Fundación y primeros años (1906 - 1928)

Temporada Categoría 20px puesto 20px Copa Notas1906/1908Sin datos1909Campeonato ProvincialCampeón1910Final1911Campeonato ProvincialCampeón1912Campeonato ProvincialCampeón1913Campeonato ProvincialCampeón1914/1917Inactivo1919Campeonato de Galicia3º1920Campeonato de GaliciaSubcampeón1921Campeonato de Galicia4º19221923Campeonato de Galicia3º1924Campeonato de Galicia5º1925Campeonato de GaliciaSubcampeón1926Campeonato de GaliciaSubcampeón1/41927Campeonato de GaliciaCampeón1/81928Campeonato de GaliciaCampeónFase de grupos

Del Atlántico, ese océano con quien convive Galicia, llegó el fútbol a La Coruña cuando el no había terminado de dar sus primeros balbuceos. Fueron los ingleses los que introdujeron en la capital herculina ese nuevo «sport» consistente en perseguir a puntapiés una pelota para hacerla entrar entre tres palos defendidos por un «goal-keeper». Galicia no se resistió al encanto de este nuevo deporte.

Sin embargo, quien fue realmente el «padre» del fútbol coruñés no tenía apellido británico, sino los de Abalo Abad, y el nombre de José María. Estudiante en Londres, volvió a La Coruña en 1902 con un título universitario y un balón. Fue José María Abalo Abad quien asumió la tarea de enseñar a jugar al fútbol a la juventud coruñesa y quien organizó los primeros enfrentamientos entre jugadores autóctonos que, muy justo es decirlo, fueron los que realmente crearon el fútbol coruñés. Así, mientras prácticamente en todos los equipos ibéricos de aquellos tiempos no era raro ver varios apellidos anglosajones, en los coruñeses lo curioso era encontrarlos. Fue el albero de la Plaza de Toros herculina el primer escenario fijo donde aquellos equipos, diferenciados solo por el color de la camiseta, jugaron sus primeros partidos «serios». Corría por aquel entonces el año 1904. No mucho después se creó el primer club de fútbol coruñés: el Coruña F.C. También de aquella época datan los primeros encuentros internacionales. La tripulación de los barcos ingleses que recalaban en el puerto herculino eran quienes «examinaban» los progresos de los jóvenes locales, voluntariosos pero inexpertos. La popularidad del fútbol en La Coruña crecía como la espuma, hasta el punto de que pronto la Plaza de Toros se quedó pequeña a los animosos precursores del Coruña F.C. Así, pronto se habilitan los terrenos del llamado Corralón de la Gaiteira como campo de fútbol permanente. Fue el primero que hubo en La Coruña.

Pero llegados a este punto es obligado hacer referencia al papel que en este momento empieza a tomar una institución clave en la vida coruñesa de la época y, sobre todo, en la deportiva: La Sala Calvet. La Sala Calvet era, en los últimos años del y el primer tercio del XX, el centro deportivo más importante de La Coruña: un gimnasio donde bajo la dirección de Federico Fernández Amor Calvet se impartía desde la técnica necesaria para batirse en duelo a espada, sable o florete, las especialidades del fundador, hasta las especialidades gimnásticas de la época. En la ciudad de La Coruña, quien quisiera aplicar aquello tan famoso de «mens sana in corpore sano» debía pasar por la Sala Calvet. Es evidente, por tanto, que entre los primeros futbolistas debía haber gran número de alumnos de la sala. Fue precisamente en ese recinto donde surgió el hecho clave para la creación del que andando en el tiempo sería el Deportivo de La Coruña. Cierto día, los futbolistas del Coruña alumnos de la Sala discutieron con los atletas sobre las excelencias de sus respectivos deportes. La discusión subió de tono y se acordó trasladarla al «campo de honor»: los atletas y los futbolistas se enfrentarían en dos partidos de «football» en la Plaza de Toros. La expectación fue inmensa. El resultado, sorprendente: los atletas ganaron el primer encuentro, empataron el segundo, y el entusiasmo fue tal que en 1906 se fundó el Club Deportivo de la Sala Calvet. El R.C.D. de la Coruña había nacido, aunque aún no llevase tal nombre. El primer Presidente fue don Luis Cornide Quiroga. Se decidió que el uniforme luciese los colores blanco y azul de la bandera de Galicia, con la camiseta a rayas verticales azules y blancas."Moito que contar: Dépor e radio: dúas paixóns e un cento de historias", Viña, Moncho y Rabuñal, Henrique. Baía, La Coruña, 2024 Su primera formación deportiva, ante el Coruña el 8 de diciembre de 1906, fue la integrada por Salvador Fojón, Venancio Deus, Juan Long, Ángel Rodríguez, Manuel Álvarez, Daniel Aler, Paco Martínez, Félix de Paz, Virgilio Rodríguez, Juan Manuel López y Martínez Urioste. El envite constaba de dos partes de 40 minutos, pero fue suspendido a 15 minutos del final por falta de luz. Al día siguiente se reanudó la contienda, sin más goles para ninguno de los dos equipos. El capitán fue Manuel Álvarez y los goleadores Virgilio Rodríguez y el propio capitán, para dar la victoria al Deportivo por dos tantos a uno. El 21 de julio de 1907 ganó el equipo de la Sala Calvet (2-1), repitiendo triunfo cuatro días después (5-1). El siguiente choque entre ambos data de 25 de agosto de 1908, pero no hay constancia del resultado. El 27 de septiembre repiten duelo y vuelve a vencer el Deportivo (3-1). En años posteriores continuaron estas contiendas. Es obvio por lo tanto que el primer gran rival fue el otro equipo de la ciudad y, cuando éste fue languideciendo hasta desaparecer, el relevo en la rivalidad lo tomaron los conjuntos de Vigo: primero el Fortuna.

Luego, el Celta. Fue precisamente el Fortuna el rival del primer torneo oficial disputado por el C.D. de la Sala Calvet: el Campeonato de Galicia y Asturias de 1907, que se disputa en La Coruña. En él, el Deportivo deja primero en la cuneta al Coruña, pero luego la voluntad y las ganas de los coruñeses poco pueden hacer ante los más experimentados vigueses, que además cuentan con jugadores británicos: 7-1 para los vecinos del sur fue el resultado de ese primer choque oficial. El Sporting de Pontevedra también logró la victoria, 2-1 ante el Deportivo. La experiencia, sin embargo, había sido más estimulante que otra cosa, y así el Deportivo no hace sino crecer y afianzarse. La afición sigue creciendo hasta el punto de que el Corralón de la Gaiteira se hace pequeño. Pero el Deportivo era ya entonces un equipo económicamente modesto, inaugurando así lo que durante mucho tiempo sería una constante en su existencia, de modo que fue el propio Federico Calvet quien puso el dinero necesario para adquirir los terrenos de Riazor. Esta modestia fue, incluso, la base de la primera rivalidad entre el Deportivo y el Coruña. Así como el Deportivo nació abierto a todos los grupos sociales, si bien había que pagar una cuota por ingresar en la Sala Calvet, el Coruña era tenido por el equipo de las clases acomodadas de la ciudad. A la inauguración del nuevo campo, el ya estadio de Riazor, el 16 de mayo de 1909, fue invitado el gran conjunto gallego de la época, el Fortuna de Vigo, que disputó nada menos que tres amistosos con los locales. El resultado es lo de menos. Baste decir que las 6000 localidades que el estadio tenía como aforo estuvieron abarrotadas. El fútbol era ya un fenómeno social. Ya antes, el 4 de febrero, el Rey Alfonso XIII, concedió al club el título de Real. En la reunión de la Junta Directiva de 1 de octubre de 1908 se acordó “...trabajar activamente para conseguir que S. M. El Rey Don Alfonso XIII conceda a la sociedad el título de Real Club Deportivo de La Coruña.” Sería cuatro meses después, el 4 de febrero de 1909 cuando el objetivo fue conseguido. Ese día se promulga en Palacio una Real Orden dirigida a la Presidencia del Club Deportivo de la Sala Calvet. Decía así: “Accediendo su Majestad el Rey (qdg.) á lo solicitado por v se há dignado conceder ál Club de su digna Presidencia el título de Real, que podrá ostentar en todos sus documentos. Al propio tiempo, Su Majestad se ha servido aceptar la Presidencia honoraria del mismo, que tan atentamente le ofrecen.” Tres días más tarde y en una reunión de la Junta Directiva del 7 de febrero de 1909, en sesión extraordinaria, el Secretario del Club Deportivo dio cuenta de la Real Orden enviada por el Mayordomo Mayor de Palacio en la que se accedía a la concesión de dicho honor. Las actas reflejaban lo siguiente: “...concediendo a ésta sociedad el título de Real con autorización para usar en todos sus documentos el escudo y armas reales y anunciando a la vez que Su Majestad el Rey se ha dignado aceptar la presidencia honoraria que este Club le había ofrecido en súplica.” Así pues, el 4 de febrero se produciría la concesión, siendo el 7 cuando la celebración de la sesión extraordinaria hizo oficial a todos los efectos el título a favor del Club Deportivo de la Sala Calvet, que desde entonces pasaría a convertirse en “Real Club”; una mera addenda en la denominación que tuvo una gran resonancia en la ciudad, de hecho el documento real estuvo expuesto durante mucho tiempo en la sala de espera del Club en la Plaza de Pontevedra.