El Loa atraviesa el barranco del río Áncash y allí se enfrenta a otras tropas restauradoras enviadas por Bulnes.