«Beyond the Realms of Death» es una canción de la banda británica de heavy metal Judas Priest, incluida como la octava pista del cuarto álbum de estudio, Stained Class (1978). Aunque el grupo había decidido dejar atrás las power ballads vistas en sus tres anteriores discos, el recién llegado baterista Les Binks decidió componerla al percatarse de que no había canciones lentas durante la preproducción que estaban realizando en Birmingham. Más tarde, cuando presentó la maqueta con la música a sus compañeros, propuso que Rob Halford escribiera la letra. «Beyond the Realms of Death» es una power ballad de heavy metal que presenta arpegios de guitarra acústica en los versos y un riff pesado en el estribillo. La letra trata sobre la depresión y el suicidio de un joven marginado, cuyos versos relatan cómo el mundo lo ve a él, mientras que en el estribillo muestra su propia perspectiva y la decisión de quitarse la vida.
La canción recibió reseñas positivas por parte de la prensa especializada, que destacó aspectos como la letra, los riffs, los solos de guitarra y la actuación de los músicos. Además, varios medios la han situado como la mejor canción de Stained Class, una de las más icónicas de la carrera de la banda y un prototipo para futuras composiciones de thrash metal que siguieron la misma temática. Como Judas Priest suele interpretarla en vivo, algunas presentaciones se han registrado para álbumes en directo, tales como Unleashed in the East (1979), Rising in the East (2005) o Battle Cry (2016).
Antecedentes Desde que Judas Priest publicaron su álbum debut Rocka Rolla en 1974, al menos incluían una power ballad en cada una de sus producciones. En dicho disco incluyeron «Run of the Mill», una balada oscura y deprimente con acordes de heavy rock y elementos del blues rock y el rock progresivo. Por su parte, en Sad Wings of Destiny (1976) figuraronhv «Dreamer Deceiver», que poseía toques del rock espacial con aspectos renacentistas y medievales, y «Epitaph», una canción lenta interpretada solo con piano y con un buen uso de la armonía y la teatralidad. En tanto, en Sin After Sin (1977) agregaron otras dos, «Last Rose of Summer» y «Here Come the Tears»: la primera, contaba con elementos bluseros y progresivos, mientras que la segunda era dramática y con una entonación doom. No obstante, durante el proceso creativo de Stained Class (1978) los músicos decidieron dejar atrás este tipo de canciones.
Composición y grabación thumb|A excepción de los solos de guitarra, el baterista Les Binks compuso toda la música de «Beyond the Realms of Death».|200px
El baterista Les Binks compuso la música de «Beyond the Realms of Death», mientras que el vocalista Rob Halford escribió la letra. En la primavera boreal de 1977, después de haber pasado varios días en la sala de ensayos que la banda tenía en Birmingham viendo la preproducción de Stained Class, el recién llegado Binks decidió componer algo al percatarse de que no había canciones lentas. De regreso en su casa en Londres, agarró una guitarra acústica y registró en una grabadora Revox arpegios, riffs y una línea de bajo, y los acompañó con un beatboxing para mantener el ritmo. Más tarde, invitó a su amigo Steve Mann, por entonces miembro del grupo Liar y futuro integrante de McAuley Schenker Group, para que lo ayudara con algunas cosas. Terminada la maqueta, Binks se la presentó a sus compañeros cuando volvió a Birmingham, quienes al notar que tenía potencial, le preguntaron por los acordes. Como no era hábil con la guitarra y además de que tocaba con la mano izquierda a pesar de ser diestro, tardó un poco en enseñarles los acordes. Si bien Binks tenía en mente la melodía de la letra, propuso que Rob Halford la escribiera, puesto que no se consideraba muy bueno para ello.
«Beyond the Realms of Death» es una power ballad de heavy metal, en donde los versos presentan arpegios de guitarra acústica y en el estribillo hay un riff pesado. Este último elemento sirve como una especie de break que rompe con la solemnidad oscura de los versos. Además, cuenta con dos solos de guitarra, el primero obra de Glenn Tipton y el segundo de K.K. Downing. Por su parte, la letra trata sobre la depresión y el suicidio de un joven marginado, en cuyos versos relatan cómo el mundo lo ve a él, mientras que en el estribillo muestra su propia perspectiva y la decisión de quitarse la vida. En 1990, tras el juicio que sufrió la banda por los supuestos mensajes subliminales de algunas canciones de Stained Class que influyeron en el pacto suicida de dos de sus fanáticos, Halford confirmó a The New York Times que la canción entregaba un mensaje anti suicida y que alude a cómo las personas que sufren depresión se retiran de la sociedad y se niegan a comunicarse. Al igual que las demás canciones que integran Stained Class, la grabación se realizó entre octubre y noviembre de 1977 en los estudios Chipping Norton en Oxfordshire y la producción quedó a cargo de los propios músicos y Dennis Mackay. Una vez lista la grabación, la mezcla la realizó Neil Ross en los Trident Studios de Londres.
Comentarios de la crítica
«Beyond the Realms of Death» recibió reseñas positivas por parte de la prensa especializada; por ejemplo, las revistas estadounidenses Billboard y Cashbox la nombraron una de las mejores canciones del álbum. Asimismo, recibió epítetos positivos de otros medios: New Musical Express la calificó como la más compleja, Consequence como poderosa y la edición italiana de Rolling Stone como un hito. Steve Huey, del sitio web AllMusic, la denominó una macabra obra maestra, pues la banda integra la balada depresiva de sus anteriores álbumes, como «Epitaph» y «Last Rose of Summer», con su lado metalero, cuyo clímax dramático suena como un modelo definitivo para «Fade to Black» de Metallica. En tanto, Al King, de Classic Rock, la nombró la «"Stairway to Heaven" de Judas Priest». Joe DiVita, de Loudwire, destacó el falsete de Halford, la técnica de Binks y las actuaciones de los guitarristas y del bajista Ian Hill. Además, comentó que la letra representó el momento más oscuro del álbum y, en su conjunto, era una composición hipnotizante y perfecta. Graham Hartmann, para el mismo sitio web, la agregó en el puesto tres de las 10 mejores canciones de la banda y escribió que representó la cima de que Judas Priest ha logrado como músicos, resaltando los solos de guitarra y la actuación de Halford. Asimismo, en 2018 Loudwire la incluyó en su lista de las 10 power ballads que no apestan. Por su parte, Metal Hammer la posiconó en la casilla 37 de las 50 mejores canciones de Judas Priest.
El crítico canadiense Martin Popoff consideró que era una power ballad de heavy metal oscura y pura, y serviría de prototipo para futuras canciones similares, como «Fade to Dark» y «One» de Metallica. Adrien Begrand, de Stereogum, tuvo una opinión parecida, ya que señaló que sentó las bases para clásicos de los años ochenta como el susodicho «Fade to Dark» o «Gods of Wrath» de Metal Church, gracias a la «combinación perfecta de contemplación y catarsis, suave y pesada». El mismo autor, pero para la revista en línea PopMatters, la posicionó en la cuarta posición de las 15 mejores canciones de Judas Priest y reseñó que era poderosa y desgarradora, y el uso del dinamismo era magistral. Tim Hall, de The Guardian, la incluyó en la lista de las diez mejores canciones del grupo y la denominó la última y más grande de las epopeyas de sus primeros años de carrera, comparándola con «Stairway to Heaven» de Led Zeppelin o «Stargazer» de Rainbow. A su vez, resaltó la letra poderosa y enigmática, y el magistral solo de Tipton. Eduardo Rivadavia, de Ultimate Classic Rock, expresó que estableció un nuevo estándar para las power ballads de heavy metal debido a que ofreció un lado oscuro en comparación con la fantasiosa «Stairway to Heaven» o la cautelosamente optimista «Dream On» de Aerosmith.
Versiones Como «Beyond the Realms of Death» es una de las canciones que la banda suele tocar en vivo, algunas de las interpretaciones han sido registradas para diferentes producciones en directo como Unleashed in the East (1979), Rising in the East (2005), A Touch of Evil: Live (2009) y Battle Cry (2016). Con el vocalista Tim Owens, en reemplazo de Rob Halford, la canción también apareció en los directos '98 Live Meltdown (1998) y Live in London (2003). Por otro lado, Blind Guardian la versionó para el álbum tributo A Tribute to Judas Priest: Legends of metal Volume II y en 2007 la incluyeron como pista adicional para la reedición japonesa del recopilatorio The Forgotten Tales.
Créditos
Músicos Rob Halford: voz K.K. Downing: guitarra eléctrica Glenn Tipton: guitarra eléctrica Ian Hill: bajo Les Binks: batería
Producción Dennis Mackay y Judas Priest: producción Neil Ross: ingeniería
Referencias
Bibliografía
Categoría:Canciones de Judas Priest Categoría:Canciones de 1978 Categoría:Canciones de heavy metal Categoría:Canciones en inglés Categoría:Canciones sobre suicidio