thumb|280px| Ejemplo de un diario de sueño

La medicina del sueño es una especialidad médica que se dedica al diagnóstico y tratamiento de los trastornos del sueño. Desde mediados del , las investigaciones han generado conocimientos, respuestas y cuestionamientos cada vez más amplios acerca del funcionamiento del ciclo sueño vigilia. Esta disciplina, que está creciendo rápidamente, se ha convertido en una subespecialidad médica reconocida en algunos países. La medicina del sueño odontológica también ha sido reconocida y certificada por los comités médicos de algunos países. Debidamente organizados, en los Estados Unidos se están organizando programas académicos de posgrado de una duración mínima de 12 meses. En algunos países, los investigadores del sueño pueden ser los mismos doctores que ofrecen tratamiento a personas que tienen dificultades para dormir.

Las primeras clínicas de sueño de los Estados Unidos se fundaron en los 70 con la colaboración de médicos, otros técnicos y profesionales de la salud; el estudio, diagnóstico y tratamiento de la apnea obstructiva de sueño fueron sus primeros objetivos. Para 1999, prácticamente cualquier médico estadounidense sin un tratamiento específico en medicina del sueño podía abrir ya su laboratorio del sueño.

Los trastornos y perturbaciones del sueño son muy comunes y tienen consecuencias significativas en la vida de los individuos afectados, y también efectos económicos y de muchos otros tipos a nivel social.{ Según el doctor Charles Czeisler, el Comité Nacional de Seguridad en el Transporte de los Estados Unidos (U.S. National Transportation Safety Board) ha descubierto que la principal causa de los accidentes fatales de los tráileres en las carreteras tiene que ver con un estado de fatiga de los conductores (fatiga 31%, consumo de alcohol o de otras sustancias 29%), y la privación de sueño ha sido un factor significativo en accidentes dramáticos tales como el Desastre del Exxon Valdez, los incidentes nucleares en Chernobyl y en Three Mile Island y la explosión del transbordador espacial Challenger.

Alcance y clasificación

Las habilidades en medicina del sueño requieren comprender una gran diversidad de trastornos, muchos de los cuales presentan síntomas muy similares como, por ejemplo, la somnolencia diurna excesiva, que, en ausencia de privación de sueño voluntaria, "casi inevitablemente es provocada por un trastorno de sueño que es posible identificar y tratar" como, por ejemplo, la apnea de sueño, la narcolepsia, el hipersomnio idiopático del sistema nervioso central, el síndrome de Kleine-Levin, el hipersomnio relacionado con la menstruación, el estupor recurrente idiopático o los trastornos del ritmo circadiano. Otro de los trastornos más comunes es el insomnio, que consta de una serie de síntomas y tiene muy diversas causas físicas o mentales. Todos los casos se abordan de distinta manera y no pueden tratarse sin antes llevar a cabo el debido diagnóstico.

La Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño (ICSD) se reestructuró en 1990 para incluir un código que correspondiera a cada entrada diagnóstica y para clasificar lo mejor posible los trastornos del dormir a través de un mecanismo fisiopatológico, y no tan sólo a través de la queja primaria. El entrenamiento en medicina del sueño es multidisciplinario, y la actual estructura se eligió para estimular el enfoque multidisciplinario en el diagnóstico. Generalmente los trastornos del sueño no se ajustan con precisión a la clasificación internacional; los diagnósticos diferenciales se entrecruzan con los sistemas médicos. En 1997 se elaboraron revisiones menores y actualizaciones a la ICSD y, desde entonces, existe una versión "revisada" de la clasificación: la denominada ICSD-R. El actual sistema de clasificación presenta, de hecho, las categorías que sugirió Nathaniel Kleitman, el "padre de la investigación del sueño", en su obra de 1939 Sleep and Wakefulness (El sueño y la vigilia, aún no traducido al español).

La ICSD-R incluyó a los trastornos del sueño primarios en los subgrupos 1) disomnias, que incluye a aquellos que generan quejas de insomnio o de somnolencia excesiva, y 2) las parasomnias, que, si bien no generan esas quejas primarias, sí interrumpen el sueño o se presentan durante la noche. Una subdivisión adicional de las disomnias preserva la integridad de los trastornos de sueño del ritmo circadiano, según lo publicado por aproximadamente 200 doctores e investigadores de todo el mundo que participaron, entre 1985 y 1990, en la elaboración de esta versión. Los dos últimos subgrupos fueron: 3) los trastornos de sueño médicos o psiquiátricos y 4) la sección donde se proponen nuevos tipos de trastornos de sueño. Los autores pensaron que el término médicos o psiquiátricos no era precisamente el ideal, pero creyeron que resultaba mejor que la alternativa de usar el de orgánicos o no orgánicos, el cual muy probablemente cambiaría en el futuro. Los esquemas de informes detallados sirvieron para obtener más información y realizar investigaciones más profundas. En el 2005 se publicó una segunda edición de esta clasificación: la ICSD-2.

El MeSH (acrónimo en inglés de Medical Subject Headings, que en español podría traducirse como Encabezados de Temas Médicos,), servicio que forma parte de la Biblioteca Nacional de Medicina y de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, utiliza categorías generales muy similares: 1) las disomnias, donde se incluye a la narcolepsia, la apnea y a los trastornos del ritmo circadiano, 2) las parasomnias, que incluyen el bruxismo (rechinar de dientes), el sonambulismo y la enuresis, y 3) perturbaciones en el dormir originadas por trastornos médicos o psiquiátricos. El sistema aquí aplicado genera "árboles", en los que cada diagnóstico se elabora desde perspectivas diversas, de modo tal que cada trastorno recibe distintos códigos.

El DSM-IV-TR (siglas de la versión revisada de la cuarta edición del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (editado en español como Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) aplica los mismos códigos diagnósticos que la Clasificación internacional de enfermedades y otros problemas de salud (CIE-10) y clasifica los trastornos de sueño en tres grupos: 1) trastornos de sueño primarios, que incluye tanto disomnias como parasomnias, que se supone son consecuencia de una perturbación endógena en los mecanismos generadores del ciclo sueño-vigilia o en los mecanismos de sincronicidad de ese ciclo, 2) trastornos secundarios a trastornos mentales y 3) trastornos relacionados con un padecimiento mental o con el abuso en el consumo de sustancias.

Desarrollo histórico Un médico del escribió que muchos trabajadores se sentían exhaustos y adormilados en las primeras horas de la noche; que las relaciones sexuales con sus parejas solían darse durante el periodo de vigilia, después de un primer sueño reparador. Según los antropólogos, las sociedades aisladas sin luz eléctrica duermen siguiendo distintos patrones de sueño; rara vez lo hacen conforme al hábito actual de dormir ocho horas en un solo periodo nocturno. Se ha escrito mucho acerca de la interpretación de los sueños, desde tiempos bíblicos hasta Sigmund Freud, pero el dormir por sí mismo fue considerado, durante muchos siglos, simplemente un estado pasivo opuesto al despertar.Kleitman, Nathaniel (1938, revisión 1963, reimpresión 1987) Sleep and Wakefulness (en inglés). The University of Chicago Press, Midway Reprints series, ISBN 0-226-44073-7

El concepto de medicina del sueño nació durante la segunda mitad del . Debido al rápido desarrollo en los conocimientos acerca del dormir (como, por ejemplo, los avances en el campo de la cronobiología desde 1960 y el descubrimiento del sueño MOR (1952-1953) y de la apnea de sueño (descrita por vez primera en la literatura médica en 1965), terminó por reconocerse la importancia del sueño en el ámbito de las ciencias de la salud. La comunidad médica comenzó a prestar más atención en los últimos años a los trastornos primarios del sueño (la apnea del sueño, por ejemplo) y también a la relevancia de la calidad del sueño en el desarrollo de otros padecimientos. Para la década de 1970, en los Estados Unidos y en muchos países de Occidente en las dos décadas siguientes, se fundaron clínicas y laboratorios de sueño para el estudio y tratamiento del dormir y sus trastornos. La mayor parte de los médicos especialistas en trastornos del sueño centraron su interés en la apnea; algunos eran expertos en narcolepsia. Aún no surgía la necesidad de restringir el uso del término médico del sueño o del término hipnólogo, y comenzó a nacer la de elaborar las normas correspondientes.

El entrenamiento médico tradicional no ha puesto suficiente atención a los trastornos del sueño. Según la revisión publicada en el 2005 por la doctora Ruth M. Benca (del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Wisconsin) acerca del diagnóstico y tratamiento del insomnio crónico, la mayor parte de los médicos "no están bien entrenados respecto al sueño y sus trastornos" y un estudio realizado en 1990-1991 en 37 facultades de medicina de los Estados Unidos demostró que el sueño y sus trastornos eran "abordados" en un tiempo total de enseñanza de menos de dos (2) horas, en promedio.Benca, R. M. (2005). Diagnosis and treatment of chronic insomnia: A review. Psychiatr Serv, 56(3), Mar, 332–343. (PMID=15746509 DOI=10.1176 appi.ps.56.3.332 La revisión de la doctora Benca cita un estudio elaborado en el 2002 por Papp y sus colaboradores en un grupo de más de 500 médicos de atención primaria quienes dijeron que sus conocimientos acerca de los trastornos del sueño eran buenos (10%), suficientes (60%) o malos (30%); ninguno los consideró "excelentes". La revisión de más de 50 estudios indica que tanto los médicos como los pacientes parecen no estar dispuestos a analizar las quejas de sueño, en parte debido a su sentir de que los tratamientos para el insomnio son ineficaces o están asociados con riesgos, y a que:Papp, K. K., Penrod, C. E., Strohl, K. P. (2002). Knowledge and attitudes of primary care physicians toward sleep and sleep disorders. Sleep Breath, 6(3), Sep, 103-109. PMID=12244489

Por otra parte, un comentario editorial en un número aparecido durante 1999 en la revista de neumología Chest del Colegio Estadounidense de Cirujanos del Tórax (neumólogos, en el ámbito clínico) puso mucho interés en los Interrogantes en medicina del sueño (Conundrums in Sleep Medicine). El autor, en ese entonces presidente de la Sección Sueño de su organización, se preguntaba: "¿Qué hace falta para abrir un laboratorio de sueño? ¡Dinero y un espacio físico! Al parecer, cualquier persona puede establecer un laboratorio de sueño, y así ocurre." En cuanto al proceso de acreditación necesario para hacerlo, agrega: "No obstante, la mayor parte de las entidades (de los Estados Unidos) no estipulan condiciones para hacerlo; aún más, la mayor parte de las compañías de seguros tampoco han establecido todavía condiciones para los reembolsos. Existe también un Comité Estadounidense de Medicina del Sueño (American Board of Sleep Medicine, ABSM) que certifica a los nuevos especialistas en trastornos del sueño. Esta certificación pretende facultar a los individuos más calificados para que abrir un laboratorio de sueño; sin embargo, la certificación no es necesaria para dirigir un laboratorio de sueño ni tampoco para llevar a cabo estudios de sueño." La preocupación de la autora del comentario editorial fue, en ese año: