miniatura|300px|Mapa de las lenguas romances en Europa derivadas del latín y habladas por los pueblos latinos (italianos, españoles, franceses, rumanos, portugueses, occitanos etc.) derecha|miniaturadeimagen|Región del Lacio (Latium) en Italia, donde surgió el latín y que es considerada el "origen de todos los pueblos latinos".

Los pueblos latinos, también llamados pueblos romances europeos, son comunidades históricas europeas cuya lengua y cultura derivan de los antiguos latinos y de la civilización romana fundada en la región del Latium de la Italia central.Latin Legal Cultures in the Age of Globalization, at Google Books Si bien no constituyen un grupo étnico unificado, se trata de la segunda generación de herederos de esa tradición, por lo que comparten un legado histórico y lingüístico que dio lugar a las lenguas romances y a la romanización de gran parte de la península itálica, Francia, la península Ibérica y otras regiones europeas. Los pueblos latinos descienden directamente de la romanización de la antigüedad. Su condición de latinos se fundamenta en una continuidad histórica, lingüística y cultural: el latín fue la lengua de base en época romana y, sin mediar un proceso de colonización posterior, evolucionó localmente hasta dar lugar a las lenguas romances actuales. En estos territorios, la latinidad no constituye una adopción tardía ni una herencia externa, sino el resultado de un proceso histórico interno y continuo desde la Antigüedad.

Con la expansión militar del pueblo romano su cultura e idioma se fue difundiendo por los pueblos que iban conquistando, llevando con ello a la formación de un imperio que progresivamente desarrolló una cultura que se ha mantenido a lo largo de los siglos, sirviendo así como patrimonio de esos pueblos europeos.

Cabe distinguir que, el término «latino» para referirse a un latinoamericano es una abreviación que tiene su origen en una resolución política que nombró al conjunto de algunos países de América con el término América Latina, promovida por los intereses económicos y políticos de Napoleón III y de su necesidad de implantarse en el continente americano como contrapeso a la gran influencia que por la época comenzaron a adquirir los Estados Unidos de América. De este modo, pretendió justificar así la invasión que llevó a cabo de México, creyendo que el resaltar el carácter latino de Francia, le acercaría a los mexicanos y a la imposición de Maximiliano como emperador.

Edicto de Latinidad

El Edicto de Latinidad de Vespasiano es un decreto imperial que otorgaba el ius latii, el derecho de la ciudadanía latina, a las provincias hispanas del Imperio romano. El ius Latii implicaba una relación jurídica privilegiada con Roma y contaba con una amplia tradición en Italia tras la Guerra Social (90 a. C.), conflicto que resolvió de manera incompleta las reivindicaciones de los aliados latinos que aspiraban al acceso a la civitas romana. La progresiva ampliación de la ciudadanía acabó transformando Italia en una comunidad cívica de alcance general, proceso que ya llamaba la atención de Polibio, quien concebía la ciudadanía como un vínculo exclusivo entre el individuo y su ciudad de origen. En la concepción clásica, la ciudadanía era una relación política individual con la civitas propia; sin embargo, su concesión cada vez más amplia a comunidades alejadas de Roma supuso la superación del modelo de ciudad-Estado y la configuración de un Estado territorial extenso, en el que los habitantes compartían una única ciudadanía: la romana.

Edicto de Caracalla

thumbnail|derecha|200px|Busto de Caracalla.

El Edicto de Caracalla (en latín, Constitutio Antoniniana), promulgado por el emperador Caracalla en el año 212, fue un texto jurídico que decretaba la extensión de la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del Imperio romano, lo que suponía una importante reforma con repercusiones en el ius civile y en el ámbito fiscal del Imperio. El edicto seguramente fue obra del notable grupo de juristas del entorno de Julia Domna, madre de Caracalla y auténtica corregente.

Fases de desarrollo Se distinguen dos fases histórico–geográficas del desarrollo de los pueblos latinos:

1) la «primera generación»: relacionada con las ciudades-estados que hicieron parte de la nación latina en la península itálica, y que luego fueron absorbidas por Roma y la República romana.

2) la «segunda generación»: relacionada con España, Francia, Italia, Portugal y Rumania, naciones nacidas originariamente de la colonización romana y tras el fin del Imperio romano.

Pueblos de la primera generación 250px|miniaturadeimagen|derecha|Los pueblos de la península itálica al principio de la Edad del Hierro. Son todos aquellos que hicieron parte de la antigua nación latina, entre los cuales se destacó Roma.

Albenses (Alba Longa) Accienses (Aricia) Fidenates (Fidenae) Foreti (Gabii) Labicani (Labicum) Lavinienses (Lavinium) Munienses (Quirinus o Castromoenium) Praeneste (Palestrina) Querquetulani (Celio) Romani (Roma) Satricani (Satricum) Tiburtini (Tibur) Tusculani (Tusculum) Tolerienses (Tolerium) Velienses (Velia) Veletrienses (Velitrae)

Pueblos de la segunda generación El Imperio romano (en el que Roma estableció numerosas colonias), quedó dividido en el Medievo en varias naciones-regiones. Los territorios más romanizados fueron Italia y las provincias romanas instauradas en Dacia, Galia e Hispania, cuyas poblaciones se convirtieron sucesivamente en "países y pueblos neolatinos".

En general, todos ellos están emparentados tanto lingüística como étnicamente, en mayor o menor medida, con la Antigua Roma y, junto a Grecia, conforman los pueblos grecolatinos.

Esta segunda latinización se llevó a cabo sobre el , llevando la lengua a regiones que nunca había estado antes, resultando en una lengua europea común denominada latín medieval, el cual se convirtió en la lengua culta de liturgia, de derecho, de religión y de creación literaria.

Países latinos 367px|miniaturadeimagen|La Europa latina (en azul donde las lenguas romances son mayoría). En el mapa se incluyen los aromunes de Grecia.

Principales países latinos Los principales países conformados por uno o varios pueblos latinos son:

España. Francia. Italia. Portugal. Rumania.

Países latinos menores Los siguientes países son más pequeños en comparación o forman parte de los micro-Estados europeos:

Andorra (micro-Estado) Ciudad del Vaticano (micro-Estado y único país en el que el latín es una lengua de uso común) Luxemburgo (país de tamaño menor donde el francés es uno de los idiomas oficiales) Malta (micro-Estado donde el italiano es una lengua de uso común y antiguo idioma oficial) Moldavia (país de tamaño menor en comparación a Rumania) Mónaco (micro-Estado) San Marino (micro-Estado)

Países con cultura latina regional e idioma románico estatal Los siguientes países comparten regiones demográficamente latinas y tanto su cultura como idiomas forman parte de sus respectivos Estados:

Bélgica (Bruselas y Valonia) Suiza (Grisones, Romandía y la Suiza italiana)

Historia thumb|El Ara Pacis (Altar de la Paz) erigido en el año 13 a.C. para celebrar la pacificación de Hispania y la Galia por Augusto.

Tras las invasiones bárbaras, la cultura latina alcanzó en Europa su mayor consolidación durante la Edad Media. Lejos de imponerse por la fuerza, la latinidad fue ampliamente aceptada como signo de superioridad cultural y espiritual, convirtiéndose en el eje de la civilización medieval. La Iglesia, fiel al latín, desempeñó un papel central al integrar el mensaje cristiano con la herencia clásica grecolatina (Homero, Platón, Aristóteles, Cicerón, Virgilio), preservando y transmitiendo ese legado. El latín, por su carácter universal, claro y expresivo, fue adoptado por la iglesia como lengua de unificación, comunicación y liturgia, lo que permitió conservar y difundir tanto la cultura clásica como la tradición intelectual cristiana durante siglos.

Italia

thumb|Acuéducto romano de Segovia.

El proceso histórico de la relación entre Roma e Italia incluyó la conquista de la península, la hegemonía romana y la participación subordinada de las comunidades itálicas en la dinámica imperial. La guerra social y la posterior integración política reflejaron tensiones sobre la concesión de la ciudadanía romana, mostrando diferencias entre romanos e itálicos. A partir del siglo II a. C., la conciencia itálica de su posición subordinada motivó demandas de ciudadanía y generó recelos romanos hacia su extensión generalizada. La participación conjunta en campañas militares y en la actividad comercial imperial aumentó la percepción de desigualdad. Paralelamente, se produjo un proceso de romanización institucional, legislativa y lingüística, que convivió con un reforzamiento del patriotismo local y un incipiente panitalianismo, promovido en parte por la propia Roma y la estructura del imperio.

Hispania

thumb|Ilustración del ingeniero Duperrex de cómo debió de ser el Puente de Trajano en la provincia romana de Dacia, actual Rumanía.

Durante el dominio romano, Hispania estuvo profundamente integrada en las estructuras políticas, sociales y culturales del Imperio. Esta integración se refleja, entre otros aspectos, en el origen hispano de varios emperadores romanos, en particular Trajano, Adriano, Marco Aurelio y Teodosio I. Trajano y Adriano estuvieron vinculados a la colonia de Itálica, en la provincia Bética, mientras que la familia paterna de Marco Aurelio procedía de Ucubi en Córdoba. Los tres, junto con Antonino Pío, gobernaron durante un periodo caracterizado por la estabilidad política, la expansión territorial y el patrocinio de las artes y la filosofía, tradicionalmente considerado uno de los momentos de mayor esplendor del Imperio romano.

Dacia

miniaturadeimagen| El guerrero de Vachères, , estatua que representa a un guerrero galo romanizado que lleva cota de malla y un torques celta alrededor del cuello, empuñando un escudo de estilo celta.Ashton, Kasey. "The Celts Themselves." University of North Carolina. Consultado el 5 de noviembre de 2017.

Tras la conquista de Dacia, el territorio experimentó un proceso de romanización caracterizado por la adopción de la lengua y la cultura latina, con particularidades propias del área. La provincia se estructuró mediante campamentos militares, nuevos centros urbanos y una red viaria, destacando la fundación de Ulpia Traiana Sarmizegetusa por Trajano como núcleo urbano. La romanización dacia se distinguió por la colonización masiva y por asentamientos completamente nuevos, sin reutilizar los espacios previos de los dacios. Aunque el ejército desempeñó un papel importante en la implantación urbana, la colonización civil también contribuyó a transformar la organización sociopolítica y el modo de vida prerromano, consolidando la influencia de Roma durante casi dos siglos.

Galia