Santiago del Estero (en el texto de la Constitución provincial: Provincia de Santiago del Estero), llamada ocasionalmente Santiago, es una de las veintitrés provincias que integran la República Argentina. A su vez, es uno de los veinticuatro estados autogobernados o jurisdicciones de primer orden"Jurisdicción de primer orden" en Argentina que conforman el país, y uno de los veinticuatro distritos electorales legislativos nacionales.Estados Provinciales - "La República Argentina es un estado Federal constituido por 23 Provincias y una Ciudad Autónoma".Constitución Nacional Argentina vigente - Segunda parte "Autoridades de la Nación" Su capital y ciudad más poblada es la homónima Santiago del Estero. Está ubicada al norte del país, en la región del Norte Grande Argentino, limitando al noroeste con Salta, al este y nordeste con Chaco, al sudeste con Santa Fe, al sur con Córdoba y al oeste y sudoeste con Tucumán y Catamarca.
La provincia cuenta con una población de 1 054 028 habitantes, distribuida en una superficie de 136 351 km². Políticamente está dividida en 27 departamentos.
Historia
Período precolombino Antes de la conquista española iniciada en 1536, este territorio estaba habitado principalmente por la etnia de los tonocotés,Según Alfred Métraux y otros autores, se trata de la misma etnia que fue llamada "jurí", tal opinión está actualmente refrendada por la mayoría de los antropólogos, la palabra "jurí" o xurí fue una españolización de la quichua: "surí", apelativo peyorativo que los invasores incas daban a los tonocotés y a los lules por vestirse con plumas de surí. llamados juríes por los primeros conquistadores. Los tonocotés practicaban la agricultura y el tejido y desarrollaron una avanzada alfarería y un tallado de piedra muy elaborado. Su principal territorio de cultivo era una depresión, paralela al río Dulce, que regaban por inundación.
Al norte y al oeste de los juríes se asentaban los lules, con una cultura material bastante semejante a la de los tonocotés, aunque con mayores influjos andinos; al este los vilelas y mocovíes, y al sur los sanavirones. Por el noreste incursionaban –con graves conflictos interétnicos– los wichís y los tobas de la parcialidad llamada antiguamente «macomita» La conquista española En 1542 Diego de Rojas recibió la orden de acometer la entrada al Tucumán y, junto con sus hombres, realizó la gran hazaña de conquistar un medio desconocido y hostil y penetrar por primera vez en el noroeste argentino. Rojas intentó la fundación de una primera ciudad española, Medellín del Soconcho, pero no tuvo éxito y prosiguió su avance hacia el sur. Encontró la muerte en un lugar cercano al límite actual de la provincia de Santiago del Estero con la de Córdoba.
Desde la creación del virreinato del Perú por real cédula del 1 de marzo de 1543, la gobernación del Tucumán quedó integrada en él, incluyendo el territorio de Santiago del Estero.
El 19 de junio de 1549, el capitán Juan Núñez de Prado, encomendado por el gobernador licenciado La Gasca, emprendió la misión de fundar un pueblo en las recientes conquistadas tierras, con el objeto de preservar el camino a Chile y descubrir in situ las posibilidades de una ruta hacia el Río de la Plata. También se proponía propagar el catolicismo en los nativos. Núñez partió de Potosí a fines de 1549 y levantó una primera ciudad en 1550 llamada El Barco —en homenaje al presidente La Gasca, nacido en Barco de Ávila, España— en el lugar que luego se elevaría Cañete (1560) y San Miguel del Tucumán (1565). Si bien esta primera Barco estaba situada fuera de los límites atribuidos a jurisdicción chilena, el 10 de noviembre de 1550 se produjo un enfrentamiento entre Núñez del Prado y el conquistador proveniente de Chile Francisco de Villagra. El sometimiento de Núñez del Prado por Villagra fue un tácito reconocimiento de la autoridad chilena en esa región, por lo que Núñez, una vez retirado Villagra, trasladó la originaria Barco a las cercanías de la confluencia de los ríos Amblailla y San Carlos, en la actual Provincia de Salta, donde fundó Barco II en junio de 1551.
Hostigado esta vez por las tribus diaguitas, y temeroso de nuevos ataques chilenos, en junio de 1552 despobló Barco II y estableció la ciudad de Barco III media legua al sur de lo que hoy es la capital de Santiago del Estero, la ciudad de origen europeo más antigua existente en el actual territorio argentino.
En Chile, al enterarse Pedro de Valdivia del conflicto entre Villagra y Núñez, y de la mudanza de la ciudad, nombró a Francisco de Aguirre para mandar en Barco. El ideal de Valdivia y Aguirre era el de unir en una sola gobernación la tierra existente entre el océano Atlántico y el océano Pacífico, cuestión que se extralimitaba a la autoridad conferida por La Gasca a Valdivia. No obstante, Aguirre cruzó la región del Tucumán con unos 70 hombres y, saliéndose de su distrito, el 20 de mayo de 1553 expulsó a los hombres de Núñez del Prado, quien estaba ausente en tierras de Famatina, y al día siguiente anunció su autoridad sobre la ciudad.
Independientemente de aquello, el 25 de julio de 1553 Francisco de Aguirre fundó la ciudad de Santiago del Estero del Nuevo Maestrazgo, por ser el día de Santiago Apóstol, bajo cuya advocación se puso la ciudad.
La colonia Aunque la capitanía general de Chile la reivindicaba como propia, en 1563 la región pasó a depender de la Real Audiencia de Charcas dentro del Virreinato del Perú.
En 1564 se creó la Provincia de Tucumán, Juríes y Diaguitas, cuyo primer gobernador fue Francisco de Aguirre, con asiento en Santiago del Estero. Con la creación de la gobernación del Tucumán en 1566 y del obispado en 1570, esta región empezó a cobrar importancia.
La gobernación del Tucumán era un extenso territorio de 700 000 km² que abarcaba de norte a sur el Departamento de Tarija en Bolivia y las actuales provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja y Córdoba. La ciudad de Santiago del Estero fue la primera capital de esta provincia, y en ella se fundó la que fue la primera diócesis del actual territorio argentino. Desde ella se fundaron casi todas las ciudades de la Gobernación del Tucumán, por lo que se le da el nombre honorífico de madre de ciudades.
Pero la ciudad no tuvo el crecimiento de las demás de la provincia. Afectada por las periódicas crecidas del río Dulce, no se desarrolló como se esperaba de una capital de provincia; por lo que la capitalidad pasó a Córdoba y Salta, alternativamente. La diócesis fue trasladada a Córdoba.
Sin embargo, la población rural, muy mestizada, se mantuvo alta. En la época de la Independencia era la tercera en población de las actuales provincias argentinas .
En 1776 el Tucumán pasó a formar parte del recién creado virreinato del Río de la Plata.
Al subdividirse administrativamente el virreinato del Río de la Plata, conforme a la Real Ordenanza de Intendentes del 28 de enero de 1782, la actual provincia de Santiago del Estero quedó ubicada dentro de la Intendencia de San Miguel de Tucumán. La Real Cédula del 5 de agosto de 1783 suprimió la Intendencia del Tucumán, con lo cual Santiago del Estero, junto con Catamarca, Tucumán, Jujuy, Salta y la puna de Atacama, pasó a integrar la nueva Intendencia de Salta del Tucumán, con sede gubernativa en Salta. Mientras el resto del territorio formó la Intendencia de Córdoba del Tucumán.
La independencia Santiago del Estero apoyó la Revolución de Mayo, pero por diversas razones no tuvo la participación que le hubiera correspondido por su población.
Por decreto del 8 de octubre de 1814, el director supremo Gervasio Antonio de Posadas dividió la Intendencia de Salta del Tucumán y creó la Gobernación Intendencia del Tucumán, con asiento en San Miguel de Tucumán y cuya jurisdicción integraron, además, Catamarca y Santiago del Estero.
Autonomía provincial Durante los años 1815 a 1817, la provincia fue sacudida por dos revoluciones dirigidas por el coronel Juan Francisco Borges, que terminaron con su derrota y fusilamiento por orden de Manuel Belgrano; por un tiempo, la autonomía provincial tuvo que esperar.
Tras la disolución del Directorio y del Congreso, el gobernador intendente de Tucumán, coronel Bernabé Aráoz, erigió el 22 de marzo de 1820 la República de Tucumán, integrada por los territorios que formaban la gobernación intendencia (Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán), sancionando una Constitución el 6 de septiembre de 1820.
El comandante Juan Felipe Ibarra inició una revolución que declaró la autonomía de la provincia de Santiago del Estero el 27 de abril de 1820:
Ese día un cabildo abierto lo designó gobernador, separándose de la jurisdicción tucumana y uniéndose a las demás provincias argentinas. Aráoz intentó recuperar Santiago del Estero, pero en 1821 fue derrotado por Ibarra.
Unitarios y federales Ibarra gobernó la provincia hasta el año de su muerte, en 1851. Durante treinta años, casi sin interrupción, logró mantener la provincia en la órbita del Partido Federal. Venció las sucesivas invasiones lanzadas por sus enemigos por medio de una estrategia de «tierra arrasada», abandonando la capital, cercándola y privándola de agua y alimentos. Todos los invasores debieron abandonarla casi sin combatir. En sus últimos años, fue el apoyo más firme de Juan Manuel de Rosas en el norte argentino .
Años más tarde, Santiago del Estero apoyó la Confederación Argentina y dictó su primera Constitución en 1856, pero la mayor parte de su actual territorio permanecía inexplorado. En 1858 se firmó el tratado de límites con Tucumán.
Durante las décadas de 1850 y 1860, bajo la dirección de Manuel Taboada, sobrino de Ibarra, la provincia fue firmemente aliada del partido unitario y ayudó a su triunfo antes y después de la batalla de Pavón; el presidente Bartolomé Mitre debió mucho de su éxito en unificar el país a Taboada. Pero la muerte de este en 1871 causó el comienzo de la decadencia política de la provincia, que dejó de tener influencia alguna en el gobierno nacional.
Últimos años thumb|350x350px|Poder legislativo provincial de Santiago del Estero. Luego del golpe de Estado de 1955, que derrocó al presidente constitucional Juan Domingo Perón, la mayor parte de los dirigentes de este partido pasaron a la clandestinidad o al exilio. En este proceso, denominado «la Resistencia Peronista», nace en Santiago del Estero la primera guerrilla argentina, los Uturuncos.
Hacia fines de la década de 1950, un intelectual santiagueño, Mario Roberto Santucho funda lo que sería el embrión de la mayor guerrilla política de los años por venir, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).
Se suceden gobiernos ilegítimos por la proscripción del peronismo, partido mayoritario, hasta 1973, año en que gana las elecciones el candidato peronista: Carlos Arturo Juárez. Le toca gobernar en un período acuciado por las luchas armadas en la Argentina y finalmente es derrocado por un golpe militar.
En Santiago del Estero la represión también se ensaña con los jóvenes, perseguidos por las fuerzas policiales y militares, torturados y asesinados. Se calcula que hubo unos doscientos desaparecidos en esta provincia durante la dictadura militar (1976-1983).
Finalmente la dictadura declina, y debe llamar a elecciones en las que triunfa nuevamente el candidato peronista, Carlos Arturo Juárez. En las últimas décadas del y los primeros años del siglo actual, la provincia estuvo bajo el férreo control del gobierno personalista y autoritario de Carlos Arturo Juárez. Desde que fuera elegido por primera vez en 1948, Júarez dominó la política local con escasas interrupciones, ya sea directamente o a través de testaferros políticos.