El santuario de Nuestra Señora de Contrueces es una iglesia católica que se encuentra en la comunidad de Asturias (España), en la zona sur del área urbana de Gijón, en el barrio de Contrueces. Es un importante icono en la historia de Gijón, ya que la Virgen que se venera en este templo fue considerada por gran parte de los gijoneses durante muchos años como la patrona de la ciudad.

Los primeros documentos que dan fe de la existencia de esta iglesia datan de principios del y provienen del Libro de los testamentos, donde se recoge un documento firmado el 28 de agosto de 905 en Cortuloces —suburbio de Gijón— a favor de la iglesia de Orense, en el que se cita la confirmación del rey AlfonsoIII y su esposa doña Jimena. Por el Diploma de Orense del (u ), el del Monasterio de San Vicente, el de Sampiro y otros más continúan las referencias a esta iglesia.

Del al XVI se abre un periodo oscuro del que no han llegado noticias. En 1636 los vecinos pusieron de manifiesto la necesidad de organizar una feria en Contrueces, ya que de esa forma se fomentaba la devoción a la Virgen a la vez que se esperaba tuviese una gran repercusión económica por el aumento de transacciones de compra y venta de ganado caballar, vacuno y mular, que se llevaba a cabo en los alrededores del santuario aprovechando la gran afluencia de fieles. La lejanía del santuario hizo que la ermita de la Virgen de Begoña recibiera un buen número de fieles y acabase siendo considerada patrona del barrio de la Fuente Vieja donde se encontraba, en el centro de la ciudad, por lo que pasó a llamarse «barrio de Begoña». Sin embargo, muchos gijoneses siguen acudiendo al santuario de la Virgen de Contrueces el domingo siguiente a la fiesta de la Virgen de Begoña.

Frente al santuario y a unos 50 m hay un palacio que sirvió de asilo, seminario y colegio infantil. En las épocas en que estaba vacío lo solía frecuentar el escritor y político ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos, por considerarlo muy adecuado para escribir, meditar y rezar. Hoy en día es un colegio de enseñanza primaria dirigido por los claretianos.

Emplazamiento

El santuario está situado en la zona sureste de Gijón, en el barrio de Contrueces, en la vía denominada «carretera del Obispo», el antiguo camino real de Gijón a Oviedo. La denominación de la carretera se debe a los obispos de Oviedo, según Luis Miguel Piñera, que en el palacio del santuario tenían su residencia ocasional cuando se encontraban en Gijón.

Fue construido sobre un altozano de gran visibilidad, del que habló Jovellanos, y desde donde se veía la práctica totalidad de la ciudad. Pertenece al arzobispado de Oviedo y está localizado en terrenos que desde 1947 son propiedad de los misioneros claretianos. Este santuario es un lugar de culto muy significativo en la historia de Gijón y zonas limítrofes.

Historia

El Diploma de Orense. Fundación

La iglesia actual parece ser heredera de una anterior de estilo prerrománico asturiano, de la que existen noticias documentales en un pergamino en letra cursiva de tipo visigótico escrito en latín entre los siglosX y XI, que se halla depositado en el Archivo Regional de Galicia, en La Coruña. Según Barrau-Dihigo y Antonio Floriano Cumbreño, se trata de un documento auténtico, incorporado al Libro de los testamentos de Oviedo y firmado el 28 de agosto de 905 en Cortuloces, suburbio de Gijón, a favor de la iglesia de Orense, en el que se cita la confirmación del rey AlfonsoIII y su esposa doña Jimena de las donaciones que hicieron sus antecesores a la iglesia de Oviedo. Además, añadieron nuevas donaciones, entre las que se encontraba la iglesia de «santa María de Contrueces»:

Según ello, el rey había donado a la iglesia de Oviedo «toda la ciudad de Gijón con sus iglesias y pertenencias», lo que incluía la iglesia de san Pedro, que fue la única parroquia de esta villa hasta el , y las tres iglesias que se hallaban «extramuros [de Gijón], que son las iglesias de san Julián y la de santo Tomás de Bahones con su villa, y la iglesia de santa María de Contrueces a la parte occidental».

El documento, con expresiones comunes de aquella época, pero que permiten ratificar la fe del rey AlfonsoIII y de doña Jimena, su esposa, empieza así:

Discusión sobre la veracidad del diploma

El diploma, con todo, no está exento de sospechas acerca de su veracidad. Al menos cuatro investigadores lo han analizado, llegando a conclusiones diferentes: El historiador y crítico español Rubén García Álvarez lo considera «una falsificación de finales del sigloXI o comienzos del siguiente». El hispanista francés Barrau-Dihigo considera que está retocado, pero que en realidad es auténtico y fechado hacia el 900. El historiador español Claudio Sánchez-Albornoz, hijo adoptivo de Oviedo y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, defendió su autenticidad, si bien más adelante puso sus reservas a esta afirmación. El paleógrafo asturiano Antonio Floriano Cumbreño efectuó un análisis por el que concluyó que: «para nosotros el llamado pseudo-original de La Coruña es copia imitativa de un original auténtico, en el que no se han introducido otras alteraciones que algunos cambios en el orden de las suscripciones», y añadía que: «... el original que estudiamos, que remontando al sigloX, y en letra genuina visigótica, vendría a adelantarse más de cien años a las habilidades aprendidas de los monjes franceses por nuestros confeccionadores de códices, diplomáticamente posteriores al 1100».

Un tema delicado y de difícil respuesta es el paso del topónimo «Cortuloces» a «Coltroces» y más adelante a «Contrueces», evolución lingüística que supone un largo periodo de tiempo; se transcribe el texto original en latín:

Diploma del monasterio de San Vicente

El monasterio de San Vicente pudo ser llamado «el Sahagún de Asturias», pues si el de Sahagún tenía un área de influencia y posesiones en todo el reino leonés, el de San Vicente hacía lo propio sobre gran parte del reino asturiano. En la colección diplomática del monasterio existe un documento relativo a una donación de fincas rústicas y urbanas en la zona de Gijón, fechado el 8 de junio de 1056, que dice así:

De este escrito se obtienen datos suficientes para localizar e identificar lugares y villas del valle gijonés, pero para el caso de aclarar la etimología de «Contrueces» y su situación resulta muy interesante, ya que hace mención entre los límites de esas heredades a la aldea de «Coltroces», por lo que ya en el año 1046 el lugar era conocido de ese modo y se localizaba con precisión al sur de Gijón. Mediante un proceso de evolución lingüística el nombre de «Cortuloces» ha pasado a «Coltroces». Por otro lado, este último término aparece en escritos del obispo PelayoII a mitad del . Posteriormente se pasó de «Coltroces» a «Cultrocis» y más tarde al actual nombre de «Contrueces», aunque también hay diferentes versiones etimológicas de la palabra «Contrueces»: para Menéndez Valdés viene derivada de «Contra-Ceares», «Col de Roces» para Somoza y «Controcio» para Floriano Cumbreño.

Diploma de la Catedral de Oviedo

En la primera mitad del se puso de manifiesto una gran actividad del «escritorio ovetense» que trabajaba al servicio del obispado en la confección de diplomas de compraventa, testamentos y donaciones, dejando en segundo lugar la redacción de documentos relativos a historias y crónicas de la época. Fue también el propio obispo PelayoII el que redactó muchas de estas crónicas. Un importante número de ellas ha llegado hasta la actualidad, destacando el lujoso Libro de los testamentos, que puede considerarse como el «Cartulario» del obispado. Este obispado, como otros muchos, se vio afectado por las novedades que iban llegando del extranjero: en primer lugar, por la reforma de la escritura, iniciada en la Abadía de Cluny, con el paso de la escritura visigótica a la carolingia; en segundo lugar, y con ello llegó una mala práctica, por la falsificación, pues resultaba más fácil hacerlo con la escritura carolingia que con la visigótica.

En el Libro de los testamentos figuran multitud de donaciones del «Rey Magno» a la catedral de Oviedo. En lo que interesa a este tema, que son las donaciones de Gijón, dentro de la villa solo existía la iglesia de San Pedro, que fue la única iglesia parroquial hasta el , quedando extramuros las de Santo Tomás de Bahones en Granda, San Julián en Roces y Santa María de Contrueces. Además de esta iglesia, el rey había donado muchas tierras y fincas situadas en su contorno y, al definir los límites y caminos que los identificaban, se puede leer, en latín: «... ecclesiam Sancte Marie de Coltroces». Como otras fuentes citadas más arriba indican que el rey «moraba» en Contrueces, es más que probable que existiera una iglesia en las proximidades.

Sin embargo, la sombra de la duda y, a veces, la certeza de la falsedad de los documentos obligan a tener este documento por apócrifo. Los eruditos en la materia se pronuncian de la siguiente forma: Sánchez Albornoz lo califica de «monstruoso», Barrau-Dihigo dice que es un documento rehecho y Floriano Cumbreño y Emilio Sáez coinciden con los anteriores.

La Crónica de Sampiro

También hay documentación de esta iglesia de Contrueces en la Crónica de Sampiro, llamada así por haber sido escrita por Sampiro, natural de Zamora, clérigo, intelectual y político del reino de León, notario de esa corte y posteriormente obispo de Astorga, que es una continuación de la Crónica albeldense y que abarca desde 866, cuando comienza el reinado de AlfonsoIII, hasta 982, donde relata la muerte del rey RamiroIII. La Crónica de Sampiro ha llegado hasta la actualidad por dos redacciones diferentes: la del obispo Pelayo y la de un monje de Santo Domingo de Silos. Este último reescribe el texto original sin alteraciones mientras que la del clérigo Sampiro que los críticos consideran que es un texto original con bastantes frases insertadas en él. Pero por lo que se refiere al término Contrueces solo aparece en la del obispo Pelayo que es el que se cita más abajo.

Aún se añaden algunos documentos más que están relacionados con el término de Contrueces: uno lo describe Jovellanos en su «colección» que es de 1263, está depositado en los archivos de la catedral de Oviedo y dice lo siguiente:

Otro documento conservado en el mismo archivo de la catedral de Oviedo y fechado en 1344 da fe de:

Si hubo una iglesia alfonsina en Contrueces puede suponerse cuál fue el estilo de su edificación a la vista de las que hoy se conservan y que son citadas por Pelayo en la Crónica de Sampiro (citada más arriba), tras referirse a la reconstrucción de la iglesia de Santiago:

Donaciones gijonesas de doña Urraca y del rey Fernando II

Doña Urraca, reina de Castilla y de León, esposa de Alfonso el Batallador, mediante un breve documento que redactó su canciller, el canónigo compostelano Martín, hizo donación en 1112 de varias heredades, entre ellas la «porción entera de Gijón». Aunque el documento conservado en el Libro de los testamentos de la catedral de Oviedo no menciona de forma expresa la heredad de Contrueces, los expertos se muestran partidarios de que estuviese incluida en la donación.

Otra donación hecha a la sede ovetense por el rey Fernando II de León, hijo de AlfonsoVII, en septiembre de 1178, hace mención expresa a la heredad de Contrueces, de la que hace:

Otra donación posterior dice:

El documento original, que aún se conserva, está redactado por Bernardo, notario del rey, y por orden del canciller Pedro de Lauro, compostelano, y está fechado en Salamanca. Debe hacerse notar que el «Coltroces» de principio de siglo se ha convertido en «Controces» para convertirse posteriormente, a lo largo del , en «Contrueces».

Otros diplomas

Hay otros tres diplomas más fechados a lo largo del y que hacen referencia a Contrueces :