thumb|250px|Cuerpo del Hombre de Lindow.
El Hombre de Lindow (en inglés: Lindow Man), también conocido como Lindow II o Pete Marsh, es el nombre dado al cadáver de un hombre de la Edad de Hierro tardía que se preservó en una turbera de forma natural. Fue descubierto el 1 de agosto de 1984 por cortadores de turba en un pantano en Lindow Moss, Mobberley, junto a los límites con Wilmslow, Cheshire, al noroeste de Inglaterra. No es el único cuerpo que se ha encontrado en dicho pantano: la Mujer de Lindow fue descubierta un año antes y se han recuperado partes de otros cuerpos. El hallazgo —descrito como «uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de la década de 1980»— causó un gran impacto en los medios de comunicación y ayudó a revitalizar el estudio de las momias de los pantanos de Gran Bretaña, que hasta entonces habían sido descuidadas, en comparación con los cuerpos encontrados en el resto de Europa.
Al momento de morir, el hombre de Lindow tenía unos veinticinco años y un buen estado de salud. Se presume que era un individuo de alto rango, ya que el cuerpo muestra pocas señas de que realizara trabajos pesados o tareas manuales. Su muerte fue especialmente violenta: después de tomar una última comida consistente en pan ácimo, fue golpeado, estrangulado y degollado.
La datación de sus restos ha sido problemática, pero se cree que fue depositado en el pantano entre 20 d. C. y 90 d. C., a finales de la Edad del Hierro o a principios del dominio romano de Gran Bretaña. El cuerpo se conserva por liofilización y es parte de la muestra permanente del Museo Británico.
Antecedentes thumb|250px|Lindow Moss, zona del hallazgo de la momia. Lindow Moss es una turbera ubicada en Mobberley, Cheshire, que se usa como bien comunal desde tiempos medievales. Se formó después de la última glaciación, como una de las tantas turberas del noreste de Cheshire y de la cuenca del río Mersey que se formaron en las cavidades producidas por el derretimiento los hielos. Las investigaciones no han descubierto aún asentamientos humanos ni actividades agrícolas cerca de los límites de Lindow Moss que fueran contemporáneas con el Hombre de Lindow, aunque análisis hechos al polen encontrado en la turba sugieren que había algún tipo de cultivo en las proximidades. El pantano llegó a cubrir 600 hectáreas, pero en la actualidad sólo alcanza un décimo de esta superficie. La turba se usó por siglos como combustible y su extracción, ya mecanizada, se prolongó hasta la década de 1980.
Descubrimientos previos En mayo de 1983, dos trabajadores de la turba en Lindow Moss, Andy Mould y Stephen Dooley, notaron un objeto extraño, del tamaño de una pelota, en el elevador que transportaba la turba a la trituradora; recuperaron el objeto y al remover la turba descubrieron una cabeza incompleta, en parcial estado de descomposición, que aún conservaba un ojo y restos de cabello. Los forenses determinaron que se trataba de una mujer europea, de entre treinta a cincuenta años de edad, mientras que la datación por radiocarbono arrojó que su antigüedad era de unos 2000 años. Los restos, conocidos como la Mujer de Lindow o Lindow I, datan de alrededor de 210.
Descubrimiento Los primeros restos fueron descubiertos el 1 de agosto de 1984 por Andy Mould —quien también encontró a la Mujer de Lindow— y Eddie Slack. Desde el elevador de turba extrajeron un objeto que parecía ser un trozo de madera, pero que resultó ser un pie humano, que entregaron a la policía. Rick Turner, arqueólogo del condado de Cheshire, fue notificado del descubrimiento y logró encontrar el resto del cuerpo, que sería conocido como el Hombre de Lindow. Parte de la piel había sido expuesta y había empezado a descomponerse, por lo que para prevenir un mayor deterioro del cuerpo, se le volvió a cubrir con turba. La excavación del bloque completo que contenía el cuerpo se realizó el 6 de agosto y se transportó al Macclesfield District Council Hospital para su almacenamiento hasta que pudiera ser datado. Los dueños del terreno donde fueron encontrados los restos, los donaron al Museo Británico. El 21 de agosto fueron trasladados a Londres.
Los radiólogos del Hospital de Middlesex comenzaron a llamar al cuerpo «Pete Marsh», juego de palabras con peat marsh (en español: pantano de turba), nombre que fue adoptado por los periodistas locales. Su hallazgo causó un gran impacto mediático, por ser el cuerpo mejor conservado que se hubiera encontrado en Gran Bretaña y se describió como «uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de la década de 1980». El hallazgo fue revelado a la prensa durante la segunda semana de investigación. Un documental de la BBC sobre el Hombre de Lindow, de la serie Q.E.D., fue emitido en 1985 y logró una audiencia de 10 millones de espectadores.
El nombre oficial del Hombre de Lindow es Lindow II, ya que existen otros restos que provienen de la misma área: Lindow I, también conocida como Mujer de Lindow, es un cráneo femenino; Lindow III hace referencia a un cuerpo fragmentado sin cabeza y Lindow IV al muslo de un hombre adulto, que posiblemente corresponde al Hombre de Lindow.
Después del descubrimiento del Hombre de Lindow, se suspendieron las excavaciones arqueológicas en Lindow Moss hasta 1987. El 6 de febrero de 1987, los trabajadores encontraron un gran trozo de piel en el elevador de la turba. En esta ocasión, la policía dejó la investigación a los arqueólogos. Se descubrieron más de 70 fragmentos, que pasaron a conocerse como Lindow III. Aunque los huesos no estaban tan bien preservados como los del hombre de Lindow, otros tejidos se preservaron en mejor condición. El último descubrimiento fue el de Lindow IV el 14 de junio de 1988. Se encontraron nalgas y parte de una pierna izquierda en un sitio ubicado sólo a 50 pies (15 metros) al oeste de donde se encontrara el hombre de Lindow. Alrededor de tres meses después, el 12 de septiembre, se halló un muslo derecho en el cazo de una excavadora. La cercanía entre los sitios, junto con la demostración de que los restos pertenecían a un hombre adulto, implica que probablemente Lindow IV es parte del hombre de Lindow.
Restos e investigación thumb|Pie derecho del hombre de Lindow. thumb|Rostro del hombre de Lindow. El hombre de Lindow fue la primera momia del pantano preservada en buenas condiciones que se descubriera en Gran Bretaña; su estado era comparable a los restos encontrados en Dinamarca del hombre de Grauballe y del hombre de Tollund. Antes de este hallazgo, se estimaba que se habían encontrado 41 cuerpos en Inglaterra y Gales, más 15 en Escocia; el entusiasmo producto de este descubrimiento hizo que se compilara un índice que reveló que se habían encontrado una cantidad mucho mayor de momias: más de 85 en Inglaterra y Gales y más de 36 en Escocia. Antes del descubrimiento en Lindow Moss, no se le había dado mucha importancia a los restos encontrados en Gran Bretaña, en comparación con su símiles del resto de Europa. El interés provocado por el hombre de Lindow llevó a que se realizaran más investigaciones en profundidad de los registros que daban cuenta de descubrimientos de restos en las turberas desde el . En 1995, el catastro había sido actualizado a 106 en Inglaterra y Gales y 34 en Escocia, con restos que abarcaban un gran periodo de tiempo.
Mientras vivía, el hombre de Lindow medía entre 1,68 y 1,73 metros y pesaba alrededor de 60 kilogramos. Al momento de su muerte, tenía aproximadamente 25 años. El cuerpo aún conserva su barba recortada, bigotes y patillas de cabello castaño, muestra una dentadura saludable, sin caries visibles, y sus uñas bien cuidadas, señalan que hacía poco trabajo pesado. Estaba completamente desnudo, con excepción de un brazalete de piel de zorro. Además se ha determinado que padecía una ligera artrosis y tenía parásitos intestinales como tricocéfalos y lombrices. El cráneo está deformado debido a la descalcificación de los huesos y la presión de la turba en la que estaba enterrado. Aunque en algunos restos se puede rescatar el ADN, las momias de los pantanos como las de Lindow Moss no resultan aptas para tal propósito, por lo que es improbable que se pueda obtener el adn del hombre de Lindow.
En su piel —y también en la de los restos conocidos como Lindow III— se detectaron elevados niveles de cobre. No se sabe con exactitud a que se debe, ya que si bien podría ser producto de causas naturales, también se ha propuesto que los cuerpos fueron pintados con un pigmento sobre la base de cobre., citado en Para probar esta hipótesis se tomaron muestras de piel de zonas donde es probable que se pintara y se comparó el contenido de cobre con aquellas zonas donde fuera improbable; se obtuvo que las muestras tomadas del torso tenían una mayor concentración de cobre que las áreas de control, sugiriendo que la teoría de Pyatt era correcta. Sin embargo, el resultado fue ambiguo ya que la concentración total observada era mayor que la esperada en un hombre y las variaciones en puntos del cuerpo podrían deberse a factores ambientales. Similarmente, en el pelo se encontraron depósitos verdes, que se interpretaron en un principio como pigmentos sobre la base de cobre usados como decoración, pero que más tarde se revelaron como el resultado de la reacción entre la queratina del pelo y el ácido de la turbera.
La datación de los restos resulta problemática ya que muestras tomadas del cuerpo y de la turba que lo rodeaba han arrojado fechas con 900 años de diferencia; así, aunque la turba sometida a datación por radiocarbono indica el año 300 a.C., el cuerpo da fechas distintas. Las primeras pruebas realizadas en laboratorios distintos entregaron fechas contradictorias; ensayos posteriores se decantan por situarlo entre 2 a.C. y 119 d.C.. Usualmente, los restos se adscriben a la Edad de Hierro más que al periodo romano, porque se interpreta su muerte como un sacrificio ritual o como una ejecución. Por otro lado, se han planteado diversas teorías para explicar por qué la turba en la que estaba enterrado es mucho más antigua que el cadáver mismo; el arqueólogo P. C. Buckland plantea que, dado que la estratigrafía de la turba no se encuentra alterada, el pantano ya tenía 300 años al momento de depositar el cuerpo. Sin embargo, K. E. Barber, geógrafo, argumenta en contra de la hipótesis anterior, diciendo que las pozas en Lindow Moss podrían haber sido muy poco profundas y se inclina porque la turba fue retirada para permitir el entierro y vuelta a colocar en su mismo lugar, dejando la estratigrafía sin alterar sólo en apariencia.
La última comida del hombre de Lindow se preservó en su estómago e intestinos y pudo ser analizada en detalle. Se esperaba que estos estudios pudieran arrojar indicios sobre la dieta de la época, tal como había ocurrido con el hombre de Grauballe y el hombre de Tollund en la década de 1950. El análisis de los restos alimenticios se ha convertido en una de las principales actividades en las que se enfocan los estudios de las momias del pantano. El análisis de los granos encontrados reveló que su dieta estaba compuesta principalmente por cereales. Probablemente había comido pan, ligeramente quemado, aunque que estuviera quemado puede haber tenido un significado ritual más que accidental. También se encontró un poco de polen de muérdago, lo que señala que murió alrededor de marzo o abril. Una de las conclusiones del estudio fue que, posiblemente, la gente enterrada en Lindow Moss tenía una dieta menos variada que los habitantes del resto de Europa. Según Jody Joy, curador de la colección de la Edad del Hierro en el Museo Británico, la importancia del hombre de Lindow radica más en como vivía que en las circunstancias de su muerte, las cuales puede que nunca se establezcan por completo.
Muerte thumb| Cabeza del hombre de Lindow. Puede verse el corte en forma de V en la parte inferior, al centro.