thumb|250px|Estatua del Mariscal Rochambeau. Partida del vizconde de Rochambeau hacia Francia en el Amazone

La escuadra británica continuaba bloqueando Newport. Sin embargo era urgente hacer zarpar a la fragata Amazone, comandada por La Pérouse, que debía conducir a Francia al vizconde de Rochambeau, hijo y miembro del estado mayor del comandante en jefe francés, Mariscal Jean-Baptiste Donatien de Vimeur de Rochambeau. Llevaría a Francia despachos exponiendo a los ministros la situación crítica de los ejércitos francés y americano. El vizconde debía especialmente apurar el envío del dinero prometido, ya que el pago a los soldados no estaba asegurado más que hasta el 1° de enero de 1781 y esto solo por costosos préstamos. Más allá, quedarían sin recursos.El joven Rochambeau había aprendido de memoria los despachos que debía transmitir y luego los había destruido en previsión de ser tomado prisionero. La Pérouse, por su parte estaba encargado de los despachos del almirante Ternay.

El 27 de octubre de 1780, doce navíos británicos aparecieron ante la vista de Newport, pero al día siguiente un viento los dispersó y La Pérouse aprovechó hábilmente el momento para hacer salir al Amazone con dos fragatas, la Surveillante y la Hermione, que llevaban un cargamento de madera para construcción destinado a Boston.Los británicos intentaron dar caza a estos buques y destruyeron dos mástiles del Amazone, pero los franceses se pusieron finalmente fuera del alcance inglés los que cesaron la persecución.

El almirante Rodney retornó al Caribe en el curso de noviembre. Dejaba una escuadra de doce navíos de línea al mando del almirante Arbuthnot, quien estableció su fondeadero para todo el invierno en la bahía de Gardner, en el extremo de Long Island, con el fin de no perder de vista a la escuadra francesa. Al mismo tiempo, con navíos de cincuenta cañones, dispuso cruceros en la entrada de otros puertos de América. La concentración de las fuerzas británicas ante Rhode Island resultaría muy favorable al comercio de Filadelfia et de Boston que quedaron sin bloqueo. Los corsarios americanos pudieron incluso tomar algunas presas a los británicos.

Lauzun pide servir a órdenes de La Fayette En esos días, el general Nathanael Greene, que había tomado el comando del ejército del sur tras la derrota del general Horatio Gates, pidió socorro y especialmente caballería que se pudiese oponer al cuerpo del coronel Tarleton, que actuaba sin ninguna resistencia.Decía Green que sin caballería no respondía si las provincias del sur se sometían al rey de Gran Bretaña. El duque de Lauzun, sabiendo que La Fayette iba a partir hacia esas provincias y seguro del consentimiento de Washington, no dudó en solicitar ser empleado en esa expedición y en servir a las órdenes de La Fayette."aunque yo hubiese estado en guerra como coronel -dice en sus Memorias- mucho antes de que el saliese del colegio."

Rochambeau le rechazó la autorización y la gestión de Lauzun fue lamentada en el ejército, sobre todo por el marqués de Laval, coronel del regimiento de Bourbonnais.Los oficiales del cuerpo expedicionario se habían prometido no servir a las órdenes de La Fayette y más aún habían solicitado al Señor de Rochambeau que no los hiciese actuar bajo sus órdenes.

Rochambeau hizo entrar al ejército a cuarteles de invierno en Newport, desde los primeros días de noviembre. La legión de Lauzun fue obligada, por falta de víveres, a separarse de su caballería, que fue enviada con los caballos de la artillería y víveres a los bosques de Connecticut a ochenta millas de Newport.El Estado de esta provincia había hecho construir barracas en Lebanon para alojar a sus milicias. Fue allí que el duque de Lauzun debió establecer sus cuarteles de invierno.

Partió el 10 de noviembre.No sin desagrado por dejar Newport y en particular a la familia Hunter en cuyo seno había sido recibido y tratado como un pariente, y cuyas virtudes calmaron, de modo excepcional, sus instintos frívolos y de ligereza galante. El 15, detenido en Windham con sus húsares le había sido agregado Dumas y se reunió con Chastellux. El 16, hacia las cuatro de la tarde, llegaron juntos al ferry de Hartford donde fueron recibidos por el coronel Wadsworth. "Los Señores Linch y Montesquieu encontraron allí buenos alojamientos", dice Chastellux.Eran los dos nombrados edecanes del Barón de Vioménil

Si se ha de creer a Lauzun, sólo Siberia puede compararse a Lebanon, que no estaba compuesta más que por algunas cabañas dispersas entre inmensos bosques. Debió permanecer allí hasta el 11 de enero de 1781.

Lauzun en Lebanon El 5 de enero, Lauzun recibió nuevamente la visita de Chastellux.Chastellux dijo a este respecto: "Llegué a Lebanon al ponerse el sol; no puedo decir con eso que hubiese llegado a la meeting-house de Lebanon donde los húsares de Lauzun tienen su cuartel: debí hacer aún más de seis millas viajando siempre hacia Lebanon. ¿Quién no creería, dicho esto, que no hablo de una ciudad inmensa? En verdad, esta es una de las más considerables de la zona, pues tiene en efecto cien casas : es inútil decir que esas casas están muy aisladas y distantes unas de otras, a menudo por más de 400 o 5OO pasos.... El Sr. de Lauzun me dio el placer de cazar una ardilla..., y al retorno cené en su casa con el gobernador Trumbull y el general Huntington."

Mientras tanto, el conde de Rochambeau iba a reconocer los cuarteles de invierno en Connecticut, porque contaba siempre con el arribo de la segunda división de su ejército y no quería encontrarse mal provisto. Había dejado en Newport al almirante Ternay, enfermo de una fiebre que no parecía inquietante; pero a penas había llegado a Boston, el 15 de diciembre, su segundo, el barón de Vioménil, le envió un correo informándole de la muerte del almirante. El caballero Destouches, que era el capitán de navío más antiguo, tomó entonces el comando de la escuadra y se condujo siguiendo las mismas instrucciones que tenía su predecesor.

Insubordinación de tropas americanas El 11 de enero, el general Knox, comandante de la artillería americana, llegó enviado por el general Washington para informar a Lauzun que las brigadas de Pensilvania y de Nueva Jersey, cansadas de servir sin sueldo, se habían amotinado, habían matado a sus oficiales y habían elegido jefes de entre ellos. Igualmente, informó de que se temía que pudiesen marchar a Filadelfia para hacerse pagar por la fuerza, o que se uniesen al ejército británico, que no estaba lejos.Este último temor era exagerado, pues unos emisarios del general británico Clinton habían ido a proponer a los amotinados pagarles los sueldos atrasados con la condición de que se pusiesen bajo sus órdenes, y un sargento de los milicianos les respondió: "(Clinton) nos toma por traidores, pero somos buenos soldados que sólo pedimos justicia a nuestros compatriotas; jamás traicionaremos sus intereses." Y los enviados británicos fueron tratados como espías.

Rochambeau y Washington carecen de dinero y de víveres thumb|General George Washington. Lauzun se dirigió inmediatamente a Newport para advertir al general en jefe de esta rebelión. Rochambeau quedó tan procupado como afligido, ya que no tenía ningún modo de ayudar a Washington, puesto que el mismo estaba sin fondos y no había siquiera recibido una carta de Europa desde su llegada a América.Esas son las palabras de Rochambeau que Lauzun usa en sus Memorias. Eso contradice el pasaje de las Memorias de Rochambeau, en las que dice (página 259) que recibió las primeras cartas mediante el navío que llevó al señor de Choisy. Soulès (página 365, tomo III) dice que esas primeras cartas llegaron con La Pérouse a fines de febrero de 1781. Se supo más tarde que el Congreso había calmado la revuelta de los de Pensilvania haciéndoles un pequeño pago a cuenta, pero que como el motín se había propagado en la milicia de Jersey y amenazaba extenderse a todo el ejército -que tenía los mismos motivos de queja- Washington debió tomar medidas severas contra los nuevos alzados, medidas que hicieron que todo volviera al orden.

Rochambeau envía a Lauzun ante el general Washington thumb|Jean-Baptiste Donatien de Vimeur, Conde de Rochambeau. A pesar de sus propias limitaciones, Rochambeau envió a Lauzun a unirse a Washington, quien tenía su cuartel general en New-Windsor, sobre el río del Norte.La manera en que Washington recibió a Lauzun halagó mucho a éste, a quien no le faltaba bravura, pero que, según surge de sus memorias, tenía también una cierta dosis de vanidad. El general americano le dijo que contaba con ir próximamente a Newport a ver al ejército francés y a señor de Rochambeau. Confió también a Lauzun que el general Arnold (quien ya se había pasado al bando británico) se había embarcada hacia Nueva York con 1.500 hombres para dirigirse a Portsmouth, en Virginia, a efectuar incursiones depredatorias en la bahía de Chesapeake, contra las que esperaba no tener más oposición que de las milicias locales; y que ante esto iba él (Washington) a mandar a La Fayette por tierra con toda la infantería ligera de su ejército para sorprender a Arnold. Pedía Washington que la escuadra francesa fuese a fondear en la bahía de Chesapeake y desembarcase allí un destacamento del ejército para cortar toda retirada a Arnold.

Lauzun permaneció dos días en el cuartel general americano y casi se ahoga cruzando el río del Norte.El río arrastraba muchos bloques de hielo con tanta rapidez que resultó imposible gobernar el bote. Este se puso de través y comenzó a hacer agua. Estaba por hundirse cuando un bloque de hielo grande pasó a su lado. Lauzun saltó sobre el y luego, saltando de bloque en bloque consiguió llegar luego de tres horas a la orilla opuesta, con riesgo de morir a cada instante.

El edecán Dumas, que acompañó a Lauzun en este viaje, nos da interesantes detalles de su estadía con general americano.Luego de relatar el modo simple y cordial con que fue recibido en New Windsor, dice: "Me conmovieron las muestras de afecto del general Washington por su alumno, su hijo adoptivo, el marqués de La Fayette. Sentado frente a él, lo miraba con complacencia y lo escuchaba con un visible interés. El coronel Hamilton, edecán de Washington, contó de que modo el general Había recibido un despacho de sir Clinton que estaba dirigido al señor Washington. "Esta carta -dijo Washington- está dirigida a un plantador del Estado de Virginia; la responderé al fin de la guerra; hasta ese momento no la abriré." Un segundo despacho fue entonces dirigido a Su Excelencia el general Washington. "Al día siguiente, Washington debía dirigirse a West Point; Dumas y el comte de Charlus lo acompañaron. Luego de haber visitado los fuertes, los blocaos y las baterías establecidas como defensa, estaba cayendo el sol y todos estaban por subir a sus caballos, cuando el general advirtió que La Fayette, a causa de su vieja herida, estaba muy fatigado: "Más vale que retornemos en bote -dijo- la marea nos ayudará a remontar la corriente." Se alistó rápidamente una ballenera y embarcaron. El frío era extremo. Los grandes trozos de hielo entre los que se debía navegar hacían oscilar la embarcación. El peligro se hizo más grande cuando una nevada espesa comenzó a acentuar la oscuridad de la noche. El general Washington, viendo que el patrón de la embarcación estaba atemorizado dijo, tomando el timón: "¡Vamos, hijos, coraje!; yo los voy a conducir porque mi deber es estar al timón." Y el episodio concluyó felizmente." Por esos mismos días fueron al cuartel general americano los señores de Damas, de Deux-Ponts, de Laval y Custine.

El estado de los ejércitos aliados obliga al Congreso americano a enviar a Francia a uno de los edecanes de Washington

El 28 de enero de 1781, el general Knox fue a visitar por dos días al ejército francés. El general Lincoln y el hijo del coronel Laurens fueron en la misma época.Blanchard Este último debía partir pocos días después hacia Francia en el l'Alliance.