La Historia de la configuración territorial de Andalucía, como región primero castellana y luego española, es un proceso iniciado en el con la conquista de los reinos de Córdoba, Jaén y Sevilla, continuado con la toma del reino de Granada en el , y culminado en lo sustancial con la división territorial de España de 1833, la supresión del reino de Granada y la constitución de Andalucía como comunidad autónoma de España, tras el referéndum sobre la iniciativa del proceso autonómico de Andalucía de 1980. No obstante es relevante aclarar el origen y los usos que ha tenido el topónimo Andalucía, así como cuáles fueron las divisiones territoriales que existieron anteriormente en el actual territorio andaluz.

Nombre de Andalucía

Origen

El topónimo "Andalucía" se introdujo en la lengua castellana durante el bajo la forma "el Andalucía". Se acuñó para designar el territorio peninsular que en esa época estaba bajo dominio musulmán, que era aproximadamente la actual Andalucía y la Región de Murcia. En este sentido Alfonso X en 1253 se hacía titular Rey de Castilla, León y de toda Andalucía. Véase también Etimología del topónimo "al-Ándalus".

Identificación y diferenciación entre Andalucía y al-Ándalus

La denominación Andalucía referida a al-Ándalus, fue la única que existía en español hasta el segundo cuarto del , cuando empezó a usarse el término "el Ándalus" o "al-Ándalus". En la mayoría de las lenguas extranjeras no hay distinción sistemática entre el nombre dado a la península ibérica bajo dominio musulmán y el actual de la comunidad autónoma.

Sin embargo, como al-Ándalus y Andalucía son realidades históricas y geográficas distintas, y teniendo en cuenta que el vocablo al-Ándalus está plenamente integrado en el español actual, hoy día el Diccionario panhispánico de dudas establece la distinción entre ambos términos. El territorio de la actual Andalucía, era equivalente al que, en al-Ándalus, se denominaba Al-Mawsat o tierras del centro.Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio:Atlas Histórico de Andalucía

Pueblos protohistóricos existentes en la actual Andalucía

Los pueblos protohistóricos que habitaron el territorio de la actual Andalucía fueron los Tartessos, Conios, Bastetanos, Oretanos, Turdetanos y Túrdulos.

Divisiones políticas anteriores a la actual Andalucía

A lo largo de la Historia, en el espacio geográfico que actualmente conforma Andalucía han existido distintos territorios anteriores al nacimiento de Andalucía, que son la Hispania Ulterior, la Bética y diversos estados andalusíes.

Hispania Ulterior y Bética

Durante el Imperio romano, la actual Andalucía formaba parte de Hispania. En un primer momento la mayor parte de su territorio estaba en la llamada Hispania Ulterior. Posteriormente se creó la Bética, que también ocupaba la mayoría del actual territorio andaluz y que estaba dividida en cuatro conventos jurídicos: el gaditano, el astigitano, el hispalense y el cordobense. La capital de la Bética era Córduba. En la Hispania visigoda siguió existiendo la Bética, que durante un breve período, fue ocupada parcialmente por el Imperio bizantino, que estableció en dicha parte la provincia de Spania.

Al-Ándalus

Con el surgimiento de al-Ándalus como noción geográfica, durante el emirato y el califato de Córdoba, el sur de la península fue llamado globalmente Mawsat al-Ándalus (al-Ándalus central). El territorio de la actual Andalucía se dividió en numerosas coras, concretamente las de Sevilla, de Firrish, de Algeciras, de Ronda, de Málaga, de Sidonia, de Fahs al-Ballut, de Córdoba, de Écija, de Carmona, de Morón, de Cabra, de Jaén, de Elvira, de Pechina y, al parecer, también en las coras de Medina Gagha, Osuna y Baza.

Con la desintegración del poder califal cordobés estas coras se convirtieron en reinos independientes, llamados primeros reinos de taifa. En este periodo en la actual Andalucía existieron las taifas de de Algeciras, de Almería, de Arcos, de Carmona, de Córdoba, de Granada, de Málaga, de Morón, de Niebla, de Ronda, de la Isla de Saltés y Huelva y de Sevilla. Este último reino volvió a unir gran parte del sur peninsular con la progresiva incorporación de las taifas de Mértola, Huelva, del Algarve, Niebla, Algeciras, Silves, Ronda, Morón, Carmona, Arcos, Córdoba y Murcia.

La toma de la Taifa de Toledo en 1085 por parte de Alfonso VI de León y Castilla, que llegó a sitiar Sevilla llevó a su rey al-Mutamid, junto a otros reyes de taifa, a solicitar la ayuda de los almorávides, que desembarcaron en la penínula en 1086 estableciéndose en Algeciras. Éstos, tras frenar y derrotar a las tropas cristianas en la batalla de Zalaca, terminaron por conquistar todos los reinos de taifa andalusíes, cayendo el sevillano en 1091. Los almorávides unificaron bajo su poder todo al-Ándalus y ubicaron su capital en Granada.

A mediados del , la expansión almohade en el norte de África comenzó a debilitar el dominio almorávide en al-Ándalus, dando lugar a la aparición de los segundos reinos de taifa, que existieron entre 1144 y 1170. En la actual Andalucía estas taifas fueron las de Almería, Arcos, Carmona, Córdoba, de Granada, Guadix y Baza, Jaén, Málaga, Niebla, Jerez y Ronda y Tejada. Todas ellas fueron progresivamente sometidas por los almohades, que volvieron a unificar el territorio andalusí y establecieron su capital en Sevilla, aunque el Rey Lobo resistió en la taifa de Murcia entre 1147 y 1172.

Cuando el papa Inocencio III llamó a la cruzada contra los almohades en al-Ándalus, la coalición cristiana formada por Castilla, Portugal, Navarra y Aragón venció en la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212, marcando el comienzo del fin de los almohades. Como resultado de dicho encuentro militar y de la muerte del Miramamolín, se abrió una lucha sucesoria, que hundió el califato almohade y determinó la ascensión de los benimerines en el Magreb. Como consecuencia en al-Ándalus aparecieron los terceros reinos de taifa, entre los cuales la taifa de Murcia, gobernada por Ibn Hud, pronto alcanzó la hegemonía, anexionándose la mayoría de las taifas y alcanzando el reconocimiento del califa de Bagdad. Sin embargo su papel hegemónico acabó siendo ocupado por el reino nazarí de Granada, fundado por Alhamar. El reino nazarí en un principio alcanzó una gran extensión territorial, que pronto se vio reducida con la conquista castellana de Córdoba en 1236, de Arjona en 1244, de Jaén en 1246 y de Sevilla en 1248. Asimismo la taifa de Niebla y la mayor parte de la actual provincia de Cádiz, se convirtieron en territorios vasallos de la Corona castellana pero de mayoría mudéjar. Como consecuencia de la Revuelta mudéjar, estos territorios bajo régimen de protectorado, fueron conquistados definitivamente en 1262 y 1264 respectivamente.

En este contexto, los benimerines, que desde 1258 gobernaban en el territorio del actual Marruecos, comenzaron a ejercer su influencia en la política del reino nazarí de Granada. Con el objetivo de hacerse con el control del Estrecho de Gibraltar, meriníes y nazaríes firmaron una alianza, por la cual se estableció en suelo granadino el reino meriní de Algeciras y Ronda en 1275. Desde allí los meriníes hicieron numerosas incursiones a los territorios que estaban bajo dominio castellano, como Rota, Jerez de la Frontera y Écija. Pero la alianza entre los benimerines y los nazaríes provocó el recelo de los gobernadores de Málaga y Guadix, que se sientieron desplazados por la influencia de los norteafricanos y en 1266 se declararon vasallos de Alfonso X, lo cual no llegó a prosperar por mucho tiempo. Finalmente, tras una serie de enfrentamiento militares con las tropas castellanas, los benimerines fueron desplazados definitivamente de la península tras la Batalla del Salado, de 1340, en que sufrieron una estrepitosa derrota frente a la coalición castellano-portuguesa.

Historia de la configuración territorial de Andalucía propiamente dicha

La Andalucía de los tres reinos. Banda morisca y banda gallega

Las conquistas cristianas de Fernando III el Santo fueron progresivamente configurando tres nuevas jurisdicciones territoriales de la Corona de Castilla: los reinos de Córdoba, de Jaén y de Sevilla, separados del reino nazarí de Granada por la Banda morisca y de la Corona de Portugal por la Banda Gallega. En esa época dicho territorio se conocía como "la Frontera" o como "el Andalucía", como muestran los cargos de Adelantado y Notario Mayor de Andalucía y la confederación de concejos y nobles llamada Hermandad General de Andalucía. Existe la denominación "Castilla la Novísima" o Castilla Novísima no habiendo acuerdo en si se utilizó en esta época o fue creada en el .

Diferenciación e identificación entre el Reino de Granada y Andalucía

thumb|Mapa de la península ibérica datado en 1770, donde todavía se conserva la tradicional distinción entre los reinos de Jaén, Córdoba y Sevilla (denominados colectivamente bajo el nombre de "Andalucía") y el reino de Granada.

El territorio del reino de Granada que, antes del dominio nazarita y durante el mismo, se había considerado por los castellano-parlantes parte nominal de Andalucía, al finalizar su reconquista en 1492, mantuvo su singularidad administrativa dentro del contexto de los territorios de la Corona castellana, debido sobre todo a su carácter emblemático como culminación de la Reconquista y al hecho poseer una serie de particularidades que lo diferenciaban de la Andalucía reconquistada en el , más de dos siglos antes. A pesar de las claras similitudes entre la Andalucía del Guadalquivir y el reino de Granada desde la misma reconquista de este último, como la existencia de caballeros veinticuatro en la ciudad de Granada (cargo municipal exclusivo de Andalucía), la diferenciación administrativa entre el reino de Granada y el resto del Andalucía (los reinos de Jaén, Córdoba y Sevilla), se mantuvo durante gran parte de la Edad Moderna.

A diferencia de los reinos secundarios castellanos, en especial de los andaluces, el reino de Granada fue el único que realmente gozó de una entidad política, administrativa y militar propia de un reino. Los reinos de Sevilla, Córdoba y Jaén, y todavía en menor medida los de Algeciras, Gibraltar y los Algarves, poseyeron la titulación, pero no la estructura de reino, y la administración de los mismos fue unificada rápidamente en un ente superior llamado Andalucía. De este modo, el sur peninsular quedará dividido desde 1492, y hasta 1833, en dos entidades administrativas: Andalucía y el reino de Granada, cada cual con su estructura administrativa, judicial y militar propia. Mientras los reyes nombran una administración unificada y común para los reinos andaluces (con notario mayor de Andalucía, adelantado mayor de Andalucía, capitán general, audiencia y arzobispado con sede en Sevilla), el reino de Granada recibió su propio notario mayor, su adelantado mayor del reino de Granada, su capitán general, su arzobispo, su propia Audiencia y la Chanchillería. De este modo, con el establecimiento de sus representantes directos en Granada tras la Reconquista, los reyes dejaron clara la diferenciación entre Andalucía y Granada, presidida esta última por una tetrarquía político-religiosa, encabezada en sus inicios por el arzobispo Hernando de Talavera, el conde de Tendilla, Andrés Calderón y Hernando de Zafra.