El Museo Nacional del Bardo (المتحف الوطني بباردو) es un museo de la ciudad de Túnez (Túnez). Se encuentra situado en el barrio del Bardo a las afueras de la ciudad, lugar residencial desde el siglo de los sultanes hafsidas, y reconstruido más tarde como palacio del bey. El mismo edificio fue adaptado para el museo.
Se trata de uno de los museos más grandes del Mediterráneo, y presenta una variedad de piezas arqueológicas y de la historia de Túnez correspondientes del cruce de muchas culturas a lo largo de varios milenios. Gracias a las excavaciones arqueológicas en Cartago, Útica, Hadrumetum o Dougga, el museo ofrece una de las mejores y más grandes colecciones de mosaicos romanos. También alberga obras griegas y una colección de cerámica del norte de África y Asia Menor, así como colecciones de arte cristiano y arte islámico.
Historia thumb|250px|alt=Carte postale ancienne du palais du Bardo vu de la route, avec une charrette à cheval devant.|Vista del Palacio alrededor del año 1900 El museo es parte del palacio del Bardo, un conjunto de edificios construidos desde el siglo . Al igual que los otros palacios de los soberanos de Túnez, como los de La Marsa, Cartago, Hammam Lif, La Goulette, Mornag y La Manouba, este palacio fue construido a unos cuatro kilómetros de la medina de Túnez, en el centro de una gran llanura. Su nombre proviene de la palabra española que significa prado o jardín. Según el historiador Paul Sebag, el palacio se construyó siguiendo el modelo de las residencias principescas de la Andalucía musulmana, con la ayuda de artistas andaluces.
El museo fue creado por decreto del 7 de noviembre de 1882, convirtiéndose en la primera institución de su tipo en el norte de África. Fue construido por arquitectos tunecinos como Palacio residencial del bey de Túnez, y edificado en la segunda mitad del siglo bajo el impulso de Muhammad II ibn al-Husayn y después por su sucesor Muhammad III ibn al Husayn.
thumb |left |250px|Gran salón del Palacio del Bardo en 1900 Mohamed Yacoub lo llamó «un monumento muy representativo de lujo y refinamiento que ha conocido la arquitectura tunecina durante el período de los Beyes». También refleja la naturaleza ecléctica del arte de esta época, en la que el aporte local se mezcla con influencias andaluzas, asiáticas y europeas. El edificio acogió las primeras colecciones arqueológicas en marzo de 1885. La apertura oficial del museo se realizó el 7 de mayo de 1888 y se llamó entonces Museo Alaoui, el nombre del bey reinante en aquel momento, Ali Muddat ibn al-Husayn. Bertrand Pradère fue su primer director en 1886. El museo tomó su nombre actual después de la independencia del país, específicamente en la primavera de 1958, incluso el nombre está atestiguado antes de esa fecha. También dejó de ser una institución pública dotada de estado civil y autonomía financiera en 1967.[
El 18 de marzo de 2015 el museo fue víctima de un ataque terrorista perpetrado por el Estado Islámico, en el cual murieron veintidós personas de diferentes nacionalidades a manos de tres terroristas.
Edificios En 1899, las autoridades adjuntaron al Gran Palacio un segundo espacio, el pequeño palacio construido en 1831-1832, que actualmente alberga colecciones de arte islámico. Debido a su calidad arquitectónica, los dos palacios se clasificaron monumento histórico en septiembre de 1985. Equipados para satisfacer las necesidades de su nueva función, a los edificios se les hizo algunos cambios, pero mantienen su carácter original, a pesar de la combinación de las arquitecturas del Magreb, turcas e italianas.
Los palacios del Bardo presentan numerosas salas con funciones diferentes: la sala de recepción tiene una gran cúpula con dieciséis paneles de madera tallados y pintados sobre fondo de oro, desde ahí se pasa al gran patio cubierto de cuyo techo cuelgan cuatro lámparas de araña, además presenta grandes ornamentos de yeso. La sala de música tiene el techo decorado con motivos florales y presenta dos galerías, la primera destinada a las princesas, y la otra a los músicos, ambas sostenidas por delgadas columnas de mármol blanco con incrustaciones de tiras de mármol rojo. Existen los apartamentos privados, donde dominan en ellos, una decoración mural, realizada con finas superficies de yeso ejecutadas con arabescos entrelazados que muestran meandros o grecas, nudos y follaje de inspiración egipcia. También hay paneles de azulejos que cubren las paredes en varias de las salas del palacio.
Colecciones Las colecciones del museo comenzaron a formarse mucho antes de su apertura, por iniciativa del visir Kheireddine Pasha, para salvaguardar y defenderse del saqueo de la riqueza nacional. El museo abarca tres plantas y está compuesto por treinta y cuatro salas, divididas en siete secciones.
«La gran mayoría de las colecciones del museo [...] provienen de suelo tunecino y reflejan sinceramente la historia nacional de Túnez», según Abdelaziz Driss.
Prehistoria y protohistoria right|250px|thumb|Hermaïon de El Guettar Situado en la planta baja, da una visión general de la riqueza y variedad de yacimientos prehistóricos en Túnez. Del yacimiento de El Guettar proviene uno de los vestigios más notables que contiene la sección: una estructura formada por una pila de piedras redondas dispuestas en un cono de aproximadamente 75 centímetros de alto por un diámetro de 130 centímetros. Las piedras están mezcladas con huesos de animales, dientes y otros objetos de sílex tallados y una punta pedunculada ateriense. Esta estructura es conocida con el nombre de Hermaïon de El Guettar en referencia a los montones de piedra erigidos en la antigüedad, para el culto de Hermes. Esta pieza es a menudo citada como la primera manifestación de la religiosidad conocida hasta la fecha, por su edad estimada en 40 000 años.
Arte líbico-púnico Incluye un conjunto de salas en la planta baja (sala de Baal Hammon, sala de la cerámica y una sala donde están expuestas unas estelas neopúnicas). Una sala en el primer piso está dedicada a una valiosa colección de joyas púnicas. Estos objetos proceden de diferentes yacimientos de Cartago, Hadrumetum, Útica, etc.
El Pilar votivo de Deméter tiene forma de capilla en miniatura (naiskos) de estilo helenístico y se compone de una hornacina precedida por dos columnas jónicas que sostienen un entablamento al que se superponen una fila de dentículos, una fila de rayos de corazón, otra de óvalos, un friso de perlas, todos con una moldura convexa y cóncava. Entre las columnas, la hornacina tiene una cima redondeada y con un frontón triangular que presenta a dos delfines enfrentados y rematado todo por un rosetón. Esta pieza es de la primera mitad del siglo a. C. y proviene del yacimiento de Thuburbo Maius. thumb|Estatua sedente de Baal Hammon, Museo Nacional del Bardo, Túnez
El dios Baal Hammon se encuentra sentado en un trono cuyos brazos tienen la forma de una esfinge egipcia, viste una larga túnica con pliegues y su cabeza está coronada con una tiara de plumas de origen mesopotámico. Los rizos de su cabello encuadran la elaboración de una cara con una venerable barba bien tallada. Tiene un bigote grande alrededor de la boca de labios gruesos. El dios mantiene su mano derecha levantada para bendecir. Baal Hammon junto con Tanit es una deidad cartaginesa principal. Esta pieza data del siglo a. C. y proviene del santuario rural de Thinissut.
Una gran estela de piedra caliza es la llamada Estela del sacerdote y el niño, que fue descubierta en 1921 al tofet de Cartago. Tiene una forma de obelisco y representa un sacerdote de perfil con un gorro cilíndrico y con un vestido largo de lino transparente, atado a la cintura con un cinturón. Levanta la mano derecha en un gesto de bendición o de oración. En el brazo izquierdo sostiene a un niño pequeño. En la parte superior de la estela, hay un friso de tres rosetones coronado por un delfín que evoca el océano celeste, y el emblema de estrellas consiste en un disco solar y una media luna que simboliza la pareja de dioses Tanit y Baal Hammon. La importancia de este monumento radica en el hecho de que es el único que ha aparecido relativo al ritual del molk, y anima el debate sobre el sacrificio de los niños por los cartagineses, ya que da consistencia arqueológica a ciertas afirmaciones de algunos autores antiguos. Esta pieza data de finales del siglo a. C. o del siglo a. C. y proviene del yacimiento de Cartago.
Deméter sentada en un trono es una estatua de terracota de tamaño casi natural, vestida con una túnica plisada, con la cabeza coronada por una diadema cilíndrica y enmarcada por un velo rígido. Esta pieza data del siglo a. C. y proviene de un santuario cerca de Korba. Cabe recordar que el culto a Deméter y Perséfone fue introducido en Cartago como un signo de arrepentimiento después de la destrucción de un santuario en Sicilia en el siglo a. C.Diodore de Sicile, Bibliothèque historique, XIV, 77, 4-5.
Arte clásico Esculturas El museo alberga una gran colección de esculturas romanas, que se engloban en dos grupos. La sala de los retratos de emperadores romanos y el salón de Cartago romana. La primera sala representa, a diferencia del retrato griego, la escultura romana, que tiende a reproducir el modelo sin idealizar ni divinizar, es decir, en la estricta verdad y con gran realismo. Entre los emperadores representados se encuentra Augusto, en el que destaca la realización de su pelo en mechas de «cola de pato» y en el centro la raya. Esta pieza es de El Jem. Vitelio es una estatua con una cabeza maciza con el pelo corto y un cuello fuerte y grueso. El emperador Vespasiano se muestra al final de su vida con una cabeza calva y una cara arrugada. Esta pieza fue encontrada en el yacimiento de Bulla Regia.Nayla Attya-Ouertani, «Les antiquités de Bulla Regia au musée national du Bardo», Les ruines de Bulla Regia, éd. École française de Rome, Rome, 1977, pp. 131-132
Trajano tiene una cabeza tallada en dos piezas. Su pelo se simplifica con mechas gruesas que caen sobre la frente, una boca y una característica curva cerrada de las cejas. Esta pieza estaba en el yacimiento de Thuburbo Maius. Lucio Vero está representado con una gran cabellera y barba, con una mirada de gran vivacidad en sus ojos, lo que la convierte en una de las principales obras de la estatuaria descubierta hasta la fecha en el África romana. Viene de Dougga.Nayla Ouertani, «La sculpture romaine», p. 95 A la escultura de Septimio Severo le caen sobre la frente cuatro mechas que recuerdan la iconografía de Júpiter Serapis. Su barba se divide en dos picos en la barbilla. Gordiano presenta una cabeza tratada en un estilo realista, la cara expresa su profundo pesar y decepción. La frente está rodeada por una corona de laurel. Esta pieza fue encontrada en el yacimiento de Cartago.
En el centro de la sala también hay una estatua sin cabeza de Minerva-Victoria, que lleva una capa larga recogida por debajo de los senos con un cordón. El cuerpo está apoyado sobre la pierna izquierda. Esta estatua procede de Bulla Regia. De este mismo yacimiento es una estatua de Apolo con lira del siglo . El dios está en una postura lánguida, mientras que sobre la lira está representado un bárbaro que afila el cuchillo que, según el mito, fue usado para castigar a Marsias.
right|230px|thumb|Sala de Cartago La Sala de Cartago romana era originalmente el patio del palacio, y ocupa un gran espacio donde están expuestas muchas estatuas provenientes de Cartago. Pero también hay estatuas de otros sitios, como Útica, Oudna o Dougga, así como otras piezas tales como la estatua colosal de Júpiter Capitolino: esta estatua es una réplica de Zeus blandiendo un rayo y sosteniendo, en la mano izquierda, probablemente un cetro. Proviene del Odeón de Cartago.